IDENTIFICADA SU FIRMA EN EL LIBRO DE VISITAS, DE 1932

¿Inspiró la Alhambra a Hemingway el piropo más hermoso para Granada?

Ciudadanía - Gabriel Pozo Felguera - Domingo, 25 de Enero de 2026
Gabriel Pozo Felguera sigue el rastro en Granada del escritor, Pulitzer y Nobel norteamericano, fascinado por la tauromaquia, en un magistral reportaje, lleno de curiosidades e imágenes, en el que analiza sus estancias y la frase más hermosa dedicada la ciudad. Por el mejor cronista de Granada.
Placa tipo Fajalauza del callejero granadino dedicada a Hemingway con su famosa frase. Y firma en el libro de visitas de la Alhambra.
LUIS RUIZ RODRÍGUEZ.
Placa tipo Fajalauza del callejero granadino dedicada a Hemingway con su famosa frase. Y firma en el libro de visitas de la Alhambra.
  • El escritor y Nobel norteamericano recorrió la ciudad en 1932, firmó en el libro de la Alhambra y después escribió frases de elogio para el monumento y Granada

  • Hay referencias a que viajó a Granada al menos en cuatro ocasiones: en 1923, 1932 y dos en 1959

Ernest Hemingway (1899-1961) es el guiri que mejor publicidad hizo a España. El que más sabía de toros y nos envió a más americanos como turistas. Recorrió la piel de toro de cuerno a rabo, entre 1923 y 1960. Alabó especialmente a Pamplona, Ronda y Madrid. Sabíamos fijo que pasó por Granada al menos tres veces, en 1923 y 1959. Ahora tenemos la certeza de que también estuvo una cuarta, como turista anónimo visitando la Alhambra y las tascas de la ciudad. Quizás fue en aquella ocasión cuando Granada le inspiró una de las frases más hermosas regalada por escritores e hispanistas a esta ciudad: “Si tuviéramos que visitar una sola ciudad en España, esa debería ser Granada”. Su rúbrica acaba de ser identificada en el libro de visitas de la Alhambra, en las páginas de noviembre de 1932. También dedicó algún piropo más al primer monumento de Granada. Persiste la duda de si esa frase la escribió realmente el Nobel americano, es una adjudicación apócrifa o un eslogan publicitario modificado de su libro Muerte en la tarde (1932).

Hemingway conoció España fugazmente en 1919, cuando regresaba de participar como sanitario de Cruz Roja en la I Guerra Mundial. Había decidido dedicarse a la literatura, al periodismo y viajar. Para esa profesión le parecía mucho más atractiva la vieja Europa que su Estados Unidos natal.

Aquello supuso un gran descubrimiento de la esencia española para el escritor norteamericano

En la primavera de 1923 decidió embarcarse con dos amigos periodistas y editores hasta el puerto de Algeciras. Eran William (Bill) Bird y Robert McAlmon. El segundo de ellos ya tenía una pequeña editorial en París. Decidieron recorrer España para conocer su cultura. Recalan pronto en Madrid para ver el Museo del Prado y, sobre todo, asistir a su primera corrida de toros. Lo hicieron en la feria de San Isidro de 1923. Aquello supuso un gran descubrimiento de la esencia española para el escritor norteamericano. Se fotografió con su amigo Robert en la antigua plaza de Fuente del Berro madrileña (todavía las Ventas estaba en construcción).

Hemingway (derecha) con su amigo poeta y editor Robert McAlmon en la Plaza de Fuente del Berro, mayo de 1923. ARCHIVO NACIONAL USA.

En una de sus cartas remitidas por aquellos días a USA especifica que se va con la cuadrilla de matadores a las ferias de Sevilla, Granada, Toledo y Aranjuez

Se alojaron en una pensión de la calle San Jerónimo. La casualidad hizo que allí también estuviesen hospedados los miembros de una cuadrilla de toreros. Empezaban la temporada de toreo que los iba a llevar a recorrer los principales cosos del país. Ni corto ni perezoso, Ernest Hemingway se les sumó y decidió ir con ellos de plaza en plaza. En una de sus cartas remitidas por aquellos días a USA especifica que se va con la cuadrilla de matadores a las ferias de Sevilla, Granada, Toledo y Aranjuez. Quiere conocer todo de la lucha a muerte entre un hombre y un astado.  

Primera visita al Corpus de 1923

En la carta de 1923 no desveló qué torero y qué cuadrilla fue la que conoció y a la que se dispuso a seguir. No obstante, conociendo los carteles de las grandes corridas de toros que dieron el Corpus de 1923 en la vieja plaza del Triunfo las probabilidades son reducidas. Probablemente aquella cuadrilla era la de Marcial Lalanda, que toreó esa temporada en las plazas que menciona en su carta. En aquella feria de Corpus de 1923 sólo hubo dos corridas y una novillada en Granada. Los matadores de la primera fueron Marcial Lalanda, Antonio Márquez (el marido de la cantante Concha Piquer) y Gitanillo de Triana. En la segunda corrida repitió Marcial Lalanda, acompañado por Dominguín (Domingo González Mateos, padre del futuro Luis Miguel Dominguín) y Nicanor Villalta.

