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Agenda de Granada / Guía Kul
HOMENAJE AL PERIODISTA Y MÚSICO, QUE INFLUYÓ DECISIVAMENTE EN LA CREACIÓN DEL DISCO DE MORENTE Y LARGARTIJA NICK

El ‘Omega’ de Jesús Arias (y II): Un choque de planetas

Cultura - Juan I. Pérez - Domingo, 18 de Diciembre de 2016
Segunda y última parte del especial dedicado a Jesús Arias, y su decisiva influencia en la gestación de 'Omega', la monumental obra de Enrique Morente y Lagartija Nick, del que se cumplen veinte años de la edición del disco, esencial en la música. Con estos dos reportajes, El Independiente de Granada, último medio donde publicó el genial periodista, músico y creador, rinde homenaje a Jesús Arias, en el primer aniversario de su muerte.
Jesús Arias observa admirado cómo canta Enrique Morente en uno de los ensayos de Omega.
FOTOGRAMA EXTRAIDO DEL DOCUMENTAL OMEGA.
Jesús Arias observa admirado cómo canta Enrique Morente en uno de los ensayos de Omega.


Un genio se presenta en tu vida y no lo percibes. Nos quedamos, a veces, en lo accesorio, en lo superfluo y no vemos más allá. Y Jesús Arias pasó por nuestra vida, derrochando toda la genialidad y portento creador. Nos queda su recuerdo, su trabajo, sus creaciones en múltiples facetas, como la música y el periodismo. Fue una referencia en las dos disciplinas. Y así apareció en numerosas publicaciones y películas documentales, sobre Joe Strummer, o la movida en Granada..o en Omega, ahora nominado a los Goya. Muchos son los grupos y discos sobre los que dejó su influencia. Uno de ellos, el memorable 'Omega'. Él le dio sentido a la idea y al proyecto. Elaboró un documento de un centenar de páginas donde explicaba con todo detalle el proyecto musical Omega, para Enrique Morente y Lagartija Nick, tras analizar el poema. Y planteaba una propuesta sonora con poemas concretos y su posible musicalización. Imagen: Fotograma de Quiero tener una ferretería en Andalucía, de Carles Prats, sobre el paso de Joe Strummer por Granada y Almería.

Ω, el estudio clave

Jesús Arias tituló en septiembre de 1995 su estudio con el símbolo, cuando ya llevaban unos cuantos ensayos pero aún no habían concretado el concepto. Sin internet -detalle de real importancia- ni google, por tanto, en él analizaba vertientes lingüistas, poéticas y estéticas del poema Omega. El estudio arrancaba: “En el año 1935, la revista 1616, editada en Londres por el poeta Manuel Altolaguirre, amigo íntimo de Federico García Lorca, publicó un poema del autor granadino bautizado con el nombre de Omega (Poema para muertos). Ese poema, hoy conocido por ser el último que cierra el libro Tierra y Luna, -libro jamás editado en vida del poeta y diseñado por expertos estudiosos en función de cánones filológicos-, es, en gran parte, un poema ignorado que, sin embargo, podría estar considerado con una de las incursiones más profundas y más terribles de Lorca en su obsesión por la muerte”.
 

"El proyecto Omega debe ser una confluencia de estilos, de sensibilidades y de ritmos, no una fusión flamenco-rock. Se trata de crear"

En la propuesta musical del trabajo, Jesús dejó escrito: “Morente podría hacer canciones al más puro estilo flamenco. Esas canciones tendrían, como fondo, sin embargo ruido de guitarras eléctricas, muy bajas, apenas perceptibles pero presentes. O acompañamientos de ritmos de batería de Eric. Del mismo modo, en los temas individuales de Lagartija Nick aparecería la voz de Morente como trasfondo”.
 

Una de las páginas del estudio Ω, de Jesús Arias.

“Un choque –proseguía- entre dos conceptos musicales, un contraste brutal aunque armónico, tal y como Morente experimentó en Misa Flamenca. (…) Se trataría de superponer sonidos. Insertar en un mismo tiempo dos planos diferentes de la realidad, como si superpusieran dos fotografías, algo surrealista, experimental, de vanguardia, buscando los puntos de armonía, pero sin que ningún género estuviera en función del otro ni al servicio del otro. Es decir, Lagartija Nick no tiene por qué intentar tocar el flamenco, porque para ello hay músicos muchísimo más capacitados, y esa pretensión quedaría como una burda imitación del flamenco”.
“Ni Enrique Morente tiene por qué adaptar su voz a los cánones del rock, porque sería, simplemente, absurdo. El proyecto Omega debe ser una confluencia de estilos, de sensibilidades y de ritmos, no una fusión flamenco-rock. Se trata de crear. Y aquí se dan todas las posibilidades”, reflexionaba por escrito Jesús Arias quien subrayaba que la propuesta estaba “absolutamente abierta a todo tipo de cambios y alteraciones y nuevas ideas”. Su frase célebre de “juntarnos y proponemos ideas”.
 

