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Una visión ácida y humorística de la realidad con noticias ficticias, por José Miguel Muñoz

Un granadino lleva 21 años evitando saludar a sus conocidos por la calle

Indenews - José Miguel Muñoz - Miércoles, 13 de Mayo de 2015
Domina todas las técnicas para ello, desde fingir que habla por el móvil hasta mirar un escaparate o atarse los cordones de los zapatos.
La calle Mesones, un lugar propicio para evitar el saludo.
M. RODRIGUEZ
La calle Mesones, un lugar propicio para evitar el saludo.

Antonio Recio, un granadino de 48 años, lleva desde que tenía 27 evitando saludar a alguien por la calle. Se trata de una práctica atávica entre los granadinos más rancios que se da, sobre todo, cuando te cruzas con gente a la que apenas conoces o llevas mucho tiempo sin ver. Se materializa en que la persona en cuestión, una vez que se acerca y te dispones a saludarla, pese a haberte visto, gira la cabeza disimuladamente -o con total descaro- hacia otro lado, dejándote con cara de tonto.

Este hombre reconoce que “siempre he sido de saludar poco por la calle”, pero este hábito se intensificó a raíz de que su novia de toda la vida, con la que llevaba diez años de relación, le abandonara poco antes de la boda. “Tenía pánico a encontrarme con amigos o conocidos y tener que dar explicaciones”, se justifica.

Recio empezó entonces a eludir el saludo y para ello fue desarrollando una serie de técnicas que le han convertido en un auténtico maestro. “Al principio caminaba con la vista perdida, como pensando en mis cosas, pero con eso no podía evitar que alguien me viera y me parara”, cuenta. Por eso decidió cambiar de estrategia: “es mejor ir vigilando de lejos quién se acerca para que, antes de que te vea, emplear una maniobra de despiste”, explica. Entre ellas está “mirar al cielo, como viendo a ver cómo está el tiempo, letreros publicitarios o detalles arquitectónicos de un edificio...”

"Desde que existen los móviles todo es más fácil", dice el antipático

Siempre que puede, Recio prefiere caminar por calles comerciales, “porque hay escaparates en los que fijar la vista cuando atisbas a alguien que no quieres saludar”. Si no, está el recurso del móvil, un artilugio que ha facilitado mucho las cosas a los antipáticos. “Desde que existen los móviles todo es más fácil, hacer como que estás hablando o mirando el whatsapp es una apuesta segura para evitar el saludo”.

Cuando ve a alguien que sabe que le va a saludar aunque se haga el despistado, Recio opta por fingir que se ata los cordones de los zapatos. “Así, al estar agachado mirando al suelo, es más difícil que te reconozcan. Por eso nunca llevo mocasines o alpargatas, ¡siempre hay que llevar calzado con cordones!”, exclama.

El psicólogo conductual Esteban González cree que la actitud de Antonio Recio “está cada vez más extendida en la sociedad, y especialmente en la capital granadina”. El experto explica que “detrás de ese temor a saludar puede haber una timidez exacerbada o algún otro tipo de fobia social, aunque yo pienso que el sujeto lo que tiene es, simplemente, mucha malafollá”.

Esto es una noticia ficticia de Indenews, la sección de sátira y humor de El Independiente de Granada