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Freddie Gibbs se alía con The Alchemist para seguir deleitándonos con su arrogancia

Blog - Un blog para melómanos - Jesús Martínez Sevilla - Miércoles, 1 de Julio de 2020
Freddie Gibbs & The Alchemist – Alfredo
Portada de 'Alfredo', el trabajo de Freddie Gibbs & The Alchemist.
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Portada de 'Alfredo', el trabajo de Freddie Gibbs & The Alchemist.

Menudo añito para Freddie Gibbs. Hay que decir que el rapero de Gary, Indiana (esa pequeña ciudad industrial en decadencia, emblemática de la situación en el Medio Oeste estadounidense, en la que nacieron artistas tan diferentes como Michael Jackson o Jlin) no tuvo el camino más fácil para alcanzar la fama. Los problemas con su primer sello que hicieron que el que iba a ser su disco debut nunca viera la luz lo llevaron a volver al negocio de la droga, pero nunca se rindió. Siguió lanzando mixtapes, primero por libre y después en el sello de Young Jeezy, que se ofreció a ser su padrino en la industria. Aunque esto aumentó su público, Gibbs acabó desencantado con lo que percibió como promesas vacías de Jeezy, dejando el sello e iniciando un beef que sigue vivo a día de hoy. Tuvo que crear su propia discográfica para poder lanzar al fin su primer álbum oficial. Pero su momento de gloria llegó en 2014 con Piñata, su disco colaborativo con el legendario productor de hip hop alternativo Madlib. Un clásico instantáneo que le granjeó el respeto del público y la crítica y garantizó que la atención estaría puesta sobre él de ahí en adelante.

Sin embargo, en 2019 llegó lo que todo el mundo esperaba. Apenas hace unos días se cumplía un año desde la salida al mercado de Bandana, el segundo disco de Gibbs con Madlib

Desde entonces habían llegado varios discos que, aunque no habían despertado el mismo interés, mostraban a un MC artísticamente maduro, explorando diversas facetas de su disciplina pero siempre con el estilo gangsta como seña de identidad. Sin embargo, en 2019 llegó lo que todo el mundo esperaba. Apenas hace unos días se cumplía un año desde la salida al mercado de Bandana, el segundo disco de Gibbs con Madlib. Una vez más todas las cabezas se giraron en la misma dirección, y el rapero supo aprovecharlo: si bien algo de la frescura original se había disipado y había algunas canciones menos memorables, Bandana nos presentaba al mejor Freddie Gibbs en términos de pura habilidad técnica y magnetismo personal. El resultado fue uno de de los mejores álbumes del año y la sensación de que podíamos hablar tranquilamente de uno de los mejores MCs de la actualidad. De hecho Gibbs no tuvo miedo de las comparaciones con el mítico MF DOOM, con quien Madlib lanzase el Santo Grial del hip hop alternativo, Madvillainy (2004): afirmó con total seriedad que no solo estaba compitiendo con él en Bandana, sino que de hecho se consideraba mejor rapero.

Esa evidente confianza en sí mismo que exuda, no ya en entrevistas, sino en sus canciones, empapa también su nuevo disco, Alfredo. La primera canción, “1985”, lo muestra desde su propio título, una referencia al reciente documental sobre Michael Jordan, The Last Dance: al igual que le ocurrió en su primer año en la NBA al mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, Freddie afirma que “I travel with a cocaine circus” (aunque, claro está, en su caso es él mismo quien pone la droga). Por si compararse con MJ no fuera suficiente indicio de su tremenda seguridad en sí mismo, Gibbs anucia que “I just upped the flows to the God level”, y no podría ser más cierto. Si hay algo que capta la atención desde un inicio es la cantidad de cambios de flow que es capaz de hacer en cada canción, con una naturalidad pasmosa. Gibbs está en su salsa, y tiene muchas ganas de demostrar de lo que es capaz.