Cartel taurino del Corpus de Granada 1923. AHMGR.

Fruto de aquella turné con los toreros, Hemingway escribió su primer libro sobre España. Era breve, se tituló 'Tres historias y diez poemas'

Después de las ferias de Andalucía, también se fue tras sus toreros a Pamplona. Aquí el descubrimiento fue aún mayor: se encontró a unos jóvenes navarros, bárbaros y valientes, que corrían delante de la manada cada mañana en su traslado por las calles, entre el toril y la plaza Monumental. Los Sanfermines eran por entonces una fiesta estrictamente local, de poca trascendencia nacional e internacional. Fruto de aquella turné con los toreros, Hemingway escribió su primer libro sobre España. Era breve, se tituló Tres historias y diez poemas. Fue publicado en París por su amigo editor Robert McAlmon, con una tirada de sólo trescientos ejemplares.

En septiembre de 1923 regresó a París con los ojos como platos por los descubrimientos que había hecho en España: los toros, las tabernas y la furia española. Prometió regresar cuando tuviera ocasión. En la feria de Ronda había intimado con la familia española a la que estaría muy unido el resto de su vida: eran los Ordóñez. Cayetano Ordóñez y Aguilera (1904-61), el Niño de la Palma, fue el pionero de la dinastía de ese apellido tan taurino que continúa activa en la actualidad. Por entonces, el patriarca de la saga todavía estaba pendiente de tomar la alternativa.

No descarto que lo hiciera con las corridas inaugurales del flamante coso del descampado de Doctor Olóriz, en 1928, dedicado a 'Frascuelo'

Hemingway continuó viniendo casi todas las temporadas taurinas a España, especialmente a los Sanfermines. Se convirtió en el Don Ernesto de Pamplona. Por causa de sus crónicas y noticias de las cadenas de periódicos y revistas para las que trabajó, además de por sus libros, popularizó esta fiesta de bárbanos españoles en el mundo anglosajón. Era un joven y desconocido periodista americano que en España no sonaba para nada. Es probable que en aquellas visitas a España entre 1925 (en 1924 no vino) y 1931 regresara a ver toros en Granada. No descarto que lo hiciera con las corridas inaugurales del flamante coso del descampado de Doctor Olóriz, en 1928, dedicado a Frascuelo. Si lo hizo, no dejó ningún rastro en sus escritos ni tampoco en referencias de prensa.

Hemingway y Pauline Pfeiffer, segunda esposa, a principios de los años treinta.

La primera vez que apareció el nombre de Ernest Hemingway en los periódicos de Granada fue precisamente en el año 1932

La primera vez que apareció el nombre de Ernest Hemingway en los periódicos de Granada fue precisamente en el año 1932. (En España se le nombraba en 1927 en las secciones de libros yankis). Fue muy a finales de aquel año y solamente para mencionarle como autor del libro en el que estaba basada la película del mismo nombre Adiós a las armas. Se contaba que estaban acabando de montarla, con Gary Cooper y Helen Hayes en los papeles protagonistas. Ni el libro original estaba traducido por entonces al castellano ni la película se pudo ver en el cine Olimpia de Gran Vía hasta octubre de 1933. Por tanto, Ernest Hemingway fue un turista anónimo en Granada hasta entonces.

El escritor norteamericano fue ferviente admirador y entusiasta de la II República española. No obstante, no se mordía la lengua al escribir sus impresiones de ella: veía al gobierno republicano como “un ramillete de memos interesados en hacer la pelota a la Liga de Naciones hasta el punto de financiar campañas para la abolición de las corridas”. Tampoco le cayó bien la Constitución de 1931 por su anticlericalismo. Polemizaba con cualquiera que decía cosas que no le gustaban sobre la esencia de los toros, como fue el caso del guiri Malcolm Lowry, quien se emborrachaba en las tascas de Granada con botellas de aguardiente a una peseta y dijo que los petos de los caballos de picadores se los habían puesto para que los turistas no se marearan con tanta sangre.

En aquellos primeros años de la República, Granada continuaba siendo una ciudad muy atractiva para viajeros postrománticos. Venían buscando la esencia de una raza única en Europa, quizás anclada en el atavismo del siglo XIX

En aquellos primeros años de la República, Granada continuaba siendo una ciudad muy atractiva para viajeros postrománticos. Venían buscando la esencia de una raza única en Europa, quizás anclada en el atavismo del siglo XIX. El orientalismo lo buscaban en la Alhambra. Fue el tiempo en que la británica Marguerite Steen fue cautivada por Granada y le absorbió la ciudad de tal manera que aquí se inspiró para su Matador, un dramón que la catapultó entre los lectores ingleses. También escribió aquí Granada window (publicado en 1949, creo que no está traducido al castellano), donde retrata la ciudad y a los granadinos y fue de las primeras en comentar el asesinato de Federico García Lorca.

