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Los nietos de guerrilleros de la Alpujarra se movilizan para hallar sus cuerpos y dignificar su memoria

Blog - Foro de la Memoria - Juan Manuel Jerez - Sábado, 8 de Junio de 2019
Una historia que merecía ser contada.
La fosa de Ugíjar oculta la memoria de al menos tres guerrilleros antifranquistas muertos en enfrentamientos con la Guardia Civil.
Archivo Familia Martín
La fosa de Ugíjar oculta la memoria de al menos tres guerrilleros antifranquistas muertos en enfrentamientos con la Guardia Civil.
La fosa de Ugíjar oculta la memoria de al menos tres antifranquistas muertos en enfrentamiento con la Guardia Civil. Contagiados por el entusiasmo incansable de Elisabeth Martín, Conchi Molina Vela, Alba Martín, Fernando Martín, y Lorenzo Molina Vela, nietos de guerrilleros alpujarreños, trabajan con la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica y su vocal de Familias, Silvia González, para conocer y dar a conocer las historias de sus abuelos y para sacar sus cuerpos de la fosa.

Sobre las seis de la tarde del 23 de abril de 1943, Viernes Santo, en un enfrentamiento armado entre miembros de la Guardia Civil y cuatro guerrilleros antifranquistas en el barranco de Salcedo, del término de Darrícal, murieron Luis Martín Álvarez, Francisco Vela Alonso y Sebastián Jiménez Ortiz. Un cuarto guerrillero, José Vela Alonso, logró huir, aunque herido en un ojo.

Los cadáveres no fueron entregados a sus familiares, los depositaron en una fosa común del cementerio civil

Al día siguiente trasladaron los cuerpos al cementerio de Ugíjar y sus viudas fueron citadas para reconocer los cadáveres, pero no se los entregaron, los depositaron en una fosa común del cementerio civil, negándole tierra sagrada y un sepelio digno.

A consecuencia de ello, fueron detenidos y procesados Francisco Jiménez López, alias El Máquina, de Murtas; Francisco y Dolores García Rodríguez, alias Los Conejos, de Mairena, acusados de colaboración con los huidos. El primero porque se encontró en el bolsillo de Francisco Vela un papel con sus señas; fue absuelto por la ley de prescripción de delitos, después de haber permanecido en prisión durante un año. A los segundos, por haber facilitado información a Luis Martín mediante la entrega de periódicos a su esposa. Fueron condenados a seis meses y un día por auxilio a la rebelión y puestos en libertad por ser la pena impuesta inferior al tiempo pasado en prisión preventiva: los detuvieron el 2 de mayo de 1943 y liberados el 3 de junio de 1944.



Fábrica de seda. Antigua Prisión de Ugíjar. 

Los guerrilleros 

Luis Martín Álvarez, alias El Vizco, de Júbar, tenía 39 años cuando murió, estaba casado y tuvo tres hijos. Se había ido voluntario al frente, ingresando en la 87 brigada de carabineros. Combatió en la toma de Teruel y en la Batalla de Levante. En mayo de 1938 asciende a cabo. Volvió del frente caminando junto a su compañero Rafael Nuño, alias Rabín, de Laroles, que más tarde huyó a la sierra y fue asesinado en 1945 mientras dormía. Luis fue denunciado por vecinos de su pueblo en varias ocasiones, acabando en la prisión de Ugíjar en la que conoció a Sebastián Jiménez Ortiz y los hermanos Francisco y José Vela Alonso, que habían sido apresados al finalizar la guerra.

El 22 de julio de 1940, los cuatro se evaden de la prisión, desoyendo a los paisanos y amigos que intentaron disuadirlos, y huyen a la sierra, junto con algunos más entre los que se encontraba Francisco Bonilla Barrionuevo, El Francés, de Bérchules, que se entregó en julio de 1943 y huyó a Francia en 1945.





Dibujo hecho en la prisión por Luis Martín, para su compañera Fernanda. Archivo familia Martín.



Dibujo hecho en la prisión por Luis Martín, con las iniciales hijos José y Luis. Archivo familia Martín.

