Un verano en el Parque de las Ciencias.

Flores para mamá

Blog - El ojo distraído - Jesús Toral - Viernes, 3 de Mayo de 2019
P.V.M.

¿Se han fijado en que muchas de las festividades que celebramos son en sí mismas una forma de poner énfasis en las carencias de nuestras vidas? Por ejemplo, el Día de la Madre. Seguramente me entenderán mejor aquellos que hayan sufrido su pérdida. ¿No es cierto que el hecho de dedicar un día a recordar a la madre de uno mismo, también conlleva muchas veces acordarse de que ya no la tenemos y de que no podremos volver a sentir su presencia?

Las perfumerías, las floristerías, las pastelerías o las tiendas de corbatas tienen todo el derecho a subsistir, así que me parece fantástico que nos apresuremos a gastar, para hacer girar la rueda del consumismo, pero que nadie nos engañe: no celebrarlo no significa no querer a los progenitores propios o a la pareja. Es más, resulta un poco hipócrita dedicarles un único día

Pasa lo mismo en la Navidad o en el día de los enamorados, que nos conducen directamente a lamentarnos por no tener pareja, por haberla perdido o por echar de menos a quienes no están con nosotros ya. Como si fuéramos masoquistas, como si pretendiéramos flagelarnos por lo que no tenemos, en vez de poner el foco en lo que disfrutamos.

Aunque, volviendo a lo que nos ocupa, no nos engañemos. Es todo un invento comercial. El Día de la Madre, el del Padre, el de los Enamorados y todos los demás del mismo estilo no son más que excusas para que salgas a comprar algo, para que gastes. Las perfumerías, las floristerías, las pastelerías o las tiendas de corbatas tienen todo el derecho a subsistir, así que me parece fantástico que nos apresuremos a gastar, para hacer girar la rueda del consumismo, pero que nadie nos engañe: no celebrarlo no significa no querer a los progenitores propios o a la pareja. Es más, resulta un poco hipócrita dedicarles un único día.

Una relación sincera y basada en el afecto y el respeto debería estar colmada de detalles cotidianos: un regalo cuando no viene a cuento, un gesto de ternura cuando más se necesita, abrazos y besos diarios, comprensión, empatía, escucha sin juicio, sin reproches

Una relación sincera y basada en el afecto y el respeto debería estar colmada de detalles cotidianos: un regalo cuando no viene a cuento, un gesto de ternura cuando más se necesita, abrazos y besos diarios, comprensión, empatía, escucha sin juicio, sin reproches. Cuando quieres a alguien no existen los sacrificios, solo oportunidades para disfrutar, para extender el amor que sientes por ellos a través de experiencias que no consideras pesadas.

Mi padre nos daba una pequeña cantidad de dinero para que compráramos algo a mi madre antes de este día, cuando éramos unos niños, y después, a veces, él se lo daba a ella como si hubiera sido una iniciativa suya. Fueron muy felices juntos, pero ninguno de los dos valoraba, después de tantos años, ese regalo de cumpleaños o del Día de la Madre tanto como un instante de comprensión o un gesto de cariño en un momento idóneo.

Aun así, en el comedor, por iniciativa propia, han pensado que no están de acuerdo con no celebrarlo y han obviado a los dos niños que carecen de mamá a la hora de confeccionar un trabajo manual, arriesgándose a hacer que esos pequeños se sientan desplazados, marginados o excluidos

En el colegio de mi hijo, afortunadamente, ya no se celebra, han decidido sustituir tanto el Día del Padre y el de la Madre por el Día de las Familias. Es de agradecer cuando tu pequeño no tiene padre o madre, porque la ha perdido, porque está lejos o porque tiene dos papás o dos mamás. Aun así, en el comedor, por iniciativa propia, han pensado que no están de acuerdo con no celebrarlo y han obviado a los dos niños que carecen de mamá a la hora de confeccionar un trabajo manual, arriesgándose a hacer que esos pequeños se sientan desplazados, marginados o excluidos. Todavía falta concienciación social en esos detalles que pueden marcar la diferencia, pese a que nos parezcan nimios.

No creo que haya alguien que quiera más a su madre de lo que yo amaba a la mía. Y ni siquiera es mérito mío, ella era tan especial, tan amorosa, tan generosa y empática que todavía me la recuerdan todos aquellos que la trataron; sin embargo, tengo que reconocer que durante muchos años mi única manera de celebrar el Día de la Madre era enviándole una felicitación oral, sin que fuera acompañada de otro detalle. Y no me arrepiento, creo que la compensaba con regalos cuando la visitaba, pese a que no tocara en el calendario.

Una madre o un padre son demasiado importantes como para que nos limitemos a ponerlos en valor una vez al año. Nos dan la vida, nos apoyan sin contraprestaciones, nos quieren por ser, al margen de nuestras elecciones, solo piensan en dar y no en elegir…

Así que no estoy en desacuerdo con que escojamos una fecha para poner en valor todo lo que han hecho por nosotros aquellos que nos quieren y que están a nuestro alrededor, pero preferiría que no fuera preciso una día específico para ello, que los tuviéramos tan presentes cotidianamente que nos sobrara señalar ningún día concreto.

Una madre o un padre son demasiado importantes como para que nos limitemos a ponerlos en valor una vez al año. Nos dan la vida, nos apoyan sin contraprestaciones, nos quieren por ser, al margen de nuestras elecciones, solo piensan en dar y no en elegir… Y cuando eso no es así, porque también pasa que hay progenitores que o no ejercen o no quieren a sus hijos, entonces esos no se merecen ni un solo día de recuerdo, ni el sufrimiento de quienes, cada Día de la Madre o del Padre vuelven la vista atrás y no encuentran recuerdos agradables, cariñosos, amorosos de ellos. El mejor regalo es disfrutar de nuestros seres queridos mientras los tenemos cerca y, cuando ya han desaparecido, sonreír cada vez que los imaginas.

           

 

Imagen de Jesús Toral

Nací en Ordizia (Guipúzcoa) porque allí emigraron mis padres desde Andalucía y después de colaborar con periódicos, radios y agencias vascas, me marché a la aventura, a Madrid. Estuve vinculado a revistas de informática y economía antes de aceptar el reto de ser redactor de informativos de Telecinco Granada. Pasé por Tesis y La Odisea del voluntariado, en Canal 2 Andalucía, volví a la capital de la Alhambra para trabajar en Mira Televisión, antes de regresar a Canal Sur Televisión (Andalucía Directo, Tiene arreglo, La Mañana tiene arreglo y A Diario).