También fue el tiempo en que pasó por España, y Andalucía, el hispanista Evelin Wangh. Pero éste nos puso verdes a todos… excepto a la Alhambra y Granada, de los que escribió maravillas en 1932: Meca de romanticismo, conjunción de sangre española, mezcla de sangre y furioso toro, daga en el corazón de Nuestra Señora de los Dolores, etc.

La visita y firma de 1932 en la Alhambra

Quizás la influencia de los anteriores escritores y viajeros que se inspiraban en Granada fue lo que llevó a Hemingway a visitar Granada pausadamente en el otoño de 1932. Esta vez sin seguir a toreros ni tener como objetivo principal las corridas de toros, aunque quizás viera aquí la última novillada de la temporada.

El año 1932 no pudo venir a los Sanfermines. Llegó a Europa el 7 de agosto, acompañado de su segunda esposa (Pauline Peiffer) y el hijo de su primer matrimonio con Elizabeth Hadley. Desde Santander remitió al niño a París, donde residía su madre. El motivo principal de su viaje no era para ver más toros o relacionarse con toreros; en esta ocasión había conseguido hacer realidad su deseo de joven de ir cazar felinos a África. Los gastos se los pagaban sus suegros.

“(Madrid) es más moderno que pintoresco, no hay trajes regionales, no hay sombreros cordobeses, como no sea en la cabeza de algunos chalados, Sin castañuelas, ni falsificaciones repugnantes como las cuevas gitanas de Granada"

Sus planes de cazador africano debieron torcerse porque en septiembre su esposa Pauline abandona España y Hemingway se va a cazar jabalíes a Extremadura. Lo acompaña otro amigo íntimo, el pintor santanderino Luis Quintanilla Isasi. Tras aquellas monterías extremeñas se le pierde la pista hasta que, una vez más, pasa por Ronda a ver a la familia de toreros Ordóñez. Para entonces, Hemingway había escrito maravillas de la intensidad vital de los granadinos, como que en Granada se encuentra la España más pura y trágica. Pero también alguna maldad sobre nosotros, porque debería haber visitado ya alguna zambra del Sacromonte: en su libro Muerte en la tarde, publicado en septiembre de 1932 (editorial Scribner, 10.000 ejemplares), hablaba de la mala sensación que causaba Madrid la primera vez que se la visitaba y, de paso, le daba un rasponazo a Granada: “(Madrid) es más moderno que pintoresco, no hay trajes regionales, no hay sombreros cordobeses, como no sea en la cabeza de algunos chalados, Sin castañuelas, ni falsificaciones repugnantes como las cuevas gitanas de Granada". (Capítulo 5).

Fiesta (1926) y Muerte en la tarde (1932), los dos primeros libros de Hemingway que dieron a conocer los toros en EE UU.

Pues en aquel compás de espera como cazador de marranos y aspirante a rastreador de leones en África fue cuando se vino a conocer Granada más a fondo

Pues en aquel compás de espera como cazador de marranos y aspirante a rastreador de leones en África fue cuando se vino a conocer Granada más a fondo. No sabemos si acompañado de algún Ordóñez o de su amigo Luis Quintanilla. Ni tampoco los días que permaneció en la ciudad. Debieron ser varias jornadas entre finales de octubre y primeros días de noviembre de 1932. ¿Qué vino a hacer a Granada? ¿Qué vio? ¿Dónde comió? ¿Dónde bebió? Todas esas cuestiones resultan imposibles de contestar en su totalidad. El último festejo de esa temporada en la plaza del Triunfo, la Vieja, fue con participación de Jesús Fandila, Gitanillo de Granada y Antonio Peregrín. Atarfeño estuvo presente en la barrera. Hemingway seguro que no se perdió la última de la temporada.

Luis Quintanilla, amigo de Hemingway que posiblemente le acompañara por Granada en 1932. Y un dibujo suyo hecho en el frente de guerra de Granada en 1937.

En las páginas correspondientes a 1932 (folio 31r), días finales de octubre o primeros de noviembre, fue cuando Ernest Hemingway dejó escrito su nombre

Pero de lo que sí estamos seguros es de que estuvo visitando la Alhambra durante esos días. Por entonces estaba disponible a la entrada su famoso libro de visitas. Llevaba casi un siglo habilitado para que los turistas plasmaran, si lo deseaban, su firma y alguna frase. Estaba expuesto desde el primer tercio del siglo XIX para evitar que los visitantes pintaran grafitis de recuerdo en las paredes. En las páginas correspondientes a 1932 (folio 31r), días finales de octubre o primeros de noviembre, fue cuando Ernest Hemingway dejó escrito su nombre. No sabemos el día exacto, porque no puso la fecha. Por entonces eran poquísimas las firmas que dejaban a diario. Una que tiene a su derecha pone noviembre 7/1932, de un arquitecto argentino. Otra que hay debajo, en cambio, retrocede a noviembre 1º/32.

