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REIVINDICACIÓN DE LAS MUJERES VÍCTIMAS DE LA GUERRA CIVIL Y EL FRANQUISMO EN LA MEMORIA DEMOCRÁTICA

El género en la Memoria Histórica (I)

Ciudadanía - Emilia Barrio Rodríguez - Lunes, 7 de Mayo de 2018
Sin la recuperación de las mujeres víctimas de la Guerra Civil y el franquismo nunca será completa la recuperación de la Memoria Histórica y Democrática. En este excelente reportaje, del que te ofrecemos la primera parte, Emilia Barrio Rodríguez reflexiona desde un punto de vista crítico sobre la relación entre Memoria y Género, desde la obligada necesidad de analizar y reparar toda la violencia que sufrieron las mujeres, tanto en la Guerra Civil como en la Dictadura, por la doble condición: por ser mujer y por motivos ideológicos. Solo así podremos construir una cultura de los derechos humanos inclusivos frente a la cultura de la impunidad.
Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica

En los últimos años, se ha despertado una necesidad de justicia hacia las voces dormidas, como señalaba Dulce Chacón, que nos hace reflexionar y despertar muchos sentimientos que se quisieron enterrar en la Transición Democrática.

Uno de los objetivos de los y las memorialistas, ha sido la dignificación de los enterramientos, haciéndose portavoces del derecho de los familiares de los paseados para que se abrieran las fosas y sus restos recibieran una sepultura digna. Hay que reconocer el enorme trabajo realizado por las Asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica y sus propuestas para elaborar mapas de fosas comunes, lo que se conoce como la geografía del terror. En esta temática, quienes tomaron la palabra fueron, mayoritariamente, los nietos y nietas con sus valientes discursos, frente a los hijos e hijas, traumatizados y silenciados por el terror que padecieron y del que nunca se recuperaron.

Para aliviarnos de un trauma como el que supuso la Dictadura en España, debemos analizar el pasado y afinar el presente. Concretamente, en el tema de las mujeres, o comprendemos de donde viene una parte de toda la represión y discriminación que hemos sufrido, y aún sufrimos, o nunca podremos superarlo

La recuperación de la Memoria Histórica es una de las grandes asignaturas pendientes de nuestra Democracia porque queda mucho trabajo pendiente.

Para aliviarnos de un trauma como el que supuso la Dictadura en España, debemos analizar el pasado y afinar el presente. Concretamente, en el tema de las mujeres, o comprendemos de donde viene una parte de toda la represión y discriminación que hemos sufrido, y aún sufrimos, o nunca podremos superarlo.

En el presente artículo, reflexiono críticamente en torno a la relación entre Memoria y Género, tomando en cuenta aportes realizados desde diversas investigaciones y teorías  feministas. El potencial de ambas categorías analíticas radica en su uso crítico para pensar la realidad social. “Es necesario revisar la presencia de la noción de memoria con planteamientos feministas e incorporar el género en estos estudios, porque poseen un aporte crítico y un potencial  enorme como práctica contra-hegemónica y de resistencia a formas de dominación cotidianas naturalizadas”[1].

Por tanto, es obligado analizar y reparar toda la violencia que sufrieron las mujeres, tanto en la Guerra Civil como en la Dictadura, por la doble condición: por ser mujer y por motivos ideológicos, ya que nos permitirá construir una cultura de los derechos humanos inclusivos frente a la cultura de la impunidad. Debemos tener acceso colectivo a la verdad, pero esta verdad ha de ser una verdad completa y no una verdad redactada en masculino.

Placa de homenaje a las mujeres asesinadas en el Barranco de Víznar.

¿Cómo se explica que el Memorialismo carecza de Perspectiva de Género?

Los estudios que se abordan desde el género son minoritarios, hecho común al resto de investigaciones históricas.

Es obligado analizar y reparar toda la violencia que sufrieron las mujeres, tanto en la Guerra Civil como en la Dictadura, por la doble condición: por ser mujer y por motivos ideológicos, ya que nos permitirá construir una cultura de los derechos humanos inclusivos frente a la cultura de la impunidad

Destaco dos razones que explican por qué no se ha desarrollado suficientemente ésta categoría de análisis:

1.- La mayoría de memorialistas son hombres. Muchos de ellos carecen de la formación para analizar lo social desde la categoría del género. Al carecer de ésta formación, reproducen los prejuicios inherentes a la ciencia androcéntrica, que no considera a las mujeres como sujetos políticos. Con estos planteamientos, no se hace justicia con las víctimas y las niñas del futuro, y no tendrán referentes de todas aquellas mujeres que les precedieron y que lucharon por los derechos de todas.La historia androcéntrica nos ubica siempre en un lugar de subordinación, discriminación y dependencia. Para superar éste despropósito, hay que contar una historia completa de la Guerra y el Franquismo, donde las mujeres tengamos el lugar que nos corresponde en la historia.

