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EN EL V CENTENARIO DE LA CAPILLA REAL DE GRANADA

Los padres del gótico granadino: el trazador Enrique Egas y su cantero Juan de Marquina

Cultura - Gabriel Pozo Felguera - Domingo, 24 de Octubre de 2021
Magistral reportaje de Gabriel Pozo Felguera en homenaje al maestro Enrique Egas y su discípulo Juan Marquina, autores de las obras de estilo gótico que embellecen Granada, en el V centenario de la Capilla Real, creación cumbre del arquitecto toledano, cuya vida y la de su cantero son glosadas, así como sus edificios, en un texto enriquecido con imágenes y aportaciones relevantes del autor, fruto de sus investigaciones.
Fragmento de la portada de la Capilla Real que da a la Catedral. Es la obra cumbre de Egas y Marquina, acabada en 1517.
Indegranada
Fragmento de la portada de la Capilla Real que da a la Catedral. Es la obra cumbre de Egas y Marquina, acabada en 1517.
  • Los pocos edificios góticos que se hicieron en Granada fueron trazados por el maestro toledano, que recorría España como un arquitecto ambulante en mula

  • La Capilla Real de los Reyes Católicos y su portada a la Catedral se considera su obra cumbre y “firmada” enteramente por el último maestro del gótico isabelino

  • Juan de Marquina trabajaba en Santiago de Compostela cuando Egas se lo trajo a Granada para esculpir sus proyectos góticos y, más tarde, adaptarse al renacentista

Todas las construcciones de estilo gótico tardío de Granada se deben al lápiz del maestro Enrique Egas. Y buena parte de ejecuciones, a la cuadrilla comandada por su cantero de confianza Juan de Marquina. Enrique Egas trazó en gótico toledano o isabelino unos cuantos ejemplos aún en pie entre los años 1501 y 1534; pero jamás permaneció en Granada durante más de sesenta días seguidos. Su casa y su familia estaban en Toledo, mientras él era un arquitecto errante: viajaba en mula por toda España, trazaba, dejaba los planos y dibujos justos a un maestro de obras y ya no regresaba hasta mucho tiempo más tarde a supervisar las obras. En sus 74 años de vida nos dejó obras góticas en Santiago de Compostela, Valladolid, Coria, Salamanca, Cuenca, Plasencia, Zaragoza, Guadalajara, Oviedo, etc., además de mucho en Toledo, donde fue maestro mayor del Arzobispado durante casi cuatro décadas. En la parte Sur, hay varias trazas suyas en ciudades de Jaén, en Huéscar, Alhama de Granada, Málaga y Granada capital. Con todo lo que trazó, sólo un edificio completo se puede decir que lleve su firma: la Capilla Real de Granada.

Los Reyes Católicos quisieron hacer de Granada un reino plenamente cristiano. En todos los aspectos. Comenzaron por echar mano de su arquitecto de cámara, el toledano Enrique Egas, para hacer en el estilo gótico dominante los principales edificios de la ciudad recién incorporada a Castilla-León. Egas era maestro mayor de obras de la catedral de Toledo y de su arzobispado, donde sucedió a su padre Egas Cueman y a su maestro Juan Guas. Todos ellos eran de origen flamenco-borgoñón, llegados a Castilla en la primera mitad del siglo XV a labrar catedrales, iglesias y palacios para los reyes y nobleza castellana.

El arquitecto Egas –como muchos arquitectos de prestigio de su época– se convirtió en maestre ambulante, que recorría ciudades y pueblos adonde era llamado. Siempre con los bártulos a lomos de una mula y ellos caballeros sobre otra

Enrique Egas nació en Toledo, en torno a 1458-60, hijo de padre flamenco y madre toledana, María Gutiérrez. Con poco más de veinte años, ya estaba trabajando como oficial a las órdenes de Juan Guas en sus principales obras: catedral de Segovia, Hospital de los Reyes de Toledo, Catedral de Toledo, etc. En 1490 ya contrató en solitario la labra del palacio del duque de Alba en Alba de Tormes y parte del Monasterio de San Leonardo. Poco después hizo la traza de la capilla mayor de la catedral de Coria. En 1496 habían fallecido su padre Egas Cueman y Juan Guas, maestro y aparejador de la catedral de Toledo. Y les sucedió Enrique Egas, tanto en las obras catedralicias como en la responsabilidad de acabar el Monasterio de San Juan de los Reyes. 

