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Historia del Partido Comunista, por Juan Francisco Arenas de Soria

Capítulo VIII: '1935-1936. La construcción del Frente Popular en Granada'

Política - Juan Francisco Arenas de Soria - Viernes, 25 de Junio de 2021
Avanza el monumental trabajo de Juan Francisco Arenas de Soria que, cada viernes, nos ofrece un capítulo de la historia del Partido Comunista, en el año de su centenario, con otro nuevo y excepcional capítulo que te recomendamos, con Granada, también de protagonista.
Composición con carteles electorales del Frente Popular y de fondo El Defensor de Granada.
J.F.A.S
Composición con carteles electorales del Frente Popular y de fondo El Defensor de Granada.
¿Quién habló de echar un yugo

sobre el cuello de esta raza?

¿Quién ha puesto al huracán

jamás un yugo ni trabas,

ni quien al rayo detuvo

prisionero en una jaula?

Miguel Hernández, “Vientos del Pueblo”

Octubre de 1934 había sido una dura derrota para las fuerzas obreras y republicanas de izquierdas, que terminan con una importante parte de sus dirigentes encarcelados, locales clausurados, medios de comunicación cerrados, prohibición de acciones públicas… pero se había convertido en una primera experiencia de unidad en la acción frente a las políticas reaccionarias:

“…Aquel movimiento fue, en Asturias, una verdadera revolución obrera, la primera revolución socialista en España; durante dos semanas hubo centros decisorios de poder, ejército, administración, sistema de transportes y abastecimiento, mantenimiento de la industria siderúrgica, conservación de las minas, tendido de líneas telefónicas, organización de servicios sanitarios, etc; todas las funciones estatales básicas”[i]

Manuel Tuñón de Lara cuantifica a partir de datos oficiales 1.051 muertos y .2051 heridos entre la población civil, a lo que había que sumar 284 bajas entre las fuerzas del orden público y 900 heridos

La dura represión desencadenada por el gobierno radical-cedista encabezado por Alejandro Lerroux, mostraba claramente hasta donde estaba la derecha dispuesta a llegar para no perder el poder. Manuel Tuñón de Lara cuantifica a partir de datos oficiales 1.051 muertos y .2051 heridos entre la población civil, a lo que había que sumar 284 bajas entre las fuerzas del orden público y 900 heridos; a todo esto, añadir la salvaje represión que tuvo víctimas mortales por fusilamientos extrajudiciales, torturas… Las penas de muerte que llevaron a algunos líderes revolucionarios al paredón, junto a 30.000 encarcelados[ii], como el radical socialista Félix Fernández Vega, exgobernador civil de Granada[iii]. De la misma manera se suspendía el Estatuto de Cataluña estableciendo un delegado gubernativo en la autonomía, a la vez que para Asturias, León y Santander se nombraba un gobernador y un delegado del orden público militar[iv].

Ideal 02/02/1935, Año IV, número 821, p.7.

El análisis del momento político que se realiza desde el PCE parte de la interpretación de que la muestra de fuerza hecha por la derecha desde el poder, no era sino síntoma de debilidad y miedo a que las fuerzas obreras y republicanas pudieran llevar adelante un movimiento insurreccional que supusiera un cambio radical de las bases sociales, económicas y políticas de la España de ese momento. La derecha llevaba al país a momentos previos al 14 de abril, tomando nuevamente relevancia actores del pasado como la Iglesia Católica. La política de bloques iba tomando forma, revolución o contrarrevolución. La lucha por el espacio sindical será también otra de las apuestas que se hace desde la derecha, para socavar una de las principales bases del apoyo popular a las fuerzas obreras.

Era necesario reforzar las alianzas existentes para encarar la lucha contra el fascismo, siendo las luchas del día a día, claves fundamentales. La revolución no dejaba de estar en un horizonte relativamente cercano desde la perspectiva comunista, pero era necesario un proceso de acumulación de fuerzas para hacer frente al peligro fascista, paso previo a cualquier proceso revolucionario

