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Reportaje sobre la Escuela Social de Fotografía La Ampliadora

“Hay que traducir la fotografía a lo cercano, a lo que la gente quiere expresar, algo más que un simple ‘click”.

Cultura - I.Wilhelmi - Domingo, 9 de Julio de 2017
Cecilio Puertas lidera un grupo de ocho formadores en fotografía en la Escuela Social La Ampliadora, donde ofrece una “formación fotográfica absolutamente no reglada”. Defiende la importancia de la técnica pero la supedita a “visibilizar, contar historias, tomar partido, involucrarte, provocar cambios” ya que “el 100 por cien de la fotografía es la mirada”.
Sede de La Ampliadora, en el corazón del barrio de la Magdalena.
Talleres de La Ampliadora
Sede de La Ampliadora, en el corazón del barrio de la Magdalena.

Reza e incluso alardea el lema de la Escuela Social de Fotografía La Ampliadora de proporcionar una “formación fotográfica absolutamente no reglada” a toda aquella persona que entra por la puerta. Y así lo confirma su responsable, Cecilio Puertas, para el que no hay explicación simple, no hay respuesta unitaria, ni conversación que se centre en una única dimensión.  “La imagen tiene un impacto social muy importante, es preponderante en los imaginarios de la gente”, es una herramienta “que puede visibilizar, contar historias, tomar partido, involucrarte, provocar cambios…” señala el fotógrafo.

Equipo de profesores que imparten las diferentes clases y talleres.

Debe ser no reglada la formación porque Puertas tampoco ofrece grandes disertaciones acerca del objetivo de una cámara fotográfica y sus componentes, de la luz y sus reflexiones, encuadres y otros debates estéticos. Antes de comenzar a grabar, la conversación ya ha transitado por la fotografía, por proyectos de intervención comunitaria de barrios, por la dimensión personal del alumnado o por artistas emergentes. Todo suena natural, nada forzado, fruto, asegura el fotógrafo, de “avatares de la vida en los que conoces a alguien que te enseña nuevas cosas”, en la que los acontecimientos “se enlazan y te incentivan a seguir trabajando en una u otra línea”.

La Ampliadora trata de diferenciarse del resto de escuelas de fotografía a través de “un trato diferente, la formación del día a día, la cercanía, enfrentarse a proyectos creativos y técnicos, dedicar al alumnado más tiempo, más calidad y menos cantidad” 

Esas historias de vida a las que se refiere Puertas le llevaron a dar clase de Educación Física en México, donde se desplazó de intercambio tras estudiar fotografía en Barcelona. “Dijeron que necesitaban profes de Educación Física y fui con un amigo, era la primera vez que me enfrentaba a una clase”, recuerda. “Me chocó como estaba estructurado, una especie de mili o ejército, tiesos, todos muy quietos… Y a partir de ahí intentamos romper un poco con eso y me empezó a enganchar la formación, el mundo de la educación y la intervención social”. “En la carrera de fotografía la formación se daba desde un punto de vista muy técnico, allí en México vi otra realidad de la que quería formar parte y la fotografía es la herramienta que conoces… Pues vamos a mezclarlo”, relata.

Y es que Puertas reconoce no saber muy bien como, “pero todos los proyectos que salen de La Ampliadora son totalmente sociales, ya sean autobiográficos, de un colectivo, de otras personas… Pero siempre se crea la narrativa más social del tema que el alumnado está tratando”. Aunque parece que la respuesta la tiene él mismo con la metodología que aplican los docentes de La Ampliadora “que se basa en tres ejes: primero el de los referentes y procesos de trabajo, el alumnado debe tener cultura visual, conocer fotógrafos, proyectos y procesos de trabajo porque cuando ves ejemplos se te van ocurriendo cosas”.

El detalle preciso, la mirada.

El segundo, según el fotógrafo es “la creatividad, la intención, elementos que necesitas para que se entienda tu mensaje, quién es el protagonista, qué acción describes, como centrar el interés”. Por último y no menos importante “la técnica, el manejo de cámara… Cada parámetro influye estéticamente en como se vea la imagen: la luz, la posproducción… Mucha cosas”. Resume Puertas: “el cien por cien es la mirada, porque la técnica está a expensas de la mirada, pero la técnica hay que conocerla antes, ser profesional, cuando llegas a esto simplemente lo pones a disposición de la mirada”.