Se trata de una firma con trazos menos rotundos que otras conservadas en sus dedicatorias de libros o documentos oficiales. Letra pequeña, como queriendo pasar desapercibido. O estando un poco beodo. Solamente escribió su nombre y su procedencia: Ernst Hemingway-USA.

Es muy probable que se alojara en el Hotel Alhambra Palace, que era el habitual de los turistas extranjeros con poderío

Es muy probable que se alojara en el Hotel Alhambra Palace, que era el habitual de los turistas extranjeros con poderío. Para entonces su situación económica ya había mejorado tras la venta de su novela a la factoría Hollywood y su boda con Pauline. Pero no se puede comprobar este extremo al estar desaparecido el libro del hotel. Pienso que puede ser así porque en sus últimas visitas a Granada, las de 1959, también eligió el Palace para alojarse con su cuarta mujer. Señal de que vino a repetir experiencia de juventud.

Revista Squire (derecha) donde el escritor empezó a echar flores a Granada en 1933. A la izquierda, portada que le dedicó en 1970.

Lo más probable es que aquella visita a la Alhambra (seguramente la primera) fue la que le inspiró sus mejores impresiones y escritos sobre el monumento y la ciudad. En los años siguientes, en sus reportajes en la revista Squire, hizo varias referencias más a las bellezas de Granada. Son frases lapidarias que dejan muy bien parada a la Alhambra:

“La Alhambra es un regalo de la historia que perdura en el tiempo como símbolo de grandeza”. 

“La Alhambra es un poema de mármol, un sueño hecho arquitectura”.

Aunque sin duda la mejor aportación de Hemingway a Granada, casi como un eslogan promocional muy estudiado, fue su famosísima frase:

“Si tuviéramos que visitar una sola ciudad en España, esa debería ser Granada”.

Estos piropos de Ernest Hemingway a la Alhambra y a Granada se repiten desde entonces hasta la saciedad en guías, redes sociales y folletos turísticos. Incluso en junio de 2019 lo pronunciaron Pedro Sánchez y su entonces ministro y, sin embargo, amigo íntimo, José Luis Ávalos cuando vinieron a inaugurar la línea del AVE. En cambio, Hemingway no debió llevarse un recuerdo especial de comida y bebida de nuestra ciudad; solamente dejó escrita una dedicatoria en el Restaurante Sevilla. Pero eso fue mucho más tarde.

¿Frase real o un eslogan publicitario?

Llegados a este punto hay que hacer un alto en la escritura y cuestionarse (seriamente) si aquella frase la pronunció realmente Hemingway en alguna entrevista o la escribió en alguno de sus textos. O, en realidad, se trató de una de las muchas frases apócrifas que se le adjudican al escritor. Podría ser un magnífico eslogan publicitario con base real; demasiado bonito como para ser cierto. Yo me inclino por esta última posibilidad.

Llegados a este punto, es bastante probable que una de sus frases para recomendar los mejores sitios donde ver toros fuese “retocada” por algún publicista de los años sesenta a sus intereses de promoción de la ciudad de Granada

En las últimas semanas he rastreado casi todos los libros suyos y no la he encontrado. Me han ayudado varias personas y tampoco han tenido éxito. Incluso dos profesores de EE. UU., entre ellos de la editorial de sus libros con las 6.000 cartas que escribió… y la frase textual dedicada a Granada no aparece por ningún sitio. Sí figuran infinidad de piropos a Pamplona y otros tantos a la ciudad de Ronda. La gastronomía y bares de Madrid también tienen mucha presencia en sus escritos. Los dedicados a Granada y la Alhambra no son tantos.

Llegados a este punto, es bastante probable que una de sus frases para recomendar los mejores sitios donde ver toros fuese “retocada” por algún publicista de los años sesenta a sus intereses de promoción de la ciudad de Granada. Incluso podría encontrarse entre los más de 10.000 eslóganes que se presentaron al concurso cuando se creó la estación de esquí de Solynieve.

Versión del azulejo en “guiri”.

Me inclino por pensar que una de las frases que figuran en el libro 'Muerte en la tarde' (1932), capítulo cuarto, referidas a la plaza de toros de Ronda, acabó siendo utilizada para la plaza de Granada

Me inclino por pensar que una de las frases que figuran en el libro Muerte en la tarde (1932), capítulo cuarto, referidas a la plaza de toros de Ronda, acabó siendo utilizada para la plaza de Granada. Y de ahí, por extensión, a la ciudad misma. La frase concreta, en inglés, escrita por el Nobel, dice lo siguiente: “There is one town that would be better than Aranjuez to see your first bullfight in if you were only going to see one and that is Ronda. That is where you should go if you ever go to Spain on a honeymoon or if you ever bolt with anyone”. La traducimos como: “Hay un pueblo que sería mejor que Aranjuez para ver tu primera corrida de toros si solo fueras a ver una, y ese pueblo es Ronda. Ahí es donde deberías ir si alguna vez vas a España de luna de miel o si alguna vez te escapas con alguien”.