Desde el Partido se retoman las Alianzas Obreras y Campesinas como núcleos de coordinación de las fuerzas revolucionarias y antifascistas. Era necesario reforzar las alianzas existentes para encarar la lucha contra el fascismo, siendo las luchas del día a día, claves fundamentales. La revolución no dejaba de estar en un horizonte relativamente cercano desde la perspectiva comunista, pero era necesario un proceso de acumulación de fuerzas para hacer frente al peligro fascista, paso previo a cualquier proceso revolucionario. Así, el PCE junto con el Partido Comunista de Italia (PCI) y el Partido Comunista Francés (PCF) lanzaba su visión de octubre de 1934 en un manifiesto conjunto “A los obreros socialistas, comunistas, anarquistas y sindicalistas de España, de Cataluña, del País Vasco, de Galicia y de Marruecos” señalando la vía de la unidad, como más que necesaria, para ser capaces de poner sobre la mesa un programa de cambios de carácter democrático, viendo en las Alianzas Obreras un paralelismo con los soviets. Se ponían las bases de la acción política del PCE para 1935, que recibirían el respaldo del VII Congreso de la Internacional Comunista[v].

El PCE se volcó en las Alianzas Obreras y Campesinas, como espacios para crear poder popular, espacios de coordinación y de acción, aunque su desarrollo en el territorio fue pequeño

En el nuevo contexto era necesario recuperar el impulso de la organización, muy afectada por la represión y las medidas coercitivas tras octubre del 34, para lo que el Partido lanzará una campaña por la amnistía de los presos políticos y contra la represión, a la vez que el intento de evitar el cumplimiento de las penas de muerte impuestas, algunas de ellas llevadas a cabo. Unas reivindicaciones en las que buscaba la unidad con las demás fuerzas afectadas por la situación represiva. Se impulsan comités de enlace con el PSOE, de solidaridad con los presos y sus familias… Así nacía el Comité Nacional de Ayuda a las Víctimas de la represión de Octubre, con Álvarez del Vayo y Vicente Uribe a la cabeza, en el que PSOE, PCE, UGT, CGTU, JJ.CC, JJ.SS, Izquierda Republicana e Izquierda Radical Socialista se coordinaban bajo la supervisión del Socorro Rojo Internacional (SRI), que estaba recibiendo ayuda económica de cuestaciones realizadas en la URSS. Irán surgiendo otras plataformas unitarias con los mismos actores o muy similares, con el Comité Pro Amnistía, Comité de Mujeres contra la guerra y el fascismo, Asociación pro Infancia Obrera… espacios unitarios, pero carentes aún de un verdadero espíritu de unidad, especialmente por el recelo mutuo entre PCE y PSOE. En noviembre de 1934 se daba el paso de crear un comité de enlace entre ambas organizaciones, que tendría su reproducción en todas las capitales de provincia, aunque realmente la falta de voluntad por parte del PSOE hace que no lleguen a ser órganos efectivos. El PCE se volcó en las Alianzas Obreras y Campesinas, como espacios para crear poder popular, espacios de coordinación y de acción, aunque su desarrollo en el territorio fue pequeño[vi].

El ejemplo francés de construcción de un Frente Antifascista, animará a impulsar esta política en España desde el PCE, con un gran debate sobre el papel de las fuerzas republicanas de izquierdas en este marco. El PCE emprendía el camino de un frente popular antifascista, que José Díaz, su Secretario General, definía perfectamente en su discurso de junio de 1935 en el Monumental Cinema de Madrid:

                “Sí camaradas, el fascismo morirá. Pero, ¿habrá de morir tan sólo por explosiones de entusiasmo? No. Es verdad que existe hoy un gran espíritu revolucionario en las masas, una formidable corriente en favor del frente único y de la unión de todos los antifascistas. Es una gran verdad que el pueblo trabajador quiere la lucha unificada para salir de esta situación que os acabo de describir.

                Pero vuelvo a preguntaros: ¿Es suficiente que exista un claro deseo de lucha y una firme voluntad de vencer? Está muy bien el entusiasmo, está muy bien esa voluntad de lucha antifascista que se refleja en este grandioso acto y en los que se celebran estos días. Pero tenéis que comprender todos que a este deseo y a esta voluntad hay que darles una forma orgánica, hay que encauzarlos en una fuerte organización que desarrolle la lucha y nos lleve al triunfo sobre la reacción y el fascismo”[vii]
Ideal 16/04/1935 y 3/05/1935. De esta forma el diario católico se burlaba de los intentos de unidad de la izquierda.

Un verano el de 1935 en el que las fuerzas conservadoras avanzaban en su agenda contrarreformista, que afecta de manera muy especial al medio agrario, a lo que se suma la bajada de los salarios, aumento del paro forzoso, carestía… y fuertes medidas de control por parte de la Guardia Civil en el medio rural.