El arquitecto Egas –como muchos arquitectos de prestigio de su época– se convirtió en maestre ambulante, que recorría ciudades y pueblos adonde era llamado. Siempre con los bártulos a lomos de una mula y el caballero sobre otra. Llegaba, trazaba el edificio, dejaba a un encargado a partir de unos escuetos planos y dibujos, cobraba la traza, la visita y las dietas. Al respecto, tanto la Capilla Real de Granada como la Catedral conservan varios pagos a Egas con lo que cobraba por sus servicios: solía percibir 500 maravedíes diarios mientras trabajaba y otros tantos por cada día de viaje; estaba entre tres y cuatro semanas en Granada, más dieciséis días que tardaba en mula entre Toledo y Granada, y viceversa.

Recibió la distinción de los Reyes Católicos de ser uno de sus arquitectos de confianza

El arquitecto trazador se iba para regresar de vez en cuando o si se le llamaba por algún problema urgente. Quizás Enrique Egas fue el mayor ejemplo de arquitecto ambulante de su época. Ya daba las últimas bocanadas un estilo gótico muy popular, que empezaba a sucumbir ante los aires nuevos que traían los jóvenes arquitectos formados en el renacimiento italiano o importadores del nuevo estilo “a lo romano”.

Enrique Egas tenía la plaza de maestro mayor del Arzobispado de Toledo y Catedral, por la que cobraba un tanto fijo. Pero, además, recibió la distinción de los Reyes Católicos de ser uno de sus arquitectos de confianza. Sobre todo, a partir de ver su obra en el panteón regio de San Juan de los Reyes. En 1499, la Corona le encargó la traza del Hospital de Peregrinos de Santiago de Compostela, cuyas obras comenzaron en 1501. Después seguiría el Hospital de Santa Cruz de Toledo.

Quizás en ese mismo viaje fuese cuando acudió a Huéscar (Granada) a trazar la que iba a ser su colegiata-catedral

La primera década del siglo XVI debió ser de mucho trajín e intensos viajes por toda la geografía española. En 1500-1 también viajó a Jaén a dar su parecer sobre su catedral y hacer el friso de la Mona. Quizás en ese mismo viaje fuese cuando acudió a Huéscar (Granada) a trazar la que iba a ser su colegiata-catedral. La vicaría de Huéscar dependía por entonces del Arzobispado de Toledo, era el territorio más alejado de la silla episcopal. Se decidió levantar un imponente edificio en estilo gótico que rivalizara con la de Guadix. Su construcción arrancó a partir de las trazas de Enrique Egas[i]; conocemos que regresó a visitar sus obras al menos en 1510 y quizás con posterioridad. Pero tras la muerte de Egas, el estilo de la iglesia oscense cayó en manos de Alonso de Covarrubias y sus discípulos, y reorientó su estilo a “lo romano”. Todavía se puede ver el arranque de bóvedas góticas y ciertos aires de Egas en el edificio resultante. Lo único plenamente adjudicable de esta iglesia a los dibujos de Egas es la portada de la sacristía vieja.

Iglesia de Santa María de Huéscar, años sesenta, trazada en estilo gótico por Egas en 1501 y rematada en estilo renacentista por sus sucesores. AHMHUESCAR.
Grabado de la iglesia de San Pablo, Jabalquinto, que contiene una portada posiblemente salida de una traza de Egas.

También en aquellas visitas a la zona de Jaén se le imputan varias trazas góticas a Egas, concretamente el Palacio de Jabalquinto en Baeza y la portada ojival de la iglesia de San Pablo de Úbeda. En sus viajes de catedral en catedral parece que también se aprovecharon de sus conocimientos algunas poblaciones para solicitarle la traza de iglesias rurales; serían los casos de la colegiata de Torrijos y la iglesia parroquial de Tembleque.

Patio delantero del Hospital de Santiago, diseñado por Egas en 1499…
.Patio y torre del crucero del Hospital Real de Granada, trazado por Egas en 1511, como copia del de Santiago.

En 1504 alternaba sus visitas a su principal obra en Santiago de Compostela con el diseño del cimborrio en la Seo de Zaragoza y la Iglesia Magistral de Alcalá de Henares. Aquellos continuos viajes por España, aun siendo maestro mayor de la catedral de Toledo, levantaron infinidad de quejas de su cabildo por las prolongadas ausencias del maestro titular. Todo apunta que su falta era suplida por su hermano Antón Egas, aparejador de Toledo, que no tenía espíritu tan viajero.

