'Maria Arnal i Marcel Bagés nos invitan a sumarnos al CLAMOR'

Blog - Un blog para melómanos - Jesús Martínez Sevilla - Miércoles, 17 de Marzo de 2021
Maria Arnal i Marcel Bagés – 'CLAMOR'
Portada de 'CLAMOR', de Maria Arnal i Marcel Bagés.
IndeGranada
Portada de 'CLAMOR', de Maria Arnal i Marcel Bagés.

Lo confieso: no estaba muy convencido de que Maria Arnal y Marcel Bagés fueran a ser capaces de crear un sucesor digno para 45 cerebros y 1 corazón (2017). Aquel disco tenía algo de milagro. La combinación del talento vocal de Maria, el sutil y efectivo acompañamiento de Marcel con la guitarra, el concepto del disco en torno a la memoria histórica, el excelente trabajo de archivo buscando canciones que interpretar que complementaran dicho concepto y la potencia de un single como “Tú que vienes a rondarme” elevó el álbum al estatus de clásico instantáneo. Pero este alineamiento de planetas, en cierto modo, reforzaba mi sensación de que sería imposible repetir ese éxito. Sus estupendos directos llamaban la atención por su desnudez: Maria y su micrófono, Marcel, su guitarra y su pedal, solos contra el mundo. ¿Cuál era el camino a tomar? ¿Qué otros elementos introducir? ¿Se habría agotado la fórmula tan rápido? Los casi cuatro años sin nueva música me hacían temer que así fuera.

La épica de la música, que suena inmensa, casa a la perfección con una letra sobre superar las adversidades y renacer una y otra vez. Para cuando unos tambores de aire marcial hacen que toda la mezcla retumbe, nos hemos embarcado en un viaje al corazón de nuestra humanidad del que es imposible salir indemnes

El 5 de febrero llegó la primera señal de que mis miedos eran infundados. “Fiera de mí”, el primer single de este CLAMOR (2021), era precisamente la reinvención que parecía necesaria. Un corte pop con un robusto esqueleto electrónico. De nuevo un single sobre el deseo, pero esta vez con un estribillo sutil en lugar de expansivo, murmurado en lugar de gritado. El éxito de esta canción disipó mis miedos, pero incluso armado de nuevo de optimismo no podía imaginarme lo que me esperaba al escuchar el proyecto completo. Bastaron unos segundos de “Milagro”, que es precisamente el título del primer corte de CLAMOR, para que me diese cuenta de que estaba ante algo enorme. Ante la duda, Maria y Marcel han optado por aumentar la escala de todo lo que hicieron con anterioridad... y eso que su canción más famosa habla de un orgasmo cósmico. La épica de la música, que suena inmensa, casa a la perfección con una letra sobre superar las adversidades y renacer una y otra vez. Para cuando unos tambores de aire marcial hacen que toda la mezcla retumbe, nos hemos embarcado en un viaje al corazón de nuestra humanidad del que es imposible salir indemnes.

CLAMOR se plantea las preguntas más difíciles que tenemos por delante. ¿Cómo enfrentamos la destrucción de nuestro planeta por obra de nuestra propia avaricia? ¿Cómo recuperamos la capacidad de imaginar futuros mejores, cómo hacemos revivir las utopías? ¿Cómo hablar de lo que no vemos, que a veces no podemos ni explicar, pero que es decisivo? ¿Cómo afrontamos nuestra propia vulnerabilidad en el Antropoceno? El álbum ensaya respuestas abiertas a estos interrogantes, creando un coro de voces que no son solo humanas. Pájaros, ballenas, inteligencias artificiales, meteoritos, incluso sonidos alienígenas: todos ellos forman parte del sujeto que entona este CLAMOR. Esta forma abierta y plural de entender la creación del álbum se ve también en la larga lista de colaboradores. Es especialmente decisiva la aportación del productor David Soler, pero también están las voces de Tarta Relena, las cuerdas del legendario Kronos Quartet, los arreglos de Morphosis Ensemble y su líder Joan Bagés (hermano de Marcel) o la importantísima presencia de Holly Herndon, cuya I.A., llamada  Spawn, han utilizado para crear el “Cant de la Sibil·la”. Si añadimos las múltiples fuentes de inspiración literarias, desde Donna Haraway a Ted Chiang o Timothy Morton, comprenderemos que Maria y Marcel pretenden ser en CLAMOR portavoces de algo mucho más grande que ellos mismos.

