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AUGE Y CAÍDA DE LA GUERRILLA ANTIFRANQUISTA EN GRANADA (1939-52). PRIMERA PARTE

Año 1947: El maquis granadino pone muy nervioso al dictador Franco

Política - Gabriel Pozo Felguera - Domingo, 18 de Octubre de 2020
Gabriel Pozo Felguera inicia este domingo una espectacular serie sobre la Guerrilla Antifranquista en Granada, en la que analiza aquel acontecimiento tan extenso en el tiempo, del que pese a la abundante bibliografía, aún persisten contradicciones y lagunas, que fruto de sus investigaciones tratará de clarificar. En próximas entregas, indagará en las consecuencias políticas que trajo el escandaloso y sangriento año 1947, que centra la entrega de este domingo; otro más sobre el papel del PCE, detenciones de jefes enviados por Santiago Carrillo y sus múltiples traiciones, que acabaron con la desarticulación de la guerrilla en 1952 y lo cerrará con las rutas del exilio que siguieron los últimos que quedaban en las sierras. Un serial para leer y compartir.
Probable foto de la Agrupación Guerrillera Granada, tras ser recompuesta por Roberto.
ARCHIVO JORGE MARCO
Probable foto de la Agrupación Guerrillera Granada, tras ser recompuesta por Roberto.
  • Los asesinatos del coronel Joaquín Miláns del Bosch por la partida Clares y del industrial Romero de la Cruz, por los Quero, propiciaron la “ley de fugas”

  • La Guardia Civil ejecutó extrajudicialmente a decenas de maquis, colaboradores y sospechosos de ayudar a los huidos a las sierras granadinas

  • Granada fue una de las provincias que mayor número de víctimas contabilizó por el sangriento enfrentamiento entre finales de 1946 y 1951

  • La Operación Reconquista puesta en marcha por el PCE con guerrilleros desembarcados en la Costa (1944-47) acabó por fracasar

Lunes 3 de marzo de 1947. Palacio del Pardo. Francisco Franco había citado de urgencia al gobernador civil de Granada, José María Fontana Tarrats. El Generalísimo no solía despachar directamente con los gobernadores. Fontana debió pensar que el jefe del Estado había quedado impresionado por su magnífico plan de relanzamiento económico de Granada. Pero los ánimos de palacio estaban más que tensos. Franco debió echarle una reprimenda histórica. Todo ello a cuenta del desmadre de secuestros y asesinatos que estaba protagonizando la guerrilla antifranquista en Granada, la más ruidosa del país. Las dos gotas que colmaron el vaso de la anarquía en Granada habían sido los asesinatos del coronel de intendencia Joaquín Miláns del Bosch (8 de enero) y del industrial Indalecio Romeo de la Cruz (21 de febrero). La declaración del estado de guerra seguía vigente desde 1936; a pesar de ello, Franco anunció a Fontana que se veía obligado a promulgar una ley para endurecer la lucha contra la guerrilla. Y todo por culpa de los maquis granadinos y malagueños. El enfrentamiento soterrado en las sierras se convertiría en guerra de exterminio total. 

El falangista camisa vieja catalán José María Fontana Tarrats llegó a Granada en enero de 1944. No era teniente coronel de la Guardia Civil como su antecesor (Manuel Pizarro Cenjor, 1941-43)*, especializado en aniquilar disidentes. Era economista y técnico. Se encontró una provincia atrasada social y económicamente; devastada por la guerra civil. No le gustó el ambiente caciquil practicado por los terratenientes y empresarios, empeñados en mantener un paro obrero permanente para que no subieran los salarios; ni una Universidad adocenada bajo la batuta de Marín Ocete; ni una corporación municipal inoperante, comandada por Gallego Burín; ni una Falange provincial enfrascada en venganzas y fastos hueros. Pronto empezó a manejar la idea de cesar a Marín Ocete y a Gallego Burín (a quienes se ganó como primeros enemigos) y potenciar a los verdaderos falangistas y buenos profesionales de la Universidad. Se percató de que el hambre y la represión ejercida por su antecesor habían propiciado el incremento de gente echada a la sierra.

Jesús Monzón, en la cárcel de Teruel en los años 50. Era el máximo responsable del PCE en el interior de España cuando se decidió invadir el Valle de Arán y enviar activistas al Sur de España.