Egas llega a Granada

No hay constancia de que Enrique Egas visitara Granada capital antes de 1506, cuando contrató la construcción de la Capilla Real para panteón fúnebre de los Reyes Católicos. Se ha barajado que pudo venir antes, en 1505, para trazar la portada de la iglesia de Santa Isabel la Real. No debió ser así, pues esa obra comenzó en 1507 y estuvo terminada (a falta de las hornacinas) antes de 1515, ya que en el escudo no aparecen las cadenas del Reino de Navarra.

No hay constancia de que Enrique Egas visitara Granada capital antes de 1506, cuando contrató la construcción de la Capilla Real para panteón fúnebre de los Reyes Católicos. Se ha barajado que pudo venir antes, en 1505, para trazar la portada de la iglesia de Santa Isabel la Real. No debió ser así

El rey Fernando I y el maestro Enrique Egas firmaron el contrato para la traza y construcción de la Capilla Real en Burgos (30 de septiembre de 1506). Egas trazaría un edificio según las medidas y condiciones que le impuso el monarca, sin que nadie antes hubiese iniciado traza o cimentación alguna. El articulado contractual es muy preciso en cuanto a medidas, profundidad de la cimentación, situación de las capillas, sustitución de la torre Turpiana de la mezquita por otra gótica, etc. Destacan dos hechos importantes en este contrato: el primero fue la orientación de la Capilla, ya que se quiso salvar el enorme aljibe de la mezquita; este hecho hizo que no se orientase plenamente hacia el Mediodía. La segunda, se refiere a que el panteón real estaría unido a la futura Catedral. De ahí que Enrique Egas, en sus dibujos (hoy perdidos) ya trazó la enorme catedral en los alrededores, tomando exactamente las medidas de la catedral de Toledo. La vieja mezquita musulmana (ahora iglesia del Sagrario) iría destinada a convertirse en claustro gótico. Calcaba plenamente el modelo toledano.

Estos pináculos flamígeros de la Capilla Real de Granada bien pudieran estar en Toledo, Burgos o Santiago de Compostela. Pertenecen a un estilo que ya languidecía en el segundo decenio del siglo XVI, desplazado por el estilo “a lo romano”.

Egas trazó la Capilla y marchó de Granada, a continuar recorriendo España. Y empezó a recibir críticas del capitán general Conde de Tendilla por entender que las medidas de la Capilla Real eran pequeñas, mientras la traza de la catedral era excesiva

Egas trazó la Capilla y marchó de Granada, a continuar recorriendo España. Y empezó a recibir críticas del capitán general Conde de Tendilla por entender que las medidas de la Capilla Real eran pequeñas, mientras la traza de la catedral era excesiva. Contrariamente, al Cardenal Cisneros le parecía obra demasiado suntuosa, contradiciendo la humildad expresada por Isabel I en su testamento. Egas tuvo que solicitar, en 1509, la mediación del rey Fernando para que le dejaran seguir adelante según lo proyectado y firmado en Burgos. Quizás la Capilla Real de Granada sea la obra de la que estuvo más pendiente su arquitecto, también la que visitó más asiduamente, una vez cada año por lo menos. A partir de 1510 y hasta la finalización de su fábrica, en 1517, estuvo muy vigilante. Además, a finales de 1510 ya no se fiaba de su gente en Granada y se trajo a un joven maestro cantero del Hospital de Peregrinos de Santiago de Compostela (Al final me referiré ampliamente a su biografía). Se llamó Juan de Marquina y ya permaneció a sus órdenes en prácticamente todas las obras góticas del toledano en Granada.

La mula que no descansó hasta 1534

Enrique Egas tenía residencia oficial en Toledo, pero su mula no paró de recorrer España en el tercio final de su vida. Sobre todo, cuando su prestigio como trazador aumentó a partir de 1510 con el nuevo encargo de Fernando el Católico de que construyera el Hospital Real en Granada. Lo trazó en 1511 y empezaron las obras a partir de sus planos y dibujos. Aunque tuvo varios aparejadores y maestros de cantería, Egas depositó toda su confianza y nombró guardián depositario de sus dibujos a Juan de Marquina. A Marquina se le ve al frente de varias cuadrillas de canteros que unas veces labraban en la Capilla Real, otras en el Hospital Real, también la portada de la desaparecida iglesia del Sancti Spíritus (actual plaza Isabel la Católica), portada de Santa Isabel la Real, un poco en el Convento de San Francisco de la Alhambra e incluso en la puerta del Arrabal de la Alhambra.

