Un verano en el Parque de las Ciencias.

Relajación Global

Blog - La buena vida - Ana Vega - Lunes, 31 de Agosto de 2015
Paraje ideal para relajarse.
Indegranada
Paraje ideal para relajarse.

Esta técnica incluye la relajación muscular de Jacobson que ya hemos explicado y formas probadas de influencia en nuestro estado fisiológico mediante representaciones mentales o visualizaciones. Con la relajación global propuesta por J.F. González Ramírez en su libro Procedimientos de Relajación, viviremos siete experiencias que el autor denomina: experiencia de calma, relajación muscular, experiencia de la respiración, experiencia del peso, experiencia cardiaca, experiencia abdominal y experiencia de frescor.

En primer lugar elegiremos un lugar tranquilo, donde no vayamos a ser interrumpidos y que reúna las condiciones de temperatura, silencio e iluminación adecuados; emplearemos ropa cómoda y nos tumbaremos con piernas estiradas y ligeramente abiertas y los brazos extendidos a lo largo del cuerpo.

Para sumergirnos en la calma cerramos los ojos e imaginamos un punto luminoso a pocos centímetros delante de nuestra frente, nos concentramos en él, no lo perdemos de vista mientras nos repetimos frases tranquilizadoras ( estoy completamente tranquilo, estoy en calma,…) Este ejercicio nos resultará útil en cualquier momento en que nos obsesione un pensamiento del que queramos librarnos. Con la práctica nos resultará más fácil y encontraremos los mantras que mejor se adapten a nosotros.

A continuación pasamos a relajar nuestros músculos, empezando por concentrarnos en la cara, frente, ojos, boca y mandíbula; pasamos al cuello, los hombros, los brazos y las manos; a continuación nos ocupamos de la espalda, el tórax y el estómago; las caderas y los glúteos y por último, las piernas y los pies. Finalizamos relajando globalmente el cuerpo.

Durante el ejercicio, se toma y expulsa el aire por la nariz. Nos dedicamos a sentir como las oleadas de aire entran refrescando nuestro organismo y salen templadas por el mismo, la respiración ha de ser no forzada, rítmicas y acompasada….

Pasamos a pensar que nuestro cuerpo pesa por efecto de la gravedad; imaginamos que nuestro cabeza pesa mucho, que es de plomo; que recae en el suelo hasta llegar a fundirse con él; nos recreamos en la sensación agradable de la pesadez de todas y cada una de las partes de nuestro cuerpo; un brazo, el otro; una pierna, la otra… así hasta generalizar esta sensación por todo el cuerpo. Jugaremos con nuestra imaginación para inducir con toda claridad el efecto de la gravedad.

La siguiente experiencia será la cardiaca: nos detenemos a escuchar el latido de nuestro corazón; nuestro ritmo cardiaco es acompasado; imaginamos como la sangre sale del corazón y recorre nuestro cuerpo con calma, nos concentramos en el calor que con su recorrido provoca allí por donde pasa. Disfrutamos del latido y las sensaciones agradables que nos proporciona sin intentar modificarlo.

En el siguiente nivel de relajación se siente calor en todo el cuerpo a excepción de la zona de la cabeza. Con las fases anteriores hemos ido preparándonos para extender la sensación del calor corporal que hemos relacionado con el bienestar físico y mental; podemos dirigir y potenciar el calor corporal, generalizándolo e intensificándolo: Ponemos nuestra atención en la boca del estómago, en el Plexo Solar y visualizamos como en esta zona se produce un ligero calorcillo que iremos aumentando y que recorrerá nuestro cuerpo como una ola a excepción de la cabeza. Todo esto irá resultando más rápido y fácil con la práctica, no lo olvidemos.

Por último, nos concentramos en la cabeza y en sentir en la frente un agradable frescor que aumenta nuestro bienestar; podemos repetirnos mentalmente que nuestra cabeza está agradablemente fresca mientras seguimos sintiendo el cuerpo cálido.

Con la práctica iremos personalizando las sensaciones y las visualizaciones que emplearemos para conseguir los distintos grados de relajación e iremos avanzando en el nivel de recogimiento y bienestar físico y mental. Lo que en un primer momento requerirá constancia, esfuerzo y tiempo, será cada vez más rápido y espontáneo. Podemos aprender a relajarnos practicando para luego poder acudir a estas experiencias en el momento e que lo necesitemos.

Esta práctica nos dará herramientas para conectar con nuestro interior encontrando serenidad.

Imagen de Ana Vega

Licenciada en Filosofía. Experta en Género e Igualdad de Oportunidades y especializada en temas de Inteligencia Emocional. Con su blog, La buena vida, no pretende revelarnos nada extraordinario. Tan solo, abrirnos los ojos un poquito más y mostrarnos que la vida puede ser más llevadera.