Sierra Nevada, Copa del Mundo 24

'Votar con miedo y/o con esperanza'

Blog - Sacando punta - Ignacio Henares - Lunes, 10 de Julio de 2023
Pedro Sánchez en la presentación del programa electoral.
Eva Ercolanese/PSOE vía flickr
Pedro Sánchez en la presentación del programa electoral.

El miedo es una fuerza poderosa, consustancial con la naturaleza humana que, desde el punto de vista evolutivo, nos ha servido para protegernos de diferentes amenazas (reales o imaginarias, innatos o aprendidos), que pugna con la curiosidad y el ingenio, también humanos, para descubrir,  para aventurarse y abrir nuevos caminos y oportunidades.

La ultraderecha en todo el mundo utiliza el miedo a lo desconocido, al extranjero, al futuro… para reclutar adeptos

El miedo ha sido utilizado políticamente en diferentes coyunturas sociales y en múltiples sentidos. La ultraderecha en todo el mundo utiliza el miedo a lo desconocido, al extranjero, al futuro… para reclutar adeptos. En España se ha practicado el ejercicio del miedo en los últimos años con profusión. Miedo a que se rompa España, miedo al terrorismo, miedo a la catástrofe económica… temores ante los que algunos se han presentado como salvadores (o ellos o el caos incluso hemos escuchado).

Tras estos años de gobierno de Pedro Sánchez, contra el que se alimentó toda clase de miedos (inestabilidad, ineficacia, ilegítimo, inexperiencia, incertidumbre) ha ocurrido colectivamente lo que suele ocurrir con la mayoría de nuestros temores particulares: nos preocupamos por cosas que luego no ocurren pero que nos producen una angustia y una infelicidad ‘gratuita’ en la que podemos quedar atrapados.

Hasta la presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen ha reconocido que nuestro país ahora mismo el el corazón de Europa

Así ha pasado con todas las cosas con las que han querido atemorizarnos. En este caso no solo no se han cumplido los augurios catastrofistas con los que nos amenazaban sino que, al contrario, aquellos miedos han desaparecido con el tiempo e incluso, a pesar de los muchos elementos sobrevenidos en contra (la pandemia y la guerra especialmente), nuestro país se ha desenvuelto con diligencia en estos años y se muestra comparativamente mejor que a la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del gobierno en muchos aspectos, incluidos los socioeconómicos. Hasta la presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen ha reconocido que nuestro país ahora mismo el el corazón de Europa.

¡Ay, este miedo a que vuelvan al gobierno los comisionistas, los testaferros de los poderosos, qué necesario sería!

Recordemos que antes de ganar las elecciones en 2019, en dos ocasiones, (entonces no les valía lo de la lista más votada porque no les favorecía), Pedro Sánchez llegó a través de una moción de censura sustituyendo a un gobierno contaminado por la corrupción sistémica del Partido Popular y atenazado por la ausencia de liderazgo y de impulso modernizador de su líder MpuntoRajoy, inhabilitado y sin crédito político desde que se conoció el WhatsApp de “Luis, sé fuerte”;  este mensaje fue fechado una semana antes de que el entonces presidente del gobierno afirmara que no recordaba haber hablado con Bárcenas, el tesorero del Partido Popular y manijero de la caja B con la que se pagaban sobresueldos (o mejor dicho sueldos en sobres) obtenidos de las comisiones sacadas a las empresas por favores prestados en la contratación de grandes obras cuyos presupuestos eran inflados o luego se hinchaban para cubrir estos ‘gastos no previstos’. ¡Ay, este miedo a que vuelvan al gobierno los comisionistas, los testaferros de los poderosos, qué necesario sería!

Miedo fundamentado en que del resultado de las próximas elecciones generales pudiera derivarse que el paso atrás sea muy largo y rápido, una vuelta a una España en blanco y negro que creíamos superada

Ante los avances sociales y la importante agenda reformista desplegada por el ‘sanchismo’, es lógico que, despejadas las dudas y miedos de lo que iba a suponer el gobierno de coalición, (la primera ocasión en nuestra democracia, y además progresista), y también el estupendo balance económico con el que hemos llegado a las elecciones del 23J, ahora el miedo bascula sobre lo que podía suponer la llegada al gobierno de una alianza del Partido Popular y Vox, miedo que se ha acrecentado tras las recientes elecciones municipales y autonómicas. Miedo fundamentado en que del resultado de las próximas elecciones generales pudiera derivarse que el paso atrás sea muy largo y rápido, una vuelta a una España en blanco y negro que creíamos superada.

La alianza fraguada entre la derecha extrema y la extrema derecha significa que la violencia machista vuelva a considerarse como algo privado, del ámbito familiar y vuelvan las justificaciones del ‘algo habrá hecho’ o ‘es que van provocando’, por lo que es normal que muchas mujeres sientan miedo

La alianza fraguada entre la derecha extrema y la extrema derecha significa que la violencia machista vuelva a considerarse como algo privado, del ámbito familiar y vuelvan las justificaciones del ‘algo habrá hecho’ o ‘es que van provocando’, por lo que es normal que muchas mujeres sientan miedo. Máxime cuando el mismo aspirante a presidir el gobierno haya intentado blanquear de manera penosa una condena con su famoso “tuvo un divorcio duro” y, con lo que a mí me parece un pensamiento tan grave como la afirmación anterior,  que “era un catedrático de Derecho”, que esconde el clasismo rancio que se le escapó a Núñez Feijóo. No sé si es peor que esas sean sus ideas o que ese sea el precio pagado por los votos para acaparar poder institucional.