Arco carpanel en la puerta del Arrabal, único resto gótico incorporado al monumento a principios del siglo XVI.
Portada de Santa Isabel la Real, acabada antes de 1515, con traza de Egas.

Mientras, Enrique Egas era llamado a informar sobre reformas en el cimborrio de la Catedral de Sevilla (1515). Se dieron casos de mensajeros que iban a buscarle a su casa de Toledo y después eran reenviados a Plasencia, Oviedo, Salamanca… adonde quiera que estuviese el arquitecto. No paraba en su deambular.

El arquitecto toledano se desligó pronto de la ejecución de las obras del Hospital Real de Granada, aunque sus sucesores continuaron en todo momento ejecutando lo trazado por Egas, sobre todo lo referido a la cruz griega con cimborrio central y a sus cuatro patios porticados

El arquitecto toledano se desligó pronto de la ejecución de las obras del Hospital Real de Granada, aunque sus sucesores continuaron en todo momento ejecutando lo trazado por Egas, sobre todo lo referido a la cruz griega con cimborrio central y a sus cuatro patios porticados. Por eso este Hospital concentra un amplio muestrario de estilos arquitectónicos. Aunque el proyecto de Egas no fue a ritmo tan rápido ni llegó a estar acabado en una década como su antecesor de Compostela; Granada era pobre mientras la diócesis de Santiago nadaba en la abundancia. Pero hasta el final de sus días estuvo visitando Granada casi anualmente, a pesar de que desde 1517 estaba acabada la fábrica de la Capilla Real y se disponía a hacer lo mismo con la frustrada catedral gótica.

Portada de la Capilla Real dentro de la Catedral, lo más destacado de Enrique Egas en Granada. En su origen estuvo policromada.

Con la llegada al trono de Carlos V ya se empezó a percibir un aire de cambio en la arquitectura de promoción regia. El gótico isabelino o toledano estaba muriendo. Ahora empezaban a triunfar los arquitectos formados en el nuevo estilo romano, o renacentista. Quizás el emperador quería también asociarse a nuevos aires y volúmenes. Para empezar, le pareció pequeña y oscura la Capilla Real de sus abuelos y sus padres. Deseaba algo más suntuoso y moderno. La primera decisión que tomó –instigado por sus nuevos asesores y por el arzobispo jerónimo– fue prescindir de la traza gótica de la catedral de Granada que, desde 1523, ya se había empezado a construir a imagen de la de Toledo, y reconvertirla en catedral renacentista. El arquitecto elegido fue el joven Diego de Siloé, que en 1526 había llegado a Granada a continuar el Monasterio de San Jerónimo. Quizás también en el arranque de la iglesia jerónima había participado Egas, pues presenta detalles goticistas.

En abril de 1528, Enrique Egas fue despedido como arquitecto constructor de la catedral de Granada y reemplazado por Diego de Siloé. Su finiquito fue de 15.000 maravedíes por estar una semana en Granada, más las dietas

En abril de 1528, Enrique Egas fue despedido como arquitecto constructor de la catedral de Granada y reemplazado por Diego de Siloé. Su finiquito fue de 15.000 maravedíes por estar una semana en Granada, más las dietas[ii]. Sólo se aprovecharían los cimientos góticos y las medidas, pero en adelante verían cargar sobre ellos la mayor catedral renacentista de España. Egas siempre se quejó de que se habían expropiado pocas casas en la zona, con lo cual la Catedral quedaría muy encajonada para su futura contemplación.

Iglesia de Alhama y catedral de Málaga

El trabajo de Enrique Egas en la zona de Granada no concluyó por entonces. La iglesia de la Encarnación de Alhama de Granada reclamó sus servicios para construir en estilo gótico la portada interior que da al mediodía (hoy tapada con otra superpuesta de estilo barroco). Es probable incluso que Egas trabajase en el acabado de las bóvedas de Alhama hasta el año 1532, última vez que aparece por tierras granadinas.

Nada más dejar la Catedral de Granada, fue llamado por el deán de Málaga para colaborar en la traza la cabecera de su catedral. Lo hizo en compañía de otro arquitecto llamado Pedro López

También en 1528, nada más dejar la Catedral de Granada, fue llamado por el deán de Málaga para colaborar en la traza la cabecera de su catedral. Lo hizo en compañía de otro arquitecto llamado Pedro López. Las obras de la iglesia metropolitana malagueña comenzaron en junio de 1529. No existe documentación que ligue a Egas a este proyecto más allá del año de su traza; quedó como maestro Pedro López, quien pronto (1539) también va a ser sustituido por Diego de Siloé, en un proceso similar de readaptación del gótico al renacentista experimentado por la catedral granadina.

