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Run The Jewels ponen banda sonora a las revueltas de #BlackLivesMatter

Blog - Un blog para melómanos - Jesús Martínez Sevilla - Miércoles, 17 de Junio de 2020
Run The Jewels – RTJ4
Portada de RTJ4, de The Jewels.
Portada de RTJ4, de The Jewels.

La historia de Run The Jewels es una de esas que te arrancan una sonrisa cuando piensas en ella. Se trata de un dúo formado por dos raperos que desde siempre habían sido unos outsiders, pero cuyas trayectorias y afiliaciones no podían ser más diferentes. El-P, blanco, es de Nueva York, la cuna del hip hop. Desde mediados de los noventa había sido una de las figuras esenciales de la escena underground neoyorquina, ya fuera como integrante del legendario grupo Company Flow, como dueño del sello discográfico Definitive Jux, o por su discografía en solitario. Su reconocimiento, sin embargo, venía de un sector muy pequeño del público y la crítica, que además despreciaba como falso el hip hop superventas (los llamados backpackers). Killer Mike, negro, es de Atlanta, la nueva capital del rap. Se dio a conocer con sus apariciones en canciones de Outkast, el dúo que puso el sonido del sur de EE.UU. en el mapa del hip hop y uno de los grupos clave en el proceso de convertir el género en el nuevo pop. Aunque era un MC respetado, su relación con Big Boi de Outkast se enturbió, rechazó editar su trabajo en solitario en el sello de aquel y como resultado no había tenido el éxito de público que esperaba.

En 2011, un directivo de Cartoon Network tuvo la idea, aparentemente extraña, de presentarles. Ambos estaban en un muy mal momento, con Mike frustrado por haber perdido la oportunidad de ser una estrella y El-P arruinado tras cerrar Def Jux, abusando ambos de las drogas para esconder la tristeza

En 2011, un directivo de Cartoon Network tuvo la idea, aparentemente extraña, de presentarles. Ambos estaban en un muy mal momento, con Mike frustrado por haber perdido la oportunidad de ser una estrella y El-P arruinado tras cerrar Def Jux, abusando ambos de las drogas para esconder la tristeza. Resultó ser un emparejamiento perfecto: se hicieron amigos rápidamente gracias a que compartían sentido del humor, opiniones políticas y amor por la marihuana. Para 2012, El-P había producido R.AP. Music, el álbum más exitoso de Killer Mike, y este había devuelto el favor apareciendo en su Cancer for Cure. Salieron juntos de gira y se encontraron con que tenían una química increíble en el escenario. Un año después, se hizo oficial: Run The Jewels eran un grupo y llegaron con un estupendo disco homónimo bajo el brazo. Apenas un año después, en 2014, Run The Jewels 2 confirmó que al fin jugaban en otra liga: mientras el álbum era señalado como uno de los mejores del año, pasaron a ser cabeza de cartel en festivales de todo el mundo. En un estilo que siempre ha estado dominado por adolescentes y veinteañeros, que un par de amigos recién llegados a la cuarentena alcanzaran al fin el estrellato tras años de batallar en las trincheras era una sorpresa bienvenida.

Pero además la forma en que lo hicieron era admirable se mirase por donde se mirase. No solo han triunfado con un sonido experimental y agresivo totalmente contrario a la moda; no solo han ofrecido la descarga gratuita de todos sus discos; sino que además nunca han tenido miedo de llevar a su amplísimo público un mensaje político comprometido. Cuando el asesinato de Michael Brown por un policía blanco en Ferguson provocó el surgimiento del movimiento Black Lives Matter, “Early” fue una de las primeras canciones que aparecieron en respuesta, denunciando la violencia policial contra los hombres negros en EE.UU. Después de la elección de Donald Trump como presidente, Run The Jewels 3 (2016) fue uno de los discos que más explícitamente se opusieron, no ya a él, sino a todo un sistema del que Trump era el síntoma más visible. A pesar de ser un fenómeno de masas, el mensaje de Run The Jewels no podía ser más claro: el problema es el capitalismo racista que trata nuestras vidas como mercancía, que inventa excusas para justificar las desigualdades que genera y crea ideologías de odio para dividirnos en lugar de unirnos contra el enemigo común.

Pero si parecía imposible superar el golpe de efecto de lanzar un disco un mes después de la elección de Trump… RTJ4 nos ha llegado en mitad de la mayor ola de protestas contra el racismo desde la lucha por los derechos civiles de los años sesenta. Después de los avances conquistados durante los gobiernos de Kennedy y Johnson, el gobierno Nixon consiguió desarticular a la oposición política mediante el acoso y derribo del FBI a sus líderes (por no mencionar el asesinato de muchos de ellos) y asociando a los hippies y los negros con la marihuana y la heroína y lanzando después la guerra contra la droga. El éxito de esta táctica fue absoluto: desde entonces, las luchas políticas relacionadas con el racismo estaban deslavazadas, con las revueltas de Los Ángeles en 1992 como último gran ejemplo, pero sin la capacidad de convertir la ira despertada por la absolución de los cuatro policías que habían propinado una brutal paliza de a Rodney King en un movimiento organizado. La llegada de Obama al poder en 2008 podría haberse interpretado como el éxito de una vía reformista para la lucha por el fin del racismo. Pero esto demostró ser un mero espejismo cuando los asesinatos de varones negros desarmados a manos de la policía continuaron sucediéndose, Obama respondió con una batería de políticas de reforma policial que se han demostrado inefectivas y, como remate, los estadounidenses eligieron como su sucesor a un racista descarado.