Mientras el gobernador Fontana estaba entretenido en la elaboración de su programa económico y social, por las costas de su demarcación estaban empezando a desembarcar maquis procedentes de Francia. Todos eran del Partido Comunista (PCE), habían participado en la II Guerra Mundial, algunos como partisanos franceses contra Hítler. Para octubre de 1944, el máximo dirigente del PCE, Jesús Monzón, organizó la Operación Reconquista de España; el punto fuerte fue lanzar a casi 8.000 exiliados españoles contra las fuerzas de Franco en el Valle de Arán; la segunda gran acción sería comenzar a reconquistar el Sur de España mediante el envío de cuadros del partido para reconstruir la organización “en el llano” andaluz y agrupar a las infinitas bandas de hombres “de la sierra” que luchaban por su supervivencia.

Pocos sabían que casi todas las semanas, desde 1939, eran fusilados varios rojos en las tapias del cementerio de Granada. Poquísimos conocían que en las sierras de todo el oriente andaluz sobrevivían casi medio millar de guerrilleros, mientras en el llano había cinco o seis mil personas que les servían de apoyo

La invasión del Valle de Arán fue un estrepitoso fracaso. Pero la entrada paulatina de pequeños grupos de maquis formados en la Escuela de Guerrilleros de Toulouse se fue consolidando en las sierras de Granada y Málaga, entre finales de 1944 y finales de 1946. Si bien, con enormes dificultades y bajas.

La sociedad granadina vivía ajena

La sociedad granadina en general trataba de sobrevivir a la penuria económica y al hambre.  Pocos sabían que casi todas las semanas, desde 1939, eran fusilados varios rojos en las tapias del cementerio de Granada. Poquísimos conocían que en las sierras de todo el oriente andaluz sobrevivían casi medio millar de guerrilleros, mientras en el llano había cinco o seis mil personas que les servían de apoyo. Unos lo hacían por simpatías ideológicas, otros por miedo y muchos por dinero. Tarde o temprano, la mayoría iban a ser objeto de palizas y ejecuciones extrajudiciales; en otros casos, no tuvieron más remedio que echarse también al monte o exiliarse. El estado de guerra continuaba muy vivo en Granada

Evita Perón, recibida por las autoridades militares a su llegada al aeródromo de Armilla (15 de junio de 1947). TORRES MOLINA.

Nada de esto era conocido por la población. Los medios de comunicación estaban censurados o eran cómplices. Las grandes masas se preocupaban por que el Granada C. F. empezaba a ir mal y tendría que descender a segunda división (en la temporada 1945-46); la pugna del mundillo taurino empezaba a decantarse por el coso de Frascuelo, ya que los rumores apuntaban al cierre de la del Triunfo. El cartel que ofrecía el coso de Dr. Olóriz era magnífico: Domingo Ortega, Gitanillo de Triana, Pepe Luis Vázquez, Luis Miguel Dominguín, Agustín Parra Parrita, Antonio Bienvenida y el rejoneador Pepe Anastasio. El único de los grandes que faltó fue Manolete.

Cartel de la feria taurina de 1947.

Por fin, tras muchos años, la Semana Santa de 1947 se presentaba completa con la refundación de la Hermandad de la Borriquilla. Y por si esto fuera poco, Evita Perón iba a venir a Granada cargada de ternera argentina y millones de huevos de gallinas de la Pampa. El hambre desaparecería en España con la ayuda del presidente Perón.

Primera salida en procesión de la Borriquilla, tras su refundación en el convulso año 1947.

Se recrudece la guerrilla y la represión político-militar

Hasta finales de 1946, muy pocos enfrentamientos entre maquis granadinos y fuerzas de seguridad habían llegado a los medios de comunicación (a lo sumo, los perpetrados en la capital o con guardias civiles entre las víctimas, que eran presentados como altercados de delincuentes comunes). Y no porque no existieran. Además de la censura, la causa era por ocurrir la mayoría de los hechos en cortijos, campos y pueblos. Entre 1940 y 1944 nunca los enfrentamientos entre guerrilleros y guardias civiles habían superado el medio centenar de muertos/año sumando ambos bandos (mayoritariamente por el bando guerrillero); pero las palizas a colaboradores y familiares fueron una constante. Así como los asesinatos extrajudiciales, las desapariciones y los exilios. Aquella actitud represiva puesta en marcha por la Guardia Civil lo que propiciaba es que cada vez se echara más gente al monte.  El responsable de la lucha contra el maquis provincial era el teniente coronel Manuel Pizarro Cenjor* (VER NOTA FINAL TEXTO), primer gobernador civil que también compaginó el cargo de jefe provincial del Movimiento (entre octubre de 1941 y diciembre de 1943).

