Ven al Parque de las Ciencias

Camaradería, algo más que amistad

Blog - El Mirón - Juan Ferreras - Martes, 31 de Diciembre de 2019
Willy, en 1977, cuando al mejor estilo callejero vendía Mundo Obrero en el centro de Granada.
Juan Ferreras
Willy, en 1977, cuando al mejor estilo callejero vendía Mundo Obrero en el centro de Granada.
Bajo el cielo plomizo de la Granada tardofranquista de principios de los años 70 surgió un incipiente movimiento de jóvenes estudiantes, principalmente de los últimos cursos de Bachillerato y de COU, que, a la par que protestaba contra el pésimo sistema educativo del momento y reivindicaba un mejor acceso a la Universidad, luchaba contra el régimen franquista que intentaba perpetuarse de por vida. En una de aquellas asambleas estudiantiles, que arraigaron con fuerza en institutos como el Padre Manjón y en otros centros privados  –yo cursaba COU en el Colegio de San Isidoro- conocí a un joven con inusitada fluidez verbal que aportaba innovadoras ideas e invitaba a organizarnos a imagen y semejanza de los consolidados movimientos universitarios que ya eran veteranos en las facultades de Ciencias, Derecho o Filosofía y Letras. Las protestas lograron algunos objetivos y, sobre todo, despertaron la conciencia antifranquista de una temprana juventud que, en algunos casos, realizaba acciones impensables como la ejecutada en el Colegio de Los Maristas  de descolgar el retrato del dictador que por aquel tiempo, todavía, presidía las aulas escolares. Aquel muchacho de fina estampa, que usaba gafas sobre una prominente nariz, de mirada viva y despierta, era José Luis Chacón Lafuente, “Willy”, el actual director de la Casa Museo Federico García Lorca. 
 

Las protestas lograron algunos objetivos y, sobre todo, despertaron la conciencia antifranquista de una temprana juventud que, en algunos casos, realizaba acciones impensables como la ejecutada en el Colegio de Los Maristas  de descolgar el retrato del dictador que por aquel tiempo, todavía, presidía las aulas escolares

Algunos años más tarde, la formación universitaria nos encontró en la Facultad de Psicología cuando las aulas universitarias eran la cuna del pionero movimiento político social, donde se integraron valientes guerreros de la lucha contra el franquismo. En aquel primer curso nos organizamos como Sindicato de Estudiantes, que era una tapadera del Partido Comunista, en cuyo seno creamos una gran célula conformada por numerosos camaradas, entre otros Lorenzo, Sergio, Jesús, Ángel y muchos más. La casa de las camaradas Alicia y Gádor, en el Realejo, albergó nuestros clandestinos encuentros y reuniones. Una aciaga noche en que las dos camaradas estaban solas  se presentó “La Social”-integrada por agentes de la brigada político-social. y se las llevaron detenidas, merced a un chivatazo de un policía vecino. Ambas se chuparon más de un año en la cárcel y aquel sufrimiento unió más al grupo que tenía pleno sentimiento de una gran familia de camaradas.
 
La taberna “ Machaco”, a espaldas del cine de verano “Alameda”, sellaba, como el eslabón  de una cadena, nuestra solidaria amistad que alimentó el sustento . Willy consiguió un trabajo en los almacenes de juguetes “Alahija y Gallegos”, y allí buscó un hueco para sus camaradas, quienes compartíamos las remuneraciones, con las que logramos alquilar una casa en la Cruz de la Rauda, en el Albayzín.
 

En aquella Granada oscura y limitada las lecturas, el cine y la música nos proporcionaban  el oxígeno esencial para sobrevivir en un entorno totalmente adverso y cerrado a cualquier posibilidad de manifestación personal de pensamiento e ideología

En aquella Granada oscura y limitada las lecturas, el cine y la música nos proporcionaban  el oxígeno esencial para sobrevivir en un entorno totalmente adverso y cerrado a cualquier posibilidad de manifestación personal de pensamiento e ideología. Sin embargo, el ahora denostado e incomprendido concepto de camaradería, al que algunos advenedizos de la actividad política califican se atreven a calificar de caduco, fue el faro que nos condujo a actuar como una piña de luchadores que no encontraban muros y obstáculos que se resistieran, a sabiendas de lo que nos jugábamos.
 
