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ARTÍCULO DE OPINIÓN DE JOSÉ MARÍA CORPAS, ABOGADO Y SECRETARIO DE TRANSPARENCIA Y POLÍTICA MUNICIPAL DEL PSOE DE GRANADA

'Modelos de participación'

Política - José María Corpas - Miércoles, 10 de Octubre de 2018
Artículo de Opinión de José María Corpas, abogado y secretario de Transparencia y Política Municipal del PSOE de Granada capital, en el que reivindica el nuevo modelo de participación ciudadana que el alcalde de Granada, Francisco Cuenca, ha puesto en marcha.
El alcalde, en una de sus reuniones con vecinos en los barrios de Granada.
Imagen de Fermín Rodríguez, facilitada por el PSOE de Granada capital.
El alcalde, en una de sus reuniones con vecinos en los barrios de Granada.

La política española, al menos desde un punto de vista discursivo, tuvo un momento bisagra con aquel famoso 15M, en el que la ciudadanía se apropió de las calles para exigir cambios reales en el modo de gestionar la cosa pública en nuestro país. Aquel movimiento, del que nacieron algunas formaciones políticas que lograron alcanzar representación institucional poco después, puso el acento en la necesidad de que la propia ciudadanía, ya madura, adquiriese una voz propia, singular, autónoma, en la gestión política. La gente -de ese modo se singularizó a la masa que se aferraba a las acampadas de las plazas de la mayoría de las ciudades españolas- exigió ser parte activa en el proceso de toma de decisión. Así nacieron los círculos que después derivaron en lo que hoy es Podemos, y desde ese instante, más que nunca, la idea de participación ciudadana cobró un significado que sacaba al concepto de un espectro virtual y lo introducía de lleno en al ámbito de la realidad palpable y cotidiana del día a día político.

Recientemente hemos sido testigos de un esfuerzo de participación que el alcalde de la ciudad, Paco Cuenca, ha desarrollado en los distritos de Granada, sin ruido, sin medios, y con mucho rigor. El asunto en cuestión ha consistido en un encuentro, a pelo y sin red, del alcalde con los vecinos y las vecinas de esos distritos, encuentros donde el alcalde se ha sometido al interrogatorio vecinal, libreta en mano, con la única intención de recoger propuestas, demandas, exigencias o peticiones, y proponer soluciones para la mejora de los barrios

Desde ese instante, todos los partidos, todas las administraciones, impulsados también por la irrupción de mecanismos tecnológico facilitadores, han convertido a la participación ciudadana en una pieza clave del discurso político. Y en esto, como en todo, también hay quien se lo toma más en serio, como también hay quien lo deriva al postureo más absoluto.  

Recientemente hemos sido testigos de un esfuerzo de participación que el alcalde de la ciudad, Paco Cuenca, ha desarrollado en los distritos de Granada, sin ruido, sin medios, y con mucho rigor. El asunto en cuestión ha consistido en un encuentro, a pelo y sin red, del alcalde con los vecinos y las vecinas de esos distritos, encuentros donde el alcalde se ha sometido al interrogatorio vecinal, libreta en mano, con la única intención de recoger propuestas, demandas, exigencias o peticiones, y proponer soluciones para la mejora de los barrios. A mi juicio, ese es un ejemplo válido de participación ciudadana, un encuentro directo con el principal responsable de la acción política en la ciudad, sin intermediarios, en la sede de los ayuntamientos descentralizados, con convocatoria previa y con mucha luz y un único taquígrafo: el primer edil, dando la cara ante la ciudadanía.

Hay que reconocer que Cuenca no está inventando nada. Es más, podríamos decir que un gesto así debería ser más habitual en la política en general, especialmente en la municipal, donde la cercanía y la proximidad deberían estar entre los hechos más habituales y cotidianos. Pero no podemos olvidar el periodo del que venimos, con 13 años de nefasta gestión del PP

En este caso, hay que reconocer que Cuenca no está inventando nada. Es más, podríamos decir que un gesto así debería ser más habitual en la política en general, especialmente en la municipal, donde la cercanía y la proximidad deberían estar entre los hechos más habituales y cotidianos. Pero no podemos olvidar el periodo del que venimos, con 13 años de nefasta gestión del PP, donde el partido de Sebastián Pérez introdujo a Granada en el mapa de la corrupción española, a la altura de casos como la Gürtell de Madrid o Valencia; 13 años que habían convertido al Ayuntamiento en el más opaco de España, según todos los indicadores de la Transparencia; 13 años en los que a los ediles del PP sólo se les veía en actos religiosos, comiendo con constructores o en cuevas flamencas.

Hay que reconocer que, en ese tránsito hacia la normalidad democrática en el que el PSOE de Granada está conduciendo al Ayuntamiento, un gesto como el del alcalde Paco Cuenca en los distritos, libreta en mano, es fundamental y oportuno para exhibir, una vez más que ni todos los políticos son iguales, ni toda la política se hace de la misma manera. Y es positivo contraponer que frente a los 'Pactos del Asador' entre el PP y Ciudadanos, jamás explicados ni conocidos, más allá de sus consecuencias más nefastas, en mayo de 2015, y un alcalde dando la cara en las sedes de las juntas de distrito, hay una gran diferencia, la misma que separa la higiene democrática de la corrupción más absoluta.



José María Corpas es abogado y secretario de Transparencia y Política Municipal de la Comisión Ejecutiva Municipal del PSOE de Granada capital.