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Líderes

Blog - Hombres de Luz - Domingo Funes - Martes, 26 de Junio de 2018

Con un lustro de retraso sobre las previsiones hechas por Santiago Niño, catedrático de Estructura Económica de la Universidad Ramón LLull de Barcelona, el debate, que no la legalización de la marihuana, ha llegado al tablero político de la mano de un decidido Pablo Iglesias. El “apóstol de la crisis”, que así apodaron al excéntrico economista, vaticinó prácticamente el fin del mundo al inicio de este aciago periodo económico y social, y predijo, además, con igual fortuna que en otros asuntos, esto es, ninguna, que entre 2011 y 2013 se legalizaría la marihuana con fines recreativos para “relajar” a esos millones de jóvenes que jamás iban a encontrar empleo. Un lustro después, y sin duda animado por la reciente legalización de la marihuana en Canadá, primer país del G7 en hacerlo, Pablo Iglesias se lanza a un campo político nuevo, pero bien abonado, y donde el viento de la historia parece jugar a su favor. Al fin, Niño puede acercarse con una de sus previsiones a la realidad.

"A nadie escapa que entregados a esas tareas, las tasas de delitos comunes, especialmente robos y hurtos, han descendido a niveles más que soportables"

Como seguro saben los lectores de El Independiente de Granada, nuestra provincia es líder en la producción y venta de marihuana. En numerosas zonas de nuestra geografía, mucha más gente de la que en principio podemos imaginar, ha decidido entregarse a las labores de la “maría” cuyos rendimientos económicos están fuera de toda duda y cuyo castigo penal, al menos la primera vez y siempre que sean cantidades pequeñas, anima a gente de todo tipo y condición a esta lucrativa industria. Así, miles de vecinos de zonas con grandes bolsas de marginalidad, como la norte de la capital, han encontrado en este cultivo un magnífico modo de vida con un riesgo muy contenido. A nadie escapa que entregados a esas tareas, las tasas de delitos comunes, especialmente robos y hurtos, han descendido a niveles más que soportables. 

De alguna manera, la “maría”, además de suplir míseras pensiones, pagar hipotecas o ayudar a llenar el frigorífico a no pocos hogares granadinos donde no entran otros ingresos, también contribuye a garantizar una cierta paz social. Por eso, la propuesta de Pablo Iglesias hay que meditarla mucho ya que la legalización de este cultivo sin que, paralelamente, se articule un plan social de calado en estas zonas, podría llevar consigo un aumento considerable de los delitos menores y de la inseguridad ciudadana, pues es más que probable que el cultivo, al legalizarse, se resintiera en su valor y su producción terminara saliendo de esas zonas para recaer en manos de experimentados empresarios en fincas adaptadas al efecto, con todo lo que ello implica.

Si no se hace así, si no hay plan social previo, no estoy muy seguro de que a Granada le interese la futura legalización. A fin de cuentas, es lo único en lo que somos líderes.

 

Domingo Funes (Granada, 1967) es Licenciado en Derecho por la UNED y abogado en ejercicio, trabajando en las ramas administrativa y civil, fundamentalmente, y defensa de los consumidores. En los últimos años ha compaginado su profesión con la colaboración en el Grupo Editorial Tres Ediciones, especialmente en Granada Económica, uno de los periódicos del grupo, donde coordina la sección de opinión. Hijo del éxodo rural de los 60, pasa su juventud en el barrio granadino de la Chana, donde su familia se instala proveniente del pequeño municipio de Salar.