2.- Globalmente, tanto  la II  República como el Franquismo, siguen invisibilizados en nuestra historia. En los estudios realizados hasta la fecha,  las luchas que han liderado las mujeres, aparecen mayoritariamente como hechos aislados: se narran como logros de mujeres individuales; no de luchas colectivas.[2] Los discursos siguen naturalizados: hemos sido mujeres de, hijas de o mujeres singulares, aisladas de un contexto político, cuyos protagonistas fueron ellos.

Es fundamental ampliar el marco investigador, dotándolo de un contenido político, para estudiar las luchas colectivas. Las mujeres tuvieron una vinculación importante con el movimiento obrero y con las luchas civiles en España: hubo mujeres sindicalistas, milicianas, feministas, anarquistas, socialistas, comunistas, profesionales de diversos ámbitos e intelectuales.

El Patriarcado Nacional Católico

Existen, sin lugar a dudas, algunas afirmaciones universales válidas sobre las guerras. Los conflictos bélicos se alimentan y construyen en sus dinámicas de confrontación de redes armadas enemigas. En la trayectoria de constitución de antagonismos intervienen elementos simbólicos –entre ellos, representaciones de las masculinidades y feminidades–entre los que figuran los cuerpos de las mujeres convertidos en botín de guerra, y las violaciones y asesinatos como venganza y humillación contra el otro bando.

Padecieron no sólo el mismo nivel de tortura que sus compañeros varones sino, además, la tortura por el sólo hecho de ser mujeres y de representar, en el caso español, nuevos modelos de feminidad más cercanos a la Igualdad, que rompían con los paradigmas tradicionalistas

En el ámbito de los derechos humanos y de las disciplinas de las ciencias sociales, se reconoce que la violencia que se ejerce contra las mujeres en tiempos de paz y de guerra, está vinculada a un conjunto de discriminaciones que aún actúan en el presente. Por eso, comprender la violencia que cada actor armado ejerce en los campos de batalla contra las mujeres exige que se desentrañe cómo ese ejercicio se inscribe en esas discriminaciones más amplias de género.

Los castigos de género son comunes a todo conflicto bélico y suponen un mayor grado de violencia contra las mujeres, que incluye desde violencia sexual, física o psicológica, como el rapado de cabello o la ingesta de aceite de ricino -como sucedió en la Guerra Civil Española- por parte del bando sublevado hacia las mujeres republicanas[3].

Padecieron no sólo el mismo nivel de tortura que sus compañeros varones sino, además, la tortura por el sólo hecho de ser mujeres y de representar, en el caso español, nuevos modelos de feminidad más cercanos a la Igualdad, que rompían con los paradigmas tradicionalistas.

Este tipo de violencia fue mucho más frecuente en el bando sublevado franquista que en el bando republicano, por la propia cosmovisión que derecha e izquierda tenían de las mujeres.



Clara Campoamor, referente de la la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres.

La izquierda desarrolló un discurso paternalista que situaba a las mujeres como las grandes damnificadas del poder que la Iglesia Católica y los poderes reaccionarios y conservadores, responsables de su socialización  en España durante siglos. El discurso de Victoria Kent en el Congreso de los Diputados, argumentando contra del derecho de las mujeres al voto, aporta significados del potencial de esos discursos. Ella negaba el derecho al voto con el argumento de que las mujeres estaban abducidas por los curas de la Iglesia Católica. Clara Campoamor defendió el derecho al voto de todas las mujeres y se demostró en los procesos electorales sucesivos, que la influencia que tenía la iglesia no era tanta como pregonaba Victoria Kent.

Sin embargo, para la derecha española- el denominado bando franquista- la mujer republicana encarnaba la desnaturalización misma de la mujer y de la familia.



[1] Troncoso Pérez, Lelya Elena y Piper Shafir, Isabel (2015). Género y memoria: articulaciones críticas y feministas. Athenea Digital.

[2] Esas memorias de mujeres individuales, han sido muy meritorias, pero habrá que hacer un esfuerzo mayor para  contextualizarlas  dentro del marco histórico de las luchas de las mujeres republicanas, investigando las luchas colectivas.

[3] Ver: Natalia Salvo Casaus (2016) y Carmen Miguel Juan (2016) “ 9º Aniversario Ley de Memoria Histórica: los castigos de género del franquismo Ed: Tribuna Feminista.

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Mañana, El Independiente de Granada publicara la segunda parte de El Género en la Memoria Histórica.


Emilia Barrio Rodríguez es feminista e historiadora.