Tras el verano y con las directrices emanadas del VII Congreso de la IC, se acelera el proceso de acercamiento PSOE-PCE, que llevará a que la CGTU (“los sindicatos rojos”) se integre en la UGT

Tras el verano y con las directrices emanadas del VII Congreso de la IC, se acelera el proceso de acercamiento PSOE-PCE, que llevará a que la CGTU (“los sindicatos rojos”) se integre en la UGT. Se va generando una importante sintonía con el ala izquierda del PSOE encabezada por Largo Caballero. En el ámbito de las organizaciones juveniles, se alcanza rápido la unidad de acción, aunque el avance hacia un espacio orgánico unificado irá más lento y no se alcanzará hasta marzo de 1936.

“La constitución del Frente Popular tuvo la virtud de ser rápida (se firmó el 15 de enero) y de dar a conocer enseguida el programa electoral. Este programa, en contra de algunas propagandas, en modo alguno podía calificarse de subversivo o revolucionario, sino que abordaba los problemas pendientes del primer bienio y aspiraba al reordenamiento de las viejas estructuras de la España subdesarrollada: amnistía para los 30.000 encarcelados de octubre, responsabilidades por los excesos de la represión, instalación de campesinos en las tierras expropiables, garantías constitucionales, reposición del Estatuto de Cataluña, aumento de salarios, programas de obras públicas…”[viii]
Imagen del PCE en el marco del Frente Popular. AHPCE.

La corrupción hacía caer a Lerroux como presidente del Gobierno, siendo sustituido por Portela Valladares en diciembre de 1935, el cuál acabaría disolviendo las Cortes y convocando elecciones generales, que venían a sustituir a las esperadas elecciones municipales previstas para 1936. Lanzado el proceso electoral se configuraban los nuevos actores del momento, con el nacimiento del Frente Popular como coalición de organizaciones obreras (UGT, PCE, PSOE, Juventudes Socialistas, POUM, Partido Sindicalista) y republicanas de izquierdas (Unión Republicana, Izquierda Republicana); frente al cual nacía el Bloque Nacional con la CEDA como elemento estructurante y pequeñas organizaciones territoriales de la derecha.

Las elecciones transcurrieron de forma más o menos calmada, y los resultados mostraron una clara victoria del Frente Popular frente al centro-derecha. Los movimientos desde el primer momento para subvertir el resultado electoral fueron en vano, y Azaña tomaba posesión como presidente del Gobierno

Las elecciones transcurrieron de forma más o menos calmada, y los resultados mostraron una clara victoria del Frente Popular frente al centro-derecha. Los movimientos desde el primer momento para subvertir el resultado electoral fueron en vano, y Azaña tomaba posesión como presidente del Gobierno.

Frente a lo sucedido en 1933, las elecciones de febrero de 1936 supusieron un esfuerzo del conjunto de una izquierda muy plural, para derrotar a la derecha, para recuperar la esperanza de la República del 14 de abril. En los diversos puntos de Andalucía la victoria fue clara, como en Córdoba donde se obtuvieron dos diputados por el PCE (Jesús Hernández y Bautista Garcés), en Málaga revalidaba su escaño Cayetano Bolívar[ix] o en Granada, donde en la repetición de las elecciones Antonio Pretel se convertía el primer diputado comunista por esta circunscripción.

En los primeros días de marzo se constituyen nuevos ayuntamientos bajo la fórmula de gestoras, que representan el nuevo equilibrio de fuerzas surgido en las urnas en febrero, lo que abre nuevamente el poder local al influjo de las fuerzas de la izquierda.

En Granada todos estos acontecimientos se desarrollan de igual manera desde octubre de 1934 con el intento insurreccional, a las elecciones de febrero de 1936 y con la llegada del Frente Popular al Gobierno

En Granada todos estos acontecimientos se desarrollan de igual manera desde octubre de 1934 con el intento insurreccional, a las elecciones de febrero de 1936 y con la llegada del Frente Popular al Gobierno. El gobierno derechista pone bajo su control los ayuntamientos a través de gestoras, las cuales se venían formando desde 1933, se aceleran tras los acontecimientos revolucionarios de 1934, asumiendo en el caso de la capital granadina la alcaldía, por un breve período de tiempo, Juan Felix Sanz Blanco, en sustitución del azañista Ricardo Corro[x], que será a su vez sustituido por Miguel Vega. Las acusaciones de irregularidades administrativas es la excusa que se utiliza en muchos casos para instalar las gestoras que ponen fuera de las instituciones a socialistas y a la izquierda republicana; así tenemos a los ayuntamientos de Santa Fe, Maracena, Pinos Puente, Guadix, Puebla de Don Fadrique, Cádiar, Cacín, Atarfe, Montefrío, Durcal, Lanteira, Loja, Baza, Fuente Vaqueros, Illora[xi]... Otra de las luchas simbólicas que se establecen, es el cambio de nomenclatura en las calles de pueblos y ciudades, eliminando cualquier referencia a personalidades de la izquierda, como es el caso de muchas vías que habían sido denominadas con el nombre del socialista y ministro de Instrucción Pública durante el Bienio Progresista, Fernando de los Ríos.