Pero lo que eleva aún más el proyecto es que se trata nuevamente de un disco colaborativo con otra leyenda, en esta ocasión The Alchemist (con quien ya trabajó en 2018 en la obra a tres bandas Fetti, en la que también participó Curren$y). El trabajo del productor californiano destaca aquí por su concisión y elegancia. Diez canciones, treinta y cinco minutos y ni un sample de más o de menos

Pero lo que eleva aún más el proyecto es que se trata nuevamente de un disco colaborativo con otra leyenda, en esta ocasión The Alchemist (con quien ya trabajó en 2018 en la obra a tres bandas Fetti, en la que también participó Curren$y). El trabajo del productor californiano destaca aquí por su concisión y elegancia. Diez canciones, treinta y cinco minutos y ni un sample de más o de menos. El disco transcurre con total fluidez, con unas transiciones entre canciones fantásticas, y tiene una clara identidad de conjunto aunque contenga instrumentales de diversos estilos. De hecho llega a echarse de menos algo un poco más excéntrico, que capte por completo la atención; y casi parece que esa sea la intención: ser contenido y ceder el primer plano a Freddie. En ese sentido, es admirable la forma de entender su trabajo de Alchemist, porque si algo demuestra este disco, como reconoció el propio Gibbs que ocurría con las colaboraciones con Madlib, es lo decisiva que es una producción hecha a medida para hacer brillar a un rapero. Pero como antes comentaba, mientras que para otros MCs esas medidas son muy específicas, Freddie está en un punto tan dulce que puede rapear sobre bases totalmente dispares y aún así sonar increíble.

Casi da más la sensación de que Alchemist adapte el registro a los artistas invitados, mientras Gibbs brilla en los estilos de cada uno de ellos sin problema. Así, la ostentosa “Scottie Beam” es exactamente el tipo de base que Rick Ross suele elegir, y aunque el de Miami esté más que correcto, Freddie le eclipsa con facilidad, ya sea mediante la fanfarronada de turno (“Told the Gary Police in '05 that I got more guns than them/‘Get the feds if you want a war,’ and they sent them bitches in”) o con inteligentes rimas políticas (“The revolution is the genocide/My execution might be televised”, en referencia a la mítica “The Revolution Will Not Be Televised” de Gil Scott-Heron, cuya voz samplean al final de la canción anterior, “God is Perfect”). En “Frank Lucas” el tono se torna siniestro, con sintes de peli de terror y una única nota de bajo creando una atmósfera oscura: exactamente el sonido por el que se ha dado a conocer Benny the Butcher, del colectivo Griselda, quienes se han hecho con la escena del gangsta rap independiente en los últimos años. Y este aprovecha el regalo, dejando frases memorables (“Sold lines to abusers, now abuse y'all with lines”) y un poso de miedo en el cuerpo. Pero Freddie no se queda atrás, cambiando varias veces su dicción y lanzando agudos dardos a Jeezy.

También hay bases con samples de soul romántico marca de la casa, como “Look At Me” o la veraniega “Something to Rap About”. En esta última Tyler, the Creator consigue no desentonar, pese a que nunca ha rapeado sobre los temas predilectos de Gibbs, tirando de fantasía y describiendo a la perfección la escena que evoca la base de Alchemist: “This sound like the boat I haven't bought yet/This sound like the moment I jump off it/Sun shinin', cold water fillin' in my pockets”. En este mismo registro, con toques de jazz y soft rock, “Babies & Fools” da a Freddie y Conway the Machine (también integrante de Griselda y primo de Benny the Butcher) la base perfecta para construir conjuntamente sus estrofas, con esos angelicales samples que repiten “all of me” para terminar las frases de uno y otro. Y también están los bombos profundos y efectos psicodélicos en “Baby Shit”, la guitarra de rock épica en “1985” o el tenso órgano en “All Glass”. The Alchemist encuentra mil maneras de ponérselo en bandeja a Freddie, y este rara vez las desaprovecha.

Así pues: un gran disco, con escasos defectos, y que confirma a Freddie Gibbs como uno de los grandes raperos de nuestros días y a The Alchemist como el productor ideal, capaz de adaptarse a la perfección a las necesidades y fortalezas de su MC. Casi que lo que más rabia da es que no haya alguna canción más, una que sirviese para terminar con más fuerza (“All Glass” es de los cortes menos memorables, junto con “Look At Me” y “Baby Shit”). Pero esto es por ponernos exquisitos: escuchar Alfredo (acrónimo, dicho sea de paso, de los nombres de sus dos autores) es una garantía de que vas a pasar 35 minutos deliciosos.

Puntuación: 8,3/10

Si quieres escucharlo, pincha en el siguiente enlace: Freddie Gibbs & The Alchemist – Alfredo
Imagen de Jesús Martínez Sevilla

Investigador en formación, trabaja en la Universidad de Granada. Le interesa hacer ciencia social comprometida, por lo que estudia la salud mental desde perspectivas despatologizadoras y transformadoras. Además, milita en colectivos de la ciudad. En sus ratos libres, escribe sobre música pop. (Osuna, 1992).