Con esta fórmula La Ampliadora trata de diferenciarse del resto de escuelas de fotografía a través de “un trato diferente, la formación del día a día, la cercanía, enfrentarse a proyectos creativos y técnicos, dedicar al alumnado más tiempo, más calidad y menos cantidad” y aprovechar “que es una escuela pequeñita y se puede hacer esto ya que en otras grandes se pierde el contacto con las personas”. Porque en la cabeza de Puertas y su equipo La Ampliadora debe ir más allá de una formación fotográfica, “queremos que sea un centro comunitario del barrio, vincular los proyectos a la zona, invitar al vecindario y comerciantes a nuestras actividades… Siempre que se nos ocurre una idea, empezamos por el barrio”.

A pesar de tenerlo tan claro, el fotógrafo no está convencido de que  la gente se acerque a la Escuela por estas cuestiones, aunque reconoce que el ‘boca a boca’ funciona. “Las escuelas mienten mucho. Llegas a una con unos equipos informáticos imponentes, recursos de iluminación, tal o cual docente que va a dar una ‘máster class’ y pagas precios altísimos pero te quedas vacío”, critica.

Vista de la Escuela que ha contribuido a dinamizar el Barrio de la Magdalena.

Puertas defiende las “pequeñas cosas” de La Ampliadora: “El espacio es un taller para el alumnado, la mesa en la que nos reunimos es circular porque somos un equipo de trabajo y tu simplemente formas parte del mismo. El contenido docente es una puesta en común, convives, te formas, trabajas en equipo, experimentas… Y la mayor recompensa es que aprendes mucho de las personas que vienen y eso va más allá de técnicas y formatos”. “Hay que poseer técnica pero hay que traducirlo a lo más cercano, a lo que la gente quiere expresar, que las personas vean en la fotografía algo más que un simple ‘click” explica.

A diferencia de otros colectivos que denuncian el intrusismo en el mundo de la fotografía de mano de las nueva tecnologías, para este fotógrafo “cuanto más movimiento haya en el medio fotográfico siempre es mejor” ya que sirven “para reinventarte, reflexionar y buscar vías para seguir evolucionando” asegura. Esto obliga a estar “en permanente reconstrucción, cambiando y adaptándonos” con un “sobreesfuerzo” para los ocho docentes que componen la escuela porque “además de las clases, la diferencia estriba en como las preparan, hay que darle mucho al ‘coco’, no dejan de trabajar”.

La Ampliadora y El Independiente de Granada suscribieron un acuerdo de colaboración. Entre otras acciones, profesionales del diario digital de referencia participaron en uno de los talleres de fotoperiodismo. A partir del próximo domingo, El Independiente de Granada publicará los reportajes del taller. Estad preparados, porque os van a sorprender.

Así, Puertas tiene claro que en La Ampliadora “lo de social es la forma de actuar”, ya que “ofrecemos un paradigma de la fotografía diferente y que quizá no es el más común. Pero me da igual que a la gente le parezca bien o no. Respeto la visión de la gente en la fotografía y pido un respeto a nuestra visión”, zanja.

La Ampliadora, 4milflores, festiva PA-TA-TA, trabajo para organizaciones sociales…

Cecilio Puertas está detrás de todo un mundo de iniciativas y trabajos que en todo momento tratan de establecer un nexo de unión entre la fotografía y lo social, “un montón de cosas que enlazan unas con otras y te incentivan a seguir trabajando”. “Un amigo y yo montamos una especie de agencia de publicidad, 4000 flores, que adoptaba un enfoque social” recuerda Puertas “y como pensar se nos da muy bien, decidimos montar un festival porque no hay espacios para fotógrafos nuevos”. Así nació el festival PA-TA-TA que este año cumpllió su 8ª edición. Del 19 al 25 de junio el festival recuperaó la figura de ‘Chorrojumo’, “sinónimo de carisma, reinvención y alegría representativas de carácter de la ciudad de Granada y sus habitantes”. Otro nuevo año que la ciudad acogió itinerarios fotográficos, encuentros con nuevos y consagrados fotógrafos, proyecciones, visionados de sobremesa, desayunos fotográficos… “La fotografía como elemento dinamizador”, reza en la web del festival en consonancia con la visión de este grupo de profesionales que impulsa la iniciativa.