Sierra Nevada, Copa del Mundo 24

Pedaladas de altura contra el cáncer

Implicados - IndeGranada - Martes, 29 de Septiembre de 2015
Tres supervivientes del cáncer afrontarán el 17 de octubre un reto personal y solidario: subir al Veleta desde Motril, con un recorrido de 150 kilómetros y casi 3.400 metros de desnivel, para demostrar al mundo que se puede luchar e incluso ganar a esta terrible enfermedad. Con el nombre 'RetoBike 0-3.000. Pedaladas de altura contra el cáncer', los ciudadanos y la empresas pueden colaborar comprando kilómetros solidarios a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer, entidad de la que un miembro de su junta directiva provincial también participará en el recorrido.
Cartel de 'RetoBike 0-3-000', organizado por la Asociación Española Contra el Cáncer.
AECC
Cartel de 'RetoBike 0-3-000', organizado por la Asociación Española Contra el Cáncer.

El diagnóstico de un cáncer supone un enorme impacto emocional en la persona que lo recibe. Surgen sentimientos que cambian y condicionan su vida (miedos, incertidumbre, angustia, impotencia, rabia, incomprensión, injusticia, aflicción, soledad, frustración).

Sentimientos que la persona afectada ha de gestionar y manejar lo mejor posible en un proceso vital y personal que culmine en la mejor adaptación posible a su nueva realidad, marcada por la enfermedad.

En este proceso de afrontar y enfrentarse a esta patología son muchos los que, en una expresión y a la vez necesidad de esperanza vital y reivindicación personal, se marcan objetivos y propósitos, que a su vez generan ilusión por vivir y representan manifestaciones de vida.

En algunos casos van más allá y son verdaderos retos, como demostración de fortaleza, lucha y coraje frente al enemigo a batir, el cáncer. Y este fue el caso de Miguel.



Miguel Martín Criado

Miguel es un sobreviviente de un cáncer hematológico que, tras dos líneas de quimioterapia que no fueron efectivas, se sometió a un trasplante alogénico (de un donante no emparentado) de médula ósea, este sí efectivo y que actualmente esta en remisión de su cáncer. Miguel es aficionado ciclismo, deporte que practicaba antes del diagnóstico. Durante su segunda línea de quimioterapia, Miguel se propuso como un reto personal subir desde la misma puerta de su casa, en el centro de Granada, al Pico Veleta en bicicleta ¡sin sentarse en todo el trayecto! ¡Y lo consiguió!. ( https://www.youtube.com/watch?v=jS6A3rUcpnk ). Tras el trasplante y al comprobar cómo remitía su cáncer, Miguel se planteó que llevaría a cabo un nuevo reto una vez que se recuperase del trasplante y su hematólogo no considerara ninguna contraindicación.

Y ha llegado el día en que Miguel está de nuevo practicando el ciclismo y manteniendo con más ilusión si cabe su propósito de llevar a cabo un nuevo reto personal y deportivo con la intención de:

1. Servir de ejemplo de superación, normalización y capacitación para otros enfermos de cáncer.

2. Concienciar a la sociedad de la importancia y la necesidad de la donación de médula ósea (en su caso debe su remisión a la generosidad de un donante no emparentado).

3. Trasmitir los beneficios de la práctica del deporte (moderado, asesorado y orientado por profesionales de la salud y el deporte) en los enfermos de cáncer durante y después de los tratamientos.

4. La importancia y la conveniencia ante un diagnóstico de cáncer, de los voluntarios de organizaciones como Asociación Española Contra el Cáncer.

Desde la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), no solo apoyarán esta iniciativa, sino que van a acompañar a Miguel, literalmente hablando. Y así, simbolizando uno de los fines de AECC, acompañar, ayudar y apoyar a los enfermos de cáncer, un miembro de la Junta Provincial de Granada, también aficionado al deporte del ciclismo, se enfrentará con Miguel a este RetoBike 0-3.000, una travesía de 150 kilómetros que discurrirá por parte de la provincia de Granada, pasando por el mayor número de pueblos para dar la máxima visibilidad a estas causas: Playa Granada-Motril ( 0 m.); Vélez de Benaudalla; Órgiva; Lanjarón; Valle de Lecrín; Dúrcal; Padul; Alhendín; Otura; Dílar; Gójar; La Zubia; Granada; Huétor Vega; Monachil; Pradollano; Hoya de la Mora y Posiciones del Veleta (3000 m.), primer meta del reto.

Y una vez allí, haciendo honor al lema del evento, “Un Reto de Altura”, la voluntad de AECC es "ir un poco más allá y alcanzar cumbre si las piernas nos lo permiten, porque por corazón no va a faltar", explica la asociación. La cima final del reto se sitúa en el Pico Veleta, a 3398 metros.

