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El esperado ‘Crimen, Sabotaje y Creación’ estará disponible el 10 de noviembre

Lagartija Nick homenajea a los hermanos Quero, iconos de la resistencia antifranquista, en el nuevo adelanto de su próximo trabajo

Cultura - IndeGranada - Domingo, 5 de Noviembre de 2017
Lagartija Nick rinde homenaje a los hermano Quero, maquis urbanos de Granada, iconos de la resistencia antifranquista en los años cuarenta, que el tiempo convirtió en leyenda, en el nuevo adelanto de su próximo y esperado trabajo, ‘Crimen, Sabotaje y Creación’, que estará disponible el próximo 10 de noviembre.
Lagartija Nick.
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Lagartija Nick.

La Leyenda de los hermanos Quero es el tercer single adelanto del nuevo álbum de Lagartija Nick, tras Agonía, Agonía y Mapa de Canadá, que con Crimen, Sabotaje y Creación regresa después de seis años de su último trabajo en estudio, Zona de conflicto (2011).

Y regresan con toda la fuerza y la calidad de la formación original liderada por Antonio Arias, junto a Eric Jiménez, Juan Codorniú y M.A.R. Pareja, responsables de discos imprescindibles, entre otros, como son Hipnosis (1991), Inercia (1992), Su (1995) y Omega (1996), junto a Enrique Morente, una de las obras cumbres de la música española.

Nada convencionales e inclasificables, abanderan desde el excepcional Hipnosis, hace ya más de 25 años, un sonido inusual en la música hispana, crudo, a veces oscuro y sucio, otras más pop, con influencias del grunge, del punk o el neopunk, que por el genio creador de Antonio Arias es capaz de adentrarse en la obra de cineasta Val del Omar, con la misma intensidad que su incursión en la obra de Luis Buñuel. 11 discos, con letras magistrales.

Si Agonía, Agonía y Mapa de Canadá, los dos primeros adelantos del ansiado trabajo fueron dos certeros disparos que nos devuelven a los genuinos Largartija Nick, con La leyenda de los hermanos Quero dan una nueva vuelta de tuerca: por el sonido, con la introducción excepcional del gran cantaor Juan Pinilla, y la temática a la que nunca renunciaron, desde su solidez ética: homenaje Antonio, José, Pedro y Francisco Quero, guerrilleros contra Franco y por la libertad, con base de operaciones en el Albaicín y el Sacromonte, en una Granada en la que la represión de la dictadura fascista fue especialmente cruel.

Y Lagartija Nick, en 2017, la cuentan. Valentía y emoción.

La canción recupera, además, la voz flamenca de Víctor Charico,  que murió en 2008 con apenas 28 años, una gran figura poco reconocida.

“La leyenda más grande jamás contada en Granada no la escribió Washington Irving, la escribieron con su lucha los cuatro hermanos Quero en la postguerra. Su ruido permanece hasta hoy como los mismos ecos del big-bang. Ese ruido es el que nos muestra que el régimen podía haber sido derrotado con sólo diez como ellos. En esta canción damos un tratamiento de balada a una historia estremecedora y, al fin, saldamos la deuda con Víctor Charico (1980-2008) al rescatar su voz para esta canción. Fue uno de los mejores cantaores de su tiempo y apenas dejó huellas sonoras de su paso. Es hora de saldar cuentas", reflexiona Antonio Arias.

Los hermanos Quero, una historia viva de la resistencia contra el fascismo

“La vida y muerte de los hermanos Quero es un argumento de una película brutal. Los cuatro guerrilleros granadinos que tuvieron en jaque a las autoridades de la ciudad a lo largo de los años cuarenta podrían ser perfectamente los protagonistas de un argumento de Hollywood si hubiesen nacido en Chicago o en Nueva Orleáns. Sus aventuras, sus peripecias, sus atracos espectaculares, su resistencia para continuar una Guerra Civil que ya había tocado a su fin han pervivido en la memoria mítica de los granadinos a lo largo de las décadas”.

Así iniciaba Jesús Arias, hermano de Antonio, un reportaje en Granada Hoy cuando en 2010 la editorial Comares publicó el libro Hijos de una guerra: los hermanos Quero y la resistencia antifranquista, por el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid Jorge Marco, “una obra magistral que ilustra a la perfección cómo era el mundo, la vida y la cotidianeidad en una Granada opaca y oscura. Y en medio ella, un puñado de soñadores”, escribió el gran periodista, músico y compositor, fallecido en diciembre de 2015.

“Los hermanos Quero fueron un extraño fenómeno: eran maquis, pero maquis urbanos. Su resistencia al franquismo no se producía en las sierras ni en los montes, sino en el centro de Granada. La familia vivía en el Albaicín dedicada al negocio de la carne cuando les sorprendió la Guerra Civil. Los hermanos Antonio, José, Pedro y Francisco Quero se aliaron del lado republicano y estuvieron en el frente. Cuando concluyó la guerra, como tantos otros milicianos, sólo deseaban volver en paz a sus casas.

Los Quero, de pie, junto a Matías, en el suelo, fingiendo estar muerto

Pero el régimen franquista jamás perdonaría a los combatientes republicanos. Al concluir la contienda, comenzó otra incluso más cruel todavía: la represión y persecución franquista. Los hermanos Antonio y José Quero Robles fueron encarcelados a penas menores, pero los continuos fusilamientos que siguieron tras la guerra y los rumores de que los fascistas asesinaban a los presos les empujaron a hacer algo que les cambiaría la vida: fugarse.

