Cuanto peor, mejor

Blog - Sacando punta - Ignacio Henares - Jueves, 20 de Septiembre de 2018
Pablo Casado y Albert Rivera, en actos en Granada.
P.V.M.
Pablo Casado y Albert Rivera, en actos en Granada.

Parece que las tesis de Rajoy siguen marcando la estrategia del PP (y de camino la de sus medio socios/ medio enemigos de Ciudadanos). El "Cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí el suyo beneficio político" parece que no fue un desliz, uno de los muchos lapsus linguae del expresidente del gobierno hasta hace apenas tres meses, sino más bien una revelación no intencionada de su pensamiento.

La derecha, las derechas, como si no tuvieran nada que ver con los problemas sociales actuales, andan desbocados en ataques al gobierno compitiendo entre ellas para ver quién la tiene más larga (la lengua) y quién pega más fuerte, o más bajo.

La derecha, las derechas, como si no tuvieran nada que ver con los problemas sociales actuales, andan desbocados en ataques al gobierno compitiendo entre ellas para ver quién la tiene más larga (la lengua) y quién pega más fuerte, o más bajo

Todavía se les nota que no encajaron bien la moción de censura aunque ya queda poca mecha para este fuego de negar la legitimidad del gobierno. El desalojo  del PP de la Moncloa y la llegada de Pedro Sánchez lo fue por una fórmula plenamente constitucional y ya hasta mi madre y mis hijos saben que las mayorías que ponen, y quitan, a los gobiernos son las parlamentarias y no la lista más votada. (Ya veremos cómo esa cantinela de que gobierne el que más votos tenga es un argumento de quita y pon). En todo caso aún hay hooligans que siguen cuestionando la legalidad del Gobierno o comandos enganchados al asunto del supuesto plagio de la tesis doctoral porque ya sabemos que aunque “cuando la verea se acaba el tonto sigue”.

No es la primera vez que la derecha cuestiona la legitimidad de un gobierno socialista, yo he sido testigo ya de muchas, quizás la más ‘fuerte’ fue la del 11M y la historia que se montó el PP con que el atentado había sido obra de ETA y el JoseMari Aznar diciendo que no había que buscar en montañas lejanas. Aquí en Andalucía hemos sufrido repetidas embestidas cuestionando las victorias electorales del PSOE; en algunas ocasiones se ha acusado de manipulación, en otras que son analfabetos los que los votan, o que somos una tierra de subsidiados y apesebrados. Nunca ha habido la menor autocrítica en el PP andaluz ni han buscado las razones de sus derrotas. Les voy a ayudar a entender por qué tienen el rechazo de una mayoría de andaluces. En posición prominente se encuentra la respuesta al maltrato que han hecho a los andaluces cuando han accedido al gobierno español.

Creen los del PP que por ser de derechas tienen un ‘derecho’ divino a gobernar y cuando lo consiguen lo hacen con despotismo y prepotencia y cuando lo pierden cargan sin importarles las consecuencias de su labor destructiva del crédito de las instituciones, ni siquiera se preocupan de “las cosas de comer”, esas de las que predican que con ellas no se juega

Creen los del PP que por ser de derechas tienen un ‘derecho’ divino a gobernar y cuando lo consiguen lo hacen con despotismo y prepotencia y cuando lo pierden cargan sin importarles las consecuencias de su labor destructiva del crédito de las instituciones, ni siquiera se preocupan de “las cosas de comer”, esas de las que predican que con ellas no se juega. Ya cantaron esta estrategia hace unos años cuando dijeron que no les importaba la situación económica, que primero era ocupar el gobierno y luego ya se ocuparían de la economía, y bien que lo hicieron luego pero sólo de “su” economía, como hemos visto después de que hayan saqueado las arcas públicas.

Ahora compiten las dos derechas; los azules, herederos de Rajoy (y ahora también casi más del Aznar) todavía andan noqueados por la moción de censura que les pilló desprevenidos y por las secuelas de la disputa de las primarias; los naranjitos, no recuperados tampoco del triunfo de la moción de censura que intentaron que fracasara y apostaron por mantener a Rajoy hasta que el deterioro del PP fuera mayor y ya acariciaban la mayoría demoscópica.

