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Un estudio paleoparasitológico de la UGR en restos fecales permite conocer en qué condiciones vivía la sociedad granadina entre los siglos XVI y XVIII

E+I+D+i - IndeGranada - Miércoles, 31 de Enero de 2024
La investigación se inició a raíz del hallazgo de pozos ciegos cerrados en un yacimiento arqueológico del centro de la capìtal.
Corrala de Santiago ejemplo de corrala del siglo XVII, vivienda multifamiliar típica de la época.
ugr
Corrala de Santiago ejemplo de corrala del siglo XVII, vivienda multifamiliar típica de la época.

El Laboratorio de Antropología Física y Forense de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada (UGR) ha desarrollado un estudio paleoparasitológico, en colaboración con la Universidad de Cambridge, que permite aportar luz sobre los parásitos existentes en las aguas de la sociedad granadina entre los siglos XVI y XVIII.

Para ello, se ha estudiado una zona de la periferia de Granada de esa época, correspondientes a la zona de expansión de la ciudad en aquel momento. La investigación ha analizado los restos fecales de pozos ciegos de una antigua corrala. La investigación está encabezada por Ramón López Gijón, doctor en Biomedicina, y Sylvia Jiménez Brobeil, profesora titular de Antropología física, ambos de la UGR.  La investigación ha sido publicada en la revista Journal of Archaeological Science: Reports.

El estudio de parásitos antiguos –paleoparasitología– permite una aproximación bioarqueológica muy detallada, ya que hace posible reconstruir las condiciones higiénicosanitarias de un momento concreto, además de hacer visible la presencia o no de animales domésticos o, en su caso, salvajes aunque capaces de convivir en las cercanías de los humanos.

En este caso, la investigación se ha centrado en el estudio de las redes hidráulicas que pasaban por las edificaciones de un yacimiento arqueológico descubierto en 2022 en la granadina calle Ventanilla, lo que ha permitido conocer los problemas derivados de ellas por la contaminación que presentaban.

Yacimiento de Ventanilla, con la fase moderna y medieval (figura A). Y pozo cerrado hallado en el yacimiento (imagen B). UGR

El estudio de los pozos ciegos existentes en la planta baja de la edificación, donde defecaban sus moradores, ha mostrado la presencia de huevos de Ascaris sp., Trichuris sp. y Fasciola sp. en el agua. Los dos primeros parásitos, según la investigación, aparecen en zonas con problemas de higiene y de aguas contaminadas. El último es susceptible de infectar a los humados por el consumo de verduras o agua contaminada. 

Huevos de Ascaris sp. (con su cubierta mamelonada (A) y sin la cubierta (B). ugr

La contaminación alcanzó momentos de tal gravedad que llevaron a la aparición de las llamadas Ordenanzas del Agua, que prohibían expresamente arrojar animales muertos al agua bajo multa de 3.000 maravedíes.

La investigación no solo se queda en los resultados paleoparasitológicos, sino que, con la colaboración del catedrático de Historia Moderna Francisco Sánchez Montes, se consigue ahondar en los resultados. Su investigación permitió conocer la construcción de un nuevo modelo constructivo multifamiliar que recibe el nombre de corralas.

 También se identificó la manzana en cuestión (señalada en rojo) en el mapa de Dalmau, el segundo gran plano de la historia de la ciudad, elaborado por el catalán Francisco Dalmau, que presenta un índice de calles ordenado alfabéticamente e incluye una breve descripción de la ciudad de Granada según se hallaba en el año 1796.