Un verano en el Parque de las Ciencias.
Empeora la calidad del aire en Granada

La ola de calor dispara la contaminación por ozono, que provoca asma y otras enfermedades respiratorias

Ciudadanía - J. M. M. - Lunes, 1 de Julio de 2019
Los niveles de O3 se han situado estos días en la provincia por encima del máximo fijado por la ley para la protección de la salud.
Boina de contaminación sobre Granada y la Vega, este domingo.
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Boina de contaminación sobre Granada y la Vega, este domingo.

La ola de calor que lleva días asolando Granada y buena parte de España, y que el viernes dejó un nuevo récord histórico de temperatura máxima en un mes de junio, 42,6º, empieza a remitir. El sábado se llegó a 41º y el domingo la máxima bajó a 37,6º en la estación de Aemet del Aeropuerto.

Pero ese calor asfixiante tiene otras consecuencias: ha disparado la contaminación del aire, especialmente por ozono troposférico (O3), con niveles por encima de lo fijado por la ley para la protección de la salud. 

El viernes las concentraciones de contaminantes en el aire de Granada ya registraron superaciones del máximo permitido en ozono troposférico (O3) en la estación de la Ciudad Deportiva de Armilla y de partículas en suspensión en la de Palacio de Congresos, según la Red de vigilancia y control de la calidad del Aire de Andalucía, de la Junta, lo que derivó en un aire de mala calidad, con nivel rojo. 

Y el sábado la situación fue a peor, con niveles de ozono troposférico (no confundir con el ozono de la estratosfera, que sí es beneficioso al absorber la radiación solar) por encima del máximo en tres de las cuatro estaciones de medición de la provincia: Palacio de Congresos, Armilla y Motril. 

Informe diario del sábado 29, con calidad del aire mala -nivel rojo- en tres de las cuatro estaciones de medición que tiene la Junta en Granada.   

El máximo permitido por la legislación europea, que es la que se aplica en España, en concentraciones O3 es de 120 microgramos por metro cúbico de media octohoraria, es decir, de promedio durante ocho horas en un día. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) rebajó el límite de 120 a 100 microgramos, "a raíz de pruebas concluyentes sobre la relación entre la mortalidad diaria y concentraciones de ozono inferiores", dice la OMS, Europa no lo ha hecho y mantiene los 120 de máximo. 

El sábado se superaron esas concentraciones máximas de 120 microcramos/m3 durante ocho horas en tres de las cuatro estaciones, con picos de hasta 167 microgramos/m3 en Armilla y de 160 en Palacio de Congresos. 

El domingo también se rebasaron los límites máximos en la estación de Palacio de Congresos  Armilla, con picos que rondaron de nuevo los 160 microgramos/m3 y calificación global de la calidad del aire como mala. 

El O3 llega a sus niveles más altos precisamente en la periferia de las ciudades y en verano, bajo condiciones de fuerte insolación, y se produce a partir de reacciones químicas complejas con gases precursores como el NO2, según explica el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

Se trata de uno de los principales componentes de la niebla tóxica. Y se forma por la reacción con la luz solar (fotoquímica) de contaminantes como los óxidos de nitrógeno (NOx) procedentes de las emisiones de vehículos o la industria y los compuestos orgánicos volátiles (COV) emitidos por los vehículos, los disolventes y la industria.

Efectos sobre la salud

El exceso de ozono en el aire puede producir efectos adversos de consideración en la salud humana. Puede causar problemas respiratorios, provocar asma, reducir la función pulmonar y originar enfermedades pulmonares. Como explica el Ministerio: "La exposición a elevados niveles de O3 origina problemas respiratorios sobre la salud humana: irritación, inflamación, insuficiencias respiratorias, asma, y puede contribuir a incrementar la mortalidad prematura; también puede dañar la vegetación, afectar al crecimiento de cultivos y bosques, reducir la absorción de CO2 por las plantas, alterar la estructura de los ecosistemas y reducir la biodiversidad".

De esta forma, Granada no solo padece con frecuencia altas concentraciones de partículas en suspensión, especialmente cuando llegan masas de aire del norte de África, y también elevados niveles de NO2 por el tráfico, los mayores de Andalucía y entre los más altos de España, con incumplimiento sistemático cada año del máximo permitido, sino que también sufre los efectos del ozono troposférico por encima del máximo recomendado, con unos niveles en ascendo por el continuo incremento de las temperaturas consecuencia del cambio climático. 

Como ha recordado Ecologistas en Acción más de una vez, en ozono troposférico (O3) Granada suele alcanzar niveles altos que algunos años incumplen el máximo que indica la ley como protección de la salud. La normativa dice que no se deben superar más de 25 veces la concentración máxima diaria (120 microgramos/m3) y, por ejemplo, en 2017, el año más caluroso de la historia en Granada, la estación de la Ciudad Deportiva de Armilla tuvo 49 superaciones, la cifra más alta registrada nunca. Y el verano no ha hecho más que empezar.