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40 años de la legalización del PCE

"Sigo siendo comunista"

Ciudadanía - Juan Ferreras - Domingo, 9 de Abril de 2017
Juan Ferreras rememora para El Independiente de Granada un momento histórico que vivió como protagonista. Su cámara ya había acompañado en la clandestinidad a los miembros del partido, y el 9 de abril de 1977, en plena calle, a plena luz, captó en Granada una imagen histórica: la alegría por la legalización del PCE. Un valioso testimonio que acompaña a un documento gráfico excepcional.
Celebración, en la sede del PCE en Granada, de la legalización del partido el 9 de abril de 1977.
Archivo Juan Ferreras
Celebración, en la sede del PCE en Granada, de la legalización del partido el 9 de abril de 1977.

Para aquel 9 de abril de 1977, cuando se anunció la legalización del Partido Comunista, ya había tomado muchas fotografías en la clandestinidad. Antes de que llegara esa fecha, Paco Portillo estaba reorganizando el partido y necesitaban un fotógrafo para hacer los carnés de los militantes. Y ese fotógrafo fui yo. Entonces un estudiante de Psicología.

Había hecho fotografías para los carnés que tendrían los militantes y también de muchos actos clandestinos. Recuerdo cómo en Atarfe, en la Ermita de los Tres Juanes, tuve que correr campo a través huyendo de los agentes. Y así tantas otras veces recorriendo el Cinturón rojo: Atarfe, Peligros, Albolote o Maracena. Se me vienen a la cabeza muchos nombres, no solo el de Paco Portillo. No puedo olvidar a Javier Terriente, Antonio Cruz, Pepe Guardia; a Pepe Cid, a El Abuelito, Enrique Palma, Juan Gálvez; y por supuesto el otro núcleo importante en la Universidad, con Juan Carlos Rodríguez, o Manolo Monereo.

Y, por cierto, no siempre hubo tanta suerte. Me detuvieron, tras una movilizaciones obreras, y estuve diez años en libertad provisional hasta que finalmente quedé absuelto.

Pero esta imagen de aquel 9 de abril de 1977, cuando se anunció la legalización del PCE, tiene un significado especial. Y hoy, cuarenta años después, me sigue emocionando recordar aquel momento. Es la sede del Partido Comunista en Granada, en la calle Mesones número 51, en el primer piso. 

Refleja la ilusión. ¡Por fin éramos legales! Ya no había que esconderse. Podíamos salir al balcón con el puño en alto. 

Y allí estaban, en el balcón de la sede del Partido Comunista el día de su legalización (de derecha a izquierda) un hijo de Paco Portillo, Jaime Ballesteros, Armando Castillo Pérez, una compañera del partido, Javier Terriente, el responsable político de la Facultad de Ciencias, un camarada de Motril y los otros hijos de Paco Portillo; en el otro balcón, Manolillo Sánchez.

Así lo contó el periodista Alejo García en RNE, que hasta en cuatro ocasiones se quedó sin aliento mientras leía la noticia ante los micrófonos:

"Señoras y señores, fuentes autorizadas del Ministerio de la Gobernación han confirmado que el Partido Comunista...Perdón...Que el Partido Comunista de España ha quedado legalizado e inscrito en el...

Repetimos la noticia, ¿eh? Hace unos momentos fuentes autorizadas...(Ráfaga)

Repetimos pues, el Partido Comunista ha sido legalizado por el Gobierno español. La resolución ocupa 8 páginas y que se ha adoptado una vez oído el fiscal del Reino y la Junta de Fiscales. Pedimos perdón a nuestros oyentes".

La emoción de aquel día, y tanto o más la de la jornada siguiente. Se organizó una multitudinaria concentración en la Plaza de la Trinidad, tan multitudinaria que poco tardó en llegar la Policía Armada, que estaba muy cerca, en la Plaza de los Lobos. Y nos ordenó que nos disolviéramos. 'Al tercer toque del cornetín'. Pero yo seguía haciendo fotos y casi me detienen. Tuve que esconderme en la sede y una vez más la solidaridad se antepuso. "O nos detienen a todos, o a ninguno". 

Esa solidaridad que me sigue conmoviendo. La de hombres y mujeres que dedicaron lo mejor de sus vidas a luchar por las libertades. Sin pedir nada a cambio. Muchos de ellos, sin ni siquiera haber cotizado, con graves dificultades económicas con el paso de los años. 

Pero su lucha, su fortaleza, esa ilusión que veo reflejadas en las caras de los comunistas que se asomaron a ese balcón de la calle Mesones en 1977, me hace confesar hoy, cuarenta años después, que yo estuve allí,  y que sigo siendo comunista. 

Orgulloso de haber sido el fotógrafo de la clase trabajadora. El que ayudó a hacer los carnés del PCE en Granada. El que aprendió, con los actos clandestinos y las movilizaciones, a mirar a través de una cámara.