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Una banda sonora para mil vidas

Blog - Reflexiones del Por Venir - Chema Rueda - Viernes, 3 de Agosto de 2018
Formación original de Los Secretos.
Indegranada
Formación original de Los Secretos.

(Crónica veraniega sobre los 40 años de Los Secretos)

Tras las primeras Elecciones Municipales de la democracia, celebradas el 1 de Abril de 1979, muchas ciudades españolas acometieron importantes transformaciones urbanas. Entre ellas, la reforma o traslado de los recintos feriales. En Granada, era evidente que la celebración del "Corpus" en pleno centro no se sostenía, de modo que el traslado del Ferial hacia terrenos situados en las "afueras" era una necesidad acuciante. A principios de los años 80, Almanjáyar sonaba a lejano y peligroso. Pese a lo señalado por nuestra Real Academia de la Lengua, en una de las acepciones del Diccionario, en Almanjáyar no había viñas ni olivos cuando el Ayuntamiento decidió llevarse allí el ferial. La edición del Corpus 1981 había sido especialmente atosigante en el espacio disponible porque unas obras de canalización en el Paseo del Salón obligaron a arrinconar en el Violón todo: columpios y casetas.

A Almanjáyar se llegaba por la antigua carretera de Jaén, estrecha y de doble vía, y con solo mencionar la zona el referente apuntaba a inseguridad y droga. Todo el resquemor era un síntoma más de la indefinición que ha acompañado a la Feria de Granada en el devenir de los años. Eran tiempos preautonómicos, pero ya se empezaba a vivir la inmensa paradoja en que convive el ‘antisevillanismo’ y la ‘sevillanización’ de eventos sociales como la Feria o la Semana Santa

Según narra la prensa local del momento, a medida que avanzaban los días los chistes se fueron sucediendo, el más extendido era el que jugaba con la palabra, ‘El Máhs Alláhr’, y la distancia que representaba frente a la feria cercana y familiar que durante más de tres décadas se había asentado a la vera del Genil. A Almanjáyar se llegaba por la antigua carretera de Jaén, estrecha y de doble vía, y con solo mencionar la zona el referente apuntaba a inseguridad y droga. Todo el resquemor era un síntoma más de la indefinición que ha acompañado a la Feria de Granada en el devenir de los años. Eran tiempos preautonómicos, pero ya se empezaba a vivir la inmensa paradoja en que convive el ‘antisevillanismo’ y la ‘sevillanización’ de eventos sociales como la Feria o la Semana Santa. En los años 40, la Feria del Corpus se había desplazado de Bib Rambla y Puerta Real al Salón y el Violón. El Plan de Alineaciones de Gallego Burín, un plan de urbanismo en toda regla, había reservado en 1951 un espacio para el ferial también junto al río, pero bastante más abajo, en la confluencia con el Camino de Ronda. En esos años aquello era el extrarradio, lo que debió influir en que nadie rescatase la idea más allá de su plasmación en un expediente oficial del Ayuntamiento.

Ahora, en ese 1982, el salto iba en serio. Sigue contándonos la prensa local del momento que el calendario fue arrancando días y cuando el Corpus fue algo más que una fecha a la vista estalló con virulencia una huelga en el sector del metal, justo en los días en que la cuenta atrás empezaba a avanzar de forma acelerada. En el Ayuntamiento gobernaba un tripartito PSOE-UCD-PCE, corporación que ha pasado a la historia como una de las más eficaces desde la transición. Pero no faltaban zancadillas, rencores personales que afectaron al hombre que creyó en Almanjáyar, el centrista César Valdeolmillos, quien se tomó como un desafío llegar a tiempo para que todo luciese a la altura de las circunstancias. Y contra viento y marea lo logró a costa de jornadas personales en los días previos de 18 y 20 horas.

Subido a la ola de ‘Bienvenidos’, el recinto de Almanjáyar puso el ‘completo’ y vibró a los sones de la gira ‘Rock&Ríos’, que Miguel Ríos llevaba como un himno premonitorio del ‘mundializado’ año 1982 en general y del nuevo ferial en particular. 

Y allí, en la explanada de entrada a la Caseta municipal, una noche de Junio, aparecieron. "Hola, soy Javier", "hola, soy Enrique", "hola, soy Alvaro". Y el célebre riff de guitarra que precede a la no menos célebre estrofa "no puedo soportarlo, no puedo aguantar más, pero cuando me miras no se como evitar....". Si, los celebérrimos Ojos de perdida, que 36 años después, amenazan con seguir sin dejarnos soñar.

Y allí, en la explanada de entrada a la Caseta municipal, una noche de Junio, aparecieron. "Hola, soy Javier", "hola, soy Enrique", "hola, soy Alvaro". Y el célebre riff de guitarra que precede a la no menos célebre estrofa "no puedo soportarlo, no puedo aguantar más, pero cuando me miras no se como evitar....". Si, los celebérrimos Ojos de perdida, que 36 años después, amenazan con seguir sin dejarnos soñar.

No eran famosos, ni siquiera conocidos, para buena parte de la pandilla de dieciochoañer@s que, de manera decidida, emprendimos esa noche el camino hacia el lejano ferial, ansios@s por conocerlo y empaparnos del mismo. Pero era un grupo de "la movida", concepto que aún se estaba definiendo, pero concepto con el que nos identificábamos y del que la mayoría seguimos prendados, irremisible y encantadoramente prendados. Eran descaradamente jóvenes, casi niños, frescos en las letras, rápidos en el toque, ágiles en el movimiento corporal. Muy directos, temas de dos minutos, entrada, fraseo, estribillo, solo de guitarra y final. Uno tras otro, hasta agotar el repertorio, entonces sólo el primer LP. Cantaban y contaban las cosas de todos los días, las que nos pasaban a la gran mayoría, y lo hacían con un ritmo que te impedía dejar de moverte. La verdad sea dicha, y pese a nuestra fuerte erudición musical, en el caso de Los Secretos nos daba igual que su estilo fuera pop, rock, country o un poco de todo.

