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Agricultores y regantes gritan en el desierto ante los daños que provocan las nuevas autovías a sus tierras y acequias

La Vega no aguanta más cicatrices

Ciudadanía - María Andrade - Domingo, 19 de Marzo de 2017
Al ladrillo de urbanizaciones y centros comerciales se suma el asfalto de las nuevas vías que están dejando heridas de difícil cura. Pese al compromiso una y otra vez repetido de partidos políticos, instituciones y colectivos y a la aparente sensibilización generalizada para conservarla, Granada asiste a la pérdida progresiva del patrimonio natural y agrícola más preciado. Un patrimonio único.
Impacto visual de las obras de la Variante Exterior de Granada, en el tramo de Santa Fe.
P.V.M.
Impacto visual de las obras de la Variante Exterior de Granada, en el tramo de Santa Fe.

Firmamos pactos que suscriben los representantes de todos los partidos políticos; tenemos plataformas que se movilizan para sensibilizarnos sobre su importancia; impulsamos iniciativas pioneras para no perder su identidad agrícola; comprometemos a músicos que cantan por su conservación; enseñamos a escolares a respetarla; y esperamos con anhelo la aprobación de un plan especial que se eterniza. Y mientras todo eso ocurre, seguimos provocando grandes heridas en un espacio único, la Vega de Granada.

A las actuaciones urbanísticas de las últimas décadas, especialmente en los años duros del ladrillo, las superficies comerciales que crecen en todos los puntos cardinales, entre ellas el máximo exponente que representa el Nevada, se suman las vías cuyo trazado inevitablemente invaden el corazón de la Vega. Ocurrió ya con la Circunvalación y la Ronda Sur y ahora, con la tan 'anhelada' Segunda Circunvalación, cuyas obras evidencian el gran impacto en el tramo de Santa Fe, o la construcción de la Autovía GR-43 -entre Pinos Puente y Atarfe-, que está destrozando acequias y desesperando a los agricultores.

¿Son sostenibles esas construcciones? A juzgar por las tropelías que están ocurriendo en la Vega de Pinos Puente no lo parece, aunque hayan pasado los trámites ambientales. La obras arrastran graves problemas, que se agudizaron a partir de un modificado sustancial autorizado en 2015 y que, entre otros aspectos, eliminó las pilonas sobre las que se iba a construir la autovía por terraplén. "Barbaridades", en palabras de Antonio Vázquez, ingeniero de las comunidades de regantes más destacadas de la zona -como Caz de Jotáyar- que están luchando por sus derechos y que se han movilizado dentro de la llamada Plataforma por la Vega de Pinos Puente. 

Temen que la GR-43 deje 40 hectáreas sin riego

Porque el agua, la principal riqueza de la Vega, está sufriendo en el área de Pinos Puente y también en la de Atarfe con estos trabajos. Se cortan acequias, se ha detectado incluso el cambio en el curso de las aguas y lo que es peor, muchas hectáreas se quedan sin riego. Aunque parezca incomprensible, recientemente se ha recibido una notificación que cambia el uso de una finca de esta Vega a secano. "En la zona de las 'madres', la más rica en agua", exclama Vázquez. No tienen aún cálculos definitivos, pero de una primera estimación calculan que unas 40 hectáreas podrían quedarse sin riego por la GR-43.

La crispación ha ido subiendo y los intentos, a través de la dirección técnica de las obras, de consensuar con los agricultores y regantes del entorno los pasos que se dan para evitar destrozos irreversibles, han saltado por los aires. Hay múltiples denuncias. En una de las más recientes, presentada ante la Guardia Civil en los últimos días de febrero, labradores denuncian la imposibilidad de realizar el riego en campos de ajos y alfalfa.

Entorno de las obras de la GR43 tras las lluvias del pasado otoño.  plataforma vega pinos puente

"La cicatriz es terrible", sentencia para recordar en otro momento de la conversación con El Independiente de Granada que se trata de una zona inundable. 

El espacio en riesgo



Esta imagen, subida por la Plataforma de la Vega de Pinos Puente a su página de facebook, fue tomada en una de las últimas marchas reivindicativa celebradas, en concreto en Atarfe. Resume a la perfección lo que se está viviendo. Terrenos cultivados, con las hileras de árboles tan características e la Vega al fondo y, entre los dos parajes, el talud para la carretera.

También la Segunda Circunvalación, evidencia el fuerte impacto visual que representa la infraestructura que, como la Autovía GR 43, fue diseñada hace muchos años y llega con retraso. Otra realidad, otras necesidades y otra conciencia social. Esta misma semana el Congreso ha pedido al Gobierno que esté concluida para 2018. Tras circular por la A-92 desde Málaga y tomar el desvío de Santa Fe hacia Granada, puede comprobarse cómo avanzan las obras, cómo se convierte en otro elemento más entre las hileras de árboles y rompe la armonía para contemplar Sierra Nevada.

Impacto de la Variante exterior en el paisaje de entrada a Granada por Santa Fe. p.v.m.