Metros de altura solidarios

El reto no solo es personal y deportivo, también solidario. AECC invita a particulares, empresas, entidades e instituciones a canjear por un donativo cada uno de los metros que asciendan los cuatro participantes, obteniendo así fondos a beneficio de la asociación. Para particulares se ha previsto un donativo de 5 euros para los metros desde el 1 al 2.999. Para empresas colaboradoras, un donativo de 50 euros para los metros desde el 3001 hasta el 3397.

Con la adquisición de “Metros de Altura Solidarios” se participa en el sorteo de una estancia de dos noches en habitación doble en régimen de alojamiento y desayuno en el hotel Meliá Sierra Nevada, más forfait para dos personas un fin de semana, con el alquiler de equipos de esquí y entradas para las actividades lúdicas en Mirlo Blanco, cortesía de Cetursa, más una bicicleta de montaña Orbea.

Junto a Miguel Martín Criado, otros dos afectados por cáncer participarán en el reto de subir al Veleta desde Motril. Son Mar Hernández Plana (Barcelona) y Jesús Cobelo Fojo (A Coruña).



Mar Hernández Plana

"Me llamo Mar, tengo 44 años, y mi historia podría ser la de miles de mujeres que tienen que enfrentarse al terrible proceso del cáncer de mama y que hará que ni ellas, ni sus vidas vuelvan a ser ya como antes. La primera vez fue con 36 años. Fue un tumor localizado y pasé por cirugía y radioterapia. Decido hacerme una mastectomía bilateral, una de ellas preventiva, con reconstrucción plástica. Tres intervenciones y el durísimo tratamiento de la quimioterapia. Dos años de superar etapas, sin tregua, sin descanso...En total ocho sesiones interminables que yo me tomé como si fueran carreras de resistencia. A mí el cáncer me hizo descubrir la bici, y la bici de montaña me cambió la vida, me ayudó a pasar los momentos de rabia y de impotencia, poco a poco hizo cambiar mi vida en positivo, a la vez que me ayudó a recuperarme y ponerme en forma. Hice un cambio de estilo de vida, donde el deporte pasó a tener un papel destacado".

"Pero la carrera más titánica ha sido sin duda la recaída, que es un competidor chungo, experto en malas jugadas, de aquellos que si pueden te avanzan por la derecha y encima te dan con el codo y te hacen caer. No dejé de ir en bici durante todo el proceso (aunque cuando estás en un tratamiento como este te desaconsejan el deporte). La bici también me hacía normalizar la situación, me hacía sentir menos enferma y los médicos se sorprendían de los resultados de los análisis y de mis defensas. La bici me ha hecho aguantar, me ha hecho mantener y recuperar en muchos momentos la motivación, las ganas de salir adelante y la fuerza hasta poder conseguir uno de mis sueños; participar en la Titan Desert".


Jesús Cobelo

Nacido en Ortigueira en 1977, llegó a ser profesional del ciclismo en el equipo Xacobeo-Galicia. Pero el cáncer se interpuso en su camino. Un día de finales de 2010 se empezó a encontrar mal, con sudor, fiebre, cansado y sin fuerzas. Tenía inflamado un ganglio en el cuello y el en febrero de 2011 le diagnosticaron un linforma de Hodkin. Pero tenía posibilidades de curarse. Cobelo, haciendo gala del sacrificio y poder de superación que exhiben los ciclistas, se enfrentó a su enfermerdad. "Sólo pensaba en afrontar el problema y recuperarme lo más rápidamente posible. Tuve que someterme a seis ciclos de quimioterapia en el Hospital Juan Canalejo de La Coruña. También me sometí a radioterapia durante 16 días. Teóricamente, estaba curado", según declaró en 2013 al diario Marca.

Volvió a competir, "pero al cabo de un mes me salió un bulto en el cuello de un centímetro al que los médicos inicialmente no dieron importancia. 'Puede ser cualquier cosa', me dijeron. Y seguí corriendo". "Después me lo analizaron y otra vez salió Hodgkin, así que los médicos decidieron que debía hacerme un trasplante de médula autólogo”. Mediante un procedimiento denominado aféresis, seleccionaron sus propias células madre que luego le transfundieron. Por suerte tenía su bicicleta por compañera. Inicialmente no le dejaban tenerla en la habitación, pero después de mucho insistir pudo montar todos los días pese al cansancio, las náuseas y demás problemas inherentes a su estado. "Soy ciclista y me relaja. Me hace sentirme mejor, porque un deportista necesita moverse". Así, mientras se recuperaba y confiaba en estar plenamente curado, Jesús soñaba con volver a ser ciclista profesional, finalizar INEF (que tuvo que abandonar) y, sobre todo, poder dedicarse algún día "a la educación de los niños", que es, junto al ciclismo, su otra gran pasión en esta vida.