Seamos ejemplares

El significado de la palabra 'patriota'

Blog - El ojo distraído - Jesús Toral - Viernes, 15 de Febrero de 2019
P.V.M.

En las últimas semanas he escuchado hablar mucho de banderas, de independentismo, de patrias y del orgullo de sentirse de un país. Y, sinceramente, así, a bote pronto, uno ve que nunca se ha considerado un patriota al uso; es decir, que jamás se ha jactado de enarbolar símbolo alguno, ni está deseando ir a la guerra por su nación, ni cree que las diferencias que caracterizan a una persona por pertenecer a un lugar determinado sean suficientes como para considerarse superior, con más derechos o mejor al resto.

Entiendo que hay gente que puede interpretar por ello que colocar una bandera en el balcón de casa o en el coche es hacer algo por su país, pero lo que no comprendo es que se derive el significado a que somos mejores que los otros, a que tenemos que atacar a los que no piensan como nosotros. Ahí es donde no coincido con los que presumen de ser patriotas a fuerza de someter, de arrojar su furia contra los que no han nacido en su país

No obstante, después de hacer un análisis más exhaustivo de mi trayectoria, he cambiado de opinión. Tal vez no sea el patriota que piden algunos que sea, pero quizás no sea esa la verdadera acepción de la palabra o con la que más me identifico.

Siempre me gusta acudir a la Real Academia Española de la lengua para profundizar en los términos y la única definición del término patriota que aparece se refiere a una «persona que ama profundamente la patria propia y trabaja y se arriesga por esta». Entiendo que hay gente que puede interpretar por ello que colocar una bandera en el balcón de casa o en el coche es hacer algo por su país, pero lo que no comprendo es que se derive el significado a que somos mejores que los otros, a que tenemos que atacar a los que no piensan como nosotros. Ahí es donde no coincido con los que presumen de ser patriotas a fuerza de someter, de arrojar su furia contra los que no han nacido en su país.

Sabino Arana, quién preconizó el nacionalismo vasco independentista, el que acuñó el término ikurriña para la bandera y Euzkadi para el País Vasco, antes de convertirse en Euskadi, escribió largo y tendido sobre un nacionalismo exacerbado, que ponía de relieve las cualidades de los euskaldunes e incluso enfatizaba sus rasgos característicos, como si el hecho de tener una nariz grande fuera mejor que no tenerla. Es cierto que lo hizo en un contexto histórico determinado, a finales del siglo XIX, cuando los vascos se sentían infravalorados (hay que recordar que muchos de ellos ni siquiera sabían el idioma castellano); por desgracia, también sirvió para incidir en la diferencia y en que esa distinción les elevaba sobre el resto. Y esa es la idea que se ha extendido y la que sobrevuela en el imaginario colectivo acerca de lo que significa ser patriota.

Perdónenme, pero mi opinión es otra. Patriota es el que se levanta cada mañana a las 6 para ir a trabajar con el fin de dar de comer a sus hijos, y que, cuando ve a alguien que lo necesita, comparte con él parte de lo poco que tiene...

Perdónenme, pero mi opinión es otra. Patriota es el que se levanta cada mañana a las 6 para ir a trabajar con el fin de dar de comer a sus hijos, y que, cuando ve a alguien que lo necesita, comparte con él parte de lo poco que tiene; patriota es el que ama los ríos, los montes, los animales y se esmera en mantenerlos limpios, y que cuando se encuentra con uno que no lo hace no le ataca sino que le ayuda a entender que cuidar nuestro entorno es protegernos a nosotros mismos; patriota es el que se compadece del que sufre, sea del país o de la ciudad que sea, el que tiene siempre una sonrisa sincera para el desfavorecido, el que aprecia al ser humano solo por serlo, al margen de clases sociales o posición económica, el que trata de que el mundo sea un poco mejor, el que ama al diferente porque lo ve como una oportunidad de aprender y de conocer algo nuevo, el que no juzga a nadie porque sabe que jamás tendrá la información completa, el que cuida de sus mayores porque le dieron la vida, el que siempre apoya a sus hijos, cometan los errores que cometan, pues son parte de él, el que perdona al amigo y también al enemigo, el que da sin esperar nada a cambio.

Patriota es el que trabaja por la felicidad de quién tiene al lado, el que levanta a la señora que ha caído, el que cede con una sonrisa el paso a la mujer impertinente en la cola del supermercado, el que deja su asiento del autobús a otra persona, el que ofrece su ayuda en el trabajo al becario, sin miedo a que le quite el empleo, el que busca soluciones y no problemas, el que es capaz de disculpar las injusticias, el que ofrece su refresco al sediento pese a quedarse sin él.

Todo lo demás, se llama racismo, xenofobia, odio, ataque, dolor y, en definitiva, miedo. Y lo peor de todo es que lo que pone de manifiesto es un sentimiento de inferioridad evidente

Patriota es el que ama su propia patria y también las demás, quien valora a la gente y el entorno, sin condiciones, y no a cambio de que el otro entienda lo mismo que él por la palabra nación, el que construye y utiliza aquello que tiene alrededor para hacerlo, sin cuestionar si es suficiente.

Todo lo demás, se llama racismo, xenofobia, odio, ataque, dolor y, en definitiva, miedo. Y lo peor de todo es que lo que pone de manifiesto es un sentimiento de inferioridad evidente. ¿Acaso alguien que no tiene ninguna duda de que está feliz con su familia necesita criticar a las demás? ¿No es cierto que aquel que disfruta mucho con su trabajo y está satisfecho con el sueldo que recibe no tiene que atacar a los que tienen otros empleos para sentirse mejor? No hay nada de malo en tener una bandera de tu país, pero si la utilizas como un símbolo de lo mucho que trabajas por él, tal vez es porque tienes necesidad de que los demás lo vean, te valoren por ello, sepan lo que estás dispuesto a hacer por él, aunque en el fondo sepas que hasta ahora no has hecho mucho más que poner una ikurriña, una estelada o una bandera en tu jardín.

 

Imagen de Jesús Toral

Nací en Ordizia (Guipúzcoa) porque allí emigraron mis padres desde Andalucía y después de colaborar con periódicos, radios y agencias vascas, me marché a la aventura, a Madrid. Estuve vinculado a revistas de informática y economía antes de aceptar el reto de ser redactor de informativos de Telecinco Granada. Pasé por Tesis y La Odisea del voluntariado, en Canal 2 Andalucía, volví a la capital de la Alhambra para trabajar en Mira Televisión, antes de regresar a Canal Sur Televisión (Andalucía Directo, Tiene arreglo, La Mañana tiene arreglo y A Diario).