Recicla la ropa que ya no usas. Es un mensaje del Ayuntamiento de Granada
123 ANIVERSARIO DE UNO DE LOS MAYORES AVANCES PARA EL DIAGNÓSTICO MÉDICO

Granada, pionera en la utilización de los Rayos X

Cultura - Gabriel Pozo Felguera - Domingo, 17 de Mayo de 2020
Recuperamos, actualizado, este magnífico reportaje de Gabriel Pozo Felguera, que relata la historia del descubrimiento de los Rayos X, del que ahora se cumplen 123 años, y que marcó para siempre la Medicina, en homenaje a los profesionales sanitarios de Radiología y Radiodiagnóstico y Medicina Nuclear de los hospitales y centros de salud, piezas, también, fundamentales en esta lucha contra el coronavirus. No te lo pierdas.
​Primera placa de la Facultad de Medicina. Hasta mediados de 1907 la Facultad de Medicina no dispuso de aparato de Rayos X. En esta exposición se ven las manos del primer radiólogo que hubo en este centro, Dr. Antonio Hernández Ortiz. El original se conserva en la Real Academia de Medicina de Andalucía Oriental.
​Primera placa de la Facultad de Medicina. Hasta mediados de 1907 la Facultad de Medicina no dispuso de aparato de Rayos X. En esta exposición se ven las manos del primer radiólogo que hubo en este centro, Dr. Antonio Hernández Ortiz. El original se conserva en la Real Academia de Medicina de Andalucía Oriental.
  • El Dr. Dorronsoro, catedrático en Farmacia, trajo el primer aparato de Granada a los pocos meses de comenzar a fabricarlo en Alemania

  • Durante varios días de 1897 estuvo haciendo demostraciones en público, al estilo circense, de las ventajas que ofrecía un aparato “capaz de ver dentro de los cuerpos”

El mes de mayo de hace 123 años llegó Granada el primer aparato de Rayos X. Fue de las primeras ciudades de España en utilizar un descubrimiento que tanto ha supuesto para el avance de la Medicina, y de otras actividades. Y no llegó de la mano de médicos, sino del Dr. Bernabé Dorronsoro, un catedrático de Farmacia. Aquello supuso casi un espectáculo de masas para la ciudad, casi un circo. El joven hallazgo del físico alemán Roetgen se convirtió en poco tiempo un auxilio médico y en espectáculo de feria: se exhibían radiografías en barracones ambulantes, de manera paralela al cinematógrafo descubierto pocos meses antes.

No obstante, el primer aparato de Rayos X comprado por un médico particular no llegó a Granada hasta 1901. La Facultad de Medicina de Granada tardó diez años en reaccionar, ya que la nueva tecnología de rayos catódicos no la tuvo en su sede hasta 1907. El Parque de las Ciencias de Granada está preparando una exposición sobre este tema para dentro de poco tiempo (La imagen médica).

No obstante, el primer aparato de Rayos X comprado por un médico particular no llegó a Granada hasta 1901

Los Rayos X fueron descubiertos por casualidad por el físico alemán Wilhelm Conrad Roentgen el 8 de noviembre de 1895. Estuvo experimentando hasta finales de diciembre de aquel año con el cuerpo de su esposa, objetos y algún animalillo; en Navidad dio a conocer el importantísimo descubrimiento. No quiso patentarlo como invento, sino que prefirió darlo a conocer libremente porque imaginaba el gran paso que daba la Humanidad, sobre todo para “ver dentro del cuerpo humano”.

 El físico alemán Roentgen, descubridor de los Rayos X por casualidad a finales de 1895, y mano de su esposa, primera radiografía conservada de la historia.

En cuestión de meses la noticia corrió por el mundo. Fueron escritos miles de artículos y publicados decenas de libros. Ya en enero de 1896 la noticia corría por círculos médicos de Barcelona y Madrid. Incluso por Guadalajara, donde un avispado empresario comenzó a fabricar rudimentarios “aparatos Roentgen”. En ese mismo año fue efectuada la primera radiografía en Barcelona por los doctores Tomás Escriche y Eduardo Lozano.

