Ultiman la restauración de la escultura de Carlos V de la Plaza de la Universidad con la reconstrucción del brazo y la espada

La resde la escultura del Emperador Carlos V ubicada en la Plaza de la Universidad avanza, según ha informado el portavoz del equipo de gobierno y concejal de Cultura, Jorge Saavedra, quien ha explicado que ya ha culminado la reconstrucción de la pieza que permitirá ‘devolver’ próximamente a la emblemática estatua el brazo y la espada que perdió hace casi dos décadas para permitir así que la obra luzca completa este año 2026, coincidiendo con la conmemoración del V centenario de la estancia del rey en Granada.
En 2024, Gabriel Pozo Felguera denunció la inacción de Cultura ante el estado de la escultura, que llevaba diecisiete años amputada. Alertó entonces Gabriel Pozo de que, en 2026 se conmemorará los quinientos años de la visita del monarca a Granada, con su principal estatua degradada, si alguien no lo remediaba. Recuperamos ese magnífico reportaje que relataba la historia de la escultura:
Para completar la figura, el Ayuntamiento comenzó en el pasado mes de noviembre los trabajos a través de una empresa especializada para realizar los moldes y copias de distintos fragmentos escultóricos, concretamente el brazo y la espada, para obtener las copias que se reintegrarán en ella.
En el caso del brazo, ha detallado el portavoz, se realizó un molde que se dividió en tres partes y que recibió hasta tres manos de silicona para poder alcanzar el grosor necesario y, a su vez, registrar el máximo de detalles. A partir de ahí, se realizó la denominada ‘madre forma’ de cada una de las tres partes del molde mediante sucesivas capas de resina mezclada primero con carbonato cálcico y calcita (polvo de mármol) y con fibra de vidrio después para aportar mayor resistencia. El proceso, ha explicado Saavedra, continuó con el ajuste y comprobación de los encajes para que, una vez desmoldada, se pudiesen llevar a cabo las pruebas de color para definir el tono más adecuado de la copia que se encargó de seleccionar la restauradora responsable del proyecto, Carmen Tienza.
Una vez confirmado el tono definitivo, ha continuado Saavedra, se procedió a realizar la copia del brazo mediante varias capas de resina con un refuerzo extra mediante dos pernos en la parte interior del brazo, concretamente donde se realizará la unión con la mano y con el brazo original.
En el caso de la espada, aunque existía un molde realizado hace 20 años, su mal estado ha requerido de la realización de uno nuevo mediante la técnica de bajo capa y la aplicación también de varias capas de resina. “Se trata de un proceso muy laborioso que se ha llevado a cabo con expertos de la restauración para garantizar un resultado lo más fiel posible a la original”, ha apuntado el responsable de Cultura.
La figura es una réplica realizada por Emiliano Barral en piedra caliza labrada de la obra original del escultor italiano Pompeo Leoni que se conserva en el Museo del Prado y que representa al monarca a tamaño real, con armadura y espada, erguido sobre un pedestal. Junto a esta, se realizó otra copia en bronce para el patio del Palacio de Carlos V que fue encargada por el Patronato de la Alhambra y que permaneció allí hasta su traslado al Hospital Real.
“Conservar y cuidar nuestro patrimonio no solo es una obligación técnica, sino un compromiso con la ciudadanía y con nuestra historia, devolviendo su esplendor a una pieza que representa siglos de legado cultural”, ha incidido Saavedra, quien ha avanzado que los próximos pasos serán el ensamblaje de estas piezas a la escultura junto a una restauración de mínima intervención y conservación preventiva en las áreas necesarias que incluye la limpieza manual y puntual de posibles depósitos de suciedad, la consolidación puntual de zonas frágiles y susceptibles y la protección final generalizada con producto cualificado antipintadas, ya que es uno de los mayores problemas de conservación que históricamente ha tenido esta obra.
En este sentido, el portavoz ha aprovechado para hacer un llamamiento a la ciudadanía para su colaboración con el respeto y el cuidado al patrimonio público, alertando del impacto, no solo cultural sino también económico, que tienen los actos vandálicos.

