Como se ve, Hemingway explicaba a sus lectores yankis la ciudad y el coso al que tenía más cariño por ser la cuna de sus amigos los Ordóñez. Ahí debió recibir las primeras lecciones de toreo. Por eso le tenía tanto cariño. No sólo recomendaba a sus compatriotas empezar a ver toros por Ronda, también les aconsejaba esta ciudad para los viajes de recién casados o una escapada de fin de semana.

A pesar de todo, y sin desmerecer a Ronda, si la hubiera escrito Hemingway de puño y letra no habría exagerado, en absoluto

Las guías y las redes sociales han hecho el resto: todo el mundo dice o escribe este piropo a Granada, pero nadie sabe la fuente. A pesar de todo, y sin desmerecer a Ronda, si la hubiera escrito Hemingway de puño y letra no habría exagerado, en absoluto.

1959: Primera visita al Corpus

La estancia de Hemingway en España ya fue constante hasta la guerra civil de 1936-39. Incluso durante el conflicto fue cuando mayor presencia tuvo en el frente de Madrid, donde desarrolló trabajo como corresponsal de prensa. También hizo campaña en EE. UU. recabando ayuda para el bando republicano. Vino al menos tres veces en ese periodo bélico. La victoria del bando franquista le alejó de nuestro país hasta 1953; fue el año que recibió el Premio Pulitzer de periodismo. Ya estaba encumbrado en la fama con su trayectoria literaria. Al año siguiente añadió a su palmarés el Premio Nobel de Literatura. Aprovechó para retomar sus viajes de primavera-verano en España y estrechar aún más sus relaciones con la familia Ordóñez. Ya no era el joven corresponsal anónimo de los años veinte y treinta, ahora cabalgaba en la fama. No paraban de pedirle autógrafos. A pesar de ello, no hay constancia de que visitara Granada hasta el Corpus de 1959.

Traía el encargo de escribir un reportaje sobre tauromaquia y España para la revista 'Life'. Aquella famosa publicación tenía por entonces unas ventas de 13,5 millones de ejemplares semanales y pagaba muy bien

En su penúltimo viaje le trajo a España el buque Constitution. Hemingway y su cuarta esposa ─Mary Welsh─ desembarcaron en Algeciras, procedentes de Nueva York, a finales de marzo de 1959. Se alojaron en la finca La Cónsula (Churriana, Málaga) invitados por su amigo Bill Davis. Traía el encargo de escribir un reportaje sobre tauromaquia y España para la revista Life. Aquella famosa publicación tenía por entonces unas ventas de 13,5 millones de ejemplares semanales y pagaba muy bien [a un dólar la palabra, equivalente a 60 pesetas/palabra. El salario medio en España era de unas 1.300 pesetas/mes]. Seguiría la estela de su joven amigo Antonio Ordóñez (27 años), que por aquellos tiempos optaba a la cima del escalafón taurino y mantenía un duelo en las plazas con su cuñado Luis Miguel Dominguín (33 años), primero por corridas y trofeos cortados.

Antonio Ordóñez y Hemingway en el verano de 1959 en Málaga. LIFE.
Luis Miguel Dominguín y Lucía Bosé en los años que venían al Festival de Música de Granada.

De aquel periplo tras las cuadrillas de toreros dejó mucho rastro en la prensa porque ya era famoso por su Nobel. Sus obras empezaban a ser traducidas al castellano. El 13 de mayo de 1959 empezó su intenso itinerario taurino en la feria de San Isidro de Madrid y continuó por Sevilla, Córdoba, Ronda, Algeciras, Aranjuez, Valencia, Palma de Mallorca, Alicante, Granada, Zaragoza, Burgos, Barcelona, Vitoria, Bilbao, etc. Por supuesto, también plazas del Sur de Francia y visita a los Sanfermines de Pamplona. El motivo inicial de escribir reportajes acabaría meses más tarde en cuatro reportajes en Life y la compilación póstuma de un libro completo titulado The Dangerous Summer (El peligroso verano, 264 páginas).

Aquel pulso que sostenían en las plazas los cuñados Antonio Ordóñez y Luis Miguel Dominguín (Antonio estaba casado con Carmen Dominguín) no pudo visualizarse en el Corpus de 1959 porque no les hicieron coincidir el mismo día

El “duelo de capas” había sido diseñado por el apoderado de ambos toreros, El Niño de la Palma, padre de Antonio. Los dos coincidirían en diez corridas; de las que cuatro (Valencia, Ciudad Real, Málaga y Bayona) serían mano a mano entre ambos. Alquilaron una avioneta para desplazarse por España.