Rápida expansión en prensa

Hemos hallado varias noticias sobre los Rayos X o Rayos Roentgen en la prensa española del primer trimestre de 1896. Pero sin duda la más interesante fue la publicada en la revista científica Electrón. En su número de 25 de febrero de 1896 le dedicó nada menos que cuatro páginas a hablar de aquel descubrimiento tan revolucionario; incluso lo ilustró con la radiografía de una mano de mujer enjoyada con pulsera y anillo; aquella radiografía de febrero de 1896 debió estar hecha con algún aparato ya instalado en Madrid.

Febrero de 1896. Madrid. La revista Electrón dedicó cuatro páginas a contar el descubrimiento de los Rayos X. Incluye una radiografía de mano de mujer, seguramente efectuada por esas fechas en un aparato instalado en Madrid.

En el periódico El Día (23 de enero de 1897) leemos que “que la señora del general Ochando ha sido pasada por rayos X para averiguar dónde se halla alojado un proyectil”. Es de imaginar que el aparato llevaría instalado meses antes, ya que era conocido por la comunidad médica madrileña y por los periodistas.

Item más: en la Navidad de 1896 ya venía funcionando una especie de teatro en Madrid cuyo espectáculo consistía en exhibir radiografías. El nuevo espectáculo atraía gente a mansalva, haciendo colas en la puerta, al igual que el Cinematógrafo Lumiere. Un anuncio repetido en toda la prensa madrileña decía: “Rayos X. Imágenes fotofulgurales, fotografías a través de los cuerpos opacos. Horas, de 10 a 12 de la mañana y de 2 de la tarde a 10 de la noche. Calle Alcalá, 2” (La reproducción que acompañamos es del diario El Globo, de 1 de enero de 1897).

Un tipo de espectáculo de barraca o circo, consistente en exhibir radiografías, aparece instalado en la zona del Humilladero de Granada en el mismo verano de 1897. Desde el año anterior, el Ayuntamiento había comenzado a recibir peticiones para instalar cinematógrafos en varias plazas y ensanches de la ciudad. Se trataba, en la mayoría de casos, de simples barracones, carpas de circo o casetas de madera. Abundaron mucho en las explanadas próximas al río Genil. Eran, al principio, verdaderas chozas de indios, pero un incendio en una de ellas obligó a la administración a ordenarlas con seguridad y decoro. En esos barracones se vieron por vez primera las radiografías, zootropos, praxinoscopios, el kinégrafo y el cinematógrafo Lumiere, con sus primeras imágenes de la salida de la fábrica, los ciclistas y la llegada del tren, que espantaba a la gente de sus asientos.

Llegada de los Rayos X a Granada

En la Facultad de Farmacia estaba dando clases el joven catedrático Bernabé Dorronsoro y Ucelayeta. Su asignatura se llamaba Análisis Clínico e Instrumentos y Aparatos de Física de Aplicación a la Farmacia. Era hombre inquieto y comprometido con la ciencia y el desarrollo económico; había llegado tarde para incorporarse al negocio azucarero, pero colaboró más que activamente en la constitución de la Compañía General de Electricidad (1896), con la que se comenzó electrificar las casas de la capital.

El gabinete de Rayos X primigenio consistía en el generador eléctrico, el tubo que emitía los rayos y la gelatina de sales de plata que era soportada por una carcasa. Los negativos eran suministrados por la fábrica Lumiere de Lyon, que era la única que por entonces tenía capacidad para elaborar gelatinas yoduradas para el cinematógrafo y Rayos X

Bernabé Dorronsoro estaría muy atento a los rayos X de los que tanto se escribía por aquellos días. Lo imaginamos leyendo ávidamente todo lo que le llegaba. Incluso viajando a Madrid, Barcelona o incluso a Francia o Alemania para conocer el aparato de rayos X personalmente.

