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'Dellafuente vuelve a la vida con su disco más emotivo y personal'

Blog - Un blog para melómanos - Jesús Martínez Sevilla - Miércoles, 1 de Diciembre de 2021
Dellafuente – 'Milagro'
Portada de 'Milagro', el último trabajo de Dellafuente.
Portada de 'Milagro', el último trabajo de Dellafuente.

Este blog se estrenó comentando un paso muy interesante en la trayectoria artística del granadino Dellafuente: el primer trabajo de su proyecto Taifa Yallah, donde daba su propio toque a los sonidos del rock andaluz. Concluía en aquella crítica que los nuevos pasos que estaba dando el Chino (incluido también el EP de electrónica Salomon Sessions Vol.1, lanzado en diciembre de 2019) hacían intuir que se adentraba en una nueva fase de su carrera: el uso de un nuevo alias, la experimentación con sonidos tan distantes a los que le habían hecho conocido y la ambiciosa presentación estética del proyecto a través de sus vídeos parecían indicar que el de Armilla estaba inquieto. Meses más tarde, otro álbum, Descanso En Poder, esta vez sí bajo su nombre de siempre, confirmaba estas sospechas. La historia que contaba el disco era la de la muerte de Dellafuente, el personaje artístico. De lo que se trataba, al parecer, era de romper con las expectativas que público y prensa se habían hecho de él: ese disco era una despedida a los sonidos que le habían acompañado desde sus inicios. Después de varios años sin proyectos largos, la repentina incontinencia creativa era muy bienvenida para sus fans.

Podemos decir que es el trabajo en largo más idiosincrático y original de Dellafuente hasta ahora. El Chino siempre destacó por darle un toque muy personal a sonidos ya establecidos y populares

Desde ese momento, sin embargo, había transcurrido otro año y medio de silencio. Esto no es sorprendente, en realidad: parte de la intención de Dellafuente con esa “muerte” era retirarse de los focos, que siempre le han incomodado, y seguir creando a su ritmo, confiando en que su leal público le acompañaría a donde él fuera. Por eso, en los materiales promocionales, está anunciando este Milagro como “su primer álbum”: por primera vez, nos comparte con su propio nombre artístico (y a través de Sony, en lugar de su propio sello) un disco que suena totalmente alejado del tipo de música con la que se hizo famoso. Y hay que decir que Milagro es un triunfo artístico: su sonido, más melódico y melancólico, con instrumentación más orgánica, incluida la colaboración crucial de la Orquesta Ciudad de Granada, resulta de lo más convincente. Podemos decir que es el trabajo en largo más idiosincrático y original de Dellafuente hasta ahora. El Chino siempre destacó por darle un toque muy personal a sonidos ya establecidos y populares. Aquí, parece que solo persigue los sonidos que hay en su cabeza.

El disco, tan breve como los anteriores (siete canciones y veinticinco minutos), empieza con la canción que le da título, que deja clara la nueva dirección desde el principio. La voz distante de Dellafuente entona rítmicamente una letra misteriosa: “Es de noche en tu mirá/No puedo ver la verdad/Suena un grito en la ciudá/¿No los oyes?”. Entonces, el Coro de la OCG entona el estribillo de “Aleluya”, la adaptación de Enrique Morente de la legendaria canción de Leonard Cohen, y el nuevo y denso sonido estalla, combinando percusión orgánica y sintética con un piano, varias capas de cuerdas y voces. Recordemos que la última canción de Descanso en Poder, “Nubes”, también incluía las voces del mencionado Coro: si aquella situaba a nuestro protagonista en el cielo tras su muerte, esta nos insinúa su milagrosa vuelta a la vida. El efecto es avasallador: pura emoción condensada en menos de tres minutos.