Aquella escapada de la cárcel de La Campana, en Granada, en junio de 1940 los convertiría en unos proscritos. Lo primero que hicieron los dos hermanos fue unirse a la partida de Juan Medina García, El Yatero, con el que estarían unos meses para después constituir ellos mismos su propia partida.

Pronto se caracterizarían por sus golpes espectaculares al régimen franquista, por sus enfrentamientos a tiros con la policía armada y la Guardia Civil y por su forma de escabullirse de las ratoneras más difíciles. A sus sorprendentes atracos y secuestros (llegaron a cometer dos simultáneamente en un mismo día) se unió la fama de que el dinero que obtenían era o bien para la Resistencia antifranquista o para familias que estuviesen pasando un estado de necesidad. Gracias a ellos lograrían tener una enorme red de apoyos e informadores.

Los hermanos Quero, que confiaban que el fin de la Segunda Guerra Mundial y la caída de Hitler supondría también la caída de Franco en España y el regreso de la República, se habían prometido que se suicidarían antes de ser detenidos por elementos del Régimen. Se sabían abocados a la muerte, pero eso no fue óbice para que cometiesen atracos que dejaban atónita a la población granadina del momento, como el secuestro, durante un par de horas, de Manuel Rodríguez-Acosta, de una de las familias más adineradas entonces, para conseguir 250.000 pesetas, una fortuna entonces, o la retención de otro miembro de la burguesía granadina para obtener otro tanto. Eso sí: siempre que cometían un atraco o un secreto lo hacían con una tremenda educación. Eran famosos por ir muy bien vestidos y ser exquisitos en el trato con la gente... Hasta que tenían que enfrentarse a tiros con los guardias.

Hoy parecería increíble. Pero fueron famosas las persecuciones por Granada con gran cantidad de intercambio de disparos entre los miembros de la partida y las fuerzas franquistas. Algo digno del más genuino Chicago de Al Capone.

La tragedia, sin embargo, no tardaría en llegar. Pepe Quero, de 29 años, murió en un almacén del Carril del Picón al tratar de secuestrar a su propietario para conseguir un rescate. El hijo del dueño, al descubrir la situación, disparó contra el miembro de la banda. Se organizó un tiroteo y su otro hermano, Francisco, se vio obligado a huir dejando atrás el cadáver.

La historia de los Quero está íntimamente ligada a su escenario. El Albaycín y el Sacromonte los vieron huir pero también vivir, cantar. Cantaores casi todos ellos, de sus entrañas nacieron artistas fundamentales para nuestro flamenco. La hija de Pepe -El ruiseñor de la Alhambra-, Gracia Quero, cambió su nombre por el de Gracita del Sacromonte, en un intento de escapar del aparato franquista que la borró de los carteles. Era nieta de Manuel HidalgoEl Ovejilla, maestro de los Habichuela, y sobrina de Teresa Maya, que actuó con Vicente Escudero en Nueva York, Las mujeres de su familia sufrieron la tortura. El Régimen intentó con ellas y con ellos un exterminio político y cultural.
En julio de 1945, Francisco y Pedro Quero se vieron acorralados por la Guardia Civil en el Sacromonte. Los dos resultaron heridos, Pedro con una pierna rota y Francisco, con un disparo en el ojo. Su huida fue antológica: Francisco, con los ojos ensangrentados, se echó a su hermano a hombros mientras Pedro disparaba contra los agentes.

Luego consiguieron separarse y Pedro se escondió en una antigua mina. Allí fue acorralado. Resistió matando. En el asedio, una cuñada suya pudo entrevistarse con él para convencerle de que se entregase. Él sólo le pidió un cigarrillo. Al terminar de fumárselo, le dijo a su cuñada que se fuera y se pegó un tiro. Y ni aun así, los agentes se atrevieron a asomarse a la boca de la mina.

El 30 de marzo de 1946 le tocaría el turno al propio Francisco. Sorprendido junto a Antonio Morales, El Palomica, en la Plaza de los Lobos, Francisco Quero inició una esperpéntica escapada a tiros por todo el centro de la ciudad, calle Duquesa, Plaza de la Trinidad, calle Mesones, Escudo del Carmen, San Matías... Eso sucedía a las cuatro de la tarde. En la calle Solares, herido, acorralado y disparando con dos pistolas, Francisco Quero cayó abatido frente a una multitud de policías. Su cadáver sería posteriormente pateado con saña hasta dejar su rostro irreconocible. En el tiroteo también murieron un pintor y un policía. Francisco tenía 24 años.

El final de la banda de los Quero llegaría el 24 de mayo de 1947. Dos días antes, Antonio Quero, Antonio Ibáñez y José Mérida, sufrieron una emboscada por parte de la policía en un piso del Camino de Ronda en el que se habían refugiado. Habían sido delatados por un confidente. Todo el bloque fue desalojado y comenzó un asedio que duraría dos días. En ese asedio se produjo un episodio que aún se recuerda en Granada: en un intento desesperado, Antonio Ibáñez cogió un colchón y saltó con él desde un segundo piso ante los disparos de la policía. Cayó malherido pero continuó disparando hasta morir una hora después. No existe una versión oficial de la muerte de Antonio Quero. Mientras la policía de la época señaló oficialmente que había sido abatido cuando intentó oponer resistencia a la entrada de las fuerzas (llegó a haber en la operación hasta un helicóptero del Ejército). La teoría más plausible fuera la del suicidio final, tal y como se habían prometido los cuatro hermanos”.

Otro excepcional trabajo sobre los hermanos Quero lo firmó Álvaro Calleja en GranadaiMedia. Pincha en el siguiente enlace para leer este trabajo y conocer más sobre ellos: