Un verano en el Parque de las Ciencias.

Los bebés no quieren nacer en España

Blog - El ojo distraído - Jesús Toral - Viernes, 21 de Junio de 2019
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¿A Alguien le sorprende? Acabamos de atravesar una crisis que nos ha dejado malheridos como sociedad, con sueldos tan miserables que las parejas se ven obligadas a doblar su esfuerzo para llegar a fin de mes sin número rojos; los jóvenes y las jóvenes con alguna pretensión de futuro, con grandes capacidades de aprendizaje y un bagaje cultural forjado en universidades públicas españolas han tenido que hacer los bártulos para marcharse del país hacia territorios con más posibilidades de trabajo y menos prejuicios hacia su inexperiencia; nos han culpado impúdicamente de la crisis a las clases obrera y media porque decían que nosotros éramos los que gastábamos por encima de nuestras posibilidades y, mientras nuestros ahorros se esfumaban como el agua a través de las alcantarillas, se nos quedaba la cara de tontos al ver que las grandes fortunas hacían negocio y seguían incrementando sin cesar su balance final de ingresos; nos han dejado desprotegidos por culpa de políticos corruptos que solo se han mirado al ombligo, de hipotecas ilegalmente abusivas en las que pagábamos gastos y firmábamos clausulas suelo que nunca recuperamos por completo, facturas de la luz imposibles para muchos bolsillos, amenazas de desahucios, de pérdida del estatus social; han obligado a nuestros abuelos a asumir el retorno de familias enteras y el coste de su manutención… Y ahora, nos achacan que seamos unos de los países del mundo donde menos niños nacen.

Y ahora, nos achacan que seamos unos de los países del mundo donde menos niños nacen

Es cierto: en España hoy en día mueren más personas y nacen menos. El Instituto Nacional de Estadística lo cuantifica en un descenso del 6,1% respecto al año anterior; si en 2017 la edad media de la mujer que concebía un niño era de 31 años, en 2018 ha sido de 32,2; o sea que se han retrasado los embarazos hasta el punto de que cada vez hay menos niños y más ancianos, lo cual confirma una tendencia que se ha repetido en los últimos cuatro años: el crecimiento vegetativo es negativo. Nacieron 369.302 niños, la cifra más baja de los últimos veinte años y murieron 426.053 personas, el número más alto desde 1941.

Y lo mejor de todo es que la salvación no llega desde los partidos políticos, muy preocupados en estos últimos días en pactos que les permitan empujar a codazos a sus colegas para salir en primera fila en la foto, sino de los migrantes; esas personas que arriesgan su vida para obtener un futuro mejor, que dan un salto al vacío sin tener ni idea de lo que encontrarán al otro lado, esos a los que se les veta la posibilidad de trabajar en nuestro país hasta que no consiguen unos papeles para cuya obtención necesitan demostrar que llevan dos años de relación laboral con alguna empresa

Teniendo en cuenta que somos uno de los países con más esperanza de vida (83,2 años en 2018), es curioso que también ostentemos el dudoso honor de ser uno de los estados con menor tasa de fecundidad, con una media de 1,25 hijos por mujer.

Y cada vez es más frecuente que las embarazadas primerizas lo hagan cuando superan la barrera de los cuarenta años, el 9,7% de todos los partos proceden de este tramo de edad.

Y lo mejor de todo es que la salvación no llega desde los partidos políticos, muy preocupados en estos últimos días en pactos que les permitan empujar a codazos a sus colegas para salir en primera fila en la foto, sino de los migrantes; esas personas que arriesgan su vida para obtener un futuro mejor, que dan un salto al vacío sin tener ni idea de lo que encontrarán al otro lado, esos a los que se les veta la posibilidad de trabajar en nuestro país hasta que no consiguen unos papeles para cuya obtención necesitan demostrar que llevan dos años de relación laboral con alguna empresa, un contrasentido; los que se convierten en el blanco de algunos partidos políticos extremistas que consideran a los migrantes como un monstruo que llega a atacarnos y que, para convencernos, nos restriegan por la cara informes falsos y datos confusos que criminalizan a quienes vienen de otro país sin nada, les marginan, les insultan.

Esos inmigrantes a los que sí o sí, en el futuro más cercano, vamos a necesitar para sacar a este país adelante porque las políticas del miedo que han practicado muchos de nuestros representantes públicos de los últimos años, la crisis y la amenaza de pobreza que se ha cernido en una buena parte de la población han surtido un efecto inmediato: la reducción de la tasa de natalidad.     

Así que es ya hora de que paremos los comentarios o WhatsApp que se viralizan y que extienden falsedades como que los migrantes obtienen más ayudas que los españoles de los organismos públicos, que contraen enfermedades que saturan la Seguridad Social, que vienen para delinquir, que viven en guetos, que no tienen formación, que se ríen de nosotros… porque estamos destinados a convivir, a construir una misma nación     

 Y si tenemos en cuenta de que más de uno de cada cinco nacimientos en España procedieron de mujeres inmigrantes, eso quiere decir que la diversidad cultural está en crecimiento, que esos pequeños españoles de madres senegalesas, argelinas o bolivianas están empezando a conformar una realidad distinta, multicolor, pero que, sobre todo, nos van a ayudar a construir el Estado del futuro.

Así que es ya hora de que paremos los comentarios o WhatsApp que se viralizan y que extienden falsedades como que los migrantes obtienen más ayudas que los españoles de los organismos públicos, que contraen enfermedades que saturan la Seguridad Social, que vienen para delinquir, que viven en guetos, que no tienen formación, que se ríen de nosotros… porque estamos destinados a convivir, a construir una misma nación, a entendernos y a colaborar conjuntamente para que este país en el que ahora no quiere nacer ningún bebé pese a que tenga una de las esperanzas de vida más largas del mundo, vuelva a brillar, a destacar por su espíritu solidario, por su hospitalidad y su amabilidad hacia los demás. Estas son las cualidades que han distinguido a decenas de miles de españoles a lo largo de los últimos siglos, pese a que no hayan llenado las páginas de los libros de historia, y esa es la principal herencia que deberíamos de estar orgullosos de conservar para enseñar a las nuevas generaciones.

 

           

           

 

             

           

Imagen de Jesús Toral

Nací en Ordizia (Guipúzcoa) porque allí emigraron mis padres desde Andalucía y después de colaborar con periódicos, radios y agencias vascas, me marché a la aventura, a Madrid. Estuve vinculado a revistas de informática y economía antes de aceptar el reto de ser redactor de informativos de Telecinco Granada. Pasé por Tesis y La Odisea del voluntariado, en Canal 2 Andalucía, volví a la capital de la Alhambra para trabajar en Mira Televisión, antes de regresar a Canal Sur Televisión (Andalucía Directo, Tiene arreglo, La Mañana tiene arreglo y A Diario).