El cabildo de la Catedral de Toledo ya decía estar más contento en la etapa final de la vida de su maestro mayor de obras. Solía salir algunas veces a otras ciudades, pero ya eran menos. No obstante, y a pesar de su avanzada edad, continuaba con sus mulas y sus trastos acudiendo a ciudades castellanas y extremeñas en las épocas de primavera y verano. El verano de 1534 lo pasó en Salamanca, pendiente de las obras de la biblioteca de su universidad. Su sabiduría le había apartado de los duros trabajos de traza y se dedicaba más a actuar como veedor y tasador de trabajos de otros arquitectos y canteros.

Copia del libro de salarios del maestro de la catedral de Toledo. Egas cobraba por cuatrimestres vencidos. En el primero cobró 3.620 maravedíes; el segundo, 3.867. Esto hace pensar que percibió los meses de mayo, junio, julio y agosto de 1534; más cinco días de septiembre. Se supone que falleció el 5 de septiembre. Pero no hay ninguna seguridad sobre este hecho, tampoco del lugar de fallecimiento. Esta factura la cobró su hijo sacerdote el 15 de octubre siguiente. El último apunte de pago, por 3.553 maravedíes, lo cobró ya su sucesor, Alonso de Covarrubias. ACTOLEDO.

Es el último viaje que se tiene documentado del maestro Enrique Egas. Debió fallecer en el tajo o prácticamente subido en su mula, durante los primeros días de septiembre de 1534, quizás rondando o sobrepasando la edad de setenta y cinco años. No hay certeza del día exacto del óbito, ni del lugar donde le sorprendió la muerte. Unos historiadores de su arquitectura (Juan Gómez y González de la Buelga[iii]) la ubican en Granada; mientras que otro (José María Azcárate) la sitúa en Toledo, el 5 de septiembre de 1534. Pero eso es sólo una suposición, aunque muy aproximada. [iv] Dejó descendencia en Toledo; al menos se conocen seguras las existencias de Egas de Acevedo, capellán de San Pedro en la ciudad toledana, y Enrique Egas[v], maestro cantero que esculpió la portada de su Alcázar. Además, se le adjudican otros dos hijos, llamados Pedro y Enrique.

Enrique Egas fue fiel al estilo gótico que aprendió de su tío (Hanequín de Bruselas), de su padre Egas Cueman y de su maestro Juan Guas. Aprendió las técnicas de todo buen pedrero, aparejador, maestro de obras y arquitecto

Enrique Egas fue fiel al estilo gótico que aprendió de su tío (Hanequín de Bruselas), de su padre Egas Cueman y de su maestro Juan Guas. Aprendió las técnicas de todo buen pedrero, aparejador, maestro de obras y arquitecto. Y las dejó plasmadas en infinidad de trabajos. Los más sobresalientes sin duda han quedado en Toledo, Santiago de Compostela y Granada. A pesar de su larga dedicación a la arquitectura por todos los rincones de España, solamente se puede aplicar el calificativo de arquitecto total de la Capilla Real de Granada; las restantes fueron trazadas por él, pero luego las continuaron otros arquitectos. La aparición de jóvenes maestros que trajeron el renacimiento a España ya le cogió demasiado viejo para adaptarse a él. Contrariamente a la actitud que adoptó su cantero y aparejador de confianza, Juan de Marquina, que empezó labrando en gótico en Compostela, continuó en Granada y una vez despegado de Egas se pasó al estilo renacentista. De él vivió el resto de su vida sin apenas salir ya del Reino de Granada.

La Capilla Real, la obra cumbre de Egas y Marquina (especialmente la portada a la Catedral) se dispone a cumplir el próximo día 10 de noviembre de 2021 el quinto centenario de su inauguración. En esa señalada fecha se conmemora el 500 aniversario del entierro de los Reyes Católicos y su nieto Miguel.

Juan de Marquina, el cantero-aparejador poco recordado

Al lado de un gran arquitecto como Egas siempre hubo buenos maestros de obras y canteros que supieron ejecutar sus diseños. Ése fue el caso del poco reconocido maestro de cantería Juan de Marquina, que trabajó en bastantes obras de calado que se construían en la primera mitad del siglo XVI en Granada. Casi todas ellas perviven en la actualidad.