A comienzos de 1947, la Agrupación Guerrillera del PCE se había hecho fuerte en Granada. Aunque no consiguió aglutinar a prácticamente ninguna de las treinta bandas guerrilleras locales, sí había conseguido formar comités locales del PCE, así como el provincial. Además, sus mejores mandos se habían desplazado hasta la capital para coordinarlos

A comienzos de 1947, la Agrupación Guerrillera del PCE se había hecho fuerte en Granada. Aunque no consiguió aglutinar a prácticamente ninguna de las treinta bandas guerrilleras locales, sí había conseguido formar comités locales del PCE, así como el provincial. Además, sus mejores mandos se habían desplazado hasta la capital para coordinarlos. La Agrupación Guerrillera Granada tenía ideología y estructura político-militar; su lucha era política. Si bien un tanto idealizada por la influencia de Jesús Monzón, primero, y posteriormente por Santiago Carrillo. Ambos creyeron en 1944 que millones de españoles estaban agazapados, hartos del franquismo, y deseosos de que viniesen los aliados a echar a Franco, como estaban haciendo en la Europa de Hítler.

Pero la realidad era muy distinta. Comenzaba la guerra fría. Los aliados nunca se mostraron dispuestos a traspasar los Pirineos como esperaban muchos antifranquistas (aunque EE UU colaboró en 1943 en el envío de activistas desde Argelia a España. Pero la situación se fue enfriando; los países hablaban un doble lenguaje, por una parte condenaban el régimen franquista y, por otro, empezaban a comerciar con él. En 1946, EE UU empezó a comprar wolframio español para su armamento nuclear y se percató de la buena situación estratégica de España para establecer sus bases en Europa. El astuto Generalísimo se percató de ello, de que los aliados mirarían para otro lado si apretaba las tuercas a la guerrilla interna. Hizo una crisis de gobierno para desembarazarse de falangistas puros, dar la sensación de que se abría al exterior. Y se dispuso a acabar de una vez con el engorroso problema que le suponía el maquis interno que no agradaba a EE UU.

Estas dos portadas de la revista TIME son fiel reflejo de lo que pensaba EE UU sobre Franco: en 1946, pintaban al dictador en la cuerda floja; la otra es de 1966, donde lo presentaban asentado y dominador absoluto de España. Para entonces, EE UU ya tenía bases militares en España y la consideraba aliada frente al comunismo ruso.

Ya en el último trimestre de 1946, fueron convocados en Madrid todos los mandos de las fuerzas de seguridad. Se les dio carta blanca para que aplicasen sin ningún miedo la ley de fugas. Las comandancias de la Guardia Civil y las Jefaturas de Policía pusieron al frente de cuarteles y brigadas a los agentes con menos escrúpulos y más sanguinarios.

Pero fueron dos asesinatos de personalidades los que se utilizaron como pretexto para iniciar la batalla final contra la guerrilla. Curiosamente, ninguno de los dos estuvo protagonizado por la guerrilla político-militar sustentada por el PCE

En cierto modo, el aumento de violencia protagonizada por el maquis granadino le vino como anillo al dedo a Franco para incrementar la represión. Entre 1940 y 1946 se vinieron registrando importantes secuestros por motivos económicos (recuérdese los de Manuel Rodríguez-Acosta y el del coronel Eduardo Entrala, aunque éste último no llegó a pagarse); infinidad de secuestros y robos a cortijeros, terratenientes, panaderos, molineros y tenderos de cierto poder económico. Pero fueron dos asesinatos de personalidades los que se utilizaron como pretexto para iniciar la batalla final contra la guerrilla. Curiosamente, ninguno de los dos estuvo protagonizado por la guerrilla político-militar sustentada por el PCE.

La espoleta, dos asesinatos sonados

El 8 de enero de 1947, la banda de Clares (Rafael Castillo Clares ) secuestró al coronel Joaquín Miláns del Bosch cuando se dirigía a su finca de Güéjar Sierra; lo asesinaron antes de recibir el dinero por un error de la propia partida de secuestradores. El 21 de febrero de 1947, el reducido grupo que quedaba de la otrora famosa banda de los hermanos Quero dio muerte al industrial cementero Indalecio Romero de la Cruz, justo en la puerta de su casa de la Cuesta de San Cecilio, cuando su esposa empezó a gritar asustada; los hermanos Romero de la Cruz eran de los más adinerados del momento, también regentaban el Gran Café Granada Bar (el Suizo). Todo el comercio y restauración de Granada cerraron el día de su entierro en señal de luto. El silencio y quizás complicidad ideológica de muchos granadinos con la guerrilla rural y urbana empezaba a cambiar; ya no los veían como héroes luchando contra la dictadura, sino como delincuencia común.
 
