La concesión de aguas permite a la Comunidad de Regantes Siete Fuentes Negratín crear dos nuevos empleos indefinidos de acequiero mayor

La reciente concesión de aguas otorgada por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir -"un documento largamente esperado y que blinda jurídicamente el futuro hídrico de la zona"- ha permitido a la Comunidad de Regantes Siete Fuentes Negratín crear dos empleos indefinidos de acequiero mayor, una figura histórica que vuelve a situarse en el centro de la gestión moderna del riego.
La concesión, según ha resaltado la Comunidad de Regantes en una nota de prensa "no es solo un permiso: es la llave que abre la puerta a una planificación estable, a la modernización de infraestructuras y a la superación de décadas de incertidumbre". Con ella, la comunidad puede programar turnos, mantener redes y proyectar inversiones sin el temor constante a la provisionalidad, ha explicado para indicar que en ese nuevo escenario, la Junta General celebrada el 20 de noviembre de 2025 decidió "profesionalizar la estructura interna y reforzarla con dos trabajadores especializados que asumirán, desde el 1 de enero de 2026, la responsabilidad diaria de que el agua llegue donde debe, cuando debe y en igualdad de condiciones para todos".
Los nuevos acequieros mayores -contratados conforme al convenio sectorial- tendrán entre sus funciones la supervisión de las redes de distribución, el control de caudales y dotaciones, la vigilancia de infraestructuras hidráulicas y la atención directa a los comuneros. Su presencia permitirá reducir tiempos de respuesta, anticipar incidencias y garantizar un funcionamiento más robusto del sistema, especialmente en campañas de alta demanda o en episodios climáticos extremos, cada vez más frecuentes en la comarca.
La comunidad ha aprovechado este cambio de etapa para eliminar el tradicional sistema de 'igualas' y sustituirlo por una cuota anual única, "un modelo más transparente y equitativo que rompe con privilegios históricos asociados a zonas como cotos, vegas u orillas". El nuevo sistema rotatorio por turnos asegura que "todos los comuneros reciban el agua en igualdad de condiciones, reforzando la cohesión interna y la justicia distributiva".
La creación de estos dos puestos indefinidos supone, además, "un impacto directo en el empleo rural, un recurso tan escaso como el agua en muchas zonas del interior peninsular". "En un territorio marcado por la despoblación y la precariedad estacional, disponer de empleo estable vinculado a la gestión del agua -el recurso que sostiene la economía local- es un factor de arraigo y de fortalecimiento del tejido socioeconómico", ha enfatizado la entidad.
El presidente de la Comunidad, José Antonio Azor, lo ha resumido así: "La concesión nos da seguridad jurídica, pero también nos obliga a estar a la altura. Estos dos empleos no son un gasto: son una inversión en el futuro del territorio".
En paralelo, la Comunidad ha adjudicado también la redacción del proyecto de modernización en baja a la empresa Aljisur Ingeniería, SCA, un paso técnico clave para "avanzar hacia un sistema de riego más eficiente, digitalizado y preparado para los retos de la próxima década". El técnico responsable, Pedro Castillo, ha subrayado la importancia de este encargo: "La modernización en baja es la pieza que permitirá que la concesión se traduzca en eficiencia real. No hablamos solo de tuberías o válvulas: hablamos de un salto tecnológico que garantizará un reparto más preciso, menos pérdidas y un control más transparente para todos los comuneros".
Además, la Comunidad ha formalizado la solicitud de las ayudas del Plan RegadíA, un programa autonómico y estatal destinado a impulsar la modernización y eficiencia de los sistemas de riego. Estas ayudas permitirían financiar parte de las actuaciones previstas y acelerar la transformación del sistema, reforzando la sostenibilidad económica y técnica del proyecto.
Con estas decisiones, "Siete Fuentes Negratín se alinea con las exigencias normativas actuales en materia de eficiencia hídrica, control de consumos y mantenimiento de infraestructuras, y se posiciona como un ejemplo de cómo la gestión del agua -cuando se combina con visión, consenso y profesionalización- puede convertirse en motor de desarrollo rural".
































