Seamos ejemplares
El Gobierno andaluz recula e impondrá el uso obligatorio de la mascarilla, tras primar la economía a la salud

La Junta se la juega en el verano de la pandemia

Política - J.I.P. - Domingo, 12 de Julio de 2020
Tras primar la reactivación del turismo y la hostelería, desde que asumió el mando único, hace 22 días, la Junta de Andalucía rectifica e impondrá el uso obligatorio de la mascarilla ante la proliferación de rebrotes y casos en la región, liderados por Granada, en la primera decisión que adopta relacionada con la pandemia. ¿Ha mejorado la gestión de la crisis sanitaria con la Junta al frente? Un análisis necesario que solo leerás en este diario.
La Costa de Granada ofrece su mejor versión este verano. Playa de Torrenueva.
Alba Feixas @FeiGar
La Costa de Granada ofrece su mejor versión este verano. Playa de Torrenueva.

 

Durante los 99 días que duró el estado de alarma controlado por el Gobierno de Pedro Sánchez, la Junta de Andalucía no cesó en criticar la gestión de la crisis sanitaria, como los líderes nacionales de los partidos de derecha. Pero el 22 de junio llegó la hora de asumir el mando único y, desde entonces, nada ha cambiado a mejor.

Cambiamos como portavoz de la crisis al doctor Fernando Simón -que aún sigue compareciendo para ofrecer los mejores análisis de la evolución- y al ministro Salvador Illa, por el doctor Jesús Aguirre, consejero de Salud y Familias, y Elías Bendodo, consejero de Presidencia, en una imposible comparación en la que pierde sobradamente Andalucía y ganan los insultos a la luz de las comparecencias

En una lógica ideológica la Junta primó la reactivación de la hostelería y el turismo, claves en la economía andaluza, y relegó la salud de la ciudadanía, amparada en la “baja” incidencia de la pandemia durante el estado de alarma, a pesar de que el Covid-19 ha causado hasta el momento la muerte de 1.446 personas en Andalucía, 288 en Granada y una de ellas, en la primera semana de la ‘nueva normalidad’.

Cambiamos como portavoz de la crisis al doctor Fernando Simón -que aún sigue compareciendo para ofrecer los mejores análisis de la evolución- y al ministro Salvador Illa, por el doctor Jesús Aguirre, consejero de Salud y Familias, y Elías Bendodo, consejero de Presidencia, en una imposible comparación en la que pierde sobradamente Andalucía y ganan los insultos a la luz de las comparecencias.

En la de esta semana, tras el Consejo de Gobierno, Bendodo afirmó que en julio no se decretarán confinamientos en Andalucía, 20 días antes de acabar el mes, como si su bolita mágica le avisara de que no vaya a ser necesario.

La Junta se ha limitado a ofrecer datos -como durante el estado de alarma, con contradicciones en lo mismos, en una comunicación siempre deficiente y muy poco profesional, y, a diferencia de lo que ocurre en el resto de Andalucía, sin querer detallar en Granada, donde tanto el delegado de Salud, Indalecio Sánchez-Montesinos, como el delegado del Gobierno, Pablo García, han pasado desapercibidos, cuando la ciudadanía más necesitaba respuestas.

¿Será también una decisión política si la Junta se ve forzado a confinar algunos municipios del Área Metropolitana de Granada, como baraja, según reconoció el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno?

Andalucía suma ya 314 casos confirmados en 18 rebrotes activos. La contundencia de los hechos deja en ridículo aquello con lo que trataba de golpear la Junta de Andalucía al Gobierno, que la permanencia de Granada y Málaga en la fase 2 eran “decisiones políticas”.

De los 314 casos confirmados, en Granada se han detectado 139 y en Málaga 117. Es decir, acaparan el 81,5 por ciento de los casos de toda Andalucía.

¿Será también una decisión política si la Junta se ve forzada a confinar algunos municipios del Área Metropolitana de Granada, como baraja, según reconoció el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno?

De momento, rectifica la Junta: Moreno anunció este sábado que impondrá el uso obligatorio de la mascarilla. Este lunes lo estudiará el comite técnico en un mero trámite.

La percepción generalizada es que son los jóvenes los que menos cumplen con la ditancia social y el uso de la mascarilla. Pese al aumento de positivos y brotes, la mayoría son asintomáticos, entre personas de edad media, por lo que no hay presión en los hospitales, donde aún permanecen doce personas en Granada, dos de ellas en UCI.

Salud no responde en Granada

No solo no han dado la cara cuando la ciudadanía más certezas necesitaba, el Gobierno andaluz ha tomado decisiones en Granada que le restan capacidad para luchar contra el coronavirus.

Y tras recortar la productividad, la propuesta del Gobierno andaluz de una paga de 622,37 euros de media a los profesionales sanitarios y aumentar hasta cuatro los días adicionales de vacaciones al personal que ha trabajado luchando contra el coronavirus, uno por mes desde marzo a junio, parece un insulto

En la provincia de Granada, según reveló CSIF, tan solo hay tres rastreadores, personal que se dedica exclusivamente a seguir la cadena de posibles contagios, vitales en esta fase. Pero de esos tres tan solo uno está destinado a la capital y al Cinturón, lo que es inexplicable, en la zona con más contagio de Andalucía y con las mayores tasas.

Hay más: El Sindicato de Enfermería cifra en 219 las camas hospitalarias que se cerrarán este verano en la provincia de Granada. El SAS destina a Granada el menor número de personal de refuerzo para luchar contra el coronavirus.

Y tras recortar la productividad, la propuesta del Gobierno andaluz de una paga de 622,37 euros de media a los profesionales sanitarios y aumentar hasta cuatro los días adicionales de vacaciones al personal que ha trabajado luchando contra el coronavirus, uno por mes desde marzo a junio, parece un insulto.

Se acercan los días claves para el sector turistico -del 15 de julio al 15 de agosto-. Ojalá a la Junta, por el bien de la ciudadanía, no le tiemble el pulso -como tanto presume en la inacción que ha protagonizado en la crisis sanitaria- si ha de tomar medidas severas, aunque no sean populares. Contra ello, explicarlo con detalle y justificar las medidas.

Eso es gobernar.