Los asesinatos fueron dos graves errores cometidos por partidas locales, ya reducidas a la supervivencia, que a corto plazo iban a traer gravísimas consecuencias para el resto de batallones político-militares de la sierra, especialmente para la Agrupación Guerrillera Granada, auspiciada por el PCE.
 
Ideal recogió el enorme impacto que tuvo el asesinato del coronel Miláns del Bosch en Granada.
Esquela publicada por su familia en el diario ABC.
Imagen de la cementera Centauro, creada por Indalecio Romero de la Cruz en 1923, al lado de Sierra Elvira. Esta foto fue publicada en prensa en 1935. Debajo, foto de Indalecio cuando era concejal de Granada.

La primera orden de Franco a partir de entonces fue disparar sin preguntar a quien se viese caminando en el campo por la noche; aplicar el disparo en la sien a todo sospechoso de ser enlace o servir suministros a guerrilleros. Los agentes de seguridad no responderían penalmente de sus ejecuciones extrajudiciales. Desde Madrid fueron enviados más guardias civiles a Granada; la Dirección General de Seguridad desplazó a la capital a un grupo especializado de la Brigada Político-Social. Eran conscientes de que poco a poco, los hombres de la sierra se estaban introduciendo en la ciudad. Tenían perfecto conocimiento de la estrecha relación entre los comités del PCE y los mandos político-militares de la Agrupación. Por eso, su primer empeño consistió en localizar, detener y, a poder ser, utilizar a los maquis como delatores de sus propios compañeros.

La Guardia Civil aumentó la creación de contrapartidas guerrilleras, formadas por guardias de paisano y maquis colaboracionistas, a quienes se les prometió perdón, menor condena, dejar tranquilos a sus familiares o incluso el pago de sobornos

Paralelamente, la Guardia Civil aumentó la creación de contrapartidas guerrilleras, formadas por guardias de paisano y maquis colaboracionistas, a quienes se les prometió perdón, menor condena, dejar tranquilos a sus familiares o incluso el pago de sobornos. El resultado inmediato fue la detención de dos de los primeros jefes de la Agrupación Guerrillera (José Luis Merediz) Víctores, Tarbes, y Ramiro Fuente Ochoa, Mariano, el 13 y 17 de enero de 1947). A partir de las delaciones del primero, las muertes de guerrilleros, las detenciones, las entregas y las huidas al extranjero se multiplicaron por tres en la provincia de Granada. Durante 1947 fueron abatidos más de 170 maquis en las sierras y calles de Granada; se detuvo a 25, de los cuales la mayoría fueron enjuiciados sumariamente y ejecutados; se entregaron 19, de ellos 7 acabaron fusilados; y se exiliaron casi una veintena de ellos. También desaparecieron otras dos docenas, de quienes jamás se supo si fueron ejecutados por las fuerzas de seguridad, por sus propios compañeros o se exiliaron y nunca más se supo. Las bajas entre guardias civiles y policías no llegaron a treinta.

Por vez primera en la historia del maquis granadino, la prensa local ofreció amplia cobertura de los asesinatos del coronel y del dueño de la cementera Centauro. Para empeorar la situación, entre el 22 y 25 de mayo de aquel año cayó abatida toda la partida de los hermanos Quero en el sitio de un edificio del Camino de Ronda. Y antes de que acabara el año, buena parte del grupo de Clares vería su final. La preocupación y el temor arreciaron en las calles de Granada por el estrépito de aquel año.

1947 también fue el año en el que uno de los guerrilleros granadinos más cautos e inteligentes, el Yatero (Juan Medina García) entendió que los proyectos y esperanzas del PCE de acabar con la dictadura de Franco, con la ayuda de los aliados, era un simple sueño de verano de Jesús Monzón, Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo

1947 también fue el año en el que uno de los guerrilleros granadinos más cautos e inteligentes, el Yatero (Juan Medina García) entendió que los proyectos y esperanzas del PCE de acabar con la dictadura de Franco, con la ayuda de los aliados, era un simple sueño de verano de Jesús Monzón, Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo. Su decisión fue acopiar todo el dinero que pudieron con secuestros y atracos y emprender el exilio con su gente, la mayoría en dirección a Francia, aunque algunos prefirieron el norte de África y otros se pegaron a la Agrupación Guerrillera del PCE. La decisión y los planes del Yatero serían tomados como modelo por otros grupos granadinos de maquis entre finales de 1947 y principios de 1952, cuando se dio por finalizado el movimiento guerrillero en España.