Ideal, 01/01/1935, suplemento extraordinario al número 793.

La situación económica sigue siendo muy compleja, con unas elevadas tasas de desempleo, empresas cerradas como es el caso de la azucarera de Motril, que pone en riesgo no sólo los empleos directos sino el de la producción agrícola de la caña[xii]; en 1935 en Baza se producirá una huelga agrícola impulsada por la UGT, mientras en Granada las reivindicaciones salariales llevan a una huelga de panaderos que es resuelta expeditivamente desde el Gobierno Civil[xiii]. La situación de carestía entre la población más humilde es enorme y a través de la prensa local vemos como se suceden las acciones encaminadas a paliar la situación como en Alhama, Montejicar, Padul, Guadahortuna, Albolote... se multiplican las noticias de reparto de comidas, comedores sociales... acciones de beneficencia públicas y privadas que muestran la situación dramática de los colectivos más vulnerables de la sociedad granadina. Desde el Gobierno Civil, el Sr. Torres Romero, prohíbe la mendicidad, como si ocultándola se pudiera obviar la situación de necesidad extrema de una parte de la población granadina[xiv].

Las organizaciones sindicales y las fuerzas obreras granadinas están prácticamente desarticuladas tras la dura represión que sigue a la revolución de Asturias, lo que reduce de manera clara la reivindicación laboral/social en la provincia.

Las organizaciones sindicales y las fuerzas obreras granadinas están prácticamente desarticuladas tras la dura represión que sigue a la revolución de Asturias, lo que reduce de manera clara la reivindicación laboral/social en la provincia. La ofensiva de las organizaciones católicas para ocupar los espacios de la izquierda en el mundo rural es significativa, con los sindicatos católicos, el proselitismo de Acción Popular y su organización juvenil, las JAP, que inicia una política “asistencial” ante la situación de carestía, con comedores sociales como el que se crea en Baza, con el claro objetivo de captar adeptos entre las clases populares, junto con la gran influencia que comienza a ejercer en Granada el diario católico Ideal, altavoz de las posiciones católicas y conservadoras; al mismo tiempo aparecen por primera vez en Granada acciones de pistolerismo realizadas por falangistas.

Composición a partir de noticias de Ideal entre enero y abril de 1935.

La presión sobre las fuerzas obreras en la provincia es importante, produciéndose detenciones, encarcelamientos… siendo especialmente significativa la que se ejerce sobre CNT, con incautaciones de material propagandístico, documentación diversa, artefactos explosivos…

Los empleados de la limpieza en la capital, los trabajadores de la empresa de tranvías, los del Cable Dúrcal-Motril, dependientes de ultramarinos, la paralización de los trabajos del puerto de Motril… son algunos de los conflictos más destacados

Si 1935 es un año donde la desmovilización es la tónica, el despertar de 1936 supone una recuperación de la misma, especialmente ante la perspectiva de un posible cambio ante las elecciones de febrero. La mayor parte de las reivindicaciones se centran en los bajos salarios y en las condiciones de trabajo, junto con la solidaridad ante despidos patronales. La mayor movilización del momento será de carácter político, la que pide la anulación de los resultados de las elecciones de febrero ante la fuerte presión y coacciones del entramado caciquil en la provincia, considerando que los resultados eran un fraude y la necesidad de la repetición de los comicios en la provincia. Los empleados de la limpieza en la capital, los trabajadores de la empresa de tranvías, los del Cable Dúrcal-Motril, dependientes de ultramarinos, la paralización de los trabajos del puerto de Motril… son algunos de los conflictos más destacados[xv]. En las páginas de El Defensor de Granada se refleja otro conflicto laboral de menor incidencia pero de especial significación, el despido de trabajadores del diario Ideal ante la modernización de la rotativa del mismo, aunque lo que denuncian los trabajadores es un despido de carácter ideológico, todo esto pone sobre la mesa las dos líneas editoriales de los principales periódicos granadinos y su clara confrontación:

“Jamás fue la izquierda la tendenciosa en cuestiones sociales. A la izquierda lo que le ha ocurrido siempre es que ha predicado en contra del potentado, de aquel que tenía en su poder la llave de la despensa del paria, del honrado trabajador; y las exposiciones de la izquierda habrán sido todo lo utópicas que imaginarse quiera, pero la triste realidad latente durante la etapa gubernamental de las derechas hace a los trabajadores decidirse forzosamente por la izquierda, ya que con la derecha se les niega toda posibilidad de vida. Esa actuación es lo que ha traído, como justa reacción, la unánime agrupación de todos los partidos de la izquierda, de todos los ideales, para orientarse en otra política encaminada a elevar a todo ciudadano a su decoro merecido, proporcionando lo necesario para que cesen los casos en que se encuentran muchos padres de familia, como los que dejó en la calle la “comprensiva y cristiana” política de Ideal”[xvi]

En Granada como en el resto del Estado, el PCE será uno de los principales defensores de la “política de frente popular”, aunque en la negociación con las otras fuerzas que configurarán el frente granadino se producirá un importante desacuerdo al conformarse una candidatura en la que no entra ningún candidato comunista, mostrando sus enérgicas protestas el Comité Provincial del PCE granadino, a la vez que llama a todos sus militantes a participar activamente en favor de las candidaturas del Frente Popular

En Granada como en el resto del Estado, el PCE será uno de los principales defensores de la “política de frente popular”, aunque en la negociación con las otras fuerzas que configurarán el frente granadino se producirá un importante desacuerdo al conformarse una candidatura en la que no entra ningún candidato comunista, mostrando sus enérgicas protestas el Comité Provincial del PCE granadino, a la vez que llama a todos sus militantes a participar activamente en favor de las candidaturas del Frente Popular. Los dirigentes provinciales se vuelcan en la campaña, teniendo el refuerzo del diputado en Cortes por Málaga, Cayetano Bolívar. Participan en más de cien mítines, convirtiendo la campaña en una tribuna para el Partido, logrando llegar a muchos espacios antes vedados para ellos y que su participación en el Frente Popular les abría.

Las elecciones de febrero suponían la posibilidad de revertir las políticas reaccionarias. La intensidad del proceso electoral será enorme, con una clara polarización y con dirigentes aún encarcelados desde octubre de 1934. Los resultados de las mismas muestran el inmenso control que ejerce la estructura caciquil tejida por la derecha desde el siglo XIX, obteniendo una contundente victoria las fuerzas de la derecha, siendo elegidos por la CEDA Francisco Herrera Oria, José Fernández Arroyo y Caro, Julio Moreno Dávila, Ramón Ruiz Alonso, Manuel Torres López; por el Partido de Centro Democrático Melchor Almagro y San Martín y Natalio Rivas Santiago; por el Partido Agrario Español Francisco González Carrascosa; por el Partido Republicano Progresista Gonzalo Muñoz Ruiz; por el Partido Tradicionalista Jose María Arauz de Robles; por la Unión Republicana Emilio Martínez Jerez; por el PSOE Fernando de los Ríos Urruti y por Izquierda Republicana José Palanco Romero.

Una campaña la de febrero de 1936, que describe de manera muy gráfica el profesor Mario López:

                “...La campaña, como decimos, fue a cara de perro, enfrentamientos callejeros entre propagandistas, cacheos sistemáticos por parte de la Guardia Civil, violencia verbal, tiroteos etc. Una vez más en esto el gobierno civil no fue neutral. La Guardia Civil no detuvo a aquellos escopeteros que habían sido armados y pagados por la derechas, los delegados gubernativos enviados a los pueblos actuaron manifiestamente contra los interventores del Frente Popular…”[xvii]
El Defensor de Granada 11/02/1936.

El Defensor de Granada afirmaba el 21 de febrero que la coerción había sido la práctica de las

“...derechas caciquiles que han perseguido y apaleado a los obreros como si fueran alimañas; se ha tratado a los republicanos como agentes fuera de la ley; se ha encarcelado a los interventores y apoderados de las izquierdas; se ha atropellado a los candidatos republicanos y socialistas...”

todo lo cuál se negaba por parte de la derecha granadina, de la cual el diario católico Ideal hacía de vocero.

