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Artículo de opinión por Agustín Martínez

'Huevos fritos 1, terremotos 0'

Política - Agustín Martínez - Jueves, 10 de Septiembre de 2026
Un brillante artículo de Agustín Martínez sobre Juan Manuel Moreno y los daños de los terremotos en Granada.
Juan Manuel Moreno saluda a Marifrán Carazo a su llegada, este miércoles, a Granada.
IndeGranada
Juan Manuel Moreno saluda a Marifrán Carazo a su llegada, este miércoles, a Granada.

Un mes después de que la tierra empezara a temblar en Granada y 1.700 terremotos mediante, su excelencia Juan Manuel Moreno Bonilla, a la sazón presidente de la Junta de Andalucía y yerno perfecto del sur de España, se ha hecho carne mortal y ha habitado entre nosotros.

Después de que los granadinos hayan presentado 38.776 solicitudes de indemnización correspondientes específicamente a viviendas y comunidades de propietarios ante el Consorcio de Compensación de Seguros. Después de que varios centenares de de familias hayan sido desalojadas de sus hogares y lleven viviendo un mes de aquella manera. Después de que el coste preliminar de los daños materiales reportados por los seísmos supere ya los 105 millones de euros, distribuidos en un total de 41.228 solicitudes de indemnización presentadas, incluyendo viviendas, comercios, oficinas y vehículos… Después de todo ese pandemonium, Juanma, ha tenido a bien darse un garbeo por Granada.

Imagino que les queda claro que, a pesar de que esta ciudad le haya votado masivamente en las últimas elecciones autonómicas, para el presidente, Granada y sus gentes somos los últimos de la fila, y no precisamente por nuestros gustos musicales

Para que las granadinas y granadinos se hagan una idea de lo que le importamos al inquilino de San Telmo, sepan que entre otras muchas cosas de trascendencia planetaria que han impedido a Juanma venir a “consolarnos”, el “hijo adoptivo” de esta provincia decidió ir antes al sarao de los huevos fritos, con el que el PP en su adorada Málaga inicia el curso político; por supuesto que antes de venir a Granada también decidió acudir en “auxilio” de Ceuta, donde como todo el mundo sabe, Bonilla, tiene cantidad de competencias, y, cómo no, a un desayuno a mayor gloria del presidente ceutí en el modestisimo Four Seasons madrileño, donde un café te cuesta el salario de un día de cualquier andaluz… Imagino que les queda claro que, a pesar de que esta ciudad le haya votado masivamente en las últimas elecciones autonómicas, para el presidente, Granada y sus gentes somos los últimos de la fila, y no precisamente por nuestros gustos musicales.

Está claro que dar respuestas a una situación como la que llevamos viviendo desde hace un mes presenta una complejidad extraordinaria, pero no es menos cierto que la empatía no cuesta dinero y que muchas veces la presencia sobre el terreno de quien tiene en su mano y en sus presupuestos, restañar los daños materiales y anímicos de un fenómeno tan extraordinario como el que hemos vivido, resulta fundamental para  consolar y sobre todo dar certezas a las víctimas de que no están solas, y esto, querido presidente, sirve igual para Ceuta que para Granada, aunque en las primera usted no pinte nada y sí que sea el máximo responsable de la segunda.

Conviene que entre huevo frito y huevo frito, Juanma tenga presente que hay desastres que no terminan cuando deja de temblar la tierra

Conviene que entre huevo frito y huevo frito, Juanma tenga presente que hay desastres que no terminan cuando deja de temblar la tierra. A veces es justo entonces cuando empieza el verdadero terremoto. Porque para una familia que tiene que abandonar su vivienda después de que un seísmo haya comprometido su seguridad, la tragedia no consiste únicamente en haber perdido unas paredes. Consiste en haber perdido, de golpe, el lugar donde estaba organizada su vida.

Porque una casa, presidente, es mucho más que un inmueble. Es la habitación de los hijos, las fotografías de los abuelos, la mesa alrededor de la que se come, las rutinas, los recuerdos, las pequeñas cosas que dan sentido a cada día. Es el lugar al que uno regresa convencido de que allí estará a salvo. Y cuando ese refugio deja de ser habitable, aunque sea provisionalmente, aparece una sensación difícil de explicar: la de haberse quedado sin suelo bajo los pies incluso cuando el suelo ya ha dejado de moverse.

Después llega la incertidumbre. ¿Cuándo podremos volver? ¿Está realmente dañada la casa? ¿Quién va a determinarlo? ¿Quién paga? ¿Dónde viviremos mientras tanto? ¿Cuánto durará esto? Preguntas sencillas que, para quien las formula desde la calle con una bolsa de ropa en la mano, adquieren una dimensión angustiosa.

Y junto a la incertidumbre aparece la impotencia. Porque el ciudadano puede contemplar una grieta, un tabique desprendido o una vivienda precintada, pero no puede certificar su seguridad ni decidir cuándo podrá regresar. Depende de técnicos, informes, administraciones, seguros, expedientes y decisiones que casi siempre parecen avanzar a una velocidad infinitamente menor que la angustia de quien espera.

Cada papel que falta, cada informe pendiente, cada teléfono que no responde y cada trámite que se demora alimenta la sensación de abandono

Es ahí donde la burocracia puede convertirse en una segunda sacudida. Cada papel que falta, cada informe pendiente, cada teléfono que no responde y cada trámite que se demora alimenta la sensación de abandono. Para la Administración quizá sea un expediente más. Para una familia desalojada es su vida entera suspendida.

Por eso hay momentos en los que las instituciones tienen que comprender que la emergencia no acaba cuando desaparece la alerta. También consiste en acompañar, informar, agilizar ayudas y ofrecer soluciones dignas mientras llega la respuesta definitiva.

Porque nadie debería sentirse doblemente víctima: primero de la naturaleza y después de la lentitud de quienes tienen la obligación de protegerle. Cuando una familia pierde temporalmente su casa, no necesita únicamente un techo. Necesita certezas, respuestas y, sobre todo, la tranquilidad de saber que no está sola, por mucho que a algunos les gusten los huevos fritos.