Pero además, estos sonidos cristalizan en canciones extraordinarias, quizás no tan inmediatas como las de 45 cerebros, pero igual de efectivas. O incluso más: por bueno que fuera aquel debut, siempre tuve la sensación de que su tracklist tenía algo de azaroso y que escucharlo del tirón no aportaba mucho más que escuchar las canciones en cualquier otro orden

El continente de esta trascendental empresa, la música con la que arropan todas estas preguntas y voces, es deslumbrante. Una producción exquisita permite que cada instrumento llegue inmaculado a nuestros oídos, y el espíritu aventurero del dúo y sus colegas se plasma en arreglos sorprendentes, emocionantes, en los que puede uno perderse. Solo este aspecto del diseño del sonido del disco ya daría para escribir un artículo entero. Hay innumerables sonidos que nos dejan boquiabiertos por sí mismos: el bajo sintético de “Ventura”, el canon de voces artificiales del final de “Cant de la Sibil·la”, las densas cuerdas de la segunda estrofa de “Tras de ti”, la robusta y física percusión electrónica de “Jaque”, esa vibración en el puente de “El gran silencio”, absolutamente todo lo que oímos en “Hiperutopia”... Pero además, estos sonidos cristalizan en canciones extraordinarias, quizás no tan inmediatas como las de 45 cerebros, pero igual de efectivas. O incluso más: por bueno que fuera aquel debut, siempre tuve la sensación de que su tracklist tenía algo de azaroso y que escucharlo del tirón no aportaba mucho más que escuchar las canciones en cualquier otro orden.

Lo contrario sucede en CLAMOR: si empezamos con el convencimiento de que podremos resistir todos los embates del destino (“Milagro”), de que si nos “atrevemos al deseo” incluso lo que no vemos es posible (“Ventura”), pronto ese deseo se recubre de cierta ironía y cinismo (“Fiera de mí”), y acabamos perdiendo toda defensa, quemándose “capa a capa” nuestra armadura (“Meteorit ferit”) hasta que no podemos aguantar más y creemos en presagios apocalípticos (“Cant de la Sibil·la”). Sentimos entonces la ambigua nostalgia por ese “centro” perdido (“Tras de ti”) y nos damos cuenta de que la única forma de recuperarnos es escuchar las “multitudes” que habitan en nosotros y “alzar la voz” (“Jaque”). Vemos la futilidad de buscar vida inteligente en otros planetas si somos incapaces de reconocer y cuidar la que hay en el nuestro (“El gran silencio”) y nos entregamos, por fin, a “todas las cosas que no sabemos cómo explicar”, mientras “Hiperutopia” y su continuación instrumental, “Alborada”, nos acunan en el aterrizaje.

Consiguen así equilibrar las referencias más sesudas con una vocación popular visible también en otras letras originales, como las sencillas y simbólicas rimas de “Ventura”

Por el camino encontramos momentos de una potencia trascendental. Al ya mencionado estribillo de “Fiera de mí” hay que añadir el bestial drop electrónico de “Jaque”, después de que Maria repita “alza la voz” una y otra vez, como un mantra; el excelente puente de “El gran silencio”; la preciosa melodía de la voz de Maria al inicio de “Tras de ti”; el clímax de “Ventura”; o la escalofriante combinación de sonidos de la naturaleza y coros gregorianos de “Cant de la Sibil·la”. Dicho sea de paso, esta es una canción tradicional que sirve al dúo para mantener ese hilo que tan bien exploraron en 45 cerebros: el de la actualización de lo popular. Se trata de un drama litúrgico medieval que se sigue interpretando en Mallorca y Cerdeña, una visión del fin del mundo que combina raíces paganas con escatología cristiana, y me parece de una agudeza brutal que elijan usar precisamente en este tema la inteligencia artificial de Holly Herndon: una canción milenaria interpretada con la ayuda de una tecnología futurista. Consiguen así equilibrar las referencias más sesudas con una vocación popular visible también en otras letras originales, como las sencillas y simbólicas rimas de “Ventura”.

Sinceramente, me cuesta articular más mis sensaciones con este álbum. Empecé 2021 temiendo que Maria y Marcel iban a decepcionarme, si es que llegaban a publicar finalmente el disco. Lo que han hecho ha sido superarse en todos los frentes: conceptual, compositivo, musical, lírico, incluso vocal, que ya era difícil. CLAMOR es una invitación a “ponernos en jaque”, a unirnos a una tarea inmensa, la de construir la posibilidad de un futuro más justo sobre la tierra a pesar de todos nuestros destrozos y mezquindades como especie. No creo que se pueda hacer una obra artística más urgente, más adecuada a los tiempos, y alcanzar al mismo tiempo mayores cotas de perfección.

Puntuación: 10/10

Si quieres escucharlo, pincha en el siguiente enlace: Maria Arnal i Marcel Bagés – CLAMOR

Imagen de Jesús Martínez Sevilla

Investigador en formación, trabaja en la Universidad de Granada. Le interesa hacer ciencia social comprometida, por lo que estudia la salud mental desde perspectivas despatologizadoras y transformadoras. Además, milita en colectivos de la ciudad. En sus ratos libres, escribe sobre música pop. (Osuna, 1992).