Al lado de un gran arquitecto como Egas siempre hubo buenos maestros de obras y canteros que supieron ejecutar sus diseños. Ése fue el caso del poco reconocido maestro de cantería Juan de Marquina, que trabajó en bastantes obras de calado que se construían en la primera mitad del siglo XVI en Granada

Juan de Marquina era un joven de procedencia vasca que había llegado a trabajar al Hospital Real de Santiago de Compostela. La mayoría de canteros procedían de la zona cántabra de Trasmiera, de Vizcaya y de Portugal. Es lógico pensar que Marquina procediese del pueblo del mismo nombre. Fue contratado por el maestro Juan de Lemos (mano derecha de Egas en Santiago) y, a pesar de su juventud, ya en el año 1509 figura al mando de una cuadrilla de quince escultores. Por su cuenta, firmó un contrato para esculpir piedra para las bóvedas del Hospital santiagueño y labrar arcos y puertas, los de los patios y el refectorio. El estilo predominante era el gótico toledano llevado por Egas, con notables influencias de los maestros portugueses que aportaron las formas manuelinas.

En diciembre de 1509 ya figura nuestro Juan de Marquina en los libros de cuentas del Hospital compostelano al tomar a remate varias obras del edificio: en la capilla haría las claraboyas, varias frondas, treinta varas de entablamento, etc. Todo ello a partir de los dibujos entregados por el maestro Enrique Egas. El precio de los trabajos fue contratado por 205.000 maravedíes. Pocos días después también contrató el remate de la puerta del refectorio por 50.000 maravedíes más.

Pero el 19 de agosto de 1510 cedió el contrato a su colega Juan de San Juan y se marchó de Santiago para siempre. Lo hizo para seguir los pasos de Enrique Egas en dirección al Reino de Granada

Pero el 19 de agosto de 1510 cedió el contrato a su colega Juan de San Juan y se marchó de Santiago para siempre. Lo hizo para seguir los pasos de Enrique Egas en dirección al Reino de Granada[vi]. Salvo una estancia en Murcia, Juan de Marquina ya dedicó el resto de sus días a labrar piedra en diversas obras de Granada; al principio, siempre a las órdenes y con diseños góticos isabelinos de Enrique Egas, para después evolucionar a estilos platerescos y renacentistas.

Crucero del Hospital de Santiago donde labraba Juan de Marquina cuando decidió abandonar y seguir al maestro Enrique Egas a su destino final, Granada. PARADORES NACIONALES

El primer destino del maestro Egas y del ayudante cantero Marquina fue Huéscar. Esta localidad pertenecía por entonces al Arzobispado de Toledo; allí había trazado Egas su colegiata-catedral en estilo gótico. Fueron a visitar las obras y dar indicaciones, pero no hay constancia de que Marquina trabajase allí en aquella primera visita. Inmediatamente se les localiza en las obras que Enrique Egas había diseñado en Granada capital, las principales la Capilla Real e inmediatamente comenzarían las del Hospital Real.

Enrique Egas viajaba regularmente a Granada a revisar, corregir y entregarle nuevas trazas de las obras, especialmente portadas, que era la especialidad de Juan de Marquina

Egas prosiguió su gira viajera por España, mientras Juan de Marquina quedó en Granada como pedrero, ejecutor de las trazas que le había confiado su maestro. Se centró principalmente en la cantería de la Capilla Real, aunque no es descartable que también trabajara en las portadas de Santa Isabel la Real y su claustrillo, la ermita primitiva del Convento de los Mártires (dedicada a San Pedro Ad Víncula) y la desaparecida iglesia del Convento del Sancti Spiritus. Enrique Egas viajaba regularmente a Granada a revisar, corregir y entregarle nuevas trazas de las obras, especialmente portadas, que era la especialidad de Juan de Marquina.

El periodo de 1515 y 1517 fue de los más sobresalientes de Egas y Marquina en Granada. Uno diseñó y el otro ejecutó los patios del Hospital Real y su bóveda. Pero sin duda que la obra cumbre iba a ser la portada exterior de la Capilla Real

El periodo de 1515 y 1517 fue de los más sobresalientes de Egas y Marquina en Granada. Uno diseñó y el otro ejecutó los patios del Hospital Real y su bóveda. Pero sin duda que la obra cumbre iba a ser la portada exterior de la Capilla Real. Esta puerta, hoy dentro de la Catedral, es con diferencia  lo mejor del gótico isabelino en Granada; en opinión de Domingo Sánchez-Mesa, “es obra principal y destacada de toda la Capilla”[vii]. En su realización se implicó de lleno el maestro Egas. La supervisión de su esculpido no ha dejado ningún rastro documental; Manuel Gómez-Moreno, padre, soltó el nombre del vaciador Nicolás de León, discípulo de Jorge Fernández, pero sin ningún dato más. Eso fue en su Guía de Granada de 1892[viii]; no obstante, en posteriores correcciones suprimió la autoría. Su hijo, también llamado Manuel Gómez-Moreno, adjudicó la paternidad al maestro Jorge Fernández, que por entonces trabajaba en Sevilla, pero sin más argumento que la similitud de estilos.