Nana del miedo” es otra cosa: una auténtica balada romántica, con guitarra acústica, cuerdas y una percusión profunda y llena de eco, en la que Dellafuente se deja el alma

Los tres siguientes cortes se asemejan entre sí: son canciones de estructuras más tradicionales que utilizan esta nueva paleta instrumental y emocional. “Sanuk Sabai Saduak” destaca por un estribillo adictivo y esa letra que articula tan bien la relación del Chino con el éxito y su forma de trabajar en familia (“A mí no me importa cuánto subo/Más me importa quién conmigo viene/La fama se convierte en un zulo/Sanuk, Sabai, valora lo que tienes”). “Dime si con eso vale”, aunque suena más reconocible y menos original, tiene mucho gancho y explica muy bien las ambivalencias del granadino: “Discos tengo de oro y de platino/Muchos más que hermanos, más que amigos/Procesando to, noches en vilo, asumiendo”. Por su parte, “León con uñas de gel” probablemente sea la canción más lograda. La melancolía en la voz de Dellafuente es más convincente que nunca aquí y da profundidad a su paranoica letra; el estribillo resulta así abrumador. Me atrevo a decir que es una de sus mejores canciones de siempre.

Las tres canciones que vienen a continuación no terminan de llegar al nivel de ese inicio de disco, pero presentan otras caras de esta nueva mutación del sonido del granadino. “Sin faltar a la verdad” nos recuerda a esas Salomon Sessions en que Dellafuente y su inseparable Antonio Narváez tontearon con la electrónica. No hay aquí por tanto una estructura pop, sino más bien una progresión de texturas (que incluyen las ubicuas cuerdas de la OCG) en las cuales la voz del Chino se inserta como un instrumento más. Se trata de un experimento interesante y mayormente exitoso, aunque no sea tan impactante como lo anterior. “Nana del miedo” es otra cosa: una auténtica balada romántica, con guitarra acústica, cuerdas y una percusión profunda y llena de eco, en la que Dellafuente se deja el alma, confiesa sus miedos y habla de cómo la persona a la que va dirigida es “una salvación, bendita salvación”. Es una pena que la melodía no sea especialmente potente, porque la letra y la producción son conmovedoras.
 

Aunque su segunda mitad sea menos redonda, Milagro es probablemente el mejor disco de Dellafuente hasta ahora. Se nota que nunca había trabajado con tanta libertad, con tanta convicción

El disco concluye con “Un diablo en el infierno”, un cruce con la estética de Taifa Yallah. A nivel musical, añadir cuerdas al sonido rockero y aflamencado de aquel proyecto le da más épica, pero la canción no es muy sólida compositivamente. A nivel narrativo, cabe preguntarse si su letra (“Un diablo en el infierno, lo quiere abandonar/A lomos de su fe, galopa/Quiere escapar”) significa que, al igual que ha resucitado Dellafuente, Taifa Yallah se dispone a reaparecer. Sería una excelente noticia. Pero es difícil saber: tengamos en cuenta que este álbum lleva grabado desde septiembre de 2019. Parece claro que Dellafuente siempre tiene proyectos en marcha, más o menos avanzados, pero solo los lanza cuando encajan en su narrativa cuidadosamente construida. En cualquier caso, el vigoroso pasaje final de la canción cierra el disco con fuerza.

Así pues, aunque su segunda mitad sea menos redonda, Milagro es probablemente el mejor disco de Dellafuente hasta ahora. Se nota que nunca había trabajado con tanta libertad, con tanta convicción. Siempre me ha gustado “Veneno”, probablemente su canción más emotiva, y me parece que este álbum recoge el testigo de ese tema y profundiza en esa dimensión melancólica de su música que hasta ahora solo se había visto en destellos. Pero lo más importante es que, tomado en conjunto con los trabajos anteriores, Milagro nos indica que el Chino quiere, ante todo, explorar, moverse en distintas direcciones, seguir lo que le dicta su oído en lugar de lo que dicta el mercado. Ese es el camino para una carrera larga y exitosa. Y sí, digámoslo también: el hecho de que siga insertando tantas referencias a su Graná (sean musicales, como ese estribillo de Morente, la colaboración de la Orquesta o la presencia de Eric Jiménez, batería de Lagartija Nick y Los Planetas, en “Un diablo en el infierno”; o visuales, en sus estupendos videoclips) asegura que sus fans locales lo seguiremos adonde vaya. Larga vida a Dellafuente.

Puntuación: 8/10

Imagen de Jesús Martínez Sevilla

Investigador en formación, trabaja en la Universidad de Granada. Le interesa hacer ciencia social comprometida, por lo que estudia la salud mental desde perspectivas despatologizadoras y transformadoras. Además, milita en colectivos de la ciudad. En sus ratos libres, escribe sobre música pop. (Osuna, 1992).