El hecho cierto es que para el mes de mayo de 1897 llegaron los embalajes con el primer aparato para ver en el interior de los cuerpos, los Rayos X. Las referencias de prensa aseguran que el Dr. Dorronsoro no esperó a que la Facultad de Farmacia estudiase y aprobase el presupuesto para su adquisición; él mismo echó mano a su bolsillo y adelantó el dinero. A finales de mayo de 1897 (el 23 para ser concretos) lo puso en marcha por vez primera. Debía conocer su funcionamiento pues unos meses antes había comentado las ventajas de los Rayos Roentgen en uno de sus artículos.

Los días finales de mayo el aula de la Facultad de Farmacia (todavía en el viejo Colegio de San Pablo, actual Derecho) convirtieron en un espectáculo casi de circo las demostraciones del Dr. Dorronsoro y de su ayudante el Dr. Aparicio Soriano, de Ciencias. Hicieron demostraciones con metales metidos dentro de cajas de madera, de tijeras dentro de libros, de pasadores dentro de bolsos, de brazos rotos, etc. Se auto-radiaron y radiaron a la media Granada que desfiló por el aula.

El gabinete de Rayos X primigenio consistía en el generador eléctrico, el tubo que emitía los rayos y la gelatina de sales de plata que era soportada por una carcasa. Los negativos eran suministrados por la fábrica Lumiere de Lyon, que era la única que por entonces tenía capacidad para elaborar gelatinas yoduradas para el cinematógrafo y Rayos X.

En el museo de la Facultad de Farmacia de Granada se conserva aquel primigenio aparato y varias placas realizadas por el Dr. Dorronsoro entre 1897 y 99.

Radiografías más antiguas de Granada. En este collage de radiografías hay varias efectuadas por el Dr. Dorronsoro entre 1897 y 1899. Se ven una caja de madera y un bolso con instrumentos metálicos dentro. Varias manos y pies que habían sufrido roturas. En la otra, mano de una mujer que asistió a una de las demostraciones. Pertenecen a la Facultad de Farmacia.

Una parte de la comunidad médica granadina se mostró entusiasmada. Dorronsoro era el recurso para practicar pruebas diagnósticas de todo tipo. La más famosa (que reproducimos en detalle en un recorte de prensa) fue localizar el proyectil dentro del cuerpo de un soldado herido casi un año antes en la guerra de Cuba. Dorronsoro explicaba el gran futuro de los Rayos X por todos los rincones a donde acudía, al igual que lo hacía con la electricidad y el teléfono, otros inventos que comenzaban a extenderse.

El Dr. Simancas, el primer particular que lo adquirió

Había por entonces una parte de médicos en Granada que no veía utilidad alguna en los Rayos X. Incluso varios de ellos estaban dentro de la junta de gobierno de la Facultad de Medicina. Quizás por eso tardaron diez años en tomar la decisión de montar un gabinete radiológico en su centro de enseñanza. Mientras tanto, los médicos creyentes en la utilidad de los rayos acudían a Farmacia o a la consulta del Dr. Juan de Dios Simancas y García.

Hay bastantes casos documentados de su trabajo como radiólogo. Pero uno de los más interesantes es el que se describe en la Gaceta Médica del Sur (22 junio 1907), de la que fue cofundador, y en la que trabajó su hijo Juan. Había recurrido a él su compañero el Dr. Felipe Villalobos, del Hospital Provincial. La visita fue 12 de mayo de 1907 y ya era más por curiosidad clínica que por otra cosa

Juan de Dios Simancas era un médico del Ayuntamiento de Granada (ver más adelante su biografía). En 1890 fue enviado por la corporación municipal a Berlín para conocer de primera mano los avances en tuberculosis, que tanta incidencia tenía en nuestra zona e hizo que surgieran sanatorios en lugares altos de sierra.

En 1901 volvió a ir a Berlín para asistir a un congreso médico, acompañado por el Dr. José Pareja Yébenes, futuro catedrático de Patología y ministro en la II República. De allí regresaron con el que iba a ser el segundo aparato de rayos X de Granada, primero de una consulta privada.