Ese miedo es también evidente entre muchas personas que temen que la asociación de PP y Vox en el gobierno de la Nación pueda suponer un retroceso de varias décadas en el campo de la libertad sexual y reproductiva de las mujeres y en la libre expresión de la diversidad de identidades sexuales que se acaban de manifestar, hace solo unos días, con ‘orgullo’ por nuestras calles, dando una llamada de atención sobre lo que temen que podría suponer esa involución. No hablo de una hipótesis teórica, varias personas me han hecho llegar estos días esta preocupación, que espero que contribuya a una movilización masiva hacia las urnas de todas las personas que sientan amenazados los derechos sociales y las libertades conquistadas durante muchos años.

En el campo de la Cultura, con mayúsculas, también hay temor y así lo han expresado en el manifiesto “A las urnas ciudadanas y ciudadanos” encabezado por Almodóvar, Rozalén y Buenafuente

En el campo de la Cultura, con mayúsculas, también hay temor y así lo han expresado en el manifiesto “A las urnas ciudadanas y ciudadanos” encabezado por Almodóvar, Rozalén y Buenafuente, en el que numerosas personas de diferentes ámbitos culturales animan a la población a ir a votar en las elecciones del próximo 23J, contra la ofensiva ultraderechista que nos amenaza tanto en España como en otros países de Europa.

Hay miedo en el campo sindical, con razón, por ser los sindicatos unas instituciones que han contribuido a que la respuesta a la crisis en esta ocasión haya tenido corazón y sensibilidad hacia los trabajadores y sean una de las dianas hacia los que apuntan siempre en primera instancia los fascistas.

Hay miedo en todo el mundo progresista e incluso en gente que se considera de centro o conservadora pero que ven con preocupación que con las propuestas de la extrema derecha, compradas por el Partido Popular, se pone en riesgo la convivencia y la paz social con este clima de odio y crispación que se ha sembrado.

Pero hay también una fuerza poderosa que debe convivir y competir con el miedo a la hora de acudir a las urnas: la esperanza

Pero hay también una fuerza poderosa que debe convivir y competir con el miedo a la hora de acudir a las urnas: la esperanza. Esperanza, y confianza, en que España es una democracia avanzada, homologable a nuestro entorno europeo, un país moderno que en las últimas décadas ha tenido el mérito de consolidar sus instituciones y a la vez salir del subdesarrollo. En nuestra historia democracia y progreso han ido muy ligadas y por eso hemos tardado en alcanzar ese ideal de sociedad desarrollada que miraba a Europa sacudiéndose de la autarquía y aislamiento franquista.

La marcha atrás, nos llevaría a volver a ser el país de frutos tardíos del que hablaba Ortega y Gasset, la reserva espiritual de Occidente de la que presumía el dictador, volver al vagón de cola en derechos y libertades

Ahora nos encontramos en una encrucijada en la que tenemos dos opciones. La marcha atrás, nos llevaría a volver a ser el país de frutos tardíos del que hablaba Ortega y Gasset, la reserva espiritual de Occidente de la que presumía el dictador, volver al vagón de cola en derechos y libertades. Un triunfo de las derechas es un avance, pero precedido de media vuelta; es la vuelta al enfrentamiento identitario entre los españoles, un recorte del Estado del Bienestar, privatización de los servicios públicos y un programa basado en la derogación de leyes y acuerdos de gobierno como la Reforma Laboral, la revalorización automática de las pensiones, la memoria democrática, la ley de eutanasia o tantas otros conquistas y avances sociales.

La otra opción, la que mira al futuro con esperanza, con ilusión y confianza, la que representa la suma de las fuerzas progresistas, nos coloca en la vanguardia de la Unión Europea, nos convierte en una sociedad exportadora de derechos extratempranos como los derechos civiles y sociales conquistados con los gobiernos socialistas, liderando la transición ecológica justa y la modernización digital continuando el camino iniciado en esta legislatura.

Resumiendo: o encabeza el próximo gobierno uno que empieza tras el verano a estudiar inglés, heredero del que inventen ellos y alérgico al debate, o continúa quien goza ya del respeto de la comunidad internacional por sus propuestas políticas (ayudado por su sex appeal y fluido manejo del idioma de Shakespeare). Como en Barrio Sésamo, girar a la derecha para volver ATRÁS o seguir ADELANTE por la izquierda.

 

 

 

 

 
Imagen de Ignacio Henares

Ignacio Henares Civantos es biólogo de bata, de bota, y de gabinete. Máster (de los de verdad) en Gestión del Medio Ambiente y del Agua por la Universidad de Granada. Desde 1989 es funcionario, técnico del cuerpo superior facultativo de la Junta de Andalucía donde ha desempeñado varias tareas en las Consejerías de Agricultura y Pesca y de Medio Ambiente. Durante quince años ha sido el conservador del parque nacional y natural de Sierra Nevada. En la actualidad trabaja como asesor técnico en el departamento de Sanidad Vegetal.

Escritor de numerosos artículos sobre medio ambiente y conferenciante incansable, en los últimos años ha concentrado su tarea de divulgador en Sierra Nevada, siendo coautor de tres interesantes libros divulgativos sobre Sierra Nevada: “Sierra Nevada, una gran montaña, un pequeño continente”, “Las Aves de Sierra Nevada” y “Mariposas diurnas de Sierra Nevada”. Fue colaborador de “La Voz de Granada” con un programa semanal titulado “El hombre y la Sierra” y lo has sido del periódico Granada Hoy desde el año 2014 con más de 150 reportajes dedicado a Sierra Nevada agrupados en diferentes series: “Sierra Nevada, Paraíso de Biodiversidad”, “La Huella del Cambio Global” , “Sierra Nevada, Montaña de Oportunidades” y la última que estuvo dedicada a “Sierra Nevada, Paisaje y Paisanaje”, una aproximación al parque nacional y natural de Sierra Nevada a través de ‘nombres propios’.