'Nacho Vegas se caga en Dios y en el fascismo'

Un cuarto de siglo dura ya la carrera en solitario de Nacho Vegas, el cantautor indie por excelencia de nuestro país. En ese tiempo, la discografía del asturiano ha pasado por unas cuantas fases; de hecho, desde hace más de una década, sus álbumes de estudio nos llegan de cuatro años en cuatro años. Así, su anterior LP, Mundos inmóviles derrumbándose, data de 2022; y aunque generalmente fue bien recibido, a mí me pareció un claro bache en su trayectoria. Frente a la riqueza, diversidad e inspiración que derrochaba Violética (2018), su mejor disco desde aquella espectacular tríada inicial, este álbum me parecía más bien el producto de un impasse: la conjunción de la resaca por la pandemia y el cambio de la banda que lo acompañaba hicieron que saliera un disco a medio cuajar, con canciones tirando a olvidables cuyos arreglos andaban faltos de chispa. Sin embargo, en mi crítica de aquel álbum mantenía mis esperanzas de que se tratara de algo transitorio, dada la contrastada capacidad compositiva de Vegas, y confiaba en que un mayor rodaje con su nueva banda permitiera que futuras obras llegaran a mejor puerto.
Vidas semipreciosas, es una demostración de que esas esperanzas no eran vanas. Sin llegar a las cotas de sus mejores trabajos, se trata de un álbum mucho más centrado, con un hilo conductor claro y un sonido mejor conjuntado.
Y en efecto, su noveno álbum, Vidas semipreciosas, es una demostración de que esas esperanzas no eran vanas. Sin llegar a las cotas de sus mejores trabajos, se trata de un álbum mucho más centrado, con un hilo conductor claro y un sonido mejor conjuntado. El nivel medio de las canciones es notable, con alguna brillante, aunque también alguna tirando a menor (“Llueven moscas”, “L’acabose”). El mencionado hilo conductor es la resistencia política, que lleva siendo esencial en su música desde Resituación (2014). Aquí, esto se manifiesta de forma muy palpable en esos tres interludios que dan voz a tres personas que han sufrido represión política recientemente: Javitxu Aijón, de los seis de Zaragoza; Anna Gabriel, exdiputada de la CUP que partió al exilio (antes de entregarse y ser absuelta) por su papel en el 1-O; y Adur Ramírez, uno de los condenados por el “caso Altsasu”. Pero más allá de estos momentos explícitos, esa forma de entender la política se filtra en la letra de un buen porcentaje de los temas, culminando en “Seis pardales”, una emocionante canción en solidaridad con los seis de La Suiza en la que colaboran su paisano Rodrigo Cuevas y el proyecto de “post-folk asturiano” L-R.
Precisamente ese diálogo con la música tradicional de su tierra es otra de las grandes marcas de identidad del álbum
Precisamente ese diálogo con la música tradicional de su tierra es otra de las grandes marcas de identidad del álbum. Si ya en su anterior LP incluyó por primera vez una canción cantada íntegramente en asturianu, aquí ya hay tres en dicho idioma, y varias otras contienen algún verso. Precisamente “Seis pardales” es la que despliega de manera más evidente la influencia musical del folklore de su tierra. Al mismo tiempo, en “Les ales”, Vegas se atreve con una versión en asturianu de la mítica “Txoria txori” de Mikel Laboa, que en su interpretación tiene un punto amenazador bastante interesante. Y es que los elementos folk se trenzan de maravilla en el tapiz sonoro del disco, donde a los ingredientes habituales de su música desde sus inicios (ese rock oscuro con nervio post punk, los ocasionales toques country que aporta la slide guitar) se suman aquí con frecuencia las cuerdas. En este caso, frente al uso algo meloso de las mismas en Mundos inmóviles derrumbándose, siento que se emplean mejor, plenamente integradas en las composiciones y aportando una nueva dimensión a las mismas (en este sentido destacan especialmente “Alivio” y “Mi pequeña bestia”).
Si a ello le sumamos la conjunción de estos dos intereses, el compromiso político y la incorporación del folk asturiano, encontramos un álbum de una gran madurez en todos los sentidos, en el que el talento compositivo de Vegas vuelve a brillar
Así pues, mi sensación es que, en efecto, la banda está ya más conjuntada y aporta más empaque a los temas. Si a ello le sumamos la conjunción de estos dos intereses, el compromiso político y la incorporación del folk asturiano, encontramos un álbum de una gran madurez en todos los sentidos, en el que el talento compositivo de Vegas vuelve a brillar. En temas como “Piedras semipreciosas” o, sobre todo, “Los asombros” encontramos un diálogo entre una especie de aceptación serena de la mediocridad y el paso del tiempo, por un lado, y la capacidad para seguir sorprendiéndose, por otro. Hay un gran poso de verdad en su forma de explorar esta tensión, otra demostración más de que hay pocas personas en España con su capacidad lírica. Con todo, la prueba más sucinta de su evolución como músico y como persona es “Fíu”, una preciosa canción cargada de esa influencia folk y dedicada a su madre, que termina con los versos “Si me preguntáis quién soy, jamás diré: “soy un artista”;/soy hijo de Cristina Vegas, antifascista”. El contraste con “El ángel Simón”, aquella cáustica invectiva contra su padre, pone de relieve lo mucho que ha crecido Vegas.
Pero no se puede negar que la canción es divertidísima, y desde luego es admirable el ejercicio de radical libertad de componer algo así a estas alturas de su carrera
Aunque el corte más definitorio del álbum es también el más largo: los siete minutos de “Deslenguarte” se los pasa el asturiano (con ayuda de Albert Pla) cagándose en Dios, al principio de forma desenfadada, después de forma explícitamente politizada, culminando en un carnavalesco desfile de trompetas y coros. Hay algo un poco pueril en este goce de la coprolalia, incluso cuando le imprime ese carácter militante, pero no se puede negar que la canción es divertidísima, y desde luego es admirable el ejercicio de radical libertad de componer algo así a estas alturas de su carrera. Porque si algo demuestra Vidas semipreciosas es que, entrado ya en la cincuentena, Nacho Vegas sigue teniendo mucho que decir tanto a nivel artístico como político. Su recién iniciada gira, que recalará en Granada el 21 de febrero, volverá a ser lugar de encuentro obligado para los aficionados a la música alternativa de nuestro país.
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Puntuación: 7.3/10
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