Entre los poemas que luego se materializarían en el disco,  proponía Niña ahogada en el pozo, Ciudad sin sueño, Vals en las ramas y por supuesto, Omega

En su estallido creativo, hasta proponía para el disco canción por canción, con su propuesta de inspiraciones y arreglos sonoros, donde no faltaban elementos, finalmente descartados, que luego él utilizaría para alguna de sus obras, como sonido de helicópteros, conversaciones de astronautas o hasta la campaña de Hiroshima.
 
Entre los poemas que luego se materializarían en el disco,  proponía Niña ahogada en el pozo, Ciudad sin sueño, Vals en las ramas y por supuesto, Omega.
 

Primer ensayo: aquello funcionaba y cómo funcionaba

Un día sobre finales de agosto de 1995 quedaron todos al fin en La Caleta para ir a ensayar al local de Lagartija en el Puente de los Vados. Morente, recuerda Jesús, llegó con su modesto Peugeot 205, blanco, con su familia y sus managers de entonces. Los Lagartija estaban nerviosos porque “tener a Enrique Morente participando en el proyecto, era una mezcla de sensaciones, pero ante todo, como surrealista”, rememoraba.

Al llegar a local, "Antonio y yo le explicábamos la idea de la canción Omega a Enrique". “Yo le decía que el cante iría así, un uy salvaje, un grito desgarrador, un ay brutal. Y Enrique asentía: 'Vamos a escuchar y a ver qué surge…'”

Al momento había una muralla de sonido tan bestial, que Enrique y sus dos managers se echaron como un resorte hacia atrás. Jesús Arias reflexionaba: “Ver a Lagartija Nick en directo es una experiencia, pero verlos en el ensayo es más que tremendo. Los amplificadores tienen tal potencia y la batería es de una brutalidad tan portentosa que tiemblan las paredes de tu estómago”, ejemplificaba Jesús.

“Escuchó el primer ensayo de Omega de Lagartija y dijo Enrique: 'Tocadlo otra vez'. Y otra vez, y otra. Y otra vez más…Y al final, Enrique dijo: '¿Cómo va mi parte?' Antonio se la explicó. Cogió uno de los micros y lanzó un grito desgarrador. Y la banda estallaba y se callaba de pronto. Y Morente volvía a estremecer: ¡¡¡Las hierbas!!!”. Aquello funcionaba y cómo funcionaba…”

Era muy fuerte todo aquello, señalaba con el paso del tiempo Jesús. El grupo era "pura dinamita". "Enrique, con el micrófono en mano nos dijo a todos: 'Acabo de pensarlo. Yo ya no quiero ser cantaor de flamenco nunca más. Desde hoy quiero ser cantante de rock. Rockero. Quiero ser el cantante de Lagartija Nick'”.

“Ese día fue brutal para todos. Al lado del local de ensayo había un bar, que frecuentábamos y allí que nos fuimos. Allí Enrique dijo que Omega no debería ser solo una canción, sino un disco entero. Y así fue. En alguno de los siguientes ensayos, pidió al grupo si podían hacer una versión del Pequeño vals vienés de Federico, que cantaba Leonard Cohen", recordaba años después.

Mi hermano Antonio se ingenió un bajo que bajaba por escalas, que amí siempre me recordó al I want you de los Beatles.

Primer concierto: tocan el cielo

15 de diciembre de 1995. Lagartija promociona su disco SU. Y hablaron con Enrique para hacer varios temas en los que venían ensayando. Perfecto. La anécdota, que en el magistral documental de Omega, de José Sánchez Montes y Gervasio Sánchez, nominada a los Goya, recuerda Eirc Jiménez, guarda relación con los carteles en los que Enrique no se veía y que obligó a Eric a reeditar el cartel con un bien visible Lagartija Nick y Enrique Morente.

"Enrique , desgarrador, arrancó cantando 'Te amé en la mañana… 'Alargaba tanto el cante que el público comenzó a gritar de entusiasmo. 'Oye, esta no es manera de decir adiós…' y entró la distorsión de Largatija. La gente se quedó helada, petrificada”

Jesús señalaba: “Por fin se iba a ver sobre el escenario aquellos meses de trabajo. Casi todo era de Leonard Cohen, bajo el prisma de Enrique y Lagartija, salvo el Omega. El púbico, pues como siempre en los conciertos de la banda, casi todos punkis" aquellos que poblaban Granada en Semana Santa para asistir al añorado Espárrago Rock, y que a algunos aún escandalizaba.