Quienes hasta entonces habían recurrido al aparato de Farmacia, ahora se encaminaban también a la del radiólogo Dr. Simancas, en el Paseo de la Bomba, 7. Allí estuvo compaginando su vida al servicio del Ayuntamiento (responsable de higiene, salud pública, aguas, atención de la casa de socorro), con la radiología y atención a pacientes particulares en general.

Hay bastantes casos documentados de su trabajo como radiólogo. Pero uno de los más interesantes es el que se describe en la Gaceta Médica del Sur (22 junio 1907), de la que fue cofundador, y en la que trabajó su hijo Juan. Había recurrido a él su compañero el Dr. Felipe Villalobos, del Hospital Provincial. La visita fue 12 de mayo de 1907 y ya era más por curiosidad clínica que por otra cosa.

Resultó que mes y medio antes, el 30 de marzo, había ingresado en su hospital el niño de ocho años Francisco Mesa Quintanilla. Había sido herido el día anterior con lo que parecía algo punzante, hasta que confesó que le habían dado un balazo. Le perforó los intestinos y estaba pronóstico gravísimo. Pero el Dr. Villalobos se esforzó en frenar la salida fecal por la herida e ir cerrando el orificio con lentitud. Cada día analizaba heces y toda expulsión intestinal en busca de la bala. Pasaron dos semanas y la herida se cerró. El médico pensó que había existido perforación sólo de la cara exterior y la bala la habría expulsado por el ano sin ser detectada por las enfermeras. Exploró al niño, le dobló, contorsionó, casi le estrujó en busca del proyectil. Se le ocurrió solicitar una radiografía al Dr. Simancas, pues era el radiólogo que ayudada al H. Provincia. Y allí apareció la bala, alojada en la cara interna del hueso sacro del niño. El muchacho creció, se hizo hombre y convivió toda su vida con el proyectil en el cuerpo sin que le ocasionara molestias.

Casos como el anterior llevaron a los responsables de la Facultad de Medicina a montar un gabinete radiológico en junio de 1907. Por entonces, Medicina estaba ubicada en la calle Rector López Argüeta y era su rector Gregorio Fidel Fernández Osuna; éste no podía consentir que su elenco de catedráticos siguiera dando la espalda a la radiología. La que figura como primera placa de Medicina consistió en las manos del Dr. Antonio Hernández Ortiz, que en la plantilla figuraba como alumno interno, “radiólogo, personal especial” poco tiempo después.

A partir de aquel mismo año 1907 (ahora conmemoramos 113 aniversario) también compraron aparatos de rayos X el Hospital Provincial y la Beneficencia Municipal. En 1912 hemos encontrado una referencia a un aparato de rayos en una consulta de Puerta Real.

Los Rayos X continúan siendo un sistema muy válido para “ver dentro de los cuerpos”. ¿A quién no le han hecho una radiografía alguna vez? Ofrece prestaciones infinitamente mejores que hace 123 años, aunque el principio continúa siendo el mismo. El radiodiagnóstico avanza a pasos aceleradísimos, siempre relacionados con la informática, pero todos los sistemas son descendientes directos o laterales de los Rayos X: el relevo lo han tomado en estos 123 años la TAC, la ecografía, la densitometría, la resonancia magnética, la tomografía y quizás alguno más que está surgiendo mientras escribo estas líneas en homenaje a los Rayos X.

¿Quién fue Bernabé Dorronsoro y Ucelayeta?

Retrato de Bernabé Dorronsoro en su etapa de decano de la Facultad de Farmacia (1905-25).

Bernabé Dorronsoro (Madrid, 1860-Granada, 1925) estudió la carrera de Farmacia en la Universidad de Madrid. Ganó por oposición la cátedra de análisis químico y técnica física de la Facultad de Farmacia de Granada, de la que fue también decano.

Perteneció como académico de número a la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid, socio de número de las de Química de Francia y de Alemania y de la española de Historia Natural, y socio fundador de la Sociedad Española de Física y Química. Entre sus escritos figuran un Tratado de Análisis químico y un Curso de Física práctica (Según la Enciclopedia Vasca).

