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'Black Dresses llevan el hyperpop a su extremo más devastador'

Blog - Un blog para melómanos - Jesús Martínez Sevilla - Miércoles, 7 de Abril de 2021
Black Dresses – 'Forever in Your Heart'
Portada de 'Forever in Your Heart', de Black Dresses.
IndeGranada
Portada de 'Forever in Your Heart', de Black Dresses.

Si hay un sonido que encapsule el estado de la música a finales de los 2010 y principios de los 2020, ese es el llamado hyperpop. Esta forma de pop electrónico de estética futurista, a medio camino entre el feísmo y lo naíf, nació de los experimentos del sello PC Music que Charli XCX y SOPHIE hicieron famosos, por entonces llamados bubblegum bass. En los dos últimos años, el género se ha expandido, mutando por el camino y convirtiéndose en una de las áreas de la música popular donde más se está innovando. El especial peso que están teniendo en su desarrollo la comunidad LGTB y en particular las personas trans lo convierte en un espacio aún más fascinante y actual, donde la innovación estética sirve para imaginar mundos más tolerantes y libres. Algunos ejemplos son el ridículo y divertidísimo 1000 gecs, del dúo 100 gecs o el fluido e hiperestetizado Flamboyant, de Dorian Electra. En particular el primero de estos proyectos refleja en su eclecticismo mucho de lo que caracteriza al género: todos los sonidos imaginables (hip hop, EDM, electrónica experimental, pop, ska, metal) aparecen de forma exagerada, deformada, hasta formar una sustancia viscosa y adictiva que se te mete en los oídos y te engancha irremediablemente.

Aquí tenemos muchas de las características anteriormente enumeradas para describir al hyperpop: están los sonidos exagerados y extremos, las fusiones sorprendentes, los estribillos de pop azucarado con autotune y las letras sobre lo que supone ser trans en nuestra sociedad (el grupo lo forman dos mujeres trans, Devi McCallion y Ada Rook)

Pero estos antecedentes no me habían preparado para el nuevo disco de las canadienses Black Dresses. Desde luego, aquí tenemos muchas de las características anteriormente enumeradas para describir al hyperpop: están los sonidos exagerados y extremos, las fusiones sorprendentes, los estribillos de pop azucarado con autotune y las letras sobre lo que supone ser trans en nuestra sociedad (el grupo lo forman dos mujeres trans, Devi McCallion y Ada Rook). Lo que no encontramos en ninguna parte es la ingenuidad y el optimismo (más o menos irónico) que la mayoría de artistas del género llevan por bandera. Al contrario, Forever in Your Heart es un disco devastador en el que la alienación, el dolor, la fragilidad y la soledad protagonizan las letras, mientras que el sonido predominante es una versión electrónica y agresiva del rock industrial. Como una interpretación posmoderna y queer de The Downward Spiral, el álbum nos guía por los rincones más oscuros de la mente de Devi y Ada, exponiendo sus heridas y obligándonos a mirar. Frente al utopismo habitual en el hyperpop, Black Dresses nos dicen que la distopía ya está aquí.

Para entender este gesto artístico, hay que tener en cuenta el contexto: Black Dresses se hicieron bastante conocidas el año pasado cuando Peaceful as Hell, su cuarto álbum, obtuvo críticas muy positivas, mientras que el primero, WASTEISOLATION, se hizo viral en TikTok. Acto seguido, se separaron debido al acoso al que fueron sometidas por sus nuevos fans. Su retorno en febrero pasado con este nuevo álbum fue totalmente inesperado, y el desolado tono del mismo es por tanto una respuesta a las dificultades que Devi y Ada han experimentado a raíz de su ascenso a la fama. Pero al mismo tiempo, esta desesperada tristeza es curiosamente inespecífica: no se habla, como en su primer álbum, de episodios concretos de sus vidas reales, porque esa transparencia llevó a que sus acosadores se ensañaran y las atacaran de forma especialmente dañina. Como resultado, Forever in Your Heart está bañado de una especie de desamparo absoluto, cósmico, apenas contrarrestado por un par de pequeñas bromas en algunas canciones. La claustrofóbica “Tiny Ball” lo expresa de forma sintética con ese mantra descarnado: “everything's inside a tiny little ball of fear and pain”.