Coronación de la portada a la Catedral, donde sobresale el conjunto de la Adoración de los Reyes.

Yo aporto el nombre de Juan de Marquina como más que probable autor porque era el maestro cantero de confianza de Enrique Egas y por esas fechas (1516-17) estaba encargado de trabajos de cantería contratados por el arquitecto toledano en Granada. La ejecución de esta portada gótica de la Capilla Real debió estar prácticamente esbozada a comienzos de 1516, pues el rey Fernando el Católico inició viaje para verla cuando le sorprendió la muerte en el camino; no pudo ser acabada antes ya que las dalmáticas de los heraldos visten el nuevo escudo de España con las cadenas de Navarra, incorporadas a la enseña real tras su aprobación por las Cortes de Burgos (7 julio de 1515).

Es indudable que la portada gótica tiene reminiscencias del estilo manuelino portugués que Juan de Marquina debió aprender de sus compañeros portugueses en las obras de Santiago de Compostela

Es indudable que la portada gótica tiene reminiscencias del estilo manuelino portugués que Juan de Marquina debió aprender de sus compañeros portugueses en las obras de Santiago de Compostela.

En el año 1521, una vez acabada la Capilla Real, nuestro cantero figuraba empadronado en Granada y trabajando en las obras del Hospital Real. En este edificio asistencial hizo varias portadas, además del inacabado patio primero; se le adjudica también la portada trasera izquierda del edificio y dos ventanas de la fachada principal.[ix]

Cimborrio del Hospital Real de Granada, hoy convertido en Biblioteca General de la Universidad.
Ventanas en la fachada principal del Hospital Real de Granada, atribuidas a Juan de Marquina. En la planta baja se ve una gótica y en la superior, dos de estilo plateresco.

Al año siguiente se le localiza trabajando en la región de Murcia, concretamente en la iglesia de la Asunción de Moratalla a las órdenes del arquitecto italiano Francisco Florentín. Allí permaneció hasta 1526, rematando obras de este arquitecto, fallecido en 1522. Por esas fechas también se relaciona a Marquina con ciertas esculturas en la catedral de Murcia, donde aparece residiendo en 1523.

Entre los años 1522 y 1528, compaginando su trabajo de contratista de portadas, se dedicó también a ser proveedor de madera para los obispados de Granada y Guadix

Entre los años 1522 y 1528, compaginando su trabajo de contratista de portadas, se dedicó también a ser proveedor de madera para los obispados de Granada y Guadix. Durante seis años tuvo firmado un contrato por el cual se desplazaría por las sierras de Huéscar, Segura y Alcaraz para seleccionar pinos con los que hacer las vigas para armazones de iglesias, conventos y catedrales. Para cumplir esta misión formó una sociedad con un genovés afincado en Murcia llamado Alesandre Rey. Éste tenía arrendados los bosques de Nerpio para la explotación maderera; además, disponía de varias carretas de bueyes para el acarreo de los troncos.[x]

No obstante, Juan de Marquina no olvidó por completo su oficio de maestro cantero. Por esas fechas hizo viajes a varias poblaciones de Granada, Murcia y Albacete a trazar portadas de iglesias. A partir de la ruptura de su contrato como proveedor de maderas (en 1528) se desplazó de nuevo a Granada, de donde ya no se movió el resto de su vida. Excepto para ir a Montejícar a trazar su iglesia (en 1539), la iglesia de Colomera (en 1539) y posiblemente a Belmonte (Cuenca).

Portada y ventanas de la Curia (1532).
Portada de San Cecilio (1533).

El paréntesis maderero le había llevado a evolucionar en su estilo. Del gótico isabelino de Egas mudó al plateresco y renacentista de sus dos siguientes maestros: Francisco Florentín y Pedro Machuca (Sin descartar a Diego de Siloé, Jacobo Florentino y García de Praves, con quienes también se relacionó). A partir de 1529 regresó al Hospital Real de Granada como oficial de otro maestro. E inmediatamente después empezó a contratar portadas de iglesias para el Arzobispado de Granada: en 1530 trazó y ejecutó la portada de la Curia; al mismo tiempo remató la portada de la iglesia de San Andrés, que no había trazado él; dos años más tarde, en 1533, labró la portada de San Cecilio, con reminiscencias platerescas; y al año siguiente hizo la parte alta del Hospital de la Caridad (posterior Colegio de Niñas Nobles), por encargo de Ana de Mendoza y quizás la ventana cumbre del plateresco granadino.