Afinaban los músicos, con cierto nerviosismo, nada común en aquella banda. Y Eric inició con Esta no es manera de decir adiós. Con un ritmo, recuerda Jesús,  similar al de Five year de David Bowie.

“La guitarra flamenca pulsaba un acorde cuando, de pronto, Enrique , desgarrador, arrancó cantando Te amé en la mañana… Alargaba tanto el cante que el público comenzó a gritar de entusiasmo. Oye, esta no es manera de decir adiós… y entró la distorsión de Largatija. La gente se quedó helada, petrificada”.

“Enrique era un torrente de flamenco puro. Los quiebros, las alturas de la voz… A la segunda estrofa, el público con el vello de punta: Punkis de veinte años, con sus pintas, paralizados con los ojos abiertos como platos”, rememoraba Jesús.

Luego, la familia Morente se arrancó por bulerías, con un espectacular ritmo de palmas y voces. Allí estaban Aurora Carbonell, su hermano Antonio Carbonell, Estrella, Solea y Kiki, que apenas tendría 5 años, Miguel Ángel Cortés a la guitarra.

“Y Enrique se puso a cantar. Aquello encendió el ambiente. De pronto, el flamenco era punk rock sin necesidad de guitarras eléctricas o baterías estridentes. Los punkis -que bien que los había y Lagartija Nick, su grupo-  contemplaban aquello extasiados, admirados, hipnotizados, abriendo los oídos al flamenco”.

Miguel Ángel Cortés “tocando de la hostia” y Enrique cantaba. “Estremecía”, relataba Jesús, quien tiene guardado en la memoria la expresión de su hermano, Antonio, que miraba fascinado aquel cuadro, porque estaba “viviendo un sueño”, como “todo el público”.

En aquel mítico concierto subió al escenario Eduardo Rodríguez Valdivieso, amigo íntimo de Federico, para recitar Omega en una lectura que impactó. Jesús recordaba el día en que le presentó a la banda al completo: “Había tratado directamente con Federico, lo había conocido en persona… Aquel anciano, con ochenta años, con traje y corbata, se sentó frente a una banda de punk rock, que lo admiraban”.

Acabó el tema con un redoble de guitarra y Eric, sin pausa, lanzó el inicio de la versión Dama Errante de Leonard Cohen, con Lagartija, “a lo bestia”. “Brutal”, decía Jesús cerrando los ojos. “El contraste era tan increíble que la gente aullaba”. Y ahí que se arrancó una jovencísima Estrella Morente con un cante. “El público botando como si estuvieran viendo a los mismísimos Sex Pistols”.

“'Este vals, este vals, este vals...' Estaba rompiendo en directo todas las reglas del flamenco: estaba creando algo nuevo, poderoso, increíble y estábamos allí…”

Enrique presentó Pequeño vals vienés, que dedicó a Laura García Lorca, que estaba llí y declinó cortésmente subir al escenario a recitarlo. “La versión era buenísima, con los tresillos en la guitarra de Cortés y el ritmo de Lagartija. Morente lo cantaba como un dios sublime. Bajaba las escalas con su voz plena, llena de pasión”.

Este vals, este vals, este vals... Estaba rompiendo en directo todas las reglas del flamenco: estaba creando algo nuevo, poderoso, increíble y estábamos allí…”, reflexionaba Jesús.

Luego tocaron Omega, que entusiasmó, y para terminar un brutal Aleluya.

Jesús siempre recordó aquel concierto del 15 de diciembre de 1995 cuando por primera vez salían juntos en un escenario –el de Ifragra- Enrique Morente y Lagartija Nick: “Se me pone la piel de gallina”, solía decir al hablar del debut.

Y, con el éxito posterior de aquel disco, que ayudó decisivamente a engendrar, pasado el tiempo decía que siempre recordaría a aquellos “cuatro chalados”, el maestro Enrique Morente, Antonio Arias, Eric Jiménez, y el propio Jesús, para lanzar una de sus célebres frases: “Omega fue ante todo un choque de planetas. Y nosotros seguimos siendo lunas, creadas a partir de aquel choque, que tratan de recomponerse para volver a ser planetas”.

Allá donde estéis, maestro Enrique y genial Jesús, no dejéis de ser lunasy de crear.
Estos dos reportajes son resultado de conversaciones con Jesús Arias, algunas apuntadas por la trascendencia de sus reflexiones, y del manuscrito 'Omega', guardado como el más preciado regalo, en el que analiza el poema de Lorca y desarrolla su visión sobre lo que posteriormente sería el disco que terminó de convencer a Enrique Morente.  Dedicado, en especial, a la familia de Enrique Morente, a la de Jesús Arias y a Amalia Álvarez. Y a Patri Díez. ./J.I.P.