Recicla, para respirar un aire más limpio

El pueblo de Láchar conquistó al fin su Castillo

Ciudadanía - J.I.P. - Domingo, 10 de Julio de 2016
Tras siglos de ocupación ajena, el Castillo de Láchar fue conquistado por el pueblo del municipio en un concurrido acto simbólico.
La alcaldesa acompaña a los primeros visitantes.
RAFAEL JOSÉ GUERVOS
La alcaldesa acompaña a los primeros visitantes.
“Ahora el Castillo pertenece a su legítimo dueño: el pueblo”, dijo la alcaldesa de Láchar, de IU, Mari Nieves López, al dar la bienvenida a un nutrido grupo de vecinos cuando cruzaban la puerta del Castillo, para muchos y muchas, la primera vez que pasaban al interior de la construcción de origen visigoda, vedado a la gente, tras siglos de ocupación antes de pasar a manos privadas.
 
Pacíficos, armados de la palabra y de móviles y cámaras para inmortalizar la ocupación, los vecinos al fin pudieron pasear por la que fuera antigua torre vigía musulmana, en la que el Ayuntamiento trabaja a toda máquina para adecuar las estancias con el fin de que pronto pueda ser visitado en su totalidad. “Mantenemos un trabajo incesante de visitas y reuniones con técnicos y administraciones con el fin de elaborar un proyecto adecuado para el Castillo, desde su conservación pensando en el interés general del municipio”, dice orgullosa la alcaldesa que en el primer año de mandato ha logrado uno de sus objetivos: recuperar para el municipio para el disfrute del pueblo su principal legado histórico, declarado Bien de Interés Cultural (BIC).
 
El pueblo vivió ayer uno de sus días especiales. Se mezclaba en el ambiente alimentado por los rostros de los vecinos, la satisfacción y la alegría.  Las felicitaciones. Un suelo convertido en realidad.
 
El Castillo de Láchar guarda una rica historia, la del pueblo y sus alrededores. De origen visigodo, fue empleado en la época musulmana como torre vigía en un lugar estratégico. Tras la reconquista, pasó a manos de la aristocrática familia Cañaveral y, posteriormente, en la Guerra Civil española fue adjudicado al Instituto Nacional de Colonización. Una vez disuelto este, su titularidad fue trasladada a Instituto nacional de colonización, quien lo vendió a un particular. Desde aquel momento siempre ha estado en manos privadas. 
 
Ahora, es del pueblo
 
Reportaje fotográfico por Rafael José Guervos: