'Tyler, the Creator vuelve al rap y consigue un nuevo triunfo'

Blog - Un blog para melómanos - Jesús Martínez Sevilla - Miércoles, 7 de Julio de 2021
Tyler, The Creator – 'CALL ME IF YOU GET LOST'
Portada de 'CALL ME IF YOU GET LOST', de Tyler, The Creator.
Indegranada
Portada de 'CALL ME IF YOU GET LOST', de Tyler, The Creator.

No hace tanto tiempo, cabía preguntarse si Tyler, The Creator conseguiría consolidarse artísticamente alguna vez. Como líder de los polémicos Odd Future, Tyler saltó a la fama online en 2009-2010 y se pasó el siguiente lustro labrándose una reputación como enfant terrible. Tanto sus letras, llenas de violencia y bromas de mal gusto, como sus declaraciones públicas parecían diseñadas para escandalizar al mayor número posible de personas. Influido como estaba por Eminem, parecía existir el riesgo de que siguiera a su ídolo por el decepcionante camino que ha tomado en la segunda mitad de su carrera, más preocupado por despertar una reacción negativa que por cuidar su arte. La culminación de esta trayectoria llegó en 2015, cuando tuvo que cancelar parte de su gira internacional, puesto que se le prohibió la entrada en Reino Unido y se crearon campañas en su contra en Australia. Mientras artistas de su círculo como Earl Sweatshirt o Frank Ocean despegaban y se convertían en referentes de la música de su generación, Tyler parecía atascado. El hecho de que tuviese un inmenso talento técnico para el rap no bastaba para ocultar este estancamiento.

Todo eso cambió con Flower Boy (2017), un giro de 360 grados en su carrera. Dio la sensación de que sus avances en cuanto a su madurez personal, hablando con franqueza sobre sus conflictos internos (que entre otras cosas tenían que ver con su sexualidad: después de años de letras homófobas, en este álbum habló de sus propias experiencias con hombres), desbloqueó su maduración artística

Todo eso cambió con Flower Boy (2017), un giro de 360 grados en su carrera. Dio la sensación de que sus avances en cuanto a su madurez personal, hablando con franqueza sobre sus conflictos internos (que entre otras cosas tenían que ver con su sexualidad: después de años de letras homófobas, en este álbum habló de sus propias experiencias con hombres), desbloqueó su maduración artística. El resultado fue un disco de una gran solidez, que conforme pasa el tiempo parece asentarse como su obra definitoria. La combinación de temas agresivos de rap excéntrico con baladas soul y el tono introspectivo de las letras definieron una nueva fase en su trayectoria. El reconocimiento de la crítica fue unánime, e incluso supuso un repunte de ventas respecto a Cherry Bomb (2015), quizás el disco que más había dividido a su público.

Pero lejos de conformarse con ello, Tyler Okonma decidió arriesgar aún más. IGOR (2019) fue con diferencia su álbum menos convencional a todos los niveles. Por un lado, la historia que contaba, su affair con un hombre que a su vez sale con otra mujer, no tenía precedentes en la historia del hip hop más mainstream. En ese sentido, la complejidad temática y narrativa mostraba unas ambiciones artísticas que hasta ese momento Tyler no había sido capaz de ejecutar satisfactoriamente. Pero además el californiano cuestionó con este álbum los propios límites del hip hop como género: en muchas canciones no rapeaba sino que cantaba, aplicando efectos muy diversos sobre su voz, y las canciones tenían estructuras claramente pop. De hecho, cuando consiguió al fin el Grammy a disco de rap del año, Tyler dijo (con la boca pequeña para ser él) que había algo de racismo en que se considerara a IGOR un disco de rap, cuando su juego con los géneros permitía etiquetarlo simplemente como pop. En cualquier caso, aunque también fue muy bien recibido y fue su primer número uno en Billboard, una parte de sus fans de toda la vida echaron de menos al Tyler que simplemente rapeaba y lo hacía mejor que casi nadie en su generación.

Su estructura libre y fluida, especialmente en su primera mitad, y la presencia del legendario DJ Drama como 'hype man' y narrador le dan al proyecto un sabor a mixtape que entusiasmará a los fanáticos del hip hop

CALL ME IF YOU GET LOST (2021) parece estar dirigido a ese sector de su público, y no solo porque Tyler vuelva a usar el rap como su arma prioritaria. Su estructura libre y fluida, especialmente en su primera mitad, y la presencia del legendario DJ Drama como hype man y narrador le dan al proyecto un sabor a mixtape que entusiasmará a los fanáticos del hip hop. De hecho, se escucha múltiples veces el eslogan “Gangsta Grillz”, el nombre de la esencial serie de mixtapes que Drama produjo a finales de los 2000. A ello hay que añadir la cantidad de colaboraciones de hip hop puro que dan forma al proyecto: samples de Gravediggaz, Nas o Westside Gunn; estrofas de Pharrell, Lil' Wayne o Domo Genesis... Al mismo tiempo, Tyler no abandona, sino que incluso expande la ambición estética y conceptual de sus trabajos anteriores. No hay más que ver los vídeos promocionales, con esas imágenes que parecen sacadas de una película de Wes Anderson, o escarbar un poco bajo la superficie temática del álbum, que en apariencia se reduce a chulear por su éxito y pintar un retrato idílico del mismo. Porque aunque presuma de todo lo que le va bien, como en el interludio “BLESSED”, y hable constantemente de sus coches de lujo y yates, una profunda intranquilidad se esconde tras esos alardes.

