Se han plantado, entre otros, ejemplares de la amapola del Mulhacén y de espino cerval, del que solo existe una pequeña población de 110 plantas.
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Plantación de espino cerval (Rhamnus cathartica) en Sierra Nevada.
El Plan de Recuperación y Conservación de Especies de Altas Cumbres de Andalucía, dependiente de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, ha ejecutado durante este pasado otoño un programa de recuperación centrado en cinco especies de flora amenazada de las montañas andaluzas. Las intervenciones han incluido numerosas plantaciones destinadas a reforzar las pequeñas poblaciones con las que cuentan actualmente estas especies.
La primera de las especies beneficiadas ha sido el tabaco de pastor (Atropa baetica), una rara planta ibérica y del norte de Marruecos, catalogada en peligro de extinción, de la que se conocen muy pocos ejemplares. En este caso, se han plantado 343 nuevos plantones entre la Sierra de María, en la provincia de Almería, y las granadinas sierras de Baza y La Sagra.
En las sierras de Castril y La Sagra se ha llevado a cabo un refuerzo poblacional de la viniebla pelosa (Solenanthus reverchonii, en la imagen), una especie endémica de un reducido sector de las sierras de Cazorla y Castril, localizada entre las provincias de Jaén y Granada. Se trata de la especie de flora más amenazada de las montañas de Andalucía, con apenas 258 ejemplares conocidos. Ante los graves riesgos de extinción que presenta, se ha creado una nueva población protegida mediante vallado, con la plantación de 64 nuevos ejemplares, de la que se espera poder colectar propágulos para futuros programas de refuerzo.
En Sierra Nevada los trabajos se han centrado en tres especies singulares de este enclave: el espino cerval, la amapola del Mulhacén y la cineraria de Sierra Nevada. El espino cerval (Rhamnus cathartica) es un árbol de amplia distribución en las montañas de Europa y Asia, pero en Andalucía solo cuenta con una pequeña población de 110 ejemplares en Sierra Nevada. Para reforzarla, se ha realizado una plantación de 30 nuevos individuos, dotados de protectores individuales para prevenir daños por herbivoría.
La amapola del Mulhacén (Papaver lapeyrousianum) es una llamativa amapola de color anaranjado que únicamente habita en la alta montaña de los Pirineos y Sierra Nevada. En este último espacio natural existe una sola población, localizada en la cima del Mulhacén, entre los 3.250 y 3.450 metros de altitud. En el marco de este programa, se está ensayando la creación de una segunda población en la cima del Veleta, a 3.350 metros de altitud.
Por último, se ha ejecutado una plantación masiva de la cineraria de Sierra Nevada (Tephroseris elodes), una planta muy amenazada y exclusiva de este macizo, propia de los cada vez más escasos prados húmedos de Sierra Nevada. De esta especie se conocen apenas un millar de ejemplares. Para reducir su riesgo de extinción, se han creado tres nuevas poblaciones con un total de 500 nuevos individuos, lo que ha supuesto incrementar la población inicial en un 50%. Fotos: Junta de Andalucía
Todas estas actuaciones se enmarcan en el Plan de Recuperación y Conservación de Especies de Altas Cumbres de Andalucía, que atiende a un total de 61 especies —cinco de invertebrados y 56 de flora— e incluye diversas medidas de conservación. Entre ellas se encuentran la creación de colecciones vivas en la Red de Jardines Botánicos de Andalucía, el establecimiento de bancos de semillas para su conservación a largo plazo, la protección de poblaciones naturales mediante vallados de control de herbivoría y el refuerzo de poblaciones naturales mediante la plantación de nuevos ejemplares.