Enfrentamientos/Ejecuciones de mayor envergadura en 1947

Las fuerzas de seguridad también sumaron casi una treintena de bajas durante los enfrentamientos entre la guerrilla granadina en el cruento año de 1947, la mayoría de ellos guardias civiles.

Los enfrentamientos, muertes masivas y asesinatos extrajudiciales se registraron prácticamente en toda la provincia de Granada, pero en especial virulencia en zonas de sierra o poblaciones cercanas. Voy a mencionar las más escandalosas en cuanto a número de fallecidos, algunas de ellas poco conocidas a nivel general.

17 de enero de 1947. El Purche (Monachil). La Guardia Civil localiza, detiene y le aplica la ley de fugas a tres de los miembros de la partida de Clares, que unos días antes habían secuestrado y matado al coronel Miláns del Bosch. Los tres asesinados sin juicio fueron Ramón Carrasco Gómez, José María Pardo y Antonio Montilla Gallego

8 de febrero de 1947. Ríofrío (Loja). 3 muertos. La Guardia Civil asalta la Casilla Zapatero y abate a tres guerrilleros que estaban descansando. Eran José María Arcos Coca, de Montefrío; Francisco Castillao García, de Salar; y María Argüelles, del extinto grupo de El Peste.

15 de mayo de 1946. Barrio de las Zorreras de Baza. 6 muertos. En este caso fueron inspectores de Policía y guardias civiles quienes localizaron al grupo de guerrilleros cobijados en una cueva. Murieron Joaquín Fernández Martínez, Manuel López Teruel, José Ramírez Fajardo, Luis Aguilar Fernández, el hijo del Rojillo y el Tule. Sus cadáveres fueron expuestos una mañana entera en la puerta del Ayuntamiento de Baza. Esta partida de Baza estuvo formada por una docena de hombres; en pocos meses se esfumaron los demás.

19 de mayo de 1947. Dehesa de Bolones, Sierra de Huétor. 2 asesinados. Guardias civiles del puesto de Huétor Santillán sospechan que dos vecinos de Beas de Granada son enlaces del grupo del Yatero. José Madero Única, de 58 años, es agricultor; Juan Mesa Madero, de 29, se dedica a recoger leche por los cortijos para venderla en Granada. El efectivo y sanguinario cabo Rafael Joya Sánchez  (1900-1976) se los llevó a la Dehesa de Bolones y les aplicó la ley de fugas. Los cadáveres los devolvió al cementerio de Huétor Santillán, donde los expuso al público con un tiro en la frente. De Juan Mesa Madero simularon un juicio sumarísimo; su familia consiguió recuperar su cadáver y llevárselo a Beas en la década de los setenta.

Camión Dodge-36 de la cantera de José Molina, de Huétor Santillán, que fue utilizado por la Guardia Civil para trasladar los dos cadáveres hasta el cementerio. Su propietario tuvo que raspar el suelo de madera para extraer tanta sangre.

22-25 mayo de 1947. Edificio del Camino de Ronda. Granada capital. 3 muertos. Tres de los últimos componentes de la banda de los hermanos Quero, con Antonio Quero Robles a la cabeza, caen abatidos o se suicidan tras un largo tiroteo con las fuerzas de seguridad. Fue el hecho más aparatoso de guerrilla urbana que tuvo lugar en Granada y también el más publicitado por expreso deseo de las autoridades franquistas; quisieron utilizar este hecho para dar a entender que quedaba definitivamente desarticulada la guerrilla antifranquista en Granada. Otro de los componentes de la banda, José Bravo Fernández, decidió entregarse una semana después. Fueron denunciados por dos rechazados del grupo de los Quero; se trató de Fermín Castillo y Miguel Contreras, que recibieron una importante cantidad de dinero por ello (250.000 pesetas cada uno). Fermín Castillo fue asesinado unos meses después por el grupo de Yatero, mientras que Contreras se exilió.

16 junio 1947. Cortijo del Batán. Huétor Santillán. 3 muertos. El cabo Joya tenía montado un apostadero por debajo de Huétor Santillán, en el camino que une Granada con la población y se bifurcaba por los valles del Darro y Carchite para internarse en la Sierra. Tres guerrilleros regresaban de una reunión de enlace con El Sevilla (Francisco Rodríguez Sevilla), jefe político-militar de la Agrupación Granada tras la detención de Tarbes, que se escondía en una casa de la capital. El PCE había aprovechado el tumulto provocado por la visita de Evita Perón para reunirse con la gente de la sierra y exigirles mayor compromiso. Cuando estos tres ex miembros del grupo de Yatero se acercaban a Huétor, fueron certeramente abatidos por los guardias. Sus cadáveres fueron expuestos en la plaza del pueblo y enterrados en el cementerio de la localidad. Se trataba de Manuel Caballero Bonilla, natural de Diezma, 24 años; José Molina Montes, de Quéntar, 26 años; y Wenceslao Rojas García, de Diezma, 37 años. Los tres habían rechazado la oferta de Yatero de exiliarse a Francia.

