Armiya! te digo.
Artículo de opinión

'Granada, capital de la islamofobia'

Ciudadanía - Paco Vigueras - Viernes, 2 de Enero de 2026
Paco Vigueras, periodista y coordinador de Granada Abierta, firma este artículo en el que cuestiona la manera en la que se celebra la Toma y reivindica una alternativa asentada sobre símbolos de paz y convivencia.
Ilustración de Enrique Bonet.
Ilustración de Enrique Bonet.

Granada capituló el 2 de enero de 1492 ante las tropas de los Reyes Católicos. La ciudad de la Alhambra había sufrido un férreo cerco militar, dirigido desde el campamento de Santa Fe, en el que Isabel y Fernando no dudaron en arrasar la rica comarca de la Vega, mediante la tala de árboles y la quema de cosechas, para rendir por hambre y frío a los granadinos, que habían resistido el asedio durante siete largos meses. Así lo dice el historiador Juan Antonio Vilar Sánchez en su libro "1492-1502, una década fraudulenta". Fernando ordenó destruir los poblados de la Vega, añade Juan Antonio Vilar, para apoderarse de los elementos útiles allí existentes, que fueron transportados en carros, para ser utilizados en la villa de Santa Fe, que se estaba levantando.

Sobre la construcción de Santa Fe, el también investigador Miguel Ángel Ladero Quesada, señala: "En 1491, los Reyes se dispusieron a completar el cerco y aislamiento de Granada. Comenzó la construcción de Santa Fe, en medio de los marjales de la Vega, como ciudad cuartel permanente que impidiese a los granadinos salir de la ciudad y comunicarse con la Alpujarra. Santa Fe completaría la línea de torres y fortalezas que asfixiaban a Granada, donde el hambre y el desaliento comenzaban a hacer estragos". 

Y Washington Irving narra en sus célebre Crónica de la conquista de Granada: "Los ejércitos de Fernando entraron en el mismo corazón de la Alpujarra y devastaron los valles, saqueando e incendiando los pueblos de los que dependía el abastecimiento de la ciudad".

La ciudad de la Alhambra había sufrido un férreo cerco militar, dirigido desde el campamento de Santa Fe, en el que Isabel y Fernando no dudaron en arrasar la rica comarca de la Vega, mediante la tala de árboles y la quema de cosechas, para rendir por hambre y frío a los granadinos, que habían resistido el asedio durante siete largos meses

El emir Abu Abd Alláh, conocido en las crónicas castellanas como Boabdil, decidió poner fin a esta guerra de tierra quemada y entregó la ciudad a cambio de unas Capitulaciones. Según el historiador Juan Antonio Vilar Sánchez, fue un día triste para los granadinos, que permanecían ocultos en sus casas: “la ciudad entera se cernía en la zozobra de un futuro incierto, de la sumisión a un poder extranjero de lengua incomprensible y maneras extrañas, formado exclusivamente por rudos y desaprensivos soldados, sedientos de botín, de riquezas y de mujeres”. 

El futuro de la Granada nazarí dependía de las Capitulaciones, un pacto entre dos reinos soberanos, en el que sus católicas majestades se comprometían a respetar los derechos civiles y religiosos de los granadinos “para siempre jamás”. Sin embargo, los Reyes Católicos incumplieron en 1499 su juramento, con la quema de libros en la Plaza de Bib Rambla, lo que supuso el principio del fin de aquella sociedad tolerante, en la que convivían musulmanes, judíos y cristianos.

Juan Antonio Vilar ha consultado, durante cuatro años, los archivos de Granada y Valladolid para rescatar la historia de los vencidos. Hasta ahora, sólo se había contado la historia, según los vencedores. El historiador nos dice: 

"La figura de la reina Isabel parecía intachable, pero lo cierto es que los Reyes Católicos cometieron auténticas atrocidades. Recordemos la matanza que hubo en el pueblo de Velenfique, donde arrojaron a los varones infieles por la torre de la mezquita. Y en Tabernas, donde prendieron fuego a la mezquita, que estaba llena de gente”. 

Y Granada Abierta pregunta:

¿Qué celebra hoy el Ayuntamiento de Granada?

¿Acaso celebra que los reyes católicos arrasaron la comarca de la Vega para rendir por hambre y frío a la ciudad de Granada?

¿Acaso el Ayuntamiento rinde homenaje a unos reyes que incumplieron las capitulaciones? 

¿Acaso el Ayuntamiento pretende ser capital cultural en 2031 y empezar el año con pendones, espadas y marchas militares?

El Ayuntamiento debería saber que la actual celebración de la Toma divide a nuestra ciudad entre vencedores y vencidos, y es incompatible con la capitalidad cultural europea

El Ayuntamiento debería saber que la actual celebración de la Toma divide a nuestra ciudad entre vencedores y vencidos, y es incompatible con la capitalidad cultural europea. Debería saber que la actual celebración de la Toma tiene un efecto llamada hacia la extrema derecha y fomenta la islamofobia. Todos los años tenemos que soportar a un montón de energúmenos, gritando en la Plaza del Carmen, consignas: "Por una nueva Reconquista", "España cristiana y no musulmana" o "Fuera los moros". El Ayuntamiento también debería saber que la deriva ultraderechista del Día de la Toma daña la imagen exterior de Granada y perjudica a nuestra ciudad, en su candidatura como capital cultural de Europa en 2031.

Por tanto, si Granada aspira a ser capital cultural, tiene que cambiar las espadas, pendones y marchas militares, que son símbolos de guerra, por la poesía y la música, que son los símbolos de la paz y la convivencia. Es un despropósito que una ciudad como Granada, que tiene como símbolo la Alhambra, sea capaz de celebrar cada 2 de enero la expulsión de los granadinos que construyeron el monumento nazarí, convertido hoy en patrimonio de la humanidad. Es decir, Granada tiene que empezar el año con una fiesta democrática que nos represente a todos y en la que todos podamos participar. Y mientras no cambie la Toma, Granada sólo será la capital de la islamofobia.

Paco Vigueras, periodista y coordinador de Granada Abierta.