Aquel pulso que sostenían en las plazas los cuñados Antonio Ordóñez y Luis Miguel Dominguín (Antonio estaba casado con Carmen Dominguín) no pudo visualizarse en el Corpus de 1959 porque no les hicieron coincidir el mismo día: a Luis Miguel lo pusieron al frente del cartel de la tercera de feria (30 de mayo) y Antonio en la cuarta (31). Pero Antonio Ordóñez resultó herido el día antes (30) en la plaza de Aranjuez y Dominguín aceptó sustituirlo (Era la primera vez que accedía a suplir a un herido). Las máximas figuras del toreo del momento no pudieron ser vistas juntas por Hemingway en la plaza Monumental de Granada en aquella ocasión.

Anuncio en prensa comunicando la sustitución de Ordóñez por su cuñado Dominguín. IDEAL.

A pesar de aquel contratiempo de la cogida del rondeño, Hemingway y Mary dejaron a Ordóñez reponiéndose en Madrid, llegaron la tarde del 31 de mayo a Granada y siguieron tras los pasos de Dominguín hasta que se repusiera su amigo.

Hemingway y su esposa Mary dejaron rastro firmando en el libro de visitas del Restaurante Sevilla. También pasearon por la ciudad durante los dos días de junio que permanecieron aquí

Fue en el Corpus de 1959 cuando mayor presencia tuvo Hemingway en Granada, además de vérsele en los toros y estar el lunes de resaca haciendo turismo. Fue Dominguín el que le dedicó la muerte de un astado en Granada, como solía ser habitual en la mayoría de las plazas por parte de otros toreros: Ordóñez le brindó su segundo en Talavera (16 de mayo), Luis Segura en la 11ª de abono de San Isidro, Curro Girón en Málaga (18 de agosto), los dos anteriores en Mérida (11 de septiembre), etc. Hemingway y su esposa Mary dejaron rastro firmando en el libro de visitas del Restaurante Sevilla. También pasearon por la ciudad durante los dos días de junio que permanecieron aquí.

A partir de mediados de junio, con Antonio Ordóñez ya repuesto, continuó el pulso de los dos toreros por España. Y con Hemingway y su esposa tras ellos.

Granada no apareció en Life

Un avance del famoso reportaje encargado por Life fue publicado en el número del 7 de septiembre de 1959, aunque lo había cerrado a principios de agosto, cuando todavía quedaban varios manos a mano entre los dos matadores. El editor le dedicó nueve páginas, con abundantes fotografías en color y blanco y negro. Curiosamente, sólo va firmado por dos fotógrafos. Hemingway y Life se decantaron abiertamente por Ordóñez, el más amigo de Heminway; calcularon que aquel verano iba a ganar la nada desdeñable fortuna de 500.000 dólares. Mejor parado aún saldría Luis Miguel, con algo más de 600.000.

Parte del reportaje de Life (septiembre 1959) con la primera entrega del duelo taurino entre Ordóñez y Dominguín.

Hemingway formaba parte del espectáculo, con las continuas dedicatorias de muertes de toros al afamado escritor

El reportaje se titulaba Histórico duelo de matadores. Emocionante drama en España. Contaban los corresponsales españoles en EE. UU. que se estaba dando una fiebre yanki por la actividad taurina de España. Aquel histórico y peligroso desafío entre los dos más grandes toreros eclipsaba a otros artículos sobre el viaje a la Luna. Aparecía Hemingway viajando en la avioneta con los toreros y el apoderado, también presenciando las corridas en las barreras. Insisto en que Hemingway formaba parte del espectáculo, con las continuas dedicatorias de muertes de toros al afamado escritor (Se le consideraba entre las diez personas más conocidas de Norteamérica). Recordaba que el mundo de los toros no había despertado tanto interés en su país desde que en 1945 se paseaba triunfante Manuel Rodríguez Manolete por las plazas mejicanas.

Mapa del recorrido de Hemingway tras los toreros, verano de 1959. Hay ausencias (Burgos, Mérida, Alicante, etc.) y un error al trazar la carretera de Murcia a Granada sin pasar por Guadix. Publicado en la revista Life el 12 de septiembre de 1960.
En Life, números de días 5, 12 y 19 de septiembre de 1960, fue publicado un amplio extracto del que después fue libro Un verano peligroso.

La corrida del Corpus no fue recogida en aquel primer reportaje por una simple razón: no coincidieron los dos en las corridas granadinas. Quedó en suspenso el duelo de espadas durante la convalecencia de Ordóñez (Que duró dos semanas).

