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Artículo de Opinión por Jesús de Manuel, parlamentario de Podemos y candidato a las primarias con Isabel Franco

Que la montaña no vuelva a parir un ratón

Política - Jesús de Manuel Jerez - Martes, 10 de Julio de 2018
El parlamentario andaluz de Podemos por Granada Jesús de Manuel, candidato a las primarias de su formación en el equipo que lidera Isabel Franco, analiza en este artículo ese proceso y ofrece una visión crítica sobre la confluencia.
Jesús de Manuel junto a Isabel Franco y Diego Cañamero.
Defender Andalucía
Jesús de Manuel junto a Isabel Franco y Diego Cañamero.

La tentación de envolverse en la bandera o jugar a ver quién la tiene más grande (la bandera) es tan vieja como la política. Pero el debate en estas primarias de Podemos Andalucía no está en si nos dirigen desde Madrid o nos dirigimos desde Andalucía. Y no lo está porque tanto unas como otros tienen proyectos para todo el estado, estrategias para todo el estado que se modulan en función del territorio. Quien quiera decirnos a estas alturas que a Diego Cañamero lo dirigen desde Madrid, o no conoce en absoluto a Diego Cañamero o definitivamente ha perdido el oremus. 

No, aquí el debate está más bien entre lo viejo y lo nuevo. Porque no hay nada más viejo que el centralismo democrático, nada más viejo que los aparatos centralizados (da igual dónde esté la sede de ese poder) que intentan controlar territorios mediante comisarios políticos designados por el aparato para que nada ni nadie se vaya de madre en "sus" provincias. 

Podemos nació para ser otra cosa. 

'Logramos pulverizar el techo electoral de las fuerzas del cambio en este país. Y, más allá de eso, logramos cambiar las formas de hacer política en este país. Ya hasta el PP ha abandonado sus tradicionales dedazos y acaba de elegir a sus dirigentes en primarias'

Dijimos que era imposible lograr algo distinto haciendo lo mismo de siempre. Y lo hicimos de otro modo y logramos algo diferente. Vaya si lo logramos. Logramos pulverizar el techo electoral de las fuerzas del cambio en este país. De no más de veintipocos diputados a rozar los 70 y los 5 millones de votos. Y, más allá de eso, logramos cambiar las formas de hacer política en este país. Ya hasta el PP ha abandonado sus tradicionales dedazos y acaba de elegir a sus dirigentes en primarias. Apostamos, con los defectos que pueda tener el sistema, por la mayor descentralización que puede concebirse, la que deja que sobre todas las cuestiones importantes sean las personas inscritas, lo que antes llamábamos 'la militancia' de una organización, quienes decidan el rumbo a seguir. Hasta para determinar si nos puede seguir representando una pareja después de haber decidido adquirir una determinada vivienda. Alguien (no sólo desde fuera, también desde dentro) cuestionó que eso pudiera ser así y, ante la duda, se optó por la salida democrática, como se ha hecho siempre (confluencias preelectorales, mociones de censura, pactos postelectorales...) en cada decisión importante en Podemos. 

Y si decidimos sobre una vivienda, cómo no vamos a decidir sobre con quién nos unimos para construir una alternativa política y cómo lo hacemos. Vinimos a cambiarlo todo, también a cambiar que ese tipo de cosas las decida un aparato o una baronía, da igual si radica en Madrid o en Sevilla.

Pero nos jugamos algo más importante que una decisión como esa, por más transcendente que sea, y lo es. Nos jugamos seguir siendo lo que somos y, más allá de eso y mucho más importante, las condiciones de posibilidad para ser muchos y muchas más a la hora de construir el cambio político en Andalucía. 

'No sumaremos nada duradero laminando la diversidad, excluyendo a quien disiente'

Confluir sí, pero que no nos confluyan. Y menos si se trata de dejar tan importante tarea en manos de dos aparatos de viejos partidos instalados dentro de otras organizaciones más amplias, a los que respetamos por su larga trayectoria de lucha, con los que queremos ir de la mano, sí, pero no detrás, no de cualquier manera, no como meros elementos decorativos, no como una salsa de un plato en cuya confección no se nos ha dado arte ni parte. No desbordamos ni construimos nada nuevo diluyendo y transformando, hasta hacerla casi irreconocible, una de las organizaciones llamadas a confluir. Y no avanzamos, antes al contrario, dejando fuera de la operación desde los sectores 'minoritarios' (o minorizados) de la dirección a los círculos, pasando por toda suerte de órganos intermedios. No sumaremos nada duradero laminando la diversidad, excluyendo a quien disiente.

Confluencia sí, pero no así. La historia nos ha enseñado en qué quedan las grandes operaciones de ampliación del bloque (histórico) de cambio cuando se diseñan desde pequeños despachos en torno a una mesa camilla y sin implicar a las personas "confluibles". Nos jugamos demasiado para apostar con tanta cortedad de miras. 

No podemos permitírnoslo si queremos construir una alternativa real a esos larguísimos 40 años de régimen clientelar andaluz, si anhelamos una alternativa que realmente ilusione y movilice a amplios sectores sociales, una herramienta política que aspire a ser mayoritaria. No podemos dejar un objetivo tan necesario en manos de pequeños intereses de grupo que lo quieren todo, sí, pero todo (aunque sea poco) bajo su control. A quienes ya peinamos canas este proceso nos deja una insoportable sensación de déjà vu que queremos dejar atrás. 

No estamos para ver cómo la montaña, una vez más, pare un ratón.

Confluencia sí, pero la confluencia de la gente que más sufre este régimen, desde la gente y por la gente. Nunca más sin la gente.

Jesús de Manuel Jerez

Parlamentario andaluz de Podemos por Granada

Candidato a las primarias de las elecciones autonómicas por el equipo de Isabel Franco.