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A tope con el Granada CF

Blog - El ojo distraído - Jesús Toral - Viernes, 5 de Agosto de 2016
Todos con el Granada y con el gran Jon Toral.
J.T.
Todos con el Granada y con el gran Jon Toral.

Esta mañana me he sorprendido a mí mismo leyendo la sección de deportes del periódico y deteniéndome en las crónicas del Granada Club de Fútbol. De hecho, el pasado martes me compré una camiseta rojiblanca, la equipación completa para mi hijo de 4 años y, entusiasmado como él, me desplacé a Los Cármenes acompañado de buena parte de mi familia, todos con las mismas camisetas.

Si alguien me hubiera dicho hace 2 meses que algo así iba a ocurrir me hubiera reído en su cara. A mí, que Ronaldo me recuerda más al payaso de una cadena de hamburgueserías que a un futbolista; yo, que nunca he acabado de entender por qué le llaman fuera de juego a una situación que se produce en el campo de fútbol; que me entero de que hay final de la Copa de Europa por los cohetes que escucho en la calle cuando meten un gol o que nunca sé cómo va la liga; a quién el único partido que le ha emocionado de verdad fue la final del Mundial 2010 que se llevó nuestro equipo patrio.

De niño, en el colegio, cuando el profesor de gimnasia nos pedía que jugarámos a fútbol, me compinchaba con un colega al que tampoco le gustaba este deporte y nos dedicábamos a encestar en una canasta…y si no era posible, entonces veía cómo mis compañeros iban siendo elegidos por el capitán para formar equipo mientras yo me quedaba en el sitio hasta que me requerían al final, justo después del chaval que se había lesionado en un pie unos días antes y andaba con gran dificultad.

Y bajo esta perspectiva, supongo que os preguntaréis: ¿Qué coño hacías tú en el fútbol con una camiseta del Granada CF? ¿Qué ha cambiado? La respuesta es sencilla: la familia, que tira mucho.

Desde que era pequeño, siempre hemos mirado a Jon como la esperanza de la familia para inmortalizar el apellido Toral dentro del panorama deportivo. Mi hermano grababa los partidos que jugaba en el norte de España y luego los veíamos en casa y admirábamos su destreza. Entró con 9 años en el FC Barcelona y su prematura inteligencia así como su madurez nos dejaba a pasmada a toda la familia. Mis principales referencias, ya que yo vivía en Granada, llegaban a través de mis hermanos y sobrinos, que mantenían una constante relación tanto con Jon como con su padre, hijo del hermano del mío.

La trayectoria de Jon a medida que fue creciendo nos ilusionó a todos hasta que llegó el Arsenal y le llamó a filas cuando sólo tenía 16 años y aún era una promesa del FC Barcelona. Recuerdo que entonces hablé con su padre y bajo la enorme presión mediática que se produjo en ese momento (le llegaron a llamar “El Nuevo Cesc Fábregas”) me decía: “Jon lo tiene claro, le he preguntado si está seguro de marcharse a Inglaterra y me ha respondido que no me preocupe, que él conseguirá su objetivo sí o sí”.

En ese momento, toda la familia tuvimos claro que estábamos no ante un gran deportista sino ante una gran persona, con un aplomo y seguridad que dejarían pasmado al más profesional pese a no haber llegado siquiera a la mayoría de edad.

Así que cuando supimos que el Granada CF iba a fichar a nuestro Jon, no a un primo cualquiera de esos con los que apenas tienes relación sino a alguien al que en nuestra familia siempre hemos seguido, admirado y querido, fue como si nos ficharan a todos, de alguna forma. Me acordé de sus padres, Joan y Sheila, que tuvieron que ver cómo se iba desde su casa de Reus hasta Inglaterra cuando todavía tenía 16 años; de sus dos hermanas, Alexa y Susana, principales apoyos en la distancia y sus fans número 1, de los malos días que habrá pasado Jon recordando a la suyos y pensé que algo similar es lo que viven muchos futbolistas que llegan a ser profesionales y otros que, pese al mismo esfuerzo, ni siquiera lo consiguen. Y entonces comprendí por primera vez por qué tanta gente les admira y les convierte en ídolos…porque tal vez trabajen pocas horas, quizás no tengan nunca problemas económicos, anden sobre alfombras rojas, se les perdonen todos los errores o vivan una vida de lujo, pero lo que también hay que reconocer es que son seres especiales, capaces de hacer lo que muy pocos hacen y eso es un mérito digno de elogio.

Los periódicos granadinos consideran a Jon como de una de las futuras estrellas del equipo y yo estoy seguro de que va a ser así, pero conociéndole y si me permiten, me da igual que llegue al Barcelona en el futuro, que se pase el resto de su vida deportiva en Granada o que acabe jugando en El Coslada, porque además de un gran futbolista, Jon es familiar, sencillo y buena gente y siempre tendrá mi cariño. Por eso, he dejado por un tiempo de darle la espalda al fútbol para apoyar con toda mi energía el esfuerzo de un chaval que ha pasado toda su juventud trabajando y sacrificándose para alcanzar una recompensa que llega a través del inicio de su andadura en la Primera División Española. Y estoy seguro de que al Granada CF les esperan muchas alegrías gracias a un equipo con savia nueva que va a poner toda la carne en el asador. Y al menos, conociendo a Jon, sé sin ningún atisbo de duda, que en su caso, así será. Y yo estaré allí para verlo. Porque lo que más valoro de él es que nunca ha dejado de soñar y los soñadores son los únicos capaces de alcanzar las estrellas.

Imagen de Jesús Toral

Nací en Ordizia (Guipúzcoa) porque allí emigraron mis padres desde Andalucía y después de colaborar con periódicos, radios y agencias vascas, me marché a la aventura, a Madrid. Estuve vinculado a revistas de informática y economía antes de aceptar el reto de ser redactor de informativos de Telecinco Granada. Pasé por Tesis y La Odisea del voluntariado, en Canal 2 Andalucía, volví a la capital de la Alhambra para trabajar en Mira Televisión, antes de regresar a Canal Sur Televisión (Andalucía Directo, Tiene arreglo, La Mañana tiene arreglo y A Diario).