Cristalino: Pop diáfano

Todos conocimos a Fran Ocete en la primera formación de Pájaro Jack allá por la primera década del siglo, luego también en la nómina de Brío Afín y Dolorosa. También saben de él todos los que han sido alumnos suyos en la escuela de música Gabbahey. Pero como a pocas personas les sucede en toda su vida, la fortuna le cambió de vía en 90 minutos, los que dura la película ‘Segundo premio’, donde fue coprotagonista. Candidato a los Goya como mejor actor novel, alterna ahora cine y música.
En los ratos que le dejan los rodajes, que ya son y han sido varios, arma nuevas canciones a pachas con Jaime Beltrán, otro ‘Pájaro jack’ de altos vuelos (como todos los de la formación: Arturo Muñoz, Mafo o Daniel Girado, que esa banda seminal está dando mucho recorrido en diversos frentes). De hecho Beltrán en la presentación de este fin de semana timoneaba la nave desde la cabina elevada del teatro Alhambra, siendo el ‘Cristalino en la sombra’.
Va ya Fran Ocete (en su DNI) por su tercera mini entrega desde que comenzó con la vidriada denominación
Va ya Fran Ocete (en su DNI) por su tercera mini entrega desde que comenzó con la vidriada denominación. A diferencia de su pasado avícola, de carácter natural y orgánico, los pasos previos han sido mayormente sintéticos, si bien en las últimas entregas que van goteando de este tercer capítulo hay más de tracción humana, como en directo donde abraza también sus guitarras acústicas y eléctricas por momentos. Como explica Manu Ferrón en la carta de presentación: la "arquitectura de este nuevo proyecto, renuncia a la perfección aséptica del software y busca la belleza en el conflicto entre la intención y el material. Con ecos de la fragmentación de la PC Music y la calidez pastoral del Folk". No hay más preguntas.
La voz confiable y dulce de Fran parece que cuenta las canciones al oyente sentado en el borde la cama de uno, prometiendo buenos sueños y espantar las pesadillas
Con el aporte de Laura Efe en las percusiones (baterista de Izeta) Jaime Miralles (Radio Palmer), entre los tres manejan un tobogán amable de pop sin estridencias, transparente, donde la voz confiable y dulce de Fran, parece que cuenta las canciones al oyente sentado en el borde la cama de uno, prometiendo buenos sueños y espantar las pesadillas. Y vuelvo a Manu: "en la intersección entre la mística granadina y la efervescencia de la ciudad, responde a la desmaterialización de la cultura contemporánea, al ruido blanco de la hiperconectividad".
En cuestión de tres años, desde 2023, cuando cantaba Cristalino que era un fracasado de manual (en ‘De arriba a abajo’), la vida le ha guiñado un ojo, o los dos. A veces pasa, y es un placer poder contar que va "subido en una nube desde Graná hasta Suecia", como canta.



