A partir de ahí, algunas veces actuaron en la tele, bastantes veces más sonaban en la radio. Unas veces nos comprábamos su último disco, otras veces no. Pero siempre escuchábamos sus canciones. Siempre las ponían en los bares, pubs o discotecas, casi nunca había que pedirlas. Las del último disco, y siempre, siempre, las primeras. "Déjame, no juegues más conmigo", "sobre un vidrio mojado escribí su nombre sin darme cuenta", "esta es otra tarde y mañana es martes", "el dinero no importaba pues su mami se lo daba", etc..... La vida también les fue atizando con el paso de los años, Enrique se fue demasiado pronto, dejando escrito y cantado el último y desgarrador llamamiento del naufrago "agárrate fuerte a mi, María".

Chicas buenas y no tan buenas, amores y desamores, tragos dulces y tragos amargos, pero que nunca falten los tragos,  noches felices y noches en vela, caminos y carreteras con destino y sin el, amistades traicionadas y amistades eternas, calles del olvido y calles del recuerdo. Altibajos, decepciones, emociones, alegrías. Viejas cintas Sony apenas audibles. Vinilos cuidados como oro en paño

Chicas buenas y no tan buenas, amores y desamores, tragos dulces y tragos amargos, pero que nunca falten los tragos, noches felices y noches en vela, caminos y carreteras con destino y sin el, amistades traicionadas y amistades eternas, calles del olvido y calles del recuerdo. Altibajos, decepciones, emociones, alegrías. Viejas cintas Sony apenas audibles. Vinilos cuidados como oro en paño. Compactos reeditados con tapas de colores. Siempre ahí, no necesariamente en primera fila, pero siempre ahí.

Tan ahí, tan sin hacer ruido pero tan presentes, que la caja reeditada con toda su discografía en CD (un pequeño tesoro) constituyó el regalo con el que me obsequiaron en mi 50 cumpleaños, mis colegas, "la gente de siempre". Sin ser mi grupo favorito, que no lo es. Sin ser mi estilo musical preferido, que no lo es. Pero ahí aparecieron, como aquella lejana noche de junio de 1982 en el nuevo ferial de Granada. Como en tantos feriales, teatros y plazas repartidas por las Españas, en las últimas cuatro décadas.

Como la otra noche del mes de Julio, en la Plaza de Toros de Granada, en un concierto que celebra sus 40 años en el tajo. Cuarenta años, ni uno más ni uno menos, esa cifra que en este país sigue resultando tan evocadora. Una gira, dicen ellos, de agradecimiento, que han llamado "una vida a tu lado", cuánta verdad encerrada en 5 palabras. Ya lo dice la prensa local de ahora, Los Secretos, "ahora liderados por Alvaro Urquijo", "cualquier tiempo pasado sigue igual" o "historia viva de la música"

Como la otra noche del mes de Julio, en la Plaza de Toros de Granada, en un concierto que celebra sus 40 años en el tajo. Cuarenta años, ni uno más ni uno menos, esa cifra que en este país sigue resultando tan evocadora. Una gira, dicen ellos, de agradecimiento, que han llamado "una vida a tu lado", cuánta verdad encerrada en 5 palabras. Ya lo dice la prensa local de ahora, Los Secretos, "ahora liderados por Alvaro Urquijo", "cualquier tiempo pasado sigue igual" o "historia viva de la música". Hablan las crónicas de que hubo facilidad en la conexión del grupo con su público, de que tocaron todos sus clásicos, de que, en definitiva, Los Secretos, nos dieron lo que habíamos ido a buscar, porque siempre juegan sobre seguro. Y nos lo dieron en el coso taurino, porque de aquellas transformaciones urbanas de los años 80 del siglo pasado, y de todas las transformaciones urbanas que siguieron, en la mayoría de ciudades, Granada entre ellas, no hubo ocasión para un espacio de conciertos digno y específico que mereciera tal nombre.

Yo estuve hace 36 años y estuve la otra noche. Y seguramente estaré si vuelven de nuevo. Es la música, por supuesto que es la música. Pero es también la historia, nuestra propia historia personal, contada por quienes también la han vivido. Y sobre todo, es nuestra memoria, la memoria sentimental de un país y sus gentes, recorrida musicalmente durante apenas dos horas. La banda sonora de mil vidas. ¡Que llenen¡

 

 

 

 

 

 

Nacido en Guadix (Granada) en 1963, por tanto de la generación de "A hard days night" y "Satisfaction". Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada y funcionario de Administración Local, grupo A, trabaja en el Edificio de Los Mondragones. Fue concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Granada (desde 2003 y hasta junio de 2015. Ha sido Secretario general del PSOE de la ciudad de Granada entre 2008 y 2017 y es Miembro del Comité Federal del PSOE desde el 39 Congreso. Me apasiona escribir (lo que pienso), debatir y participar en la vida pública, desde todos los ángulos posibles. Me duelen bastantes cosas de la vida y de la política actual, y no pienso dejar de intentar arreglarlas. Me apasiona la vida, la amistad, la Alpujarra y el Atlético de Madrid.