Cortijo del Batán, donde confluyen los ríos Darro y Carchite, por debajo de Huétor Santillán. Era una vereda muy utilizado por los maquis de la sierra para entrar al Sacromonte-Albayzín. Hoy existe en este sitio una central hidroeléctrica.

30 de junio de 1947. Barranco de La Malahá. Alhama de Granada. 3 asesinados. Se les aplica la ley de fugas a tres personas: Francisco Justicia Ruiz, Juan Justicia Ruiz y Antonio Lozano Sánchez, procecentes de los Montes Orientales.

3 de julio de 1947. Cástaras. 7 guerrilleros muertos. Los guerrilleros pertenecían a la Agrupación Guerrillera Granada (segundo batallón), dormían en un cortijo de la Rambla. Los mandaba Francisco López Pérez, Polopero. Acababan de aceptar su integración en la Agrupación Roberto, esperaban que les suministraran los uniformes y armas de repetición. Fueron sorprendidos por la Guardia Civil. El cortijo sólo tenía una puerta y una ventana. Tras un largo tiroteo, les arrojaron granadas por la ventana. Cuando ya dejaron de responder desde el interior, se comprobó que había siete hombres dentro, seis de ellos muertos. Sólo uno se mantenía con vida. Se habían suicidado o matado entre ellos para evitar su captura y tortura; se juramentaron hacerlo para no traicionar al resto de guerrilleros. El herido murió a las pocas horas. Sus cadáveres fueron sepultados revueltos en una fosa común del cementerio de Torvizcón e inscritos en su registro civil.

13 de julio de 1947. Dehesa del Calvario. Güéjar Sierra. La Guardia Civil da muerte a Francisco Almendros García, de la partida de Clares.

19 de julio de 1947. Cortijo de Rías, Sierra de Huétor. 3 muertos. Una vez más, el grupo de guardias comandado por el expeditivo cabo Rafael Joya, aplicó la ley de fugas a tres supuestos guerrilleros o colaboradores suyos. Concretamente de la partida de Yatero y más recientemente alistados a la Agrupación Granada. En esta ocasión, el asunto se justificó como un tiroteo entre guerrilleros y guardias que vigilaban cerca de Fuente Tamara. Fueron ejecutados Francisco León Cobos (el Peroles, de 33 años y vecino de Beas), Manuel Rodríguez Lezama (el Morro, de 59 años, también vecino de Beas) y su hijo Manuel Rodríguez Osorio. Éste todavía era menor de edad. Los tres fueron enterrados en el cementerio de Diezma, donde sus cadáveres fueron localizados en 2008 y exhumados por sus familias.

26 de julio de 1947. Castell de Ferro. 4 ejecutados. La zona de la Alpujarra-Costa fue una de las que más ejecuciones extrajudiciales concentró durante la segunda mitad de 1947, actitud que se iba a ver incrementada a partir de la muerte del teniente de la Guardia Civil del cuartel de Motril. Una redada de vecinos de Lentegí acabó con varios en el presidio del Castillo de Carchuna. Se les acusó de ser enlaces de la AGG. Finalmente fueron asesinados cuatro de ellos y enterrados posteriormente en el cementerio de Castell de Ferro. [La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica 14 de abril de la Costa granadina tiene solicitada la exhumación de esta fosa].

30 de julio de 1947. Los Tablones (Órgiva). 4 muertos. Un grupo de guardias civiles se enfrenta a Serafín Lorenzo Cara, Serafín el de Cástaras, quien había perdido a 7 de sus compañeros en Cástaras a principios de aquel mismo mes. El resultado fue la muerte de Serafín, de otro de sus compañeros de guerrilla (Francisco Frías López), del dueño del cortijo donde estaban y del teniente de la Guardia Civil Francisco Morales Rodríguez. Sobrevivió y fue apresado Antonio Fernández Aylló, Antonio de los Tablones de Órgiva. Los dos maquis muertos fueron paseados por las calles de Motril sobre mulas. Al día siguiente iba a llegar la venganza de once por uno…

