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La segunda oportunidad

Blog - El ojo distraído - Jesús Toral - Viernes, 11 de Octubre de 2019
Ana Julia Quezada junto con sus abogados en el juicio por el crimen de Gabriel Cruz.
Rafael González (EUROPA PRESS)
Ana Julia Quezada junto con sus abogados en el juicio por el crimen de Gabriel Cruz.

Si yo dijera que Cristina Cifuentes merece una segunda oportunidad, la mitad de la gente estaría de acuerdo conmigo y la otra mitad no lo aceptaría, pero si, en cambio, considero que Ana Julia Quezada, la asesina confesa del pequeño Gabriel, también la merece, entonces la sociedad entera arremetería contra mí. Y el hecho es que creo que todo el mundo tiene derecho a ella, sea el asesino más cruel o el que ha robado una sola vez. No podemos colarnos en la mente de nadie, y por eso teorizamos sobre sus acciones hasta tal punto que nos engañamos y creemos saber incluso lo que cada uno piensa. Hasta Hitler consideraba que estaba salvando al mundo cuando puso en práctica el holocausto judío. ¿Eso quiere decir que justifico las acciones de Ana Julia o de Hitler? Por supuesto que no. Y si no, que se lo pregunten a las víctimas. Lo que trato de trasmitir es que todo el mundo merece una segunda oportunidad si es que de verdad la busca. Hay personajes que no quieren cambiar y esos nunca tratarán de hallarla, quizás el dictador alemán y la asesina confesa de Gabriel estén en esta categoría, pero hay otros muchos delincuentes y criminales arrepentidos que después no volvieron a cometer ningún delito y eso nos engrandece a todos porque nos libera de ellos como malhechores.

Creo que todo el mundo tiene derecho a ella, sea el asesino más cruel o el que ha robado una sola vez. No podemos colarnos en la mente de nadie, y por eso teorizamos sobre sus acciones hasta tal punto que nos engañamos y creemos saber incluso lo que cada uno piensa

En España nos parece un disparate que a una persona se le condene a pena de muerte solo por querer a alguien de su mismo sexo, pero hay países en los que el verdadero disparate es precisamente tratar de dar rienda a ese amor y por eso los Estados los condenan a morir. En la Edad Media, los caballeros se batían en duelo a sabiendas de que la justicia se la debían de tomar ellos mismos y que nadie les encarcelaría por ello. Hitler es un monstruo porque Alemania perdió la Guerra Mundial, afortunadamente, pero si la hubiera ganado tal vez los valores de la sociedad occidental serían completamente distintos. Los errores no son objetivos ni incuestionables, depende de la época en la que vivamos y del lugar en el que estemos.

¡Cuidado! Vuelvo a repetir que no quiero defender el asesinato ni el delito, ¡faltaría más!, solo pretendo poner el foco en la causa que hay detrás, esa que muchas veces preferimos no analizar: un pasado disruptivo, un entorno familiar poco adecuado, una ristra de desgracias encadenadas o una injusticia no asimilada. Y si existe un motivo y solo nos centramos en el error, entonces veremos eso mismo.

¿Cuántas veces hemos juzgado a un amigo sin conocer todos los detalles de sus actos y después hemos descubierto que comprendemos su forma de actuar al enterarnos de la explicación que le condujo a esa acción? ¿En cuántas ocasiones hemos cometido una injusticia con consecuencias para los demás y más tarde nos hemos arrepentido?

¿Cuántas veces hemos juzgado a un amigo sin conocer todos los detalles de sus actos y después hemos descubierto que comprendemos su forma de actuar al enterarnos de la explicación que le condujo a esa acción? ¿En cuántas ocasiones hemos cometido una injusticia con consecuencias para los demás y más tarde nos hemos arrepentido?

Estoy seguro de que muchos lectores estarán pensando que es muy fácil hablar cuando uno no es la víctima, que dar una segunda oportunidad a algunas personas puede poner en riesgo al resto. No puedo contradecirles, es posible que así ocurra, como también lo es que a cualquiera se le puede ir la cabeza y liarse a tiros con todos los alumnos de un instituto, como sucede ocasionalmente en Estados Unidos, después de dar síntomas de desequilibrio durante varios meses y, pese a ello, tampoco somos capaces de evitarlo.