El hecho de que el álbum llevara grabado desde otoño hace que algunas frases pongan los pelos de punta. Cuando en la apabullante “walking in the snow” Killer Mike rapea que “And you so numb, you watch the cops choke out a man like me/Until my voice goes from a shriek to whisper, ‘I can't breathe’”, parece que hubiera sabido que el asesinato de George Floyd iba a volver a traer esta frase al primer plano político. Pero más allá de esa frase puntual, es el marco general del disco lo que lo convierte en la banda sonora más efectiva posible para estas protestas: todo él transcurre durante una confrontación de los raperos con la policía. Desde los primeros segundos de “​yankee and the brave (ep. 4)”, en que la percusión simula los disparos de una ametralladora, hasta la sentida despedida de “a few words for the firing squad (radiation)”, donde las últimas palabras que dedican al figurado pelotón de fusilamiento son “fuck you too”, todo el disco es una sucesión de mensajes de confrontación con el poder establecido, con el Estado y la policía. Tirando de fantasía, Mike y El se convierten en dos forajidos que huyen de polis corruptos mientras reparten verdades a diestro y siniestro. La imagen de un rapero negro y uno blanco unidos contra la autoridad supone un reflejo del carácter interracial de las protestas, en las que por fin, después de cincuenta años, los estadounidenses blancos se han unido a los negros, latinos y asiáticos en la lucha contra el racismo.

Pero al tiempo que la actualidad casi increíble de la narrativa le da una potencia especial al disco, las raíces musicales del dúo no podían quedar más claras. Todo el álbum está repleto de homenajes a sus antecesores. Los hay obvios: la aparición de Dj Premier y Greg Nice en “ooh la la” o las diversas referencias en las letras a Wu-Tang Clan y Notorious B.I.G. los entroncan con el hip hop clásico de la Costa Este cuya influencia en su sonido siempre ha sido clara, mientras que la contribución de una vieja amiga como Gangsta Boo a “walking in the snow” conecta con el sonido sureño con el que se crió Mike. Otros son más sutiles: la base y algunos flows de “out of sight” emulan los de “It’s Funky Enough”, de The D.O.C., producido por Dr. Dre, y esa asociación con la Costa Oeste no es tan habitual. Otros pueden incluso sorprender: “JU$T” cuenta con un estribillo cantado por Pharrell Williams, y su base recuerda fuertemente a las producciones de este con The Neptunes, que no suelen asociarse tanto con el sonido Run The Jewels. Y es que el amor por la música de estos dos no conoce fronteras: ahí están el sample de “Ether”, del grupo de post punk británico Gang of Four, en “the ground below”, o las colaboraciones de Josh Homme de Queens of the Stone Age y la leyenda del R&B y activista por los derechos civiles (otro círculo que se cierra) Mavis Staples en “pulling the pin”.

Y aun con todas estas referencias a quienes les precedieron, consiguen innovar dentro de su sonido, ya perfectamente establecido: las bases a menudo suenan mucho más psicodélicas que hasta ahora, con percusiones desconcertantes o solos de saxofón mezclándose a la perfección con los habituales bajos distorsionados, sintes siniestros y samples imaginativos. También se agradece que mantengan la buena costumbre de construir una estructura y un ritmo perfectos, con un inicio demoledor y un final emotivo conectados por transiciones impecables entre las canciones. Y una ventaja de esta cuarta entrega frente a Run The Jewels 3 (que, confieso, apenas he revisitado) es su concisión: 39 minutos sin relleno de ningún tipo. A pesar de que algunos estribillos no tengan tanta fuerza como sería deseable (“never look back”, “goonies vs E.T.”) o de que Pharrell se ponga un poco pesado preguntándonos si hemos pillado su estribillo (que tampoco es tan ingenioso), el disco se disfruta de principio a fin, sin ningún momento que quieras saltarte. Y encima el dúo se muestra más sincero y vulnerable que nunca: Killer Mike nos contagia su emoción cuando habla de la muerte de su madre, mientras que los esfuerzos de El-P por ser un mejor aliado nos empujan a querer ser mejores nosotros también.

En conclusión: estamos ante uno de los mejores discos del año. No solo es políticamente impecable (¡no se olvidan ni de apoyar la autoorganización de las trabajadoras sexuales!), sino que suena como un tiro, desplegando todo el saber hacer de dos veteranos que reclaman el lugar que les pertenece por derecho propio en la historia del hip hop. Outkast, Mobb Deep y EPMD tienen competencia en la discusión sobre las mejores parejas de MCs de todos los tiempos. Al mismo tiempo, Public Enemy tienen dignos herederos como representantes del hip hop más político, capaces de conectar con una revuelta histórica cuyas consecuencias a largo plazo son aún impredecibles. Poner música a una revolución no es cosa fácil, y Run The Jewels lo han conseguido.

Puntuación: 8.8

Si quieres ecucharlo pincha en el siguiente enlace: Run The Jewels – RTJ4

 

Imagen de Jesús Martínez Sevilla

Investigador en formación, trabaja en la Universidad de Granada. Le interesa hacer ciencia social comprometida, por lo que estudia la salud mental desde perspectivas despatologizadoras y transformadoras. Además, milita en colectivos de la ciudad. En sus ratos libres, escribe sobre música pop. (Osuna, 1992).