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La regeneración y uso público del entorno, una histórica demanda vecinal

La recuperación del solar de la villa romana de la calle Primavera arranca con un estudio arqueológico al cumplirse 30 años del hallazgo

Ciudadanía - M. A. - Viernes, 13 de Julio de 2018
Urbanismo comienza la intervención, con cargo a los fondos EDUSI, para acondicionar un espacio público en el solar bajo el que se conservan importantes restos romanos.
El nuevo proyecto de intervención arqueológica ya ha comenzado.
P.V.M.
El nuevo proyecto de intervención arqueológica ya ha comenzado.

En 1988 se encontraron los primeros restos arqueológicos en la calle Primavera, aunque no fue hasta 1991 cuando salieron a la luz unas teselas que condujeron a la gran villa romana. Y ahora, tres décadas después de los primeros hallazgos, el Ayuntamiento de Granada, con la supervisión de la Delegación Territorial de Cultura de la Junta, ha comenzado una nueva intervención arqueológica. Con este proyecto se pretende delimitar la extensión de la villa imperial para decidir sobre su conservación o integración y proceder después a acondicionar una gran espacio pública en este solar, llamado Plaza de Ilíberis. 

La actuación la lleva a cabo el área de Urbanismo con cargo a los fondos EDUSI y al proyecto 'De tradición a innovación'. El presupuesto de las catas arqueológicas ronda los 27.000 euros. 

Los trabajos que ya se acometen van a delimitar la extensión de la villa romana para ordenar la plaza pública, como vienen demandando los vecinos de la zona. 

La superficie en la que se llevan a cabo los sondeos, que según las previsiones se prolongarán durante un mes o mes y medio, suma un total de 878 metros cuadrados y la profundidad oscilará entre los 1,10 y 1,80 metros, esta última en las zonas más próximas a la villa, según la información consultada por El Independiente de Granada.

La construcción de la villa romana, según las conclusiones de las distintas intervenciones arqueológicas llevadas a cabo desde su descubrimiento, se inició en el siglo I d.C, y estuvo en uso hasta los siglos IV y V, para finalmente ser reutilizado este espacio como lugar de enterramiento.

Esta es la historia del solar

1988: En las obras de cimentación del edificio del número 24 de la calle aparecen numerosos restos romanos que se correspondían con termas, según concluyó la intervención arqueológica realizada. Una piscina construida con muros de mampostería y recubierta de opius signium -un material de construcción utilizado en Roma-.Tenía escaleras y fue construida en el siglo I d.C. Aparecieron también restos de pavimento con pequeñas losetas rectangulares de mármol. Según la documentación incluida en el expediente, corresponden a una piscina de una segunda fase de las termas datadas a finales del siglo II. Finalmente también aparecieron sepulturas. Según constataron en su momento los técnicos de Cultura, las termas fueron abadonadas y el lugar se utilizó como necrópolis. Las más antiguas, según esa documentación, se sitúan sobre derrumbes de cubiertas (siglos IV y V).

1989: La apertura de una canalización de agua por parte de Emasagra propicia una nueva intervención en las inmediaciones del solar. Piscinas y muros de una zona de uso termal vinculada a una gran villa. Ese mismo año se interviene también en el número 25 de la calle Primavera, ante una obra de un edificio de nueva planta. Además de un estrato de escombros y desechos actuales, se documentó otro de tierra de labor agrícola con "muy escasos restos arqueológicos", según consta en el expediente de este proyecto, y que probablemente se encontraban en el solar por el arrastre y roturación de la tierra. 

1991: Una denuncia ciudadana tras la aparición de teselas en superficie propicia una nueva excavación, dirigida por un equipo en el que estaba Isidro Toro, entonces jefe de Bienes Culturales en la Delegación de Cultura, y quien ocupaba en ese momento la dirección del Museo Arqueológico, Eduardo Fresneda Padilla. El principal objetivo de aquella intervención era extraer mosaicos. Los resultados evidenciaron la existencia de una gran villa romana. Se documentaron entonces dos salas rectangulares con cabecera absidal decoradas con cinco mosaicos. Por sus características, los técnicos consideraron que era la zona noble de la villa. 

Respecto a la estructura absidal, era frecuente a partir del siglo III d.C. En cuanto a la temática de los mosaicos es propia, según esa documentación incorporada ahora al proyecto, de época Bajoimperial y se encuentra en numerosos ejemplos en Andalucía. 

Entre las conclusiones de esos primeros trabajos, se constató que la crisis del siglo III en la Bética propició el abandono de este tipo de villas. Su conversión en necrópolis bien está asociada a ese abandono o a un ritual paleocristiano, dato este último que no quedó confirmado.

Mosaicos de la villa romana, expuestos en el Museo Arqueológico



La fotografía muestra los fragmentos de mosaicos con delfines localizados en la villa romana. Se conservan en el Museo Arqueológico de Granada y forman parte de la exposición instalada con motivo de su reapertura. Cuando fueron encontrados a raíz de las obras para instalar una tubería, estaban muy deteriorados. Hay otras partes y desde el Museo se considera interesante la posibilidad de poderlos también restaurar.

Foto: J.M.Grimaldi/Junta

2006: Finalmente, en 2006 y a instancias de la Delegación Provincial de Cultura, se llevaron a cabo nuevos sondeos. Fueron dirigidos por Alejandro Villanueva y confirmaron la extensión de la villa. 

La demanda vecinal para dar un uso público a este solar de los Vergeles es histórica. Entre otras reivindicaciones, se reclamó la construcción de una bibilioteca pública. 

Si te ha interesado esta información, te recomendamos la lectura de un fascinante reportaje publicado por el escritor y periodista Gabriel Pozo Felguera en El Independiente de Granada:

La ciudad romana de Iliberri que duerme bajo Granada

Información relacionada con la intervención en la calle Primavera: