'Anatema'

¿[...]cómo podemos conocer o cómo perdonar?
Día largo y aún más larga
la noche.
Claudio Rodríguez
Me pregunto por qué no publiqué aquella columna. Debí hacerlo en su momento, pero no lo hice. Quizás porque estaba dolida con el Grupo en el que había colaborado durante años de modo altruista. No estaba dolida porque decidieran prescindir de mis columnas, me dolieron las formas. Cierto es, por desgracia, que a veces a las formas las rige el hecho de que se remunere o no un trabajo. Envié, como siempre, la columna semanal y la columna no se publicó. Nadie me avisó de que no saldría. Tuve que ser yo quien llamara a la directora. Al parecer, no era viable publicarla pues había que comprobar la verosimilitud de mis palabras, había que dar voz a la otra parte, había que investigar no sé qué y un largo y absurdo etcétera que nada tiene que ver con el género. Aquella fue una argumentación tosca que hoy suelo poner a mis alumnas y alumnos del Grado de Comunicación cuando explico los géneros periodísticos. Lo que distingue este género del reportaje, por ejemplo, o del propio artículo, es, aparte de la firma de autor, el carácter subjetivo del texto, y subrayo subjetivo y enfatizo en el uso de la primera persona propio de lo subjetivo, por lo que resulta de Perogrullo que no hay investigación, ni cotejo de nada con ninguna parte en una columna de opinión. Desconocer el "ma me mi mo mu" más burdo de un casi subgénero dentro del periodismo no hay quien lo crea viniendo de una periodista, directora de periódico para más inri. Era fácil confirmar que se trataba de una excusa, no había más que proponer modificar la columna, suavizar el tono, etc. y obtener una negativa por respuesta. Al principio no entendía dónde estaba el agravio en aquella columna por mucho que la releía, era, incluso, uno de los textos más "inocentes" que había escrito hasta entonces, y digo inocente pues tomaba el 28 de diciembre como leitmotiv para recrear de nuevo esa figura retórica que tanto me fascina: la paradoja. La paradoja que toma forma celebrando con chanzas y burlas la efeméride de un infanticidio.
La columna se armaba con una serie de casos o hechos en apariencia sin relevancia. Enumeraba arquetipos a priori ñoños, para mantener el tono acorde con el día en el que se ha convertido la festividad, un ejemplo era la respuesta de la asistente virtual de un teléfono de atención al cliente que venía a decir: "como valoramos tanto tu tiempo, nosotros te llamaremos" y cortaba de manera brusca una llamada en la que ya habías invertido demasiado de ese tiempo, y te obligaba a consumir aún más esperando una respuesta a sabiendas de que nunca llegaría. Hoy la argumentación hubiera sido muy diferente.
Vergonzoso es contemplar esa Palestina convertida en un Wonderful World, juguete de Trump y Netanyahu, como la isla Epstein, donde el horror late y latirá en su subsuelo. Lo aterrador es esa masa que justifica y sigue a ciegas a personajes que alardean prepotentes de la impunidad que el poder les otorga...
Hoy hubiera compuesto ese contrasentido al que la figura retórica se abraza con una narrativa macabra. Hoy hubiera evidenciado lo atroz del género humano. Y el ejemplo se hubiera centrado en narrar cómo lo tremendo no es que exista un Epstein y su amigo de correrías Trump y un club privado donde el canibalismo, el degüelle de recién nacidos, la pederastia, etc., fuesen prácticas habituales. No sorprenden las fiestas en las que tenían lugar violaciones y vejaciones inenarrables, pues los sádicos despiadados han existido siempre y su nivel de crueldad ha estado y está en consonancia con el delirio y por supuesto con la magnitud del poder de quien lo ejerza, que puede ir de la isla de Epstein a la Palestina de Netanyahu. Lo espeluznante, la barbarie monstruosa, es la lista de personajes revelados en los archivos Epstein y, sobre todo, el afán de famosos y ricos por congraciarse con semejantes personajes para ser más famosos y más ricos, tal vez para poder optar al privilegio de viajar con todo el lujo posible a safaris de inocentes en países en guerra. Escalofriante es que un ser abyecto como Trump haya sido votado por alguien que no sea otro ser abyecto; terrorífico es que el mundo no reaccione a un Netanyahu que sigue torturando y asesinando para erradicar de una vez por todas a un pueblo en una jugada de retruque, de bolas de billar que vuelven desde la banda para golpear en la bola que ya hirió. Vergonzoso es contemplar esa Palestina convertida en un Wonderful World, juguete de Trump y Netanyahu, como la isla Epstein, donde el horror late y latirá en su subsuelo. Lo aterrador es esa masa que justifica y sigue a ciegas a personajes que alardean prepotentes de la impunidad que el poder les otorga... Todo esto hubiera articulado aquella columna que nunca se publicó el día de los inocentes y, probablemente, no hubiera encontrado obstáculo, desavenencia o desacuerdo en su publicación, pues parece que el mal residía en la mención a la asistente virtual del servicio de atención al cliente. Tal y como me constató un amigo, periodista de raza, especie en peligro de extinción: "En este país puedes escribir contra el gobierno y sus opositores, contra gobernantes internacionales, narrar las atrocidades más atroces; puedes escribir contra la monarquía, de hecho, está de moda, puedes escribir contra la Iglesia, incluso contra la figura del Papa, pero nunca, nunca, contra El Corte Inglés". Es decir, contra El Capital.
Ha publicado: Peces en la Tierra. Antología de mujeres poetas entorno a la Generación del 27 (Vandalia. Fundación José Manuel Lara, 2010), Con un traje de luna. Diálogo de voces femeninas de la primera mitad del siglo XX (Vandalia. Fundación José Manuel Lara, 2022), Rafael Guillén. Del conocimiento al asombro (Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, Junta de Andalucía, 2022), El haza de las viudas (Espuela de Plata. Renacimiento, 2008), Todos los cuentos, el cuento (Col. Narrativa, Diputación de Cádiz, 2007); entre las ediciones críticas destacan: El diván del Tamarit de Federico García Lorca (Cátedra, 2018), Una sombra entre los dos de Elisabeth Mulder (Renacimiento. 2018), El retablo de Salomé Amat de Elisabeth Mulder (Renacimiento, 2021) y Sinfonía en Rojo de Elisabeth Mulder (Tigres de papel, 2022).
Cofundadora de la editorial ELENVÉS EDITORAS, dirige la colección Bernal de narrativa.
Foto: Luis Serrano































