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Información y democracia

Blog - La tribuna magenta - Rafael Romero Garzón - Jueves, 7 de Mayo de 2015

Leí en una ocasión una entrevista a Konrad Adenauer, el gran artífice del retorno a la democracia en Alemania, en que, cómo no, le volvieron a preguntar que pasó en su país para que terminase absorbido por la vorágine nazi.

Adenauer, gran pensador además de gran político, relataba a su entrevistador sus vivencias personales y le resumió los tres grandes pilares en los que se basa un sistema democrático de gobierno para cualquier país: educación, cultura e información.

No hace falta hacer grandes alardes históricos para comprobar cómo los sistemas democráticos que llamamos avanzados, -a mí me gusta más el término asentados-, coinciden en su inicio con los países en los que triunfó el protestantismo. Y no fue, como a veces se quiere hacer ver, por las diferencias ideológicas ni religiosas, ni por la aceptación o no del pecado u otras razones que, dependiendo del color ideológico de quien habla, se pretenden defender como causa primigenia de esa génesis de sistemas políticos democráticos.

La clave, en mi opinión, está en que, a diferencia de la Iglesia católica que pretendió en todo momento acaparar para sí la educación restringiéndola a sus universidades, con enseñanza en latín y gravando con penas importantes a quien hiciese alguna interpretación de los textos sagrados que se separase lo más mínimo de los dogmas oficiales, en las comunidades de la reforma, donde el principio de libre interpretación era básico, se hizo un gran esfuerzo en escuelas a fin de que todos los ciudadanos pudiesen leer por sí mismos la Biblia y los textos religiosos.

Así, mientras que durante las guerras religiosas de los treinta años las poblaciones analfabetas eran muy similares entre zonas católicas y protestantes, a finales del siglo XIX la tasa de analfabetismo era más del triple en los países de religión católica respecto de los de mayoría protestante. Cuando la Iglesia quiso enmendar esa pobreza intelectual que amenazaba su propia existencia, a través de la potenciación de las órdenes religiosas dedicadas a la enseñanza de las masas más desfavorecidas, o los Estados empezaron a crear políticas de instrucción masiva ya se llevaba un retraso de doscientos años.

Porque solo una población instruida es auténticamente libre.

La educación, por ello, es la base, los cimientos en los que asentar una estructura política democrática.

Sin ella los ciudadanos son incapaces de determinar opciones, ni comparar soluciones y por ello, precisamente, porque para UPyD es el pilar fundamental que permitirá una auténtica vida democrática, es por lo que llevamos en nuestro programa que la educación debe ser una competencia estatal, sin que los caudillitos regionales que tanto abundan en este país nuestro de nuestras desgracias, puedan ordenar que se sustituya una auténtica educación por el adoctrinamiento nacionalista o sectario que convierte a nuestros jóvenes en los nuevos analfabetos del siglo XXI.

Y sobre esa base de educación auténtica, general y no sectaria se asienta la cultura, entendida no ya como la creación artística, con la que algunas veces se confunde dialécticamente, sino como creación avanzada de usos y costumbres. La cultura es curiosidad por conocer, ética social, usos educados, respeto a las normas de convivencia.

Me duele en el alma comparar los comportamientos sociales de los ciudadanos de algunos países a los que viajo con los que veo en mi propia ciudad . Y son ciudadanos como nosotros, con sus problemas laborales y personales iguales a los nuestros.

No es una cuestión de renta como algunos pretenden.

Es cultura.

Basta con enviar a alguno de nuestros jóvenes a los que reprochamos su falta de comportamiento cívico a alguna de esas comunidades para que lo modifiquen.

Simplemente hacen lo que ven que hacen los demás.

Y como techo de esa estructura social democrática, como cierre que la protege y ampara está la información.

Una persona instruida, formada, y con una sólida base cultural, si fuese aislada durante meses en un lugar donde no tuviese contacto social, sería incapaz de tomar ninguna decisión si antes no se le pone al día de lo que ha ocurrido durante su ausencia; si no es capaz de conocer lo que ocurre es incapaz de decidir.

Cuando en esa entrevista le preguntaron a Adenauer que falló entonces en Alemania, un país con un nivel de educación más amplio que en otras partes de Europa y con una sólida cultura social, respondió sin titubeos que lo que falló fue la información.

Para él, el gran muñidor del ascenso del nazismo no fue Hitler, un pobre enfermo paranoico encumbrado a unos altares sectarios, sino Goebbels, que fue capaz de inducir,a través del control férreo de la comunicación y por ello de la información que llegaba a los ciudadanos, un pensamiento único.

Así, un pueblo instruido y educado pasó a la historia como el país de los verdugos, sin que los propios ciudadanos, responsables últimos de aquel genocidio, fuesen conscientes de ello.

Por eso saludamos y apoyamos el nacimiento de este nuevo medio de información, plural y abierto; porque fortalece y ampara nuestro sistema democrático en un momento en que la ruptura definitiva del sistema bipartidista y de su oligopolio político-económico, les está persuadiendo al sistema único PP-PSOE, que su solución está en penalizar la libre información por todos los medios.

El ministro Catalá tiró la primera piedra pero, cuando pasen las elecciones, hay todo un arsenal preparado contra los que se atreven a cuestionar, desde el conocimiento informado, sus políticas, sus comportamientos sectarios y sus nidos de corrupción.

Y allí estaremos medios como El Independiente de Granada  y partidos como UPYD.

Es por ello también que hemos escogido como lema una única palabra para nuestro partido : LIBRES.

Sin ataduras ideológicas ni sectarias. Sin cadenas económicas. Sin someternos a la presión de los grandes grupos mediáticos para hacer la política que nos dicten ni hacerla con quien ellos digan que tenemos que hacerla.

LIBRES; porque estamos seguros que este país se merece partidos como UPYD y medios como El Independiente de Granada.

Y si somos pequeños, con la sola carga de la verdad , para crecer solo hace falta tiempo. Pero no permitiremos mientras nos quede aliento que algún día alguien nos tenga que preguntar como a Konrad Adenauer: entonces ¿qué falló?

Imagen de Rafael Romero Garzón

Rafael Romero Garzón (Granada, 1955) es licenciado en Derecho, diplomado en Estudios Superiores Bancarios en el Colegio Universitario de Estudios Financieros y Máster en Dirección y Gestión Bancaria por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido durante 25 años directivo de banca. En la actualidad ejerce como abogado, especializado en Derecho Mercantil y Bancario. Es el asesor jurídico del grupo municipal de UPyD en Granada y ocupa el número dos en la lista de esta formación a las elecciones municipales del 24 de mayo.