1 agosto de 1947. Carretera de Motril a Gualchos. 11 ejecutados. Once personas de la Costa y la Alpujarra fueron ejecutadas en aplicación de la ley de fugas. En el grupo iban dos mujeres, una de ellas embarazada, y un menor de edad. Se trató de Manuel Rubiño González, su esposa Juana Correa Moreno, Manuela Correa Rubiño y su hijo Pablo Martín Correa, Francisco Correa, Cecilio Moreno Castillo, Emilio García Sabio, Juan Moreno Estévez y su hijo Manuel Moreno Moreno, Manuel Castillo Gómez y Antonio Fernández Ayllón. Entre los fusilados sólo uno era maqui de la sierra (Antonio el de los Tablones de Órgiva), los demás fueron acusados de enlaces o cómplices. Todos fueron enterrados en una fosa de Gualchos (exhumada hace seis años). La prensa local destacó aquel día que las fuerzas de seguridad llevaban abatidas a varias decenas de bandidos en poco más de un mes; en cambio, de los 11 fusilados por revancha no se publicó nada.

6 de septiembre de 1947. Torvizcón. 5 paisanos muertos. La Guardia Civil da muerte a cinco paisanos. Casi todos eran jóvenes, pero había uno (José Manzano Martín) que ya rondaba los cincuenta años. La mayoría eran naturales de Almegíjar. Entre ellos se encontraba Santiago Sáez Hidalgo, que había sido alcalde socialista de Almegíjar durante la guerra. Las demás víctimas fueron Agustín Alcalde Manzano, francisco Noguerol Carmona y Francisco López Molina. Nunca se demostró que fuesen maquis.

19 de noviembre de 1947. La Herradura. 5 ejecutados. La Guardia Civil protagoniza cinco ejecuciones extrajudiciales a otros tantos vecinos de la zona. Se los llevó al Tajo de la Media Luna con el pretexto de que les indicaran un depósito de armas y los devolvieron al pueblo atravesados sobre mulas que tenían esperándoles. Eran Manuel Rodríguez Martín, Antonio Ruiz López, Miguel Arellano Pérez (probablemente se trate de él), Andrés Melián Suárez y José Antonio Sáez Castilla. [La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica 14 de abril de la Costa granadina tiene solicitada la exhumación de esta fosa].

25 de noviembre de 1947. Cenes de la Vega. 6 muertos.  Rafael Castillo Clares, jefe de la banda Clares, cae abatido en una vivienda del barrio del Cerrillo, propiedad de su enlace El Goro (José Parrojas). Había pertenecido a la Agrupación Guerrillera Granada, pero por divergencias se salió de ella. Fue el que secuestró y dio muerte al coronel Miláns del Bosch en enero de ese mismo año. Junto a él también fueron abatidos Eugenio Torres y María Jiménez Ramírez, su esposa, y un sexto enlace. En el tiroteo participaron decenas de guardias civiles y policías; cayó mortalmente herido el teniente Manuel García Espinosa y resultaron heridos varios agentes más. El grupo Clares continuó activo bajo el mando de Félix Castillo Clares, hasta que sus dos últimos miembros fueron abatidos cerca de Quéntar en noviembre de 1949 (el mismo Félix y Juan Nievas Sánchez, Espantanubes).

A pesar de las matanzas de1947 y el recrudecimiento de su represión con la ley de fugas, también es cierto que aumentó el número de granadinos que se echaron a la sierra. Engrosaron la Agrupación Guerrillera Granada (posteriormente llamada Agrupación Roberto), y en su mayoría acabaron muertos, entregados o encarcelados

(…) Y decenas y decenas más de maquis locales hasta un número que es imposible precisar con exactitud, pero superior a 170. Muchos de ellos desaparecieron sin dejar rastro, bien porque fueron hechos desaparecer por las fuerzas de seguridad o ejecutados por chivatos; otros se exiliaron sin dejar rastro. También hubo algunos que se diluyeron entre las sombras, temerosos de ser ejecutados por la Agrupación Guerrillera del PCE. Una vez que se entraba en ella, no era tan fácil abandonarla sin castigo. Temían represalias.

A pesar de las matanzas de 1947 y el recrudecimiento de su represión con la ley de fugas, también es cierto que aumentó el número de granadinos que se echaron a la sierra. Engrosaron la Agrupación Guerrillera Granada (posteriormente llamada Agrupación Roberto), y en su mayoría acabaron muertos, entregados o encarcelados. Hubo casos en que una quinta entera de mozos, 10 jóvenes, se echó al monte en vez de irse a la mili (Salar).