Las elecciones habían dado como resultado la victoria del Frente Popular en el conjunto del estado, pero en Granada y en otras partes de España aún continuará la lucha unos meses más, en el intento de restituir el derecho a unos comicios libres donde la ciudadanía pudiera expresarse sin coacciones.

El Defensor de Granada, 03/03/1936.
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Fuentes hemerográficas:

  • El Defensor de Granada
  • Ideal

Bibliografía:

  • ALARCÓN CABALLERO, José Antonio, El movimiento obrero en Granada en la II República (1931-1936), Granada, Diputación Provincial, 1990
  • CRUZ, Rafael, El Partido Comunista de España en la II República, Madrid, Alianza Editorial, 1987
  • DÍAZ RAMOS, José, La pasión por la unidad. Discursos y artículos 1935-1938, Sevilla, Fundación de Investigaciones Marxistas, 2002
  • GIL BRACERO, Rafael y LOPEZ MARTÍNEZ, Mario,  Motril en guerra. De la República al franquismo (1931-1939). La República vencida, Motril, Ediciones y proyectos culturales mediterráneos, 1997
  • MORENO GÓMEZ, Francisco, La última utopía. Apuntes para la Historia del PCE andaluz 1920-1936, Córdoba, Comité Provincial del PCA en Córdoba, 1995
  • TUÑÓN DE LARA, Manuel (dir), Historia de España. La crisis del Estado: Dictadura, República, Guerra (1923-1939), Barcelona, Edit.Labor, 1992

Citas bibliográficas:

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  • [i] TUÑÓN DE LARA, Manuel (dir), Historia de España. La crisis del Estado: Dictadura, República, Guerra (1923-1939), Barcelona, Edit.Labor, 1992, p.201
  • [ii] TUÑÓN DE LARA, Manuel (dir), Op.cit, p.201
  • [iii] Ideal, 3/02/1935, Año IV, número 822, p.8
  • [iv] Ideal, 1/11/1934 y 3/11/1934
  • [v] CRUZ, Rafael, El Partido Comunista de España en la II República, Madrid, Alianza Editorial, 1987, pp.217-222
  • [vi] CRUZ, Rafael, Op.cit, pp.222-230
  • [vii] DÍAZ RAMOS, José, La pasión por la unidad. Discursos y artículos 1935-1938, Sevilla, Fundación de Investigaciones Marxistas, 2002, p. 27. Fragmento del discurso pronunicado en el Monumental Cinema de Madrid el 2 de junio de 1935
  • [viii] MORENO GÓMEZ, Francisco, La última utopía. Apuntes para la Historia del PCE andaluz 1920-1936, Córdoba, Comité Provincial del PCA en Córdoba, 1995, p.131
  • [ix] MORENO GÓMEZ, Francisco, Op.cit, p.134-135
  • [x] Ideal, 01/01/1935, suplemento extraordinario al número 793, p.4
  • [xi] Ideal, 01/01/1935, suplemento extraordinario al número 793, p.6
  • [xii] Ideal, Año IV, número 800, 9/01/1935, p.5
  • [xiii] ALARCÓN CABALLERO, José Antonio, El movimiento obrero en Granada en la II República (1931-1936), Granada, Diputación Provincial, 1990, p.419
  • [xiv] En El Defensor de Granada, 7/01/1936, Año LVII Número 30280
  • [xv] ALARCÓN CABALLERO, José Antonio, El movimiento obrero en Granada en la II República (1931-1936), Granada, Diputación Provincial, 1990, p.420-429
  • [xvi] En El Defensor de Granada 4/01/1936, Año LVII Número 30276, “Los obreros y los representantes del espíritu cristiano”
  • [xvii] GIL BRACERO, Rafael y LOPEZ MARTÍNEZ, Mario,  Motril en guerra. De la República al franquismo (1931-1939). La República vencida, Motril, Ediciones y proyectos culturales mediterráneos, 1997, pg 58

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Juan Francisco Arenas de Soria es profesor de Geografía e Historia y Miembro de la Asociación Granadina Verdad Justicia y Reparación.

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Si no tuviste la oportunidad de leer o quieres volver a hacerlo, te ofrecemos la presentación de la serie que, cada viernes, Juan Francisco Arenas de Soria nos ofrecerá semanalmente sobre la historia del Partido Comunista que, en noviembre, cumplirá 'cien años al servicio de la clase trabajadora', con la intención de que los artículos 'nos aproximen a la realidad de un movimiento social clave para entender nuestro país, su lucha por la democracia y la libertad en contextos realmente complejos, y eso sí, siempre desde una perspectiva granadina":