Dorronsoro estaba empeñado en sacar la vetusta Facultad de Farmacia del Colegio de San Pablo e irse al edificio del actual Conservatorio de Música, pero hizo un paréntesis y se empeñó en dedicar un pequeño presupuesto a la adquisición de un aparato de Rayos X; a pesar del reciente descubrimiento, ya había varias empresas que empezaban a fabricarlo

Según semblanza escrita por su discípulo Obdulio Fernández, a su llegada a Granada (en 1888) Dorronsoro encontró la Facultad de Farmacia, y también la Universidad, sumidas en una situación de tristeza y abandono por tantas revoluciones guerras civiles. La Facultad de Farmacia era de reciente fundación (1850), sin tradición ni prestigio. Dorronsoro era joven y no venía a medrar para saltar a otra universidad, sino que estaba dispuesto a echar raíces. Como miembro de academias francesa y alemana, siempre estaba atento a los avances que publicaban en sus boletines y revistas.

A principios de 1896 conoció el descubrimiento de lo que se empezó a llamar Rayos X, protagonizado por el físico alemán Roentgen el 8 de noviembre de 1895 y todavía en fase de experimentación. Aquel iba a ser uno de los descubrimientos más importantes del siglo XIX para la Física y, sobre todo, para la Medicina. Dorronsoro estaba empeñado en sacar la vetusta Facultad de Farmacia del Colegio de San Pablo e irse al edificio del actual Conservatorio de Música, pero hizo un paréntesis y se empeñó en dedicar un pequeño presupuesto a la adquisición de un aparato de Rayos X; a pesar del reciente descubrimiento, ya había varias empresas que empezaban a fabricarlo.

Como la Facultad de Farmacia no tenía la agilidad necesaria (y suponemos que tampoco el dinero), el catedrático Dorronsoro adelantó el dinero de su bolsillo. Había transcurrido menos de año y medio desde el descubrimiento de los Rayos X y ya se producía la llegada del primer aparato a la ciudad de Granada, concretamente a Farmacia.

Dorronsoro fue decano de la Facultad de Farmacia entre 1905 y 1925.

¿Quién fue Juan de Dios Simancas y García?

Foto de Juan de Dios Simancas y García, extraída del libro biográfico de los miembros de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Andalucía Oriental (Obra de José Gutiérrez Galdó).

Nació el 17 de septiembre de 1857, hijo de un coronel de infantería que se unió a los carlistas y fue fusilado por ello. Cursó bachillerato entre 1870-74 e inició inmediatamente Medicina. En 1877, a mitad de licenciatura, opositó a plaza de alumno interno, que consiguió. Fue adscrito a Clínicas Médicas.

Ahí estuvo hasta que se doctoró el 13 de enero de 1881 con premio extraordinario de fin de carrera. Fue un médico con vocación de practicar una medicina popular, por lo que aceptó todo tipo de sustituciones, incluso en el medio rural (Calicasas, Montillana y Atarfe). En 1883 logró plaza de médico de la Beneficencia Municipal de Granada.

Al aparato de Rayos X del Dr. Simancas acudían pacientes de aquellos doctores de Granada y sus alrededores que creían firmemente en la nueva tecnología. El Hospital Provincial (actual San Juan de Dios) suscribió un convenio con Simancas mediante el cual éste actuaría como su radiólogo; en noviembre de 1902, el servicio de radiología de Simancas también era el mismo del Hospital Provincial, previo pago de 1.000 pesetas anuales

Fue el primer secretario general del Colegio Oficial de Médicos desde su fundación (1894).

En 1901 realizó su segundo viaje a Alemania. Allí decidió adquirir un aparato de Rayos X, sería el primer médico particular que lo poseía en Granada, además de su correspondiente laboratorio. La luz eléctrica estaba precisamente recién instalada en la ciudad por iniciativa del Dr. Dorronsoro y otros socios. Lo instaló en su consulta, en un hotelito del Paseo de la Bomba. Allí era ayudado por su esposa, Amalia Señán Alonso y su hija Leonor.