Ventana central del actual Palacio de Niñas Nobles.

Su fama como maestro cantero debió ser grande en la ciudad. El arquitecto Pedro Machuca, encargado de hacer el Palacio de Carlos V y otras reformas en la Alhambra, contrató a Juan de Marquina en 1534 como su aparejador de confianza. Se había casado con una granadina y estableció su hogar en la Casa de Marquina, en las huertas del Convento de San Francisco. Ya estuvo dedicado el resto de sus días a trabajar en el conjunto monumental. Entre 1534 y 1549 estuvo a las órdenes de Pedro Machuca, para ponerse al servicio de su hijo Luis Machuca tras el fallecimiento del padre. En los libros de obras de la Alhambra figura Juan de Marquina infinidad de veces por el cobro de salarios: empezó cobrando un sobresueldo de 15.000 maravedíes y así se mantuvo hasta 1552. Además de cobrar como aparejador, percibía su sueldo diario como cantero. En la recta final de sus días se aprecia una rebaja de su sobresueldo (a 12.000 maravedíes), quizás como consecuencia de su menor dedicación. Debió morir con casi ochenta años.

Palacio de Carlos V, inacabado todavía en el siglo XIX, donde trabajó como escultor y aparejador Juan de Marquina entre 1534 y 1557. PAG.

El último pago que aparece fue el correspondiente al año 1557. Es de suponer que falleciera en esa misma fecha o muy poco después. La esposa, Juana Hernández Matute, enterró al escultor en la desaparecida iglesia de San Francisco de la Alhambra; allí se conserva todavía la lápida de su tumba, descubierta [xi]hacia 1884 al desescombrar la iglesia hundida tras las desamortizaciones del siglo XIX. Juana Hernández, todavía en el año 1569 continuaba viviendo en la Casa de Marquina de la Alhambra (aunque la nombraban como Casa de las Viudas), donde se alojaron soldados del ejército de D. Juan de Austria llegados para reprimir la rebelión de los moriscos. En aquella casa de los jardines alhambreños había creado el Patronato de las Viudas. Existió hasta principios del siglo XX.

Lápida donde está enterrado Juan de Marquina, y sus herederos, en la antigua iglesia del Convento de San Francisco de la Alhambra (Hoy es la losa de la puerta que comunica el claustro del Parador con la quba donde estuvieron enterrados los Reyes Católicos hasta el 10 de noviembre de 1521).

Notas bibliográficas:

  • [i] Vicente González Barberán. Informe para declaración de la iglesia como monumento nacional. 1972.
  • [ii] Tanto en el libro colectivo de la Capilla Real como en el de la Catedral de Granada, de Earl Rosenthal se incluyen al final varias referencias a estos pagos al maestro tracista. Los documentos originales se pueden ver en sus respectivos archivos.
  • [iii] Juan Gómez y González de Buelga. Biografía de Enrique Egas, Real Academia de la Historia.
  • [iv] José María Azcárate, Arquitectura gótica toledana del siglo XV, 1958.
  • [v] Begoña Alonso Ruiz, en su completa biografía fija su fecha de nacimiento hacia 1460 y dos hijos de descendencia, en Artistas andaluces y artífices del arte andaluz. Tomo XXXV, págs. 165-188.
  • [vi] Pablo Pérez Constantí, Diccionario de artistas que florecieron en Galicia, págs. 357-8, que recoge escrituras del Arzobispado de Santiago.
  • [vii] Domingo Sánchez-Mesa, El libro de la Catedral de Granada, pág 382.
  • [viii] Manuel Gómez-Moreno, Guía de Granada, en su primera edición de 1892 aparece. En las siguientes fue eliminado.
  • [ix] Concepción Félez Zubeldia, El Hospital Real de Granada. 1979
  • [x] Jesús Rubio Lapaz, Una aproximación a la trayectoria arquitectónica de Juan de Marquina a partir de una documentación inédita. Revista Murgetana. 1990.
  • [xi] Manuel Gómez-Moreno dio a conocer este dato en la Revista de España, tomo CIII, pág. 196, publicada en 1885.