La vida sin ti

Blog - La buena vida - Jesús Toral - Viernes, 29 de Noviembre de 2019
M.A.

Hace ahora diez años que desapareciste, dejaste de ser mamá para convertirte en un recuerdo cada vez más vívido y sentido, más amoroso y presente. Te marchaste en 2009, justo al inicio de una crisis de la que decidiste mantenerte al margen. Es comprensible, después de toda una vida de lucha era lógico que te plegaras ante los augurios de un futuro poco halagüeño.

También te perdiste ver cómo millones de personas eran expulsadas de esos empleos que les habían colocado en un estatus acomodado, lo cual les llevó a regresar a casa de sus padres o abuelos, que durante mucho tiempo tuvieron que encargarse de mantener económicamente a toda la familia porque también se quedaron sin poder pagar las hipotecas y las entidades financieras les dejaron literalmente en la calle

Y te libraste de que te estafara José María, el empleado de tu sucursal bancaria, ese en el que confiabas para realizar cualquier movimiento monetario. Seguramente, se hubiera visto obligado a hacerte firmar esas participaciones preferentes que dejaron sin recursos a miles de pensionistas españoles. Una estafa en toda regla que los propios bancos se vieron obligados a rectificar, aunque algunos usuarios se murieron antes de enterarse. Eso sí, con el dinero de todos les rescatamos a ellos para que después estuvieran años sin conceder un solo euro a no ser con las garantías que la mayoría de los ciudadanos no teníamos.

También te perdiste ver cómo millones de personas eran expulsadas de esos empleos que les habían colocado en un estatus acomodado, lo cual les llevó a regresar a casa de sus padres o abuelos, que durante mucho tiempo tuvieron que encargarse de mantener económicamente a toda la familia porque también se quedaron sin poder pagar las hipotecas y las entidades financieras les dejaron literalmente en la calle.

Después llegó una reforma laboral que flexibilizó el mercado laboral hasta el punto de que las diferencias sociales se acentuaron. Es curioso porque mientras la mayoría de los ciudadanos sufría para encontrar los recursos suficientes, el negocio del lujo de los más millonarios crecía a pasos agigantados. Nos decían que no había dinero, pero había más personas ricas y ganaban más que nunca.

El caso es que hemos retrocedido a los años en que papá y sus amigos tenían que dedicar más horas a la empresa y encontrar varios trabajos para llegar a fin de mes, porque los salarios han caído hasta el punto de que con uno solo no puede subsistir una familia entera.

Te habría horrorizado la corrupción política generalizada, de la cual probablemente solo hemos conocido la punta del iceberg. Cientos de políticos implicados en delitos de distinta índole, todos relacionados con el robo de dinero público, es decir, de cada uno de nosotros. Y pese a que el 15 de marzo de 2011 miles de indignados salieron a la calle, que el número diario de manifestaciones se disparó ese año hasta una cifra desconocida, lo cierto es que no hubo una respuesta política más allá de la represión, de establecer multas astronómicas por concentraciones ilegales, de encarcelar a artistas por expresar su opinión, de reducir sueldos y permitir indemnizaciones ridículas para personal que había estado vinculado décadas a la misma empresa.

Tú que sentías tanta simpatía por el rey Juan Carlos, te habrías echado las manos a la cabeza al saber que participaba en cacerías de elefantes, que saldrían varias mujeres hablando en televisión sobre sus affaires con él y que su propio yerno acabaría en la cárcel por aprovecharse de su privilegiada posición

Tú que sentías tanta simpatía por el rey Juan Carlos, te habrías echado las manos a la cabeza al saber que participaba en cacerías de elefantes, que saldrían varias mujeres hablando en televisión sobre sus affaires con él y que su propio yerno acabaría en la cárcel por aprovecharse de su privilegiada posición.