Transcurrido el primer año de Facultad, el PCE decidió aumentar la presión social y comenzaron numerosas acciones como las grandes asambleas, las improvisadas y abortadas manifestaciones, la intensificación de la propaganda con pintadas, encuentros y reuniones con dirigentes del Partido, sindicalistas de Comisiones Obreras y, sobre todo, con grandes intelectuales como el profesor Juan Carlos Rodríguez, quien de alguna manera fue un santo y seña no sólo para nuestro grupo, sino para muchos colectivos de la Izquierda. Vivíamos con la espoleta de una bomba bajo los zapatos en unos tiempos de tremendas convulsiones, como el fusilamiento de Salvador Puig Antich, un acontecimiento que delimitó un antes y un después en nuestra dura lucha por la consecución de la libertad que ahora disfrutan tantas generaciones, ignorantes del coste personal, en todos los ámbitos, que supuso aquel duro combate, a cara de perro, con los esbirros y responsables del régimen totalitario. Adquirimos cierta conciencia de nuestro papel activo en el gran cambio social y político que comenzaba a vislumbrarse en un sistema que ya hacía aguas en sus estructuras.
 

Mi archivo gráfico me ha regalado la imagen de Willy, en 1977, cuando al mejor estilo callejero vendía Mundo Obrero en el centro de Granada. Una estampa histórica y memorable que debería perpetuarse en la memoria visual de quienes ahora viven cómodamente gracias a actitudes y modelos de vida como los de aquel puñado de camaradas que tantas experiencias compartimos con la mayor generosidad hacia un tiempo nuevo que se aproximaba

 
Mi archivo gráfico me ha regalado la imagen de Willy, en 1977, cuando al mejor estilo callejero vendía Mundo Obrero en el centro de Granada. Una estampa histórica y memorable que debería perpetuarse en la memoria visual de quienes ahora viven cómodamente gracias a actitudes y modelos de vida como los de aquel puñado de camaradas que tantas experiencias compartimos con la mayor generosidad hacia un tiempo nuevo que se aproximaba. Experiencias y vivencias en las que los cantautores comprometidos, como Paco Ibáñez, Raimond, Luis Llac  o las voces imprescindibles de Violeta Parra, Quilapayú, Inti-Illimani, Víctor Jara, Mercedes Sosa o Silvio Rodríguez…y tantos otros, así como las míticas canciones de lucha (Ay Carmela, Paso del Ebro..) nos proporcionaron el aliento necesario y el alimento espiritual para seguir unidos con ideas transparentes y altura de miras en nuestra lucha inquebrantable. 
 
La imagen de Willy me lleva a las vigilias nocturnas con la sintonía de la portuguesa Radio RenascenÇa  siguiendo al segundo el devenir de la Revolución de los Claveles, o nuestro inolvidable viaje en el “Mini” prestado por un amigo, cuando nos acogió la madrugada madrileña y nos enseñó la vela de las luces encendidas del antiguo Ministerio de la Presidencia, a la espera de la noticia más deseada por los defensores de la libertad y la justicia: la muerte del dictador. Todo aquello no fue fruto de una página de la amistad, sino algo más: el compendio del  entrañable recorrido de la vida de un sólido puñado de camaradas.
Imagen de Juan Ferreras

Imposible resumir a Juan Ferreras: ha trabajado en tantos medios, en tantos lugares, ha hecho tantas cosas. Y en todos ha dejado su impronta personal y profesional. Es el fotoperiodista: periodista, primero, y capturador de realidades, después. O a la inversa. Un lujo para todos los que han podido disfrutar de su trabajo y su tiempo. Un extraño guía espiritual, que siempre niega ser. Una referencia para todos en esta sociedad tan injusta y descarnada, aunque lo niegue. Puede que la palabra compromiso alguien la inventara para él. Por encima de ideologías, que la tiene muy clara, y tan clara, de partidos o de corrientes. Cuando otros, a estas alturas, repliegan banderas y compromisos, más alta la eleva. En este fotoblog nos regala imágenes de la vida. La vida real y cruda. La que muchos quisieran esconder y que trata de dignificar situándose detrás de esa cámara que ha retratado a reyes.