Se intuye en canciones como “RUNITUP”, donde el estribillo invita al despilfarro porque “here today, but gone tomorrow”, es decir, porque la desgracia espera a la vuelta de la esquina. Se ve con más claridad en “MASSA”, cuando Tyler dice que duerme con una pistola bajo su cabeza por lo que pueda pasar. Y se insinúa a lo largo de todo el álbum, empezando por “CORSO”, con las referencias a otro triángulo amoroso con mal resultado. Pero la historia completa no se cuenta casi hasta el final. Como comentaba, la primera mitad del disco avanza con fluidez, entre canciones cortas con una producción decadente que se centran en exhibir el nivel de vida al que ha accedido Tyler: viajes a Suiza y Francia, visitas a Roland Garros y la semana de la moda en París... todo eso es lo que encarna su nuevo personaje, Baudelaire, que remite al poeta decadentista por excelencia, retratado en el carnet de la portada como un viajero empedernido. Sea en “LUMBERJACK” con su base horrorcore o en “HOT WIND BLOWS” con su base jazz, en la romántica “WUSYANAME” o en la política “MANIFESTO”, los distintos acentos del álbum en esta primera mitad están supeditados a transmitir esa imagen de opulencia. Lo cual, también es cierto, hace que cada canción sea algo menos memorable en sí misma.

La imagen que usa Tyler para explicar esa sensación, la de ahogarse en el agua, no es casual: es el reverso oscuro de todas esas fanfarronadas sobre barcos en lagos suizos

El cambio de registro llega con “SWEET/I THOUGHT YOU WANTED TO DANCE”, una combinación de dos baladas, del estilo de las de IGOR, que dura casi diez minutos. Si la primera mitad recuerda a su hit “EARFQUAKE”, la segunda samplea “Baby My Love”, una balada reggae del subgénero lovers rock, y empieza a desvelar de forma más clara la historia de amor que atraviesa el álbum: una marcada por los malentendidos, la tensión sexual no resuelta y la insatisfacción. La imagen que usa Tyler para explicar esa sensación, la de ahogarse en el agua, no es casual: es el reverso oscuro de todas esas fanfarronadas sobre barcos en lagos suizos. Las armonías de Fana Hues y Brent Faiyaz añaden un toque importante, dadas las limitaciones de la voz de Tyler que, como ya hizo en el anterior álbum, cubre con el uso de efectos. Después de este trascendental cambio de tono, el disco topa con un pequeño bache, cuando dos interludios graciosos pero intrascendentes (“MOMMA'S TALK”, que nos presenta a la divertida y peligrosa madre de Tyler, y la ya mencionada “BLESSED”) rodean a la canción menos interesante. “RISE!” habla del beef de Tyler con A$AP NAST, que es más bien ridículo, y su base funciona regular por culpa de un sonido de órgano bastante feo y unos platillos muy molestos y artificiales. “JUGGERNAUT” es mejor, un pepinazo que cuenta con grandes actuaciones de Pharrell Williams y Lil Uzi Vert, aunque suena un poco fuera de lugar, perdida tras el cambio de ritmo del disco.

Entonces llega la canción definitoria del álbum. En “WILSHIRE”, Tyler cuenta a lo largo de ocho minutos, sobre una sencilla base que se repite en bucle, cómo se enamoró de la novia de un amigo, cómo ella le correspondía y cómo, aunque nunca se acostaron (¿o sí?), todas las personas implicadas salieron mal paradas de la situación. El enamoramiento es tan profundo que permite al rapero darse cuenta de que todo ese lujo está, en cierto sentido, hueco: “The only thing I'm missin' in life, I know you could be it”, le dice a su enamorada. Pero no hay solución: a la hora de la verdad, ella se queda con su novio. Tyler nos cuenta por un lado que esta historia prueba que es una mala persona; pero por otro, admite que conocer a esta mujer le ha demostrado que es vulnerable (“I thought I was bulletproof/She proved me wrong, man”). Esta humanización hace de contrapeso de su propio endiosamiento, desplegado en el resto del álbum, y le permite tomar conciencia de las consecuencias de ese secretismo tan prolongado en sus relaciones personales que ha empezado a romper con sus últimos discos. A pesar de que, como ha señalado Anthony Fantano y algunos fans no han tenido más remedio que reconocer, la canción tiene problemas con la compresión del sonido, su aportación conceptual al álbum es inestimable.

A continuación, “SAFARI” es la conclusión perfecta para el disco: recupera una vez más los temas de viajes y lujo y condensa el sonido de la primera parte del álbum, todo sintes y vientos cálidos acompañados de la enérgica presencia de DJ Drama. Al final, Tyler ha conseguido un tercer triunfo artístico consecutivo, sin repetirse, mostrando una gran inteligencia en sus decisiones de producción y estilo y expandiendo aún más sus ya vastos intereses estéticos. Por si esto fuera poco, el público ha respondido una vez más: el disco ha vuelto a debutar en el número uno de la lista de ventas de Billboard, con mejores datos aún que IGOR, e incluso ha conquistado a aquellos escépticos con sus incursiones en el R&B y el pop. CALL ME IF YOU GET LOST supone la confirmación definitiva de Tyler, el mismo chaval que hace unos años parecía perdido en sus propias payasadas, como uno de los mayores artistas de nuestra era en cualquier género. Nosotros no tenemos más que seguir disfrutándolo.

Puntuación: 8.3/10

Imagen de Jesús Martínez Sevilla

Investigador en formación, trabaja en la Universidad de Granada. Le interesa hacer ciencia social comprometida, por lo que estudia la salud mental desde perspectivas despatologizadoras y transformadoras. Además, milita en colectivos de la ciudad. En sus ratos libres, escribe sobre música pop. (Osuna, 1992).