Al aparato de Rayos X del Dr. Simancas acudían pacientes de aquellos doctores de Granada y sus alrededores que creían firmemente en la nueva tecnología. El Hospital Provincial (actual San Juan de Dios) suscribió un convenio con Simancas mediante el cual éste actuaría como su radiólogo; en noviembre de 1902, el servicio de radiología de Simancas también era el mismo del Hospital Provincial, previo pago de 1.000 pesetas anuales.

Las radiografías las hacía a pelo, es decir, sin protección alguna, ya que por esa fecha era desconocido el efecto negativo de la radiación sobre los seres vivos. El uso prolongado del aparato sin protegerse fue la causa de que el Dr. Simancas comenzase a dar muestras de radiodermitis, se le cayó el pelo y sufrió los efectos propios de los rayos, incluso psicológicamente.

Pero siguió practicando su medicina popular en su consulta y a domicilio. Incluso se le nombró miembro de la Real Academia de Medicina de Andalucía Oriental (1906). Podemos seguir su rastro de médico del pueblo llano incluso hasta pocos días antes de fallecer: murió el 26 de septiembre de 1924, pues el 9 hizo que lo transportaran en un sillón a un domicilio de la calle San Matías para atender a un enfermo. Su estado de salud era precarísimo; el enfermo sanó y pudo acudir al entierro del médico que le había curado.

Juan de Dios Simancas dio origen a una saga de médicos renombrados en Granada: Juan de Dios Simancas y Señán (1889-1973) y Francisco Simancas y Señán (fallecido en la guerra civil). Juan de Dios fue secretario de redacción de la revista Gaceta Médica del Sur, que salía tres días por mes. En esta revista publicaron padre e hijo artículos de sus especialidades.

Su hijo Juan Simancas también llegó a ocupar sillón de número en la Real Academia de Medicina.

Más imáganes comentadas para ilustrar los 120 años de la llegada a Granada de los rayos X

Primer equipo de Rayos X instalado en España. Fue en Barcelona, quizás a comienzos de 1896.
Periódico El Globo de Madrid, 1 de enero de 1897. Publica el anuncio de un espectáculo que consistía en visionar radiografías (este anuncio también apareció en el resto de diarios de Madrid). Seis meses después se exhibía este mismo espectáculo en barracas de feria en la zona del Humilladero de Granada.
Mayo de 1897. El catedrático de Farmacia de Granada, Dr. Bernabé Dorronsoro, hizo varias demostraciones públicas del primer aparato de Rayos X que había comprado en Alemania. El Defensor del 2 de junio le dedicó una reseña a su conferencia y demostración dada día 29 de mayo; la Gaceta de Instrucción Pública de Madrid  (15 de junio) también publicó una reseña de su demostración de las posibilidades del nuevo aparato.
Conferencia de Bernabé Donroso. Información en la Gaceta de Instrucción Pública de la conferencia de Donroso sobre los rayos X, fechada en junio de 1897.
  Lámpara de RX utilizada por el Dr. Dorronsoro en 1897 y caja de placas de la fábrica de Lumiere (Lyon). Actualmente las guarda la Facultad de Farmacia de Granada donde tuvieron lugar los primeros experimentos con Rayos X de Andalucía, como la radiografía de la mano, fechada el 29 de mayo de 1897.
Herido en cuba. El joven José Álvarez Martín había sido herido en Cuba en 1896. Estuvo con la bala en su cuerpo durante un año, hasta que le fue localizada por el Dr. Dorronsoro y extraída en el Hospital Militar de Granada. Esta noticia del Defensor de Granada de 23 de diciembre de 1897 cuenta su historia.
Radiografía de niño. Esta radiografía fue hecha con el aparato del Dr. Simancas, el primer médico de Granada que tuvo Rayos X en su casa a partir de 1901. Se trata de una reproducción publicada en la Gaceta Médica del Sur de 1907. Se adivina una bala alojada en el sacro de un niño de 8 años.

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