Ahora el truco/estrategia, de bastante éxito a resultas del ejército de replicantes que divulga con alegría y soltura las consignas, es la de decir que el presidente prometió elecciones pronto y está tardando en convocarlas. Se trata de desestabilizar el gobierno con el apoyo de los poderes fácticos, haberlos haylos, para decir que como no ha conseguido el objetivo de normalizar la situación política y el gobierno tiene debilidad parlamentaria, Pedro Sánchez está forzado a convocar elecciones generales.

Ahora compiten las dos derechas; los azules, herederos de Rajoy (y ahora también casi más del Aznar) todavía andan noqueados por la moción de censura que les pilló desprevenidos y por las secuelas de la disputa de las primarias; los naranjitos, no recuperados tampoco del triunfo de la moción de censura que intentaron que fracasara y apostaron por mantener a Rajoy

Me temo que lo que le preocupa a la derecha, a las derechas, no son los errores/rectificaciones del gobierno, algunos reales, otros inventados y todos exagerados; cuando no las encuentren, cosa rara en la compleja situación parlamentaria, social y política que vivimos, las inventarán. A la derecha tampoco le preocupa  siquiera la marcha de la economía, ni la estabilidad ni el equilibrio presupuestario ni esas cosas que se dice para quedar bien en las tertulias o en las redes sociales. Incluso a pesar de la pose política, del postureo que se dice ahora, sus manifestaciones sobre el riesgo de la ‘unidad de España’, tampoco les quita el sueño. No tienen crédito con las alharacas y los envolvimientos en la bandera (en esto también las derechas compiten entre sí y con los independentistas a ver quién la tiene más grande): han sacrificado una solución para Cataluña para arañar votos en otras partes del Estado y han dado munición y nutrición a los independentistas durante la última década.

Lo que les preocupa, de verdad, no es que Pedro Sánchez lo haga mal sino que, vayamos a pollas, a que se les vea el plumero con que sólo había una política posible. Su auténtico temor es que el presidente del gobierno, al que daban por muerto hace muy poco,  se consolide y se confirme la tendencia que marcan las encuestas. Lo que les preocupa son las encuestas, las reales, no las encargadas para intentar incidir en la opinión pública a través de la opinión publicada. Están dispuestos a todo para evitarlo por lo que aviso, no se asusten, verán anuncios del apocalipsis en las próximas semanas.

Ya sabemos lo que van a hacer las derechas ahora falta por ver qué harán las otras izquierdas, las nuevas y viejas ahora arrejuntadas, si hacerle el juego a los azules y naranjas o buscar la complementariedad, el mínimo común denominador que les une. En este punto no las tengo todas conmigo. La Historia está salpicada de ejemplos negativos al respecto.  

Ignacio Henares Civantos es conservador del parque nacional y parque natural de Sierra Nevada desde 2007. Biólogo y Máster (de los de verdad) en Gestión del Medio Ambiente y del Agua por la Universidad de Granada. Desde 1989 es funcionario, técnico del cuerpo superior facultativo de la Junta de Andalucía donde ha desempeñado varias tareas en las Consejerías de Agricultura y Pesca y de Medio Ambiente. Escritor de numerosos artículos sobre medio ambiente y conferenciante incansable, en los últimos años ha sido coautor de dos interesantes libros sobre la fauna de Sierra Nevada: “Las Aves de Sierra Nevada” y “Mariposas diurnas de Sierra Nevada”. Colabora con el periódico Granada Hoy desde el año 2014 con un reportaje semanal dedicado a Sierra Nevada. A las series sobre “Sierra Nevada, Paraíso de Biodiversidad”, “La Huella del Cambio Global” y “Sierra Nevada, Montaña de Oportunidades”, con más de 150 artículos, suma en la actualidad una nueva denominada “Sierra Nevada, Paisaje y Paisanaje” en la que se aproxima al parque nacional y natural de Sierra Nevada a través de ‘nombres propios’.