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ARTÍCULO DE OPINIÓN POR ÁNGELES GARCÍA-FRESNEDA

Castril, el nombre ausente

Cultura - ÁNGELES GARCÍA-FRESNEDA - Sábado, 9 de Junio de 2018
Ángeles García-Fresneda, escritora y profesora de Lengua y Literatura, reivindica en este interesante artículo de opinión a su pueblo natal, Castril, como cuna de los trabajos en vidrio con más prestigioso internacional, que, sin embargo, no aparece con su procedencia en uno de los museos sobre arte decorativo más visitados del mundo. Te lo recomendamos.
Piezas de Castril que se exhiben en elVictoria and Albert Museum.
Piezas de Castril que se exhiben en elVictoria and Albert Museum.

Tendemos a creer que la deriva de nuestro mundo es la única y la definitiva de la historia, aunque siempre habrá habido la misma queja en boca o pluma de los menos inconscientes y los viejos: todo cambia, y se acaban haciendo irreconocibles hasta las variedades dialectales de una misma lengua y los paisajes que nos vieron crecer. Para guardar la memoria de lo que fue y estuvo, de lo que nos conformó, tenemos los archivos, las bibliotecas, los museos… tenemos los nombres. A un nombre propio me quiero referir aquí: Castril, mi pueblo de origen, en cuyo campo he conservado lo que mis mayores me dejaron porque siempre he creído que la meta de cualquier huida suele ser el regreso. Una vuelve cargada de nombres, un poco cansada por la edad y las desilusiones, y un día recuerda y emprende un penúltimo viaje en busca de las cosas que se fueron para no volver.





Piezas de Castril que se exhiben en elVictoria and Albert Museum. A.G.F

En Londres, entro al Victoria and Albert Museum una mañana —allí extrañamente azul— de esta primavera porque sabía que posee una gran colección de vidrio castrileño (quién sabe si alguna de sus piezas no procederá de aquellos trueques por barreños de plástico que se hacían en mi infancia). Paso muchas horas cavilando sobre el pasado más bello y amable de Europa por un centenar de salas de artes decorativas. No hago fotos y a mediodía salgo y camino por Chelsea, cruzo un pequeño parque bordeado por casas de “arriba y abajo” hasta un lugar donde comer algo. Vuelvo a una hora en que sé que apenas habrá visitantes en la última planta del museo pues, aunque no tengo idealizado ni soy nostálgica del pasado, no es un momento para compartir con nadie;  me desoriento durante un buen rato entre cerámicas de todo el mundo y, cuando ya había perdido la esperanza, leo sobre el dintel de una gran puerta ‹‹GLASS›› y, nada más entrar, allí está, en una vitrina de presentación, con el nº 7600 y cartela en inglés: “Jarrón, vidrio verde, con decoración en caliente y arrastrada, sur de España; Siglos XVI-XVII”. Conservan muchas más piezas en los almacenes, aunque la muestra que se expone es muy grande y variada: jarritas, jarros, vasos, cantimploras…verdosas y amarillentas, rutilantes en sus vitrinas, solas o acompañadas de piezas de otras procedencias. Me encanta especialmente una, donde se expone junto a una colección de vidrio catalán  de estilo veneciano, ‹‹from Catalonia›› (¿cómo se dirá Castril en inglés?).

Quizá las autoridades podrían hacer gestiones para que nuestro cristal aparezca con su nombre en este museo, que es de los más visitados del mundo. Y, de paso, también se debería  exponer el que guardan en los sótanos del Museo Arqueológico de Granada, o por lo menos allí estaba hace unos años. Y, por favor, restituyan la placa que siempre ha dado nombre al palacio renacentista que lo alberga, “Casa de Castril”.



Ángeles García-Fresneda es escritora  y profesora de Lengua y Literatura en el I.E.S. Antigua Sexi de Almuñécar.