También en la primera de ellas le dedicó la portada al autor con una fotografía de primer plano. Hay varias menciones a Granada y alguna fotografía de olivos y gastronomía de la zona

Hubo que esperar un año para conocer los extensos reportajes. En los números de Life correspondientes a los días 5, 12 y 19 de septiembre de 1960 fue publicado por entregas el libro El verano peligroso. La revista hizo un despliegue espectacular de páginas (más de 70) y de fotografías. También en la primera de ellas le dedicó la portada al autor con una fotografía de primer plano. Hay varias menciones a Granada y alguna fotografía de olivos y gastronomía de la zona. En la segunda entrega incluyó un mapa con el recorrido que hizo en coche el escritor tras sus dos toreros; tiene algunas ausencias de plazas que visitó no están marcadas. Tampoco está bien dibujada la carretera nacional N-342 por la que llegó desde Murcia a Granada.

El libro en versiones inglesa y castellano no fue publicado hasta el año 1985.

Septiembre de 1959: fugaz paso por Granada

A mediados de septiembre de 1959 fue cuando Hemingway empezó a decir a los periodistas taurinos que regresaría a EE. UU. antes de tiempo. Se iba de España porque ya no dejaban torear a su íntimo amigo Antonio Ordóñez. “Vine a España a ver torear a Ordóñez y como no le dejan…”─declaró a La Vanguardia─. Aquel amago de huida del escritor no fue exactamente por el motivo que él contaba: el contratiempo ocurrió en la corrida de la feria de Albacete del 11 de septiembre. Las cuadrillas de Antonio Odóñez y de Miguel Mateo, Miguelín, se presentaron en la Chata manchega con sus cuatro picadores habituales. El gobernador civil les prohibió picar porque sobre todos ellos pesaba una inhabilitación de dos meses. Iban a hacer el paseíllo sin picadores, en tanto que los dos de Pepe Luis Vázquez se negaron a picarles los toros. El presidente suspendió la corrida con toda la gente ya sentada. Se organizó tal escándalo que fueron detenidos los dos toreros y sancionados con sendas multas de 25.000 pesetas.

Saltó un espontáneo al cuarto toro de Ordóñez; la Guardia Civil se lo llevó preso y el escritor le metió unos billetes en el bolsillo para que pagara la multa y lo dejaran libre

Hemingway al final no anticipó su marcha por aquel incidente de su íntimo amigo. Siguió con sus planes y acaparando el interés por donde pasaba. Como lo ocurrido unos días antes, el 7 de septiembre, estaban toreando en Villena (Alicante) y saltó un espontáneo al cuarto toro de Ordóñez; la Guardia Civil se lo llevó preso y el escritor le metió unos billetes en el bolsillo para que pagara la multa y lo dejaran libre. Su detalle fue noticia en toda la prensa.

Noticia del espontáneo de Villena que dio la vuelta a España. INFORMACIÓN ALICANTE.
Versiones en inglés y en castellano de Muerte en la Tarde (1985).

Al día siguiente, 8 de septiembre, le robaron una cartera en Murcia con 9.000 pesetas mientras firmaba autógrafos. Llevaba en ella notas y documentos. Hizo un llamamiento para que se la devolviesen, aunque fuese sin dinero. Pocos días más tarde apareció en el buzón de la casa de Antonio Ordóñez, en Madrid, con todos los documentos pero sin las 9.000 pesetas.

Ya por aquellas fechas de mediados de septiembre de 1959 se le veía tenso y con más alcohol encima del conveniente. Empezaba a decir algunas incongruencias y hablar mucho de su muerte. El 21 de septiembre, en Alicante, declaraba que lo tenía todo preparado para cuando muriese; había hecho testamento a favor de su esposa y desvelaba que tenía depositadas varias novelas en cajas fuertes de La Habana y Nueva York. El día 18 de noviembre decidió adelantar su regreso a EE UU y volvió a insistir en que tenía testamento hecho para asegurar el futuro económico de su esposa Mary.

No menciona concretamente su visita a la Alhambra, pero sí que hacía fresco por la mañana: es probable que se refiera a la zona del hotel o que el escritor y su esposa visitaran la Alhambra por la mañana

Pero antes de que eso ocurriera, a finales de septiembre, volvió a pasar por Granada camino de Málaga. Venía desde Alicante. En los tres reportajes en Life que luego fueron libro El peligroso verano, publicado veinticuatro años después de su suicidio, dejó varias referencias a aquella segunda estancia de 1959 en Granada. La más importante fue su entrada en su coche por la carretera de Murcia, procedente de una corrida en Alicante. Describió la agreste región montañosa y los solitarios valles que tuvo que atravesar tras pasar por Lorca, “con las casas encaladas de los pueblos, los rebaños de ovejas y cabras levantando el polvo a lo largo del camino hasta que bajamos de las colinas en la oscuridad más allá de la entrada del barranco donde habían disparado a Federico García Lorca y vimos las luces de Granada. Dormimos en Granada y hacía fresco en la Alhambra temprano…” Este párrafo deja claro que llegó a Granada por la carretera de El Fargue. No menciona concretamente su visita a la Alhambra, pero sí que hacía fresco por la mañana: es probable que se refiera a la zona del hotel o que el escritor y su esposa visitaran la Alhambra por la mañana.