Es la hipocresía de una sociedad que acepta que el sistema penitenciario se esmere en reinsertar a los presos, aunque después vuelca su ira sobre cualquiera que es señalado en los medios de comunicación por haber matado a alguien, por violar o por robar. La gente les insulta, les odia y está convencida de que nunca cambiarán y, de alguna manera, lo que está poniendo de manifiesto es que no les van a permitir que lo hagan, se lo podrán muy difícil. No obstante, la vida de cada ser humano es sagrada y conseguir que alguien se arrepienta de su delito y reforme su conducta para que nunca más vuelva a cometerlo es el verdadero éxito de una sociedad madura. ¿Difícil? Por supuesto, ¿imposible?, mi opinión es que no, al menos en una parte de los casos.

Yo sí que tengo fe en la reinserción, creo en las segundas oportunidades y en que todo el mundo puede cambiar. Lo he visto en primera persona: reclusos que se arrepienten de su delito y que están convencidos de que no reincidirán y salen de allí y buscan un estilo de vida distinto, pese a las trabas que encuentran en el camino, y nunca vuelven a la cárcel porque cambian su manera de ser.

No nos engañemos, en el fondo todo el mundo cree en las segundas oportunidades, aunque normalmente lo hace cuando se trata de uno mismo, para los demás es más difícil de aceptar. Es casi imposible calcular el número de errores que un ser humano comete al día. 

No nos engañemos, en el fondo todo el mundo cree en las segundas oportunidades, aunque normalmente lo hace cuando se trata de uno mismo, para los demás es más difícil de aceptar. Es casi imposible calcular el número de errores que un ser humano comete al día. A veces son tan nimios como pagar de menos en un establecimiento o no agradecer que nos cedan el paso en el ascensor y otros tienen mayores consecuencias, como cuando condenamos a alguien por algo que creemos que ha cometido y nos equivocamos o cuando culpamos a nuestra pareja de la ruptura. Al percatarnos de que hemos errado, es posible que nos castiguemos durante mucho tiempo o simplemente lo pasemos por alto sin más.

Einstein no aprendió a leer hasta los cuatro años y sus profesores creían que no tenía capacidad de aprendizaje, hasta la publicación de Harry Potter, J.k. Rowling estaba en paro y en una difícil situación económica, Walt Disney tuvo que vender hasta su cámara para viajar a Hollywood porque estaba en bancarrota, Stephen King se deshizo de su novela Carrie harto de negativas de editoriales y su esposa la recuperó de la papelera, a Steve Jobs le despidieron de Apple por no dar la talla, Mark Wahlberg estuvo detenido una docena de veces siendo un adolescente, el magnate Jay-Z ha reconocido que trapicheaba con drogas cuando era joven, Robert Downey Junior también estuvo detenido varias veces. Todas estas personas sufrieron las consecuencias de los errores de otros o de los suyos propios y tuvieron una segunda oportunidad, afortunadamente, que nos ha conducido a todos a un mundo un poco mejor.

Odio los delitos y creo en las personas. Puede que sea un iluso, pero es la manera que tengo de navegar en un mar repleto de errores. Los hay que ni siquiera tratarán de buscar una segunda oportunidad, otros lo intentarán y fracasarán, algunos tendrán éxito y quizás de ellos salga algo provechoso para la sociedad. Lo que tengo claro es que prefiero que Ana Julia llegue un día que se arrepienta y que decida dar un giro de 180 grados a su vida a que acabemos con ella sin más. El hecho de que no consigamos que eso ocurra no deja de ser también un fracaso de toda la sociedad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imagen de Jesús Toral

Nací en Ordizia (Guipúzcoa) porque allí emigraron mis padres desde Andalucía y después de colaborar con periódicos, radios y agencias vascas, me marché a la aventura, a Madrid. Estuve vinculado a revistas de informática y economía antes de aceptar el reto de ser redactor de informativos de Telecinco Granada. Pasé por Tesis y La Odisea del voluntariado, en Canal 2 Andalucía, volví a la capital de la Alhambra para trabajar en Mira Televisión, antes de regresar a Canal Sur Televisión (Andalucía Directo, Tiene arreglo, La Mañana tiene arreglo y A Diario).