'Forever in Your Heart' bordea tanto lo sublime como lo absurdo, como suelen hacerlo los discos de hyperpop, pero en este caso la implacable brutalidad de música y letras proporciona una unidad al disco que lo hace especialmente inmersivo, reforzando su impacto

Parece natural preguntarse si un disco así puede ser hermoso; las propias artistas se lo preguntan en la primera canción, la poderosa “PEACESIGN!!!!!!!!!!!!!!!!!”, que recuerda a Linkin Park: “can we make something beautiful with no hope?”. La respuesta, en mi opinión, es un sí rotundo. Forever in Your Heart bordea tanto lo sublime como lo absurdo, como suelen hacerlo los discos de hyperpop, pero en este caso la implacable brutalidad de música y letras proporciona una unidad al disco que lo hace especialmente inmersivo, reforzando su impacto. Además, por si no quedaba claro, el pesimismo de Black Dresses no es un nihilismo abstracto y estéril: nace precisamente de una enorme empatía. En “Waiting42moro” conviven la mordacidad del estribillo (“waiting for tomorrow, waiting for tomorrow, waiting for tomorrow, feeling like shit”) con una aguda conciencia del sufrimiento ajeno (“Every day in this world: pretend I'm not scared/Pretend that everyone doesn't feel this lost as well”). Esta inmensa sensibilidad es, paradójicamente, el origen de la sensación de soledad de Devi y Ada: “Concrete Bubble”, quizás la canción más abrasiva del disco, expresa su percepción de que todo el mundo está abrumado por sus propios problemas, por lo que es imposible llegar a comprender lo suficiente los de las demás personas como para poder ayudarlas de veras.

Algunas de las mejores frases del álbum ahondan en esta dolorosa empatía: “But on a clear and cloudless day/It feels like the planet's atmosphere/Is stitched together by everyone's pain/And we just breathe it in...”, canta Devi en “Silver Bells”, mientras que en la excelente y pegadiza “We'll Figure It Out” exclama repetidamente que “estamos en una puta trampa”. Pero el momento en que las letras alcanzan mayor profundidad, y también la mejor canción del disco, es “Understanding”. Claramente, las canadienses sienten que han expuesto su dolor al mundo y este les ha respondido con incomprensión y hostilidad. Su conclusión es que tenían una idea equivocada de lo que necesitaban: no necesitan que la gente comprenda su dolor, porque el dolor es inexplicable y subjetivo; simplemente necesitan ser comprendidas como personas, es decir, respetadas y reconocidas. A partir de esta canción, el disco da un giro y se vuelve más personal; en “Perfect Teeth” y “Mistake”, Devi habla claramente sobre sus sentimientos de traición a raíz de las interpretaciones perversas que hicieron sus acosadores de su experiencia como víctima de abuso infantil. La segunda es además un pequeño respiro a nivel de sonido, una sencilla balada con sintes en la que la voz de Devi, sin el filtro del autotune, se quiebra y nos deja las emociones a flor de piel.

La sensación de no tener nada a lo que agarrarse y de estar rotas por dentro es desgarradora, pero en la renuncia a toda esperanza encuentran un consuelo o, cuando menos, una serenidad: “I couldn't keep it together/But it's not that bad”

A continuación, “(Can't) Keep It Together” cierra el álbum y sintetiza lo mostrado en él: Devi y Ada renuncian a la esperanza de mantenerse en pie, así como a la idea de que compartir su sufrimiento en canciones suponga una posibilidad sanadora; ante este panorama, se preguntan: “I wonder if life is all about just falling apart/And painfully becoming something else?”. La sensación de no tener nada a lo que agarrarse y de estar rotas por dentro es desgarradora, pero en la renuncia a toda esperanza encuentran un consuelo o, cuando menos, una serenidad: “I couldn't keep it together/But it's not that bad”. Con esta deprimente moraleja nos dejan, y la sensación de derrota emocional es apabullante.

Pero igual de apabullante es la sensación de triunfo artístico. Los defectos de algunas canciones (el exceso de distorsión de “Zero Ultra”, la falta de imaginación de “Gone In An Instant”) palidecen en comparación con la asombrosa originalidad y la desarmante honestidad del disco en su conjunto. Ojalá Devi y Ada encuentren una manera de sentirse mejor y al mismo tiempo estar cómodas haciendo música juntas (por desgracia, han comunicado que este disco no significa que vayan a volver). En cualquier caso, Forever in Your Heart es un singular monumento a la fragilidad humana que expande las posibilidades del pop en estos tiempos de ciberacoso y aislamiento. Solo por eso merece ser escuchado.

Puntuación: 8.4/10

Si quieres escucharlo, pincha en el siguiente enlace: Black Dresses – Forever in Your Heart

Imagen de Jesús Martínez Sevilla

Investigador en formación, trabaja en la Universidad de Granada. Le interesa hacer ciencia social comprometida, por lo que estudia la salud mental desde perspectivas despatologizadoras y transformadoras. Además, milita en colectivos de la ciudad. En sus ratos libres, escribe sobre música pop. (Osuna, 1992).