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Balance de los primeros cien días del gobierno municipal socialista en la capital granadina

Cien días para erradicar la corrupción y gestionar en minoría la complicada herencia del PP

Política - M.A./J.I.P. - Lunes, 15 de Agosto de 2016
Erradicar la corrupción y abrir el Ayuntamiento a la ciudadanía son principios que el gobierno municipal socialista ha dejado claro en los primeros cien días de gobierno, en los que han tenido que afrontar una delicada herencia económica acumulada por 13 años del PP que, junto a la soledad de su minoría complica la gestión de la capital granadina para poder cambiar definitivamente de rumbo.
El socialista Francisco Cuenca.
P.V.M.
El socialista Francisco Cuenca.
Pocos gobiernos han sido tan juzgados como el socialista en Granada, sin ni siquiera disfrutar de la cortesía mínima que suelen dar para evaluarlo.
 
El acceso a la alcaldía de Francisco Cuenca el pasado 5 de mayo, tras la detención y dimisión de José Torres Hurtado y su edil de Urbanismo, Isabel Nieto, por el caso Nazarí, y la renuncia obligada de Sebastián Pérez, pusieron el foco en la sombra de corrupción. Contra ella los socialistas recibieron el apoyo de Ciudadanos, socio hasta entonces del PP, Vamos Granada e IU, para desbancar a los populares que centraron la atención nacional por la gestión del Urbanismo.
 

Cuenca, junto al equipo de Gobierno. Miguel Rodríguez

Pero ahí se acabó el apoyo. Los socialistas gestionan un Ayuntamiento con una maltrecha  económica, y en una minoría extrema de ocho socialistas frente a los 19 que suman la oposición de los cuatro grupos. Y pese a todas las dificultades, al menos en estos cien días han recuperado la normalidad en un Ayuntamiento, abatido en una profunda crisis institucional.
 
Precisamente porque eliminar la insoportable corrupción le permitió ser alcalde, Cuenca se ha esmerado en tratar de abrir ventanas en la apertura de un nuevo tiempo municipal que devuelve al PSOE a la Alcaldía de la capital después de 13 años.
 
Y para iniciar el mandato una declaración de principios, al prescindir de escoltas y coches oficiales, algo inaudito en 13 años de gobierno del PP propenso al boato y la poma.
Frente a una maltrecha economía que impide el desarrollo de grandes proyectos, la apuesta es sencilla para el gobierno socialista: la transparencia, mientras el diálogo con la oposición no obtiene los resultados que esperaban y que le han impedido, por ejemplo, aprobar su organigrama directivo o chocar durante con Ciudadanos y el PP, por el nombramiento de la nueva cúpula policial, potestad del alcalde, pero que el grupo naranja quería consensuar sin estar el gobierno.
 
Ejemplos de la minoría de los socialistas que tienen muy difícil abrir puentes con la oposición, por la propia dinámica de la inercia municipal, y el contexto nacional, con un Gobierno en funciones durante nueve meses. Todo afecta.
 
Que la sombra de la corrupción planeaba sobre el anterior gobierno lo demuestra también la investigación abierta por la cesión de la Casa Ágreda, en la que tendrán que declarar concejales populares.
 

Liderazgo, con el AVE como referencia

Una de las reuniones de la mesa del ferrocarril. Indegranada

A falta de dinero, y mientras concluyen las auditorías en Urbanismo y Personal,  el nuevo alcalde asumió lo que en anteriores mandatos se echaba de menos: un liderazgo institucional, claro y rotundo. Y así, los socialistas asumieron el AVE y el inconcebible aislamiento ferroviario como prioridad, para tratar de avanzar en un barco al que se habían subido desde los tiempos de la oposición. Y aunque aún no ha dado fruto alguno, al menos ha constituido una mesa con en la que están representadas los empresarios, sindicatos y asociaciones para unificar la reclamación sobre el AVE soterrado y el fin de la desconexión por tren que sufre Granada desde hace 19 meses. 

 
No hay otra capital española en situación similar, aunque en Granada al PP le sale gratis.
 
También con la Junta ha alzado la voz y mantiene su reivindicación con el Gobierno andaluz.
 
Situación económica que condiciona. Los cien primeros días de mandato socialista han dejado en evidencia una gestión económica del PP, cuanto menos, controvertida, que deja una pesada losa en el Ayuntamiento, que prácticamente le ata las manos. Lo último, los 189 millones los ingresos pendientes de cobro del Ayuntamiento, de los que 82 son ya imposibles de recaudar. El mito de que el PP gestiona bien, al menos, en el Ayuntamiento se cae.

Apertura social

Ver ondear la bandera del orgullo gay en el balcón consistorial no fue una anécdota y sirve de ejemplo para certificar el nuevo rumbo de abrir el Ayuntamiento a la ciudadanía. A colectivos alejados de la toma de decisiones.
 
Así, se declaró a Granada ciudad libre de desahucios, aunque desgraciadamente solo es una declaración además de no participar con la Policía Local y los Bomberos en desalojos. Que la Junta de Andalucía haya sido la primera institución que ordenara un desahucio en la capital revela que aún hay mucha tarea por hacer en este campo. Y acuerdos con Emasagra y Endesa.
 
Como en el de la creación de empleo, pese a las reuniones con la Universidad de Granada y la apertura al mercado chino y japonés.
 


Recuperar para Granada el legado de Lorca, Entre sus primeras acciones, una reunión con Laura García Lorca para tratar de desbloquear la llegada a Granada del legado del poeta, una cesión enquistada que parece que ya puede lograrse y más, tras el acuerdo de la Fundación Lorca con La Caixa.
También firmó las primeras escrituras para rehabilitar Santa Adela, aunque era una agenda fijada.
 
La herencia del PP no es solo económica, también de asuntos sin resolver, como el Zaidín Rock y su ubicación que tuvo que resolver el gobierno socialista. En septiembre también deberá aforntar la reordenación de la vía pública, tras la invasión de terrazas y productos de bazares, denunciado por una movilización en redes sociales.
 

Una dura oposición

El PP, en la oposición, trata de buscar su sitio aunque no termina de tomar la iniciativa, más pendiente de defender su gestión y esquivar la sombra de corrupción que le persigue.
 
Ciudadanos, como con el PP, trata de marcar el paso aunque con menos fortaleza, a la espera de la marcha de su portavoz Luis Salvador, sustituido progresivamente como voz por Manuel Olivares.
 
Vamos Granada endurece su discurso con algunas propuestas interesantes, como la de incorporar al portal de Transparencia los regalos y viajes de los concejales en razón de su cargo que parece increíble que no lo hubieran pensado en la etapa del PP.
 
IU, firme. Con un incontestable trabajo diario. Protagonizó uno de los más duros enfrentamientos cuando el gobierno municipal anunció que no devolvería el 50 por ciento de la paga a los funcionarios.