Durante la existencia de la guerrilla antifranquista en Granada (1939-52), se tiene la certeza de que las bajas por enfrentamiento directo, la aplicación de ley de fugas y ejecuciones por condenas de tribunales militares, superaron ampliamente el millar. El 20% de ellos se concentraron sólo en el año 1947; les siguieron por número de víctimas los años 1948, 1949 y 1950, con otro 31% acumulado en el trienio.  Franco, por fin, atisbaba el final de la guerrilla interior. Le quedaba centrarse en la represión de otros tipos de resistencia. El PCE había iniciado un cambio de estrategia, propuesta por Stalin en 1948, dándole otro carácter al maquis, y en 1951-2, decidió renunciar a la actuación guerrillera.

Ricardo Beneyto Sapena (Ramiro), dirigente del PCE y jefe del Ejército Guerrillero de Andalucía, ejecutado en 1956. Regresó del exilio francés en 1945, vía terrestre, para reconstruir la estructura del PCE en el interior. Fue detenido en Sevilla en 1947 y encarcelado. En enero de 1953, Roberto, poco antes de ser fusilado, lo señaló como jefe del Ejército Guerrillero de Andalucía: le abrieron un nuevo proceso y lo fusilaron en las tapas del cementerio de Granada.

Las ejecuciones de maquis encarcelados o detenidos en Granada se prolongaron hasta el año 1956, cuando fue fusilado Ricardo Beneyto Sapena, (Ramiro) n las tapias de cementerio de Granada. Había sido jefe del Ejército Guerrillero de Andalucía, que solía dirigir desde Sevilla. Fue detenido en Sevilla en junio de 1947 y trasladado poco después a Granada

Algunos de los guerrilleros fueron condenados a largas penas de cárcel. Hubo varios casos que no salieron de prisión hasta el año 1965. No sería hasta el año 1969 cuando el Generalísimo dio por finalizado el estado de guerra decretado en 1936.

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(*) NOTA. Manuel Pizarro Cenjor (Murcia, 1889-Teruel, 1954) era teniente coronel de la Comandancia de la Guardia Civil de Granada en octubre de 1941. En aquella fecha, Antonio Gallego Burín dejó de ser gobernador civil para regresar a la Alcaldía y dejar paso a Pizarro quien, además, unificó en su persona la jefatura provincial del Movimiento y el gobierno provincial. Entre octubre de 1941 y diciembre de 1943 en que se ocupó del Gobierno Civil y de coordinar la lucha contra el maquis, tuvo que lidiar especialmente con la guerrilla urbana que protagonizaban los hermanos Quero. Su brazo derecho en la lucha contra-maquis fue el teniente Rafael Caballero Ocaña (condecorado dos veces por Franco por las decenas de muertes que se anotó personalmente).

El balance de maquis caídos durante el mandato de Pizarro Cenjor es el siguiente: de octubre a diciembre de 1941, 9 muertos y 5 detenidos; en el año 1942, 33 muertos y 16 detenidos; año 1943, 32 muertos y 17 detenidos o entregados.

Manuel Pizarro Cenjor fue después gobernador de León y Teruel, llevado allí por su experiencia en la lucha contra la guerrilla rural.

El Ayuntamiento de Granada le dedicó una calle. La guía de calles de Granada de Julio Belza dice lo siguiente de esta calle: “Fue don Manuel Pizarro Cenjor general de la Guardia Civil, gobernador civil de Granada durante y al final de la pasada guerra, que por haber apoyado y facilitado la construcción en el Cercado Bajo de Cartuja de todo un amplio barrio de viviendas para víctimas (sic) de la contienda, otras autoridades acordaron dar su nombre a esta calle que hace en Cardenal Parrado y termina en la Avenida de Murcia”.

P. D. El gobernador civil José María Fontana fue recibido unos días después, 20 de marzo de 1947, por el ministro Gabriel Arias Salgado. Esta vez sí que tuvo como principal objetivo presentarle el plan de relanzamiento económico y social de la provincia de Granada. Pero Fontana no sospechó el poco tiempo que le quedaba para ser destituido. La culpa la tuvo el baño de sangre que se estaba dando en los campos y calles de Granada. La puntilla se la pusieron el aniquilamiento de los hermanos Quero… y los enemigos políticos que se había ganado en Granada.

  • Este artículo ha sido actualizado con nuevas aportaciones.

SEGUNDO CAPÍTULO: “El pulso de Gallego Burín y la caída del gobernador civil”