Pegatinas que el Hotel Alhambra Palace colocaba en las maletas de sus clientes. COL. GALLEGOS.

No vino al Centenario de Washington Irving

Debió ser acompañando a Dominguín-Lucía Bosé en junio cuando el alcalde Manuel Sola conoció a Hemingway. El alcalde le comentó que estaba preparando el programa para homenajear al primer hispanista norteamericano que llegó a Granada, un tal Washington Irving. Y que, como él estaba haciendo en esos momentos, su antecesor había promocionado a Granada y la Alhambra de manera decisiva entre los angloparlantes del XIX. El homenaje a Irving sería entre el 26 y 28 de noviembre de 1959. El alcalde pidió al escritor que participara en los actos, vendría el embajador norteamericano en representación de su país. Parece que Hemingway aceptó.

Dedicatorias de Dominguín y Lucía Bosé a la esposa del alcalde Manuel Sola, en su visita de 1959 a su casa de Cuesta de Gomérez.

Sin embargo, en el programa de actividades del Centenario de la muerte (1859-1959) de Washington Irving impreso por el Ayuntamiento no figura Hemingway. La charla que tenía prevista dar el Nobel norteamericano sobre el primer hispanista de Norteamérica (W. I.) fue reemplazada por otra del mismo título a cargo del catedrático Francisco Yndurain Hernández. El escritor norteamericano se disculpó con el alcalde (en carta recibida el 18 de noviembre) aduciendo que tenía que adelantar su regreso a EE. UU. para ultimar su libro El peligroso verano: del artículo que le pidió Life, de unas cuatro mil palabras, se había plantado en más de 130.000. Lo aprovecharía en forma de tomo.

Aquella prisa por sacar pronto el libro del Nobel sobre el duelo de toreros de moda en 1959 fue lo que privó a Granada de que Hemingway participara en el Centenario Irving

Aquella prisa por sacar pronto el libro del Nobel sobre el duelo de toreros de moda en 1959 fue lo que privó a Granada de que Hemingway participara en el Centenario Irving. Hubo varias conferencias, recital de piano de Gonzalo Soriano, una exposición en la Casa de los Tiros, la colocación de la placa en las habitaciones que ocupó en la Alhambra, visitas guiadas por la Alhambra que conoció Irving, etc. La representación del gobierno de EE. UU. la ostentó su embajador John Davis Lodge; vino acompañado de un nutrido grupo de yankis. Fue el pistoletazo para la llegada masiva de estadounidenses a Granada. La asistencia de Hemingway hubiese reforzado los actos granadinos.

Noticias de prensa sobre los actos del homenaje a Washington Irvirng EN 1959. GRANADA GRÁFICA.

Disgustó a los taurinos de Granada

La última visita de Hemingway a España fue en 1960. No pasó por Granada, pero se le recordó por aquí. Y no precisamente para bien. Había criticado la forma de torear de Manolete. Para empeorar lo que pensaba del torero cordobés, incluyó una foto en el reportaje de Life que llevaba un pie un tanto despectivo hacia el matador muerto en Linares muchos años atrás.

Hicieron una colecta para enviar una medalla de la Virgen de las Angustias a la madre del torero cordobés

Un grupo de aficionados locales le organizaron un “desagravio”. Fue en La Voz de Granada el 30 de diciembre, en su programa Fiesta Brava (dirigido por el joven Curro Albayzín); entre ellos estaban la mayoría de taurinos de la provincia, el Centro Artístico, las revistas Fiesta y Hontiveros, etc. Hicieron una colecta para enviar una medalla de la Virgen de las Angustias a la madre del torero cordobés.

Ya no hubo más duelos en España entre sus dos toreros preferidos. Luis Miguel Dominguín se retiró de los ruedos. Faltaban pocos meses para que la enfermedad mental de Hemingway se agravara y tomase la fatal decisión de quitarse la vida.

(“Manolete, principal torero hasta su muerte en 1947, fue, dice Hemingway, en cierto modo un gran torero con trucos baratos”.)
Otros “piropos” famosos a Granada

Isabel la Católica: “Esta ciudad, que la tengo en más que a mi vida”.

Alejandro Dumas: “Granada, más deslumbrante que la flor, más sabrosa que la fruta de la que toma su nombre, parece una virgen tumbada al sol”.

François-René Chateaubriand: “Granada es como la novia de cristal de nuestros sueños, todo el que la ve, tiene la ilusión de volver a visitarla”.

William Shakespeare: “Todo curioso viajero guarda a Granada en su corazón, aún sin haberla visitado”.

Antonio Machado: “Todas las ciudades tienen su encanto, Granada el suyo y el de todas las demás”.

Manuel de Falla: “En ninguna parte del mundo suena el paisaje como en Granada». Manuel de Falla”.

Bill Clinton: “Granada tiene la puesta de sol más bella del mundo”.

El diseño, tratamiento y mejora de imágenes son obra de Luis Ruiz Rodríguez.