"Si aspiramos a ser Capital Cultural Europea en 2031, si queremos cambios para ser más sostenibles, ¿qué credibilidad vamos a tener?". Así reflexiona Juan Raya, coordinador de la Plataforma Salvemos la Vega, un colectivo que lleva desde los años 90 removiendo nuestras conciencias. 

Una cuestión cultural, las generaciones que nacieron en los 50, 60 y 70 que "nos desvinculamos de la tierra", y un momento en el que los crecimientos se basaron en "la especulación" han contribuido a lo que la plataforma califica como el 'Vegacidio'. Raya, que conoce bien cómo se ha perpetrado ese 'crimen', está convencido de que llegará un momento en el que "los asesinos de la Vega" pagarán por el daño provocado y que ese tipo de acciones contra un patrimonio histórico y natural como ese quedará "tipificado como delito".



Según los cálculos de Salvemos la Vega, en los últimos 40 años Granada ha perdido el 40 por ciento de su Vega.

En su reflexión para El Independiente de Granada pone el acento en el papel de la Universidad de Granada. Echa en falta un mayor compromiso del mundo del conocimiento, una mayor implicación, no solo en la defensa y preservación, también en la generación de una conciencia sobre las posibilidades de generar riqueza que tiene y, sobre todo, para frentar las consecuencias ambientales. "Hemos acabado con el microclima que generaba y cada vez llueve menos". Las generaciones que vienen han de saber cuáles serán las consecuencias, afirma.

Base de hormigón de las obras de la Segunda Circunvalación en Santa Fe. P.v.m.

Se refiere a las dos carreteras mencionadas, la Variante Exterior y la GR-43, y recuerda cómo en el caso de la Segunda Circunvalación, había una alternativa "más barata", como era desdoblar la A-92 desde El Chaparral hacia La Malahá. Se ha optado por un trazado que, en algunos casos, está solo a 900 metros de esa carretera. Rechaza que, tanto representantes políticos como de la propia Administración competente, que es Fomento, recuerden que el proyecto viene de los 90 y que se trate de justificar en ese desfase el impacto que representa. 

En otro momento de su reflexión, Raya llama la atención sobre el modelo de participación establecido por las administraciones, que se circunscribe a un periodo de alegaciones. 

Pero, como recuerda Javier Alonso, portavoz de la plataforma y responsable de Vega Educa, una iniciativa centrada en la educación, participar es algo más. "Queremos construir la letra, no alegar", destaca.

"En los años del 'Vegacidio' hubo un pacto de silencio, ahora hemos conseguido que entre en el debate"

Alonso pone el acento en que estos años de trabajo y sensibilización han permitido que la Vega "entre en el debate". "Durante los años del ladrillazo, los del 'Vegacidio', hubo un pacto de silencio para deñarla y romperla sin consecuencias". Hace dos años se firmó el Pacto por la Vega, suscrito por todos los partidos que concurrían en ese momento a las Elecciones Autonómicas, y para este año se espera el Plan Especial de la Vega elaborado por la Junta.

Son "pasos", pero siguen "inercias de muchos años", advierte. Y recuerda las Vías de Alta Capacidad, las llamadas VAU. La crisis frenó su ejecución, pero ahí siguen, proyectadas en el Plan de Ordenación de la Aglomeración Urbana de Granada (Potaug). Aunque desde la plataforma se señala que parece que existe cierto consenso político sobre la necesidad de repensarlas. 

La destrucción de la Vega sigue, pero ahora existe una gran oportunidad, a juicio del portavoz de la plataforma, para, con los 33 alcaldes del Área Metropolitana, "todos a una", y una "buena planificación", se consiga generar empleo y riqueza. Aprovechar los recursos, no solo desde el punto de vista agrícola, también turístico. Porque es "un territorio patrimonial único". Hay más vegas, pero ninguna tiene Sierra Nevada y un sistema de acequias de kilómetros y kilómetros para regar el territorio.

Trabajos en la Variante Exterior, en Santa Fe. p.v.m.

En plenos preparativos de la Semana de la Vega o de un nuevo concierto que se celebrará en abril en Atarfe, recuerda otras iniciativas como Intervegas, el foro que ha reunido a las vegas de todas las comunidades autónomas. Arrancó en Granada y ya prepara para el 7 y el 8 de octubre el tercer encuentro, en Madrid. Y, al igual que se han pronunciado ayuntamientos, diputación o la UGR, buscarán también el apoyo de los parlamentos autonómicos. Las miras también están puestas en el Congreso de los Diputados, para impulsar una ley que ampare estos territorios. "España puede crecer, pero no a base de burbujas, tenemos que buscar un camino estable y un empleo duradero", resalta el portavoz de Salvemos la Vega para agregar que un camino para conseguirlo es la industria agroalimentaria y una actividad turística ligada al territorio. Lo que la Vega de Granada ofrece. 

El problema no es exclusivo de la Vega de la capital y los municipios de su Área Metropolitana. En Motril, una innovación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) cambiará el uso de más de 22.000 metros cuadrados de suelo agrícola para albergar un gran parque comercial, en una actuación duramente criticada por Ecologistas en Acción y partidos como IU, contrarios a la recalificación.