Recuerdo que no querías tener móvil y nos costó convencerte, pero ahora seguro que prescindirías de él, porque no lo entenderías. El dinero cada vez se ve menos y ahora se paga con el mismo teléfono. Él nos conduce hasta donde queremos llegar, nos permite ver una película, grabar cada momento, iluminar una habitación y sacar miles de fotografías que nunca veremos por la pereza de ir borrando las inservibles. Hay investigadores españoles que han descubierto que los móviles Android monitorizan al usuario sin que él lo sepa y acceden a sus datos personales de manera masiva a través de gran número de aplicaciones preinstaladas que apenas pueden retirarse del terminal.

Estoy seguro de que seguirías viendo los culebrones de la 1 o de Antena 3 y no cambiarías de canal, así que quizás ni siquiera te hubieras enterado de que la televisión ha pasado a convertirse en una ventana inconmensurable de contenidos. Los niños solo ven Youtube, los jóvenes se abonan a plataformas como Netflix o HBO y los bebés se distraen con canales infantiles en el teléfono móvil.

El 75 % de los jóvenes prefieren Internet cómo forma de diversión que salir de fiesta, ya no hay botellones, estar delante del ordenador se ha convertido en la principal manera de ocio para ellos, no charlan, chatean, no ligan, navegan por Tinder, Meetic o Badoo. 

Ya no se dicen nada a la cara, el «te quiero» ha sido sustituido por «tq» en un WhatsApp y algunos pequeños en vez de la pasar las hojas de un libro deslizan su dedo de izquierda a derecha creyendo que es una Tablet.

Eso sí, seguimos hablando del cambio climático y cada vez hay más evidencias de su cercanía. La contaminación llega a puntos extremos en las principales ciudades del país, el Polo Norte se sigue derritiendo y muchas plantas endémicas e incluso animales continúan extinguiéndose

Eso sí, seguimos hablando del cambio climático y cada vez hay más evidencias de su cercanía. La contaminación llega a puntos extremos en las principales ciudades del país, el Polo Norte se sigue derritiendo y muchas plantas endémicas e incluso animales continúan extinguiéndose. 

Y pese a la tecnología de Internet que se supone que es una ventana global, todavía hay dictaduras y países donde sus mandatarios siguen imponiendo sus opiniones como leyes y matando y encarcelando a inocentes.

Ahora la coca cola es zero-zero, no sé por qué la siguen llamando coca cola, y el azúcar de las bebidas ha sido sustituida por el aspartamo que es mil veces más dañino pero engorda menos. Ya no moriremos de obesidad sino de un ataque al corazón o de cáncer. 

En diez años el mundo ha cambiado, no sé si a peor o a mejor, eso depende del cristal con el que se mire, pero lo que sí parece evidente es que nos encaminamos a una sociedad cada vez más individualizada, con menos relaciones sociales y más ocupaciones. Es curioso porque pese a que la tecnología debería hacernos más fácil la vida y ayudarnos a trabajar menos y cobrar más, es completamente al contrario.

Menos mal que algunos seguimos refugiándonos en los libros de papel, esos que se pasan página a página con los dedos, y que disfrutamos todavía de un día de playa o en el monte, de la conversación cara a cara con un amigo, sin interpretaciones contradictorias por culpa de la falta de entonación del WhatsApp, o de una cerveza fresquita, que ya se puede tomar sin alcohol, aunque a algunos nos siga pareciendo que pierde así la gracia.

Mamá, este no es el mundo que conociste, probablemente te creerías una marciana, pero si diéramos un salto al futuro 2029 seguramente todos nos sentiríamos igual, así que no te preocupes y sigue descansando en paz. 

Imagen de Jesús Toral

Nací en Ordizia (Guipúzcoa) porque allí emigraron mis padres desde Andalucía y después de colaborar con periódicos, radios y agencias vascas, me marché a la aventura, a Madrid. Estuve vinculado a revistas de informática y economía antes de aceptar el reto de ser redactor de informativos de Telecinco Granada. Pasé por Tesis y La Odisea del voluntariado, en Canal 2 Andalucía, volví a la capital de la Alhambra para trabajar en Mira Televisión, antes de regresar a Canal Sur Televisión (Andalucía Directo, Tiene arreglo, La Mañana tiene arreglo y A Diario).