José Vela Alonso, natural y vecino de Yátor, tenía 37 años cuando falleció, casado y con tres hijas. En marzo de 1937 se alista con grado de cabo en la Compañía de Depósito de la 54 Brigada Mixta, combatiendo en el Ebro como Guardia de Asalto. Al no poder cruzar el río para huir, acabó en la prisión provincial de Valladolid el 4 de junio de 1939 procedente del Campo de Concentración de la Santa Espina. El 26 de septiembre de 1939 lo trasladan a la cárcel de Ugíjar, tras la denuncia de un familiar. Se fugó de ella el 22 de julio de 1940 y pasó a formar parte de un grupo de huidos en la sierra.



José Vela, en Servicio Militar en Jerez de la Frontera. Archivo familia Molina Vela.



Retrato de José Vela en la Prisión Provincial de Granada. Archivo familia Molina Vela.

En julio de 1943 consiguió escapar del tiroteo con la Guardia Civil en el Barranco de Salcedo, pero con graves lesiones en un ojo por las que perdió la visión. El 10 julio de 1945 resultó herido en otro encuentro con la Guardia Civil en el que murió Francisco Rodríguez Moreno, alias Frasco de la Muerte, de la partida de Los Galindos, de Murtas. José logró escapar, pero al día siguiente fue detenido de madrugada, en la cama, en un cortijo del Barranco del Brao, en el término de Cádiar, entregado por las personas que lo tenían refugiado cuando estaba sedado para mitigar el dolor de las heridas del día anterior. El 20 de mayo de 1946, fue juzgado en consejo de guerra sumarísimo y condenado a muerte por delito comprendido en la Ley de Seguridad del Estado.

El Gobierno se dio por enterado de la sentencia el 29 de agosto de 1946, desoyendo las peticiones de conmutación de la pena del padre del condenado, de sus hijas, de su esposa y de vecinos y autoridades de Yátor, del alcalde y del párroco de Ugíjar y de vecinos de Las Canteras. Lo fusilaron en las tapias del cementerio de Granada el día 14 de septiembre de 1946. Su cuerpo está allí, en la fosa común junto a unos cuantos miles de personas más.

Nombre de José Vela en el memorial de las tapias del cementerio de Granada. Juan M. Jerez

Francisco Vela Alonso, natural y vecino de Yátor, tenía 37 años cuando lo mataron, estaba casado y tenía varios hijos. En 1937, se alistó en la 54 Brigada Mixta, en una compañía de zapadores, ya que era carpintero. Durante toda la guerra permaneció en La Alpujarra y al finalizar lo llevaron a la prisión improvisada de la Plaza de Toros de Granada. Después de pasar por los campos de concentración de Búcor y El Padul, lo trasladaron a la cárcel de Ugíjar, de la que se fugó en grupo el 22 de julio de 1940. Huyó a la sierra y encontró su fin tres años más tarde, un Viernes Santo, en el Barranco de Salcedo. 

Sebastián Jiménez Ortiz, alias el Guarchero, vecino de Yátor, tenía 38 años cuando murió. Estuvo afiliado a las Juventudes Socialistas Unificadas y perteneció a las Milicias Antifascistas y Obreras de Almería, luego las milicias se integraron en las brigadas mixtas y él ingresa en la 54 en abril de 1937, en la 4ª Compañía del Batallón Lenin. También acaba en la cárcel de Ugíjar, aunque se desconoce si le detuvieron como soldado o al regresar a casa. Se fugó de esa prisión con los tres anteriores y algunos más con los que se escondió en la sierra haciendo vida de guerrillero y encontrando su fin en el Barranco de Salcedo con Luís Martín y Francisco Vela. 

José Baños Sánchez, alias Tangarino, de 42 años en el momento de su muerte, natural de Darrícal y vecino de Las Canteras, anejo de Ugíjar, cuya esposa estaba paralítica y en cama desde 1943. Tuvo dos hijos. Se evadió de la prisión de Ugíjar en septiembre de 1940, anduvo huido en la sierra hasta ser detenido en 1945. Procesado en consejo de guerra sumarísimo de la causa nº 937 de 1945, junto con José Vela, y condenado a muerte por delito comprendido en la Ley de Seguridad del Estado.

El Gobierno dio el enterado de la sentencia el 29 de agosto de 1946, rechazando las peticiones de clemencia de su esposa, de sus hijos, del alcalde y jefe local de FET y de las JONS de Ugíjar, del párroco de la misma localidad, de los vecinos de Las Canteras y desoyendo la sugerencia en el mismo sentido de la asesoría jurídica del Ministerio de Defensa en agosto de 1946, que consideró dudosa la ejecución de la sentencia por “la debilidad del grado de probanza, sus antecedentes y las peticiones locales de su indulto”. Fue fusilado en las tapias del cementerio de Granada el día 14 de septiembre y su cuerpo yace, junto con casi 4.000 más, en una fosa común.

Nombre de José Baños en el memorial de las tapias del cementerio de Granada. juan M.Jerez

Recuperando la memoria

Así terminaba la dura existencia de unos campesinos alpujarreños, que se habían alistado en el Ejército Popular para defender la República, la libertad y la democracia. La derrota en los campos de batalla no les trajo la paz resignada, ni pudieron vivir tranquilos en su campo, en su casa y con sus gentes, sino que fueron perseguidos por los vencedores en un Estado que usó el terror como instrumento de control social.

La derrota en los campos de batalla no les trajo la paz ni pudieron vivir tranquilos en su campo, en su casa y con sus gentes.

Tuvieron que irse a la sierra por necesidad, para poder vivir. Aprendieron a caminar de noche, a no dejar rastro, a orientarse con las estrellas y a apoyarse en familiares y amigos que eran sus ojos y oídos y quienes les suministraban la comida, las medicinas y el correo, jugándose la vida y la libertad. Pasaron penalidades, frío, hambre, enfermedades, miedo, soledad y sobrevivían con la esperanza de que si los aliados ganaban la guerra europea acabarían con la dictadura española. Para las autoridades eran bandoleros, forajidos, emboscados, huidos, malhechores…



1. Luis Martín Álvarez 87BM . 3. Rafael Nuño Álvarez 22 Bon Ametralladoras Castellón. Foto: Archivo Familia Martín.

Los familiares emigraron a tierras donde no se conocía su pasado, huyendo de la pobreza y la estigmatización y guardando el silencio impuesto por la dictadura

Sus familiares quedaron en los pueblos, donde se había instaurado la pobreza, sufriendo escasez, persecución, miedo, y humillación; señalados por algunos y en el punto de mira de la autoridad. Hasta que emigraron a tierras más prósperas donde no se conocía su pasado, huyendo de la pobreza y la estigmatización y guardando, durante muchos años, el silencio impuesto por la dictadura que les sirvió como dudosa terapia del sufrimiento, una especie de consuelo que los llevaba a no querer hablar del tema.

Los nietos trabajan para sacar los cuerpos de la fosa y que puedan descansar junto a los seres queridos que murieron sin lograr recuperarlos

Pero los nietos, más lejanos de los acontecimientos, nacidos lejos de los pueblos donde ocurrieron y sin haber sufrido la dictadura, se empeñan ahora en recuperar la memoria, averiguando cuantos detalles puedan del pasado de sus abuelos y rendirles el homenaje que se merecen. Así, contagiados del entusiasmo incansable de Elisabeth Martín, nieta de Luis, Conchi Molina Vela, Alba Martín, Fernando Martín, y Lorenzo Molina Vela, trabajan con la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica y la inestimable ayuda de Silvia González, vocal de familia de la asociación, para conocer y dar a conocer la verdadera historia de sus abuelos y, sobre todo, para sacar los cuerpos de la fosa anónima, donde probablemente compartirán tierra con otros guerrilleros y algunos suicidas, y buscarles un espacio donde ponerle flores y una lápida que los recuerde y que puedan descansar junto a los seres queridos que murieron sin lograr recuperarlos.

Este es un espacio para el recuerdo y homenaje a las víctimas del franquismo. Para que nunca se olvide. Para que nunca se repita.

En colaboración con las asociaciones memorialistas de Granada.

Estos